Mes: febrero 2022

Es una cuestión de vida o muerte. Así que la UE proporcionará armas para las fuerzas armadas de Ucrania, por Josep Borrell

Lo que Putin está haciendo es una violación de los principios básicos de la convivencia humana. Este es el momento de ponerse de pie y hablar.

Josep Borrell, alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Fotografía: Agencia Anadolu/Getty Images

En esta hora oscura, cuando vemos la invasión no provocada e injustificada de Ucrania por parte de Rusia y las campañas masivas de desinformación y manipulación de la información, es esencial separar las mentiras, inventadas para justificar lo que no se puede justificar, de los hechos.

Los hechos son que Rusia, una gran potencia nuclear, ha atacado e invadido un país vecino pacífico y democrático, que no representaba ninguna amenaza para él, ni lo había provocado. Además, el presidente Putin está amenazando con represalias contra cualquier otro estado que pueda venir al rescate del pueblo de Ucrania. Tal uso de la fuerza y la coerción no tiene lugar en el siglo 21.

Lo que Putin está haciendo no es sólo una grave violación del derecho internacional, es una violación de los principios básicos de la convivencia humana. Con su decisión de traer la guerra de vuelta a Europa, vemos el regreso de la «ley de la selva» donde el poder hace lo correcto. El objetivo no es solo Ucrania, sino la seguridad de Europa y todo el orden internacional basado en normas, basado en el sistema de las Naciones Unidas y el derecho internacional.

Su agresión está cobrando vidas inocentes, aplastando el deseo de la gente de vivir en paz. Se están atacando objetivos civiles, violando claramente el derecho internacional humanitario y obligando a la gente a huir. Vemos que se está desarrollando una catástrofe humanitaria. Durante meses, hemos llevado a cabo esfuerzos sin precedentes para lograr una solución diplomática. Pero Putin mintió a los rostros de todos los que lo conocieron, fingiendo estar interesado en una solución pacífica. En cambio, optó por una invasión a gran escala, una guerra en toda regla.

Rusia debe cesar sus operaciones militares de inmediato y retirarse incondicionalmente de todo el territorio de Ucrania. Lo mismo ocurre con Belarús, que tiene que poner fin de inmediato a su participación en esta agresión y respetar sus obligaciones internacionales. La Unión Europea está unida para ofrecer su firme apoyo a Ucrania y a su pueblo. Esto es una cuestión de vida o muerte. Estoy preparando un paquete de emergencia para apoyar a las fuerzas armadas ucranianas en su lucha.

La comunidad internacional ahora, en respuesta, optará por un aislamiento a gran escala de Rusia, para responsabilizar a Putin por esta agresión. Estamos sancionando a quienes financian la guerra, paralizando el sistema bancario ruso y su acceso a las reservas internacionales.

La UE y sus socios ya han impuesto sanciones masivas a Rusia que apuntan a sus líderes y élites y sectores estratégicos de la economía dirigida por el Kremlin. El objetivo no es dañar al pueblo ruso, sino debilitar la capacidad del Kremlin para financiar esta guerra injusta. Al hacer esto, estamos estrechamente alineados con nuestros socios y aliados: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Japón, Corea del Sur y Australia. También vemos a muchos países de todo el mundo uniéndose para proteger la integridad territorial y la soberanía de Ucrania, incluido el Reino Unido. Estamos juntos en el lado correcto de la historia frente al horrible ataque de Rusia contra un país libre y soberano.

Para justificar sus crímenes, el Kremlin y sus partidarios se han involucrado en una campaña masiva de desinformación, que comenzó hace ya semanas. Hemos visto a los medios estatales rusos y su ecosistema vendiendo falsedades en las redes sociales con el objetivo de engañar y manipular.

Los propagandistas del Kremlin llaman a la invasión «una operación especial», pero este eufemismo cínico no puede ocultar el hecho de que somos testigos de una invasión de Ucrania en toda regla, con el objetivo de aplastar su libertad, gobierno legítimo y estructuras democráticas. Llamar al gobierno de Kiev «neonazi» y «rusófobo» es una tontería: todas las manifestaciones del nazismo están prohibidas en Ucrania. En la Ucrania moderna, los candidatos de extrema derecha son un fenómeno marginal con un apoyo mínimo, sin pasar la barrera para entrar en el parlamento. El gobierno ucraniano no cortó el Donbás y no ha prohibido el uso de la lengua y la cultura rusas. Donetsk y Lugansk no son repúblicas, son regiones ucranianas controladas por grupos separatistas armados y respaldados por Rusia.

