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LA AMENAZA NUCLEAR DEL PRESIDENTE PUTIN- 1º Ciclo AEME de 2022

 La disuasión nuclear fue concebida para  evitar una conflagración mundial, pues el Mundo, tal y como lo concebimos, sería sacrificado seguramente. Desde entonces las potencias que poseen armas nucleares, y que las incluyen en sus Estrategias de Seguridad Nacional, han tratado de desarrollar cargas y vectores portantes que de algún modo facilitaran su  inclusión en el seno de un conflicto generalizado, sin renunciar al carácter disuasivo de tales armas, pues tanto un sistema como otro de inclusión podría producir la temible escalada.

   De lo que no debe quedar duda es de que el desencadenamiento del fuego nuclear por una potencia en conflicto generalizado se produciría cuando la existencia de la Nación iniciadora se viera en extremo comprometida por las acciones del adversario, pues cuando se dotó de armamento nuclear lo hizo seguramente por ese motivo, la causa suprema, la existencial; curiosamente esta es una reflexión que ha sido aducida por el propio Presidente Putin en la actual guerra que enfrenta a Rusia y Ucrania, tras la invasión de esta última por la primera.

   Los intereses vitales de una Nación forman parte de sus intereses nacionales, pero aquellos son tan exclusivos que determinan la existencia misma de la colectividad organizada a la que llamamos Estado; sin ellos desaparecería la necesidad de continuar con la vida nacional, al menos esa es la concepción subjetiva del propio Estado, potencialmente agredido, por la  que “su  privación o violación materializa el umbral de franqueamiento crítico más allá del cual el defensor estima que su supervivencia estaría irremisiblemente comprometida”. (Politologie de la Défense Nationale. Henri Pac. Masson. Pag.68).

   En otro orden de cosas, esta concepción nacional referida, este estado subjetivo puede no ser compartido por el otro protagonista de la disuasión, dado que aquella anida en un sentimiento, en una percepción, que nada tiene que ver con aspectos estratégicos, estos últimos muy ligados al propio territorio, a los objetivos fundamentales del país objeto, solo ellos justificarían una reacción nuclear pues su conquista supondría la derrota,  he ahí la clave de la disuasión.

   Por lo tanto podemos admitir, y los pensadores en torno a la disuasión así lo hacen (Politologie de la Défense Nationale), que existen dos concepciones sobre el verdadero sentido de los intereses vitales como límite para desencadenar, en este caso, una respuesta nuclear; el primero es una percepción nacional y el segundo es meramente estratégica, al estilo de Clausewitz.

   Yendo al caso del actual escenario de la guerra entre Rusia y Ucrania, y dentro de las dos hipótesis de la concepción del interés vital, es necesario encajarlas en las sucesivas amenazas nucleares del Presidente Putin, antes y a lo largo de lo que él llama “operación especial” en Ucrania, por otra parte incontestadas por el país agredido que además no posee armas nucleares, y que van dirigidas claramente a la Organización Atlántica, para disuadirla de actuación a favor del país ucraniano, por otra parte inverosímil pues la OTAN es una organización internacional que actúa por consenso, a 30 países, de los que solo 3 poseen armas nucleares con sus propias políticas de empleo. Distinto es que estos países nucleares pongan sus armas de este tipo a disposición de la Alianza, en las condiciones que se determinen en su Comité de Planes de la Defensa, en su planeamiento nuclear, aspectos que se deberán aprobar en sus órganos de gobierno al más alto nivel; en cualquier caso, y según los mismos teóricos, la OTAN estaría ya, con la situación actual, en una guerra disuasiva con la Federación Rusa.

   En el caso de las armas nucleares de Francia, su concepto de empleo no prevé la cesión de la decisión de su desencadenamiento pues su doctrina es muy rigurosa al respecto, fomentando su propia autonomía estratégica; además el país galo renuncia al concepto de escalada, pues el desencadenamiento de su respuesta nuclear se produciría cuando “sus objetivos vitales” estuvieran en grave peligro; por ello las armas nucleares tácticas, los antiguos Regimientos Plutón, fueron suprimidos, los misiles de la Meseta de Albión, en Provenza, igualmente, y sus fuerzas convencionales tendrían también, en ambiente de guerra abierta, la finalidad de determinar, marcando al enemigo, cuando esos intereses vitales estarían en serio peligro. Sin duda que sus armas han estado “apuntadas” a la Federación Rusa, sirviendo de elemento importante de incertidumbre, en relación con la estrategia OTAN, para el cálculo disuasivo de la ex URSS.

   El Presidente Putin esgrime, como umbral de empleo del armamento nuclear, razones existenciales de la Federación Rusa, es decir que se ponga en entredicho o se amenace gravemente la existencia de la Federación, aspecto que sitúa los intereses vitales de Rusia en una mera percepción subjetiva, en un relato que proviene del momento del hundimiento y desarticulación de la antigua Unión Soviética, y que se basa en la no aceptación, de hecho, de los acuerdos de Paris de 1990, implementados, aceptados y rubricados por los representantes oficiales de la entonces Unión Soviética.

   En este sentido, su pretensión es el cambio del orden internacional actual, perjudicial para la Federación Rusa en su opinión, cuando nunca en estos 70 últimos años había sido tan floreciente, incluso podría haber sido hasta democrática, si hubiera respetado los patrones de la misma, la alternancia política, el respeto a la oposición, la separación de poderes y la lucha contra la corrupción.

   Su pretendida amenaza existencial proviene de una reflexión que supone que las Organizaciones Internacionales, la OTAN y la UE, tienen por finalidad la amenaza a la Federación y su fin, simplemente porque las Naciones limítrofes quieren decidir su propio futuro de seguridad, soberanamente; en ningún caso la Organización Atlántica y mucho menos la UE, per se, representan un peligro existencial para los rusos, sino un convencimiento de que no quieren ser regidos por gobiernos autocráticos después de las experiencias recientes y antiguas; las minorías rusófonas en su “extranjero próximo” son frecuentes, con otras etnias, en muchos países del Mundo, merced a delimitaciones administrativas y descolonizadoras, cuando en la antigua URSS, en ocasiones, eran consecuencia de sus “progromos”, como en Ucrania.