Lo sabemos, y muchos rusos lo saben. Ha habido valientes protestas en ciudades de toda Rusia desde que comenzó la invasión, exigiendo el fin de la agresión contra una nación vecina pacífica. Escuchamos sus voces y reconocemos su coraje al hablar, y también vemos a muchas figuras públicas prominentes en Rusia protestando por esta invasión sin sentido.

Sigo trabajando con nuestros socios en todo el mundo para garantizar la acción conjunta de la comunidad internacional contra el comportamiento del Kremlin. El 25 de febrero, solo Rusia vetó una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la agresión de Rusia contra Ucrania, con la abstención de China, India y los Emiratos Árabes Unidos. De todo el mundo, los países condenan los ataques de Rusia, y en la Asamblea General toda la comunidad internacional debe unir fuerzas y ayudar a poner fin a la agresión militar de Rusia mediante la adopción de la resolución relacionada de la ONU.

Con esta guerra contra Ucrania, el mundo nunca volverá a ser el mismo. Es ahora, más que nunca, el momento de que las sociedades y las alianzas se unan para construir nuestro futuro sobre la confianza, la justicia y la libertad. Es el momento de ponerse de pie y hablar. El poder no hace lo correcto. Nunca lo hice. Nunca lo hará.

  • Josep Borrell es el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad

Es una cuestión de vida o muerte. Por lo tanto, la UE proporcionará armas para las fuerzas armadas de Ucrania | Josep Borrell | El Guardián (theguardian.com)

AL MUNDO LE TIEMBLAN LAS CANILLAS, por F. Javier Blasco, coronel (R). 26.02.2022

Hemos acabado hasta el moño de ver, oír y escuchar a nuestros dirigentes nacionales y a las asociaciones, organismos y alianzas internacionales proclamar a todos los vientos -al son de trompetas de Jericó, bombos como para cualquiera de las famosas tamborradas en España y platillos tan grandes como los volantes- que la Comunidad Internacional no iba a consentir a Putin invadir a un país libre y democrático y, que si osaba quebrantar y pisotear sus libertades, las medidas sobre él y Rusia iban a ser de tal tamaño, que se arrepentiría de haberlo hecho, recordándonos a tiempos de la guerra contra Irak.

Las reuniones presenciales, vistas parlamentarias, así como, las amenazas individuales y colectivas sobre las medidas a adoptar, se han venido sucediendo a todos los niveles; de tal modo y manera, que no ha quedado ni un resquicio por donde poderse escapar del palo justiciero que iba a caer sobre la cabeza de Putin, sus más directos asesores y sobre la aborregada nación rusa que, acostumbrada a ello, le sigue sin apenas rechistar.

Pero a la hora de la verdad, la triste realidad es tan penosa, vergonzosa, inútil o fútil y banal, que hasta da vergüenza comentarlo y hacerlo ver a los demás. Militarmente, tal y como estaba previsto, nos arrinconamos tras la pantalla de la OTAN para decir que, legalmente no podíamos intervenir por no ser territorio de la Alianza; olvidándonos, que tampoco lo era Serbia y Kosovo y entramos en fuerza en Kosovo y bombardeamos dicho territorio y hasta Belgrado, sin miramientos ni contemplación.

Ayer daba auténtico pavor, escuchar que el Tío Sam aprobaba mandar más armamento a base de misiles y otros medios efectivos a Ucrania, cuando en Kiev y otras ciudades ucranianas se repartían fusiles en la calle a quien pasaba por la acera y se le pedía a la gente que fabricase sus propios cócteles Molotov ¿De qué servirá dicho armamento, si cuando llegue, si llega; no habrá nada que defender?

Ahora que la estructura militar ucraniana ha sido desbaratada y destruida sin piedad ni capacidad para defenderse de dichos ataques selectivos y certeros, parece ser que es el momento en que pensamos que los cinco mil cascos individuales de combate, que les remitió la gran Alemania, no son suficientes para mejorar su capacidad defensiva.

La UE pronto enarboló la Bandera Blanca porque si la OTAN no intervenía, con mucha más razón no lo haría la Unión; esgrimiendo al mismo tiempo, que no tiene capacidad de combate suficiente a pesar de que lleva años, planeando y tratando de conseguir algo que se parezca a un Ejército europeo que sirva algo más que para llevar a cabo, de forma parcial, misiones de paz de corta o pequeña entidad. 

Biden, de carrerilla en carrerilla, hablando a los medios todo el día y quitándose la mascarilla en público, para que se le viera la cara de gran enfado; pero de mandar tropas a combatir por y en Ucrania, nada de nada.