   La disuasión que sobre la Alianza Atlántica está ejerciendo el Presidente Putin, con sus advertencias referentes al posible empleo de armamento nuclear, no puede ser concebida por Occidente si este y sus acciones no representan un grave peligro de carácter estratégico, como es la conquista o neutralización de objetivos específicos que supongan un peligro existencial, vital, para la Federación Rusa, y este no es el caso; la ayuda militar y financiera, a un tercer país, invadido, en francas condiciones de inferioridad, flagrantes si se quiere, con amplias repercusiones europeas, la ha venido practicando, secularmente, lo que hoy es la Federación Rusa, en teatros de Oriente Medio y Próximo, y en el Indo-Pacífico para apoyar a regímenes anti occidentales y opuestos.

   Putin está prácticamente solo, con adeptos más que consejeros, con la calle secuestrada y en un gran aislamiento internacional, y económicamente constreñido. Su Doctrina Militar vigente, y en general la consuetudinaria desde que posee el arma nuclear, admite el “primer uso” del arma nuclear, para ello dispone de la Triada en este tipo de armamento, y no es en absoluto extraño que pudiera emplear armamento nuclear táctico, para resolver sus problemas operacionales en Ucrania, por ello tiene su despliegue listo, de Iskander-M, por ejemplo, de hasta 500 kms. de alcance con la doble capacidad, pero su empleo más probable sería en algún objetivo adecuado en Ucrania, o como demostración de su resolución en este conflicto, pero no en el Occidente “otanizado”, pues allí su disuasión no funcionaría, pues no hay ningún interés vital, estratégico, amenazado por la Organización Atlántica.

   Diferente sería predecir la reacción de la OTAN ante ese empleo nuclear en Europa, que abriría una etapa de extraordinaria tensión , y posiblemente una escalada de empleo de este tipo de armas, empezando por un despliegue de nuevos vectores que recordaría” la crisis de los misiles de los años ochenta” y sus repercusiones para la seguridad mundial, en un momento donde la vacuidad reina, por la ausencia de tratados y medidas de confianza, todos ellos en suspenso, y con un START negociado con prisas.

                                                                                GENERAL DE DIVISION (Rdo)

                                                                                RICARDO MARTINEZ ISIDORO

                                                                                Miembro de AEME.      18.04.22 

UCRANIA, PRIMERAS CONCLUSIONES TRAS DOS MESES DE GUERRA

F.  Javier Blasco, coronel (r). 24 de abril de 2022

Cuando un conflicto bélico, creado y manipulado por Putin en este caso y que no le está dando los resultados esperados ni deseados, lleva ya dos meses en activo e in crescendo y en él se han empleado muchos medios y todo tipo de unidades, se puede decir que, tanto por cuestión del tiempo como por la forma, deben sobresalir un buen número de conclusiones que pongan de manifiesto gran parte de los aciertos y de los errores que se han cometido en el mismo.

En primer lugar, cabe destacar que por la parte rusa no se han tenido en consideración ninguno de los siguientes tres ‘principios fundamentales’ que nosotros consideramos fundamentales para lograr el éxito en las operaciones.

No existía una determinada ‘voluntad de vencer’ en un ejército cuyos dos tercios, cómo mínimo, son de tropa de recluta, mal preparada y dotada de un material de dudosa capacidad y modernidad a la que se le sometió a más de un mes de constantes trasiegos y movimientos de distracción alrededor de las fronteras ucranias, aparentando estar de maniobras. Principio que, por el contrario, ha sido vital en las filas ucranias.

La más que necesaria ‘acción de conjunto’ de todos los medios terrestres, navales y aéreos implicados en la operación, debido a diversas circunstancias, errores y falta de previsión, munición o de entrenamiento, fundamentalmente del sector aéreo, tampoco se llevó a efecto cómo debía.

Por último, el principio de la ‘sorpresa’ nunca fue tenido en consideración, dieron tiempo a los ucranios a recibir todo tipo de información sobre el despliegue enemigo y los tres esfuerzos por donde iban a romper el frente. En definitiva, los ucranios, gracias a la inteligencia norteamericana conocían su orden de batalla y, debido a los dilatados amagos les dio tiempo a recibir apoyos, instrucción o refuerzos, principalmente por parte de EEUU.  

El ‘punto decisivo’ (aquel que se marca y define en toda operación y cuya toma, caída, mantenimiento o posesión determina el éxito o el fracaso de cualquier operación de envergadura), Kiev fue bien definido, pero no se emplearon los medios necesarios para su toma rápida, efectiva o total, tal y como estaba prevista en la maniobra inicial.

La ‘Doctrina’ rusa (documento base que marca la correcta manera de conducir el combate) es una mera evolución de la soviética de los años 30 del siglo XX. Doctrina, que se basaba en el empleo en profundidad de unidades completas en masa que eran sobrepasadas cuando las de primera línea quedaban anuladas o muy desgastadas, no se puede aplicar en estos momentos, porque la entidad del ejercito ruso es muy inferior a la del de la URSS. 

Otro tanto sucede con la forma de ejecutar el ‘planeamiento y la conducción de la maniobra’ que, en este caso, ha sido totalmente ‘centralizada’ a pesar de haber requerido una descentralización en la ejecución, ya que esta era llevaba a cabo por tres frentes y ejes diferentes.    

La pobreza de la capacidad logística del ejército ruso para alimentar la batalla en profundidad y por varios ejes diferentes, pone de manifiesto que esta lacra, arrastrada tradicionalmente por los rusos en otros enfrentamientos, no ha sido corregida ni mejorada a pesar de los fracasos pretéritos en el mismo tema, así como no ha mejorado mucho el empleo, recuperación y mantenimiento de los materiales en un terreno hostil en condiciones adversas.

Es de resaltar, que este conflicto ha puesto de manifiesto grandes cambios en los conceptos sobre el ‘valor táctico y en las formas de empleo de los carros de combate y de los buques armados’. Ambos elementos, considerados durante muchos años como auténticas y eficaces máquinas de guerra, cuasi inexpugnables, que proporcionaban un gran valor especifico a la capacidad de combate de las naciones y sus ejércitos, han demostrado una gran vulnerabilidad ante los medios modernos a base de misiles de largo alcance y elevada precisión o a los mortíferos efectos de simples drones, incluso de fabricación casera, guiados en proximidad, capaces de descargar sobre ellos bombas o artefactos explosivos de gran efectividad.  

Dichas “nuevas vulnerabilidades” exigirán cambios en la forma de empleo de los mismos, en su cobertura o protección y en las mínimas distancias del enemigo a las que deben o pueden ser empleados. De lo contrario, tales costosas maquinas dotadas con todo tipo de capacidad de destrucción, quedaran al albur y a la constante amenaza y alcance de unas armas sencillas, baratas y de gran efectividad.

El empleo de unidades de mercenarios y francotiradores a sueldo o por simpatía con la causa en ambos bandos, no es una buena solución, porque si bien puede proporcionar éxitos iniciales y selectivos en algunos momentos, suelen ser soldados de circunstancias que operan por una elevada soldada, que son más bien asesinos a sueldo o depravados saqueadores y violadores a los que no les importa expandir el odio y el terror entre la población civil y los mismos combatientes tradicionales y además, a la larga, su erradicación o extermino, supondrá un grave problema para los que finalmente gobiernen los territorios en liza.

En este conflicto, convertido en una ‘guerra total’, el liderazgo y la exaltación el sentimiento patriótico vienen jugando un papel muy importante en uno y otro sentido. Sin menospreciar en nada el rol desempeñado por la ‘propaganda y la desinformación’. Uno y otro bando, han conseguido que sus públicos objetivo, hayan recibido clara y nítidamente los mensajes que se les ha querido transmitir.

La guerra cibernética y también la electrónica (que parece haber recuperado gran parte de su protagonismo en el campo de batalla), unido a la poca calidad y eficacia de los medios de comunicación propios, principalmente los rusos, no solo han logrado atacar redes de mando y control esenciales de comunicación, también, han obligado al uso de medios comerciales propios en altos mandos, lo que ha facilitado su localización y aniquilamiento por francotiradores cercanos.

El empeño y obcecación de Putin en destruir y allanar los núcleos urbanos que se le resisten, incluso en las zonas prorrusas del Donbass, ha logrado un triple efecto negativo; aumentar el odio hacia él y los rusos por parte de los que han perdido sus hogares y ciudades; facilitar su defensa favoreciendo los efectos de las líneas y puestos de defensa, la colocación de minas y trampas y que el precio de la factura para la reconstrucción de los mismos se eleve a cifras insospechadas; elementos que le llegarán a perjudicarle de forma directa o indirecta.  

Zelenski ha sabido mantener hábilmente la presión sobre los principales parlamentos en occidente mediante programadas y bastante arriesgadas videoconferencias para que, al menos, no decayese el ánimo o la intención en su apoyo en material de guerra. Apoyo, que realmente, se inició de forma timorata y casi testimonial, para ir subiendo y completándose con materiales que realmente le interesan; aunque no cabe la menor duda, que muchos de dichos apoyos han sido a base de material de surplus o no en muy buenas condiciones.

La enorme cantidad de bajas civiles y militares ponen de manifiesto que esta guerra no ha sido ninguna broma; que los excesos, abusos y crímenes de guerra han existido -y no en pocos casos- en ambos bandos y que la Comunidad Internacional (CI) deberá tomar cartas en el asunto de forma clara, patente y seria a pesar del peso que tiene Rusia y su apoyo incondicional chino en el mundo de las finanzas internacionales y en el CSNU.

Los refugiados y desplazados internos ucranios, mayoritariamente al menos de forma inicial, muestran su deseo de volver a sus hogares de procedencia; ello será más efectivo y real cuanto mayor, mejor y más rápida sea la reconstrucción del país desolado por una guerra injusta, que para el resto del mundo, solo sirve para mantenerlo entretenido tras los televisores, viendo y viviendo en directo una cruenta guerra con cientos y miles de cadáveres, destrucción y desolación, cuando hace muy pocos meses, escondíamos nuestros propios miles de fallecidos debido a una pandemia, que en general no se supo gestionar bien a nivel global ni particular.  

Putin tenía varios ‘objetivos marcados en los niveles geoestratégicos, geopolíticos y geográficos’. Contrariamente a lo que se piensa, porque así le interesa lanzarlo a la CI, ya ha logrado algunos de ellos.

Está a punto de ocupar todo el Donbass y unir la península de Crimea con Rusia a través de aquellos y otros puntos neurálgicos. Le falta poco para denegar el acceso a Ucrania al mar con lo que le corta un gran lazo de unión con el exterior para exportar sus productos.

Machaconamente, se nos viene repitiendo el mantra de que se ha logrado un gran efecto positivo en los organismos de la CI como la OTAN, la UE y la ONU; cosa que no es así del todo o más bien lo contrario.

Podríamos afirmar que la OTAN se ha fortalecido, aunque parcialmente al aumentar su “intención” de gastar más en defensa y en despertar ante la comprobación de que el enemigo, que la originó, sigue vivo y con deseos de expansión.

Pero, por otro lado, esa manifiesta piña, proclamada a todos los vientos, ha sido fruto y entorno a una falacia que denota una gran debilidad individual y colectiva y una alarmante falta de compromiso ante los excesos de los sátrapas contra las personas, la cultura y la democracia en territorios vecinos a su área de interés y responsabilidad. Falacia, que realmente consiste en hacer creer al mundo que la Alianza no entra ni entrará en el conflicto para evitar que se desencadene una tercera guerra mundial; guerra que con mucha probabilidad podría degenerar en un conflicto de índole nuclear.

La ONU y la UE han demostrado su ineficacia e inutilidad para afrontar e influir en este tipo de conflictos y a día de hoy, se puede asegurar que varios miembros de la propia Unión son los que le están subvencionando la guerra a Putin al seguir comprándole gas y petróleo para mantener su esfera de confort; lo que está provocando no pocos conflictos y diferencias en la misma UE a la hora de decidir cómo y cuándo se deben o no, cortar dichos suministros.  

La capacidad de ‘disuasión del empleo o amenaza del arma nuclear’ por parte de Putin ha logrado el efecto deseado; la CI debido al miedo creado con ello, ha decidido sin pestañear ni dudarlo por un instante, dejar solos a los ucranianos frente al invasor y calmar sus conciencias a base de prestarles información y algo de adiestramiento y que sean ellos los que desgasten o incluso, de ser posible derroten -al falazmente proclamado por todos los occidentales como super poderoso ejército ruso- con un importante derramamiento de su sangre, en sus propias tierras y ciudades a cambio de unas palmaditas en la espalda, el envío de pequeñas cantidades de armas y con visitas guiadas del tipo de campaña electoral o de propaganda política indigna de quienes presumen de lo que no saben, ni son.                            

La responsabilidad franco-alemana

Con Macron y Scholz al frente, Francia y Alemania deben enfrentarse a una reformulación profunda de su eje tradicional. Europa no avanza si ambos países no acompasan sus ritmos.

JOSEP PIQUÉ |  25 de abril de 2022

Francia y Alemania se han enfrentado en el campo de batalla en muchas ocasiones, desde que la unificación bismarckiana y la frivolidad de Napoleón III llevaran a la guerra franco-prusiana en 1870. Mientras Bismarck iba culminando su proyecto de una Alemania unida bajo la hegemonía de Prusia, la Francia derrotada dio lugar al fin del Imperio (la farsa después de la tragedia, según Marx), la Comuna de París y a la III República.

La responsabilidad franco-alemana | Política Exterior (politicaexterior.com)

Desde entonces, la pugna franco-alemana por la hegemonía continental (con el tradicional apoyo británico al más débil, en este caso, Francia) fue una constante hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Las dos Guerras (1914 y 1939) fueron un continuum de esa pugna, de las que ambas salieron (igual que Reino Unido) profundamente debilitadas, en beneficio de un nuevo orden mundial bipolar encabezado por Estados Unidos y Rusia (a partir de 1917, la Unión Soviética).

Fue la culminación del suicidio de Europa en dos fases y el desplazamiento del centro de gravedad del planeta hacia el Atlántico, primero, y ahora, hacia el Indo-Pacífico.

Después de la devastación y gracias, entre otras causas, al Plan Marshall, Europa Occidental fue saliendo del marasmo y recuperó su vitalidad económica, aunque no política ni militar. La prioridad política se centró en la reconciliación definitiva entre Francia y Alemania y la creación de condiciones para evitar un nuevo enfrentamiento. El primer paso relevante y concreto fue el Tratado de París que creó la CECA, que ponía en común dos antiguos instrumentos de guerra: el carbón y el acero. El siguiente fue aún más profundo: el Tratado de Roma en 1957 que creó la Comunidad Económica Europea e inició la construcción de Europa como un nuevo proyecto político, aunque, pragmáticamente, centrado en lo económico.

Esa reconciliación franco-alemana tuvo dos momentos simbólicos extraordinarios: el Tratado de El Elíseo, firmado en 1953 entre Charles de Gaulle y Konrad Adenauer, y la impactante foto de François Mitterrand y Helmut Köhl cogidos de la mano, en 1984, frente al monumento conmemorativo de la batalla de Verdún, en homenaje a todas las víctimas.

Desde el inicio de la construcción europea, el eje franco-alemán ha sido el motor que ha marcado el ritmo de la misma. En algunos casos, con la crítica de otros Estados miembros (hablando del “directorio” o de “sociedad de socorros mutuos”). Pero una conclusión es clara: Europa, como concepto político, solo es posible si incluye a Francia y Alemania. Puede hacerse, como vemos, sin Reino Unido. O incluso sin Italia o España. Pero el cuerpo europeo solo se sostiene con las dos patas, francesa y alemana. Por ello, los europeístas debemos seguir siempre con mucha atención el devenir político de ambos países.

«Desde el inicio de la construcción europea, el eje franco-alemán ha sido el motor que ha marcado el ritmo de la misma»

Hay que tener en cuenta que la visión de ambos no es compartida –en algunos casos es incluso opuesta– pero ha permitido ir articulando, pragmáticamente y paso a paso, avances reales en el proceso de integración.

La visión de Francia, desde De Gaulle (y que ahora llega al paroxismo con los planteamientos de Marine Le Pen) ha sido una Europa de “las patrias”, sin auténtica voluntad “federal”, aunque camuflada a menudo por sus aspiraciones hegemónicas derivadas de la grandeur (y de la posesión del arma nuclear). Francia no quiere asumir la realidad de que ya no es una gran potencia y, con más o menos fluctuaciones, ha buscado una autonomía europea contrapuesta al liderazgo de EEUU (que se concreta de manera apabullante en la OTAN), siempre que, evidentemente, estuviera liderada por Francia, desde una perspectiva global. Querer ser lo que no se puede ser, suele no acabar bien y genera frustración. Siempre se dijo que Francia quería liderar Europa, pero no podía y que Alemania sí podía, pero no quería…

Sin embargo, esa pretensión ha descansado en la posición pasiva de Alemania. Como decía Willy Brandt, “Alemania es un gigante económico (ya menos, en términos relativos, en el mundo de hoy) y un enano político”. Y, abrumada por su responsabilidad en las dos guerras mundiales y, fundamentalmente, por el horror del nazismo, no se ha sentido incómoda en ese papel secundario. Por ello, su visión de Europa es completamente distinta: trata de avanzar en la “vía federal”, paso a paso, y sin olvidar el objetivo de no reproducir las condiciones que posibilitaron el ascenso al poder de Hitler. Es decir, sin permitir aspiraciones hegemónicas que fueran más allá del peso relativo de cada uno de los Estados miembros de la UE, primando los avances conjuntos, desde una visión más eurocéntrica que global, en la que prima más la pertenencia a la Alianza que la autonomía estratégica. Por ello, la afirmación de Emmanuel Macron en The Economist, de que la OTAN estaba en “muerte cerebral” fue especialmente mal recibida en Berlín.

Afortunadamente, visiones tan distintas han podido canalizarse con cierta eficacia, gracias muchas veces a acontecimientos que nos ponen ante el espejo de la realidad. Los episodios recientes (la crisis financiera del 2008, la del euro de 2011, la pandemia o, ahora, la guerra en Ucrania) nos han obligado a todos a un ejercicio de responsabilidad y solidaridad impensable con anterioridad.

La Unión Europea empieza a pensarse a sí misma como un actor geopolítico y eso plantea debates muy de fondo en ambos países. Primero, porque su peso en el conjunto no es el del inicio, con solo seis miembros. Ahora somos veintisiete (y algunos en la lista de espera) y el eje de gravedad que, al principio, estaba en torno a Aquisgrán, se desplazó hacia el Atlántico, luego bajó hacia el Sur, subió de nuevo hacia el Norte y, finalmente, se ha situado hacia el centro del continente. Sin embargo, tales desplazamientos no han modificado sustancialmente la responsabilidad de fondo franco-alemana. Sin ellos, ningún avance es posible.

«La UE empieza a pensarse a sí misma como un actor geopolítico y eso plantea debates muy de fondo en París y Berlín»

Segundo, porque la realidad obliga a ambos a readaptarse y modificar su visión. En el caso de Francia, la constatación de que la defensa y la seguridad europeas pueden y deben avanzar en una mayor corresponsabilidad y autonomía, pero que no es posible garantizarlas sin la OTAN y, por consiguiente, sin EEUU.

Incluso la propia Le Pen ha ido suavizando sus posiciones, a pesar de la animadversión que trasluce hacia Alemania, incluyendo la ruptura del “eje”: desde la salida de Francia de la UE y del euro, ahora ha planteado una reformulación profunda de la Unión, reconvirtiéndola en un revival confuso de la “Europa de las Patrias”. Tampoco plantea ya la salida de la OTAN. Rememorando a De Gaulle, Le Pen plantea hoy “solo” la salida de su estructura militar.

En cualquier caso, una victoria de Le Pen habría sido demoledora para el futuro de Europa, incluyendo una actitud prorrusa inadmisible en los momentos actuales, cuando vemos las atrocidades y los crímenes de guerra cometidos por la Rusia de Vladímir Putin. Afortunadamente, la victoria de Macron –a reserva de los resultados de las legislativas de junio– deja las cosas como estaban y obliga a replantearse una nueva relación con una Alemania “distinta” a la que hemos conocido en las últimas décadas.

El trascendental discurso de Olaf Scholz en el Bundestag el 27 de febrero de este año así lo ilustra. El canciller habla de “un momento decisivo”, un Zeitenwende o cambio de era y un punto de inflexión histórico. Scholz habla en nombre de un gobierno de coalición complejo, pero que puede recibir el apoyo –aunque sea pasivo– de la CDU/CSU. Es decir, de una mayoría apabullante del Bundestag.

«Alemania asume que no puede seguir asistiendo como espectador pasivo y que se va acomodando más o menos confortablemente a la evolución de las cosas»

Hablamos de la ruptura del principio de no suministrar armas a países en conflicto, dotar a partir de un fondo extraordinario, 100.000 millones de euros este año a gastos en defensa y comprometerse a dedicar el equivalente al 2% del PIB en los años sucesivos, incluyendo una reforma constitucional. Además, Scholz expresó un claro compromiso con los aliados en la implementación unitaria de sanciones significativas a Rusia, aunque ello pueda suponer sacrificios importantes para la población, incluyendo cambios profundos en la política energética y su coordinación con una deseable política energética europea.

Se trata de una ruptura en toda regla con el pasado. Y, lo que es más relevante: la asunción de que Alemania no puede seguir asistiendo como espectador pasivo y que se va acomodando más o menos confortablemente a la evolución de las cosas. Es una revolución, ya que Alemania implícitamente asume que Europa y Occidente necesitan de su mayor liderazgo y compromiso.

Es cierto que cabe cierto escepticismo respecto a la distancia que puede haber entre las palabras y los hechos. El renqueante tránsito hacia una reducción drástica de la dependencia energética de Rusia así lo muestra. El debate político, pero sobre todo moral, que se deriva de pasar de “¿cómo nos afecta económicamente?” a “¿cómo paramos de verdad a Putin?”, sigue estando ahí. Pero hay que darle cierto tiempo al tiempo. Y animar y ayudar a Alemania para que vaya rápido, acompasando la impaciencia francesa con la tradicional inercia alemana.

Así pues, Francia y Alemania deben enfrentarse a una reformulación profunda de su eje tradicional. Esperemos que acierten, porque el conjunto de los europeos lo necesitamos. Europa no avanza si ambos países no acompasan sus ritmos.

ALGUNAS COSAS QUE HE LEÍDO

Francia-Alemania: un eje crucial pero sin ritmo, Claudia Major y Sven Arnold, Política Exterior

Macron, Le Pen and France’s long battle between order and dissent, Sudhir Hazareesingh, Financial Times

Explainer: The proposed hike in German military spending, Alexandra Marksteiner, SIPRI

Un ‘changement d’époque’? Vers une réorientation de la politique étrangère allemande après l’invasion russe en Ukraine, Paul Maurice, Briefings de l’Ifri

‘Zeitenwende’ a cámara lenta, Henning Hoff, Política Exterior

La Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil (Málaga) y Asociaciones Afines celebran la festividad de su Patrón San Hermenegildo

Díptico con que se difundió el evento

A la ceremonia asistieron las siguientes Asociaciones, aparte de la Real Hermandad, por supuesto todos veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil:

Legionarios de Honor

Unión Nacional de Milicias Universitarias de Málaga (UNAMU)

Real Liga Naval, Delegación de Málaga.

Liga Naval de Málaga

Veteranos de la Legión de Málaga.

Veteranos de la Brigada Paracaidista.

Huérfanos y AA. AA. de la Guardia Civil

Guardias Civiles Auxiliares

Gurripatos del Ejército del Aire.

Reservistas Voluntarios.

Escala honorífica militar de ff.cc.

Cuerpo Nacional de Policía

Veteranos del acuartelamiento del Polvorín de Bobadilla: «Los Bobatas».

Y alguna Asociación más que no recuerda el autor de este resumen, teniéndose en cuenta la asistencia de cerca de 100 personas.

Al acto asistieron muchas señoras, bien por derecho propio, por ser viudas o pertenecer a alguna asociación, como esposas de veteranos.

Los actos comenzaron por una misa solemne, presidida por el capellán castrense de la Provincia de Málaga, D. Pablo Panadero, último de los capellanes que ostenta la graduación de Coronel del Cuerpos Eclesiástico del Ejército del Aire.

La misa fue amenizada con las magníficas canciones religiosas de Doña Julia Menéndez.

Misa
Misa
Misa

Tras salir de la Santa Misa, las autoridades y Junta Provincial de la Real Hermandad se hicieron una foto.

Autoridades militares de Málaga.

A continuación nos trasladamos al salón comedor, para imponer las condecoraciones de la Real Hermandad, a los merecedores de ella, Coronel del E.A. D. Carlos de Palma Arrabal y el antiguo soldados del E.A., perteneciente a los gurripatos, D. Jorge Serrano.

Teniente Frutos de la Real Hermandad, leyendo las órdenes de concesión.
El general Gabari condecora al Coronel de Palma
Palabras de agradecimiento del Coronel de Palma
El General Martín Cabrero condecora al gurripato Jorge Serrano
Palabras de agradecimiento de Jorge Serrano
Condecorados con la presidencia

A continuación pronunció una palabras el presidente de la Real Hermandad, Ilmo. Sr. D. Rafael Vidal Delgado:

Mis generales, autoridades militares, queridos amigos y amigas.

En primer lugar, gracias por vuestra asistencia y además no solamente los afiliados a la Real Hermandad, sino de todas las asociaciones afines, porque todos tenemos un compromiso con España y sus símbolos, como dentro de un momento proclamaremos en nuestro himno “CENTINELA”.

Iniciamos una nueva andadura, con una Junta Directiva compuesta no solo por miembros de la Real Hermandad, sino con representantes de todas las asociaciones, esperando que cada vez seamos más. El coronel de Palma, definió nuestro conjunto con un buen símil, somos como los componentes de la “mesa redonda”, en la cual cada asociación es soberana y no hay lazos de subordinación, pero debemos de estar coordinados, para que tengamos la misma voz en el conjunto de la sociedad.

Aparte de lo anterior, creo que se ha avanzado bastante. Tenemos una página web, magníficamente cubierta por el teniente legionario Miguel Ángel Losada, en donde se plasman diariamente todas las vicisitudes que nos pueden interesar y que creo que todos debemos entrar, como mínimo una vez al día. Yo lo hago sobre las 7:30 a 8:00 de la mañana y entro en el blog y leo las efemérides que nos pone el teniente Antonio Frutos cada día, así como alguna poesía, reflexión, etc. Luego entro en noticias, actividades y otras pestañas y os aseguro que con ese repaso de minutos ya me encuentro situado para comenzar el día.

Desarrollamos más actividades de lo que creemos y a muchos puede interesar, por ejemplo, las culturales, o los llamados “Jueves de los Veteranos” en donde cada dos meses en el hotel Vincci y al módico precio de 15 €, escuchamos a un conferenciante de altura y luego tenemos un ágape de pie, para charlar, con el vamos cenado a casa.

Excursiones, muchas de ellas programadas por Manolo Reina. Yo he ido a varias, nos juntamos una serie de veteranos con sus parejas y nos unimos al grupo y os aseguro que lo pasamos estupendamente, como pueden asegurar bastantes de los aquí presentes. Hay más excursiones y visitas guiadas a Málaga: a la catedral, museos, monumentos, centros de interpretación etc., que se han organizado y pueden seguir haciéndose, siempre que haya un mínimo de diez o quince personas. La entrada es gratuita y como mucho abonamos el guía y luego comemos todos juntos en un restaurante a precio de menú del día.

Sinceramente creo que lo que dan la Real Hermandad y las sociedades afines, es mucho más que la cuota anual que pedimos que es simplemente para el mantenimiento de nuestra sede: agua, luz, IBI, gratificación a los que trabajan a diario. Espero, por tanto, que aumenta la afiliación y seáis apóstoles de las ventajas.

Hoy celebramos la festividad de San Hermenegildo. Todos conocemos la vida del santo, con sus luces y sombras, en una época en donde España estaba dividida ideológicamente entre arrianos y católicos. En nuestra Patria, desgraciadamente siempre hay dos bandos, pero eso no debe empañar la alegría por la conmemoración de nuestro Patrón.

La Real y Militar Orden de San Hermenegildo fue creada por Fernando VII, tras la Guerra de la Independencia para homenajear a todos aquellos militares que se habían distinguido por su buen comportamiento durante un intervalo de años.

La Hermandad de Retirados de las Fuerzas Armadas data de mediados del siglo XX, aunque con la actual denominación y presidida por S.M. El Rey, hace solamente algunas décadas. Recordando las bases de la fundación de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo se traspasa a la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil.

Felicidades a todos por nuestro Patrón, que nos proteja y haga lo mismo con nuestras familias, con España y todos los españoles. Que Dios o guarde, queridos amigos.

Palabras del Coronel Vidal

Se procedió a cantar el Himno Centinela de la Real Hermandad y Asociaciones Afines:

Canto del Himno por los asistentes

Antes de la Comida se procedió a brindar por S.M. El Rey D. Felipe VI, el primer Soldado de España:

Brindos por S.M. El Rey, realizado por el más antiguo de los asistentes, el general de división, Excmo. Sr. D. Carlos Gabari Lebrón

Muchos asistentes se hicieron fotos para inmortalizar el recuerdo de un día maravilloso

Grupo de Veteranos del Ejército del Aire

LA OTAN Y EL MEDITERRÁNEO. 1º ciclo AEME 2022

Por Rafael Vidal, coronel de Artª, DEM, Inteligencia militar Conjunta, Estados Mayores Conjuntos, Doctor en Geografía e Historia por la Universidad de Granada. Master y profesor principal de Seguridad Global y Dirección de Servicios de Emergencia. Presidente de la Real Hermandad de Veteranos de la Junta Provincial de Málaga, de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, Presidente del Consejo Asesor del Foro para la Paz en el Mediterráneo.

La frontera sur de la Alianza Atlántica abarca el mar mediterráneo (mar entre tierras) y el norte de África, siendo concebido, geopolíticamente, no como los países del Magreb, sino incluyendo el Sahel y hasta el golfo de Guinea.

En teoría, en junio de 2022, se aprobará el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN, siendo nuestra capital, Madrid, donde se realizará la cumbre. Hagamos antes un breve repaso gráfico de los conceptos anteriores [1]:

Resumen de los Conceptos Estratégicos

La guerra en Ucrania, iniciada en 2022 y la penetración de Rusia y China en África; conflictos de intereses en el Norte del continente africano; el auge del terrorismo yihadista en el Sahel; la existencia de estados fallidos; la inmigración indeseada procedente del Sur; el autoritarismo militar como forma de gobierno en estados africanos; las agresiones al medio ambiente; la pobreza, la pandemia y la hambruna en algunos países al Sur del Sahel y en el mismo Sahel; y un largo etcétera, pueden hacer inviable el Séptimo Concepto Estratégico citado en el primer párrafo, tal como está concebido, según fuentes de la Alianza.

Antes de la aprobación del 6º Concepto Estratégico, la OTAN en concurrencia con la UE habían promovido una serie de iniciativas, como el Diálogo Mediterráneo (1994), adhiriéndose varios países del Norte de África, llegando a denominarse OTAN+7, pero como decía el general Ayala: “La OTAN no es la herramienta más adecuada para aproximar ambas orillas del Mediterráneo” y posteriormente en sus conclusiones expresaba que “el verdadero problema es la falta de definición de lo que la OTAN es y quiere ser” [2].

Sin embargo, el sexto Concepto, aprobado en 2010, se encuentra, en años posteriores, con la Primavera Árabe y la intervención de la OTAN en diversos países del Magreb, Libia y Egipto, sin la unanimidad que debiera regir la seguridad de la Alianza, de tal forma que los países intervinieron de acuerdo con sus propios criterios.

Fueron años en que la Alianza aun creía y basaba su estrategia en la “seguridad cooperativa”, dado que Rusia era un socio estratégico, pero todo se rompió en mil pedazos, cuando Vladimir Putin, el autócrata ruso, decidió que ya era hora de volver a sus fronteras de antaño y que el cerco que estaba sufriendo por parte de la OTAN, ponía en peligro la propia Federación Rusa y estados afines. La invasión de Ucrania y la ocupación de Crimea, así como determinadas regiones del este del país, presentaron la nueva faz rusa, corría 2014.

Situación de fuerzas navales en el Mediterráneo en 2016

Una de las obsesiones estratégicas del imperio ruso ha sido y sigue siendo su salida libre al Mediterráneo y de hecho en 1971 el régimen de Háfez al-Ásad, de ideología del socialismo árabe, permitió un pequeño apeadero, para que los buques pudieran repostar, pero en 2017, se había convertido en una potente base naval, con cesión de soberanía territorial, permitiendo el atraque en ella, junto con todas las instalaciones convenientes, de una flota rusa para el Mediterráneo, incluyéndose la existencia en la misma de armamento nuclear, nos estamos refiriendo a la base naval de Tartus.

En los documentos previos a la concreción del Concepto Estratégico para 2022, se han identificado cinco desafíos para la OTAN:

  1. Enfrentamiento dialéctico entre grandes potencias, sin llegar a definir ¡qué se entiende con ello!
  2. La guerra híbrida, no existiendo una idea clara, por mucho que tratadistas luminosos hayan intentado interpretar el concepto.
  3. La guerra a través de terceros.
  4. El terrorismo internacional yihadista.
  5. La evolución acelerada de tecnología rupturistas y emergentes.

Estos desafíos, es lo que actualmente se definen dentro de la “zona gris” que, en realidad es un estado de crisis permanente y que hay que saber gestionar. Vivimos en un mundo en crisis que es la normalidad, parafraseando a Heráclito: “todo pasa, nada permanece, ningún momento es igual al anterior y continuamente hay que tomar decisiones para resolver la situación del momento”.

Lo importante del “mar entre tierras”, no son las propias aguas, sino las tierras que lo rodean y que todo el sur del mismo es un verdadero polvorín que en puede estallar en cualquier momento y que en la actualidad, 2022, se dan todos los ingredientes de que lo haga.

Alpha Oumar Konaré, presidente de la Comisión de la Unión Africana, en una conferencia pronunciada en el mes de abril de 2006 en la Universidad de Alcalá de Henares, dijo textualmente:

Si la situación en África sigue degradándose, ningún continente estará a salvo. Menos aún nuestros vecinos europeos, porque están al lado. Ningún visado ni muro podrá detener a 1.500 millones de pobres que no tienen un dólar al día para comer [3].

Han transcurrido 16 años de aquellas proféticas palabras y la situación en el continente africano, principalmente desde el golfo de Guinea hacia el Mediterráneo ha ido degradándose paulatinamente, sin que la OTAN ni la Unión Europea y mucho menos Francia, al ser una zona eminentemente francófona, hayan podido resolver los enormes problemas planteados.

Estado Unidos dispone del AFRICOM o cuartel general de las operaciones para África, con el fin de intervenir en algunos de los 53 países que la integran, excepto Egipto, teniendo su sede en Stuttgar, aunque es previsible su traslado a la Base Naval de Rota.

Pero es un instrumento militar, sin sentido en los tiempos de corren. Entre 2021 y lo que va de año 2022, se han dado numerosos golpes de estado en distintos países. La UE y Francia, van retrocediendo y va aumentando la influencia de China y principalmente Rusia, a través de lo que se llamada “la diplomacia armada paralela”, es decir del grupo contratista de seguridad Wagner, propiedad de Yevgeny Prigozhin, muy allegado al autócrata ruso, Vladimir Putin.

Estos contratistas ofrecen seguridad a los gobernantes de los muchos países africanos, del Sahel y al Sur del mismo, principalmente contra los opositores, el terrorismo yihadista y una aparente paz, que sirve a Rusia para extraer una gran cantidad de minerales estratégicos para el futuro.

China, de una forma más suave, pero igualmente eficaz, está penetrando en África, considerando a los africanos como “iguales”, proporcionándole tecnología a cambio de los recursos que almacena en sus entrañas.

Retomando las palabras de Oumar Konaré, el problema de África, desde el Norte al Sur, es de desarrollo, por ello, la OTAN, aunque sea una Alianza político militar, no tiene una incidencia diaria sobre ella, a no ser que los intereses útiles y/o vitales de la misma se vean amenazados, teniéndose que realizar operaciones “no artículo 5º del Tratado”. La Alianza debe proteger las aguas del Mediterráneo, dejando la cooperación con el Magreb, Sahel y África ecuatorial en manos de otras instituciones, como la Unión Europea.

Se ha producido iniciativas, como la Unión por el Mediterráneo, la 5+5, y otras, pero ninguna ha demostrado su eficacia y continuidad.

Las premisas sobre las que deben basarse la cooperación con los países africanos deben ser:

  1. Consideración de igualdad soberana, sin mirar al pasado colonialista.
  2. Cooperación económica, social y política, siempre a través de vías seguras que, no lleven a la corrupción.
  3. Exigencia a las empresas occidentales y norteamericanas, por supuesto, de la ética y moral en las inversiones.
  4. Hacer de muchos países africanos una de las “fábricas del mundo”, al igual que hoy lo es China.
  5. Apoyo incondicional a la protección del medio ambiente, revirtiendo el escándalo del lago Chad o las pestilentes aguas del golfo de Guinea.
  6. Aportación de los países europeos y de otros de la Alianza, de un 0,5 o 0,7% del PIB para cooperación con los países africanos, sin contrapartida por parte de ellos.
  7. Convocar una Conferencia de Seguridad y Cooperación del Mediterráneo y África, a modos de su homónima europea de 1975, transformada luego en organización que sirva de caja de resonancia de los problemas mediterráneos y africanos y puedan resolverse las diferencias.
  8. Potenciar las organizaciones regionales, como la Unión Africana, Comunidad Económica de los Estados de África Central, Comité Permanente Interestatal para la Lucha contra la Sequía en el Sahel, Comunidad Africana Oriental, Comunidad de Desarrollo de África Austral, Comunidad Económica Africana, Comunidad Económica y Monetaria de África Central, etc.
  9. Ayuda para resolver el fenómeno terrorista.
  10. Dar estabilidad a las instituciones para reducir los “estados fallidos” y los “vacíos del poder central” que se producen en bastantes estados africanos.

A modo de conclusión:

La OTAN poco puede hacer para resolver los problemas del “mar entre tierras”, aunque debe ser el pilar defensivo de todas las iniciativas sociales, económicas, políticas y de cualquier índole que se lleven a cabo.

Coronel E.T. (Ret.) Rafael Vidal Delgado

Asociación Española de Militares Escritores (AEME)


[1] VIDAL DELGADO, Rafael. La OTAN ante el terrorismo. Foro para la Paz en el Mediterráneo. Málaga, 2016. Pág. 50.

[2] AYALA, José Enrique de. La OTAN en el Mediterráneo. Afkar/Ideas, de otoño de 2009. Páginas 25-27.

[3] MUNDO NEGRO, junio de 2006.

El Sáhara en el laberinto

El Sáhara en el laberinto | Política Exterior (politicaexterior.com)

Si las dos primeras décadas del siglo XXI fueron las de los nuevos conflictos en el mundo árabe, esta parece confirmar la tendencia del resurgimiento de los “conflictos encallados” en el Mediterráneo. El del Sáhara Occidental, en el que España juega indudablemente un papel principal, es una “patata caliente” de la que apenas se hablaba y en la que el statu quo preservaba un frágil equilibro entre las partes y los países interesados.

EDITORIAL | 21 de abril de 2022

Nunca ha sido fácil para España navegar en las arenas movedizas del Sáhara, donde su impronta colonial apela a una responsabilidad frente a la población saharaui. Así, los partidos políticos españoles han ido matizando su posición en función del puesto que ocupaban: más prosaharauis en la oposición, más promarroquíes cuando estaban en el gobierno. En este delicado vaivén, España iba desempeñándose entre la indispensable complicidad y relación con Marruecos y la indiscutible relación energética con Argelia. Si bien con el primero los vínculos eran más intensos y marcados por el pasado colonial, con Argelia la relación ha