Los norteamericanos ya no están por apoyar a las democracias atacadas o en peligro y no interesa meterse con un león dormido al que llevan muchos años ninguneando y que, recientemente, se ha despertado hambriento y con ganas de romper el equilibrio y ciertos delirios de varios de sus vecinos, que quieren jugar a ser mayores e írsele de sus mansos. Está bien claro que Putin no se lo va a consentir en aras de alimentar su orgullo y para mantener su propia seguridad.

Bueno, si militarmente no podíamos hacer nada, salvo dejar a Ucrania a su maldita suerte, por lo menos económicamente, había y hay muchas herramientas que se pueden utilizar, o al menos eso nos creíamos algunos ilusos.

Se habló de todo tipo de medidas, de aplicación progresiva en función de los pasos dados por el nuevo Zar de Rusia y resulta que a pesar de haberlos dado todos y muchos más de lo esperado; ayer mismo cuando las tropas rusas asediaban a las puertas de Kiev, las bolsas del mundo entero, incluida la rusa, subieron varios enteros y hasta recuperaron las pérdidas del día anterior.

Para más inri, ese mismo día, Rusia vendía más petróleo que cualquier otro antes del conflicto y varios países europeos, precisamente, la mayoría de los más grandes, se arrugaron el ombligo y no han permitido que los bancos rusos sean desconectados de la propia red de intranet, Swift; el «arma nuclear económica» que, realmente nadie se atreve a activar contra Rusia.

Rusia puede seguir vendiéndonos de todo y nosotros se lo pagaremos en efectivo, aunque nos engañemos diciendo que ellos, no nos puede comprar tecnología. Todos sabemos que eso no será cierto, porque la economía es la economía, la pela es la pea y los votos del ciudadano sosegado alimentan los egos, calientan los riñones y multiplican las prebendas de esos mequetrefes que nos pretenden gobernar.

Tan solo el mundo del deporte, limpio y claro como casi siempre, anuncia que muchos premios, torneos y mecenazgos suprimen sus lazos con Rusia y todo lo que huela a ruso.

A estas horas del partido, no sé si será fruto de un calentón, una precipitación en sus decisiones o el haber caído en la trampa saducea de que las medidas coercitivas y punitivas del mundo iban en serio. Pronto veremos si repliegan velas, o mantienen su posición.  

Por lo demás, basta ya de tanta miseria individual y colectiva, de tamaña hipocresía y de engañar a propios y extraños con tantísima sinvergonzonería e impunidad.

Ya que la pandemia ha demostrado que las videoconferencias, son mucho más efectivas, rápidas y sencillas de organizar; creo que ha llegado la hora de que nuestros dirigentes dejen aparcados sus aviones presidenciales y a sus numerosos sequitos en casa, porque tanto vano desplazamiento a Bruselas, solo vale para reconfortarse y apoyarse el uno con el otro en su inmensa debilidad, gastar mucho dinero del erario público y para infectar el espacio aéreo de polución y gases que queremos erradicar.

Ninguno tiene vergüenza, ni torera ni de otra calidad, son unos trileros y engañabobos que nos llenan la cabeza de pajarillos y de falsa dignidad, como el ministro de exteriores, que ayer se paseó por todos los medios posibles hablando de la posición y el falso papel de España en una serie de drásticas medidas que él sabía que no se iban a aplicar.

Mucho me temo, que la fiera se ha despertado totalmente, que ha comprobado claramente la gran debilidad e hipocresía internacional y que lo hecho hasta ahora, por mucho que fuera y sea criticado y amenazado, pronto será consumado sin más. No habrá reacción que merezca la pena o le escueza de verdad y que otras víctimas propiciatorias, que ya están anunciadas en su tablero de ambiciones, pronto en sus redes caerán.

Veremos lo que ocurre cuando se quede con todos los recursos naturales ucranianos que ahora les compramos a ellos y en breve, pasarán bajo su control.

Lo peor, como siempre, es para el más débil; los ucranianos y la propia Ucrania; por lo que no me extrañaría nada que, como consecuencia de esta vergonzosa actuación internacional, aumente el número de ucranianos que desprecien todo lo que venga de la UE, la OTAN u otro Organismo internacional y se abracen a Rusia porque, al menos engañarles, no está en su afán.

Finalmente, y me arriesgo a asegurarlo porque sé que estoy en lo cierto, esta guerra de Gila o conflicto de PlayStation para todos, menos para Ucrania y sus pobladores, será aprovechada como excusa por la mayor parte de los dirigentes y organismos económicos internacionales para tapar sus incapacidades a la hora de hacer sus previsiones o de sacarnos del pozo tan profundo en el que nos encontramos sumidos por culpa de una gran crisis económica a nivel global, que no supieron o quisieron ver llegar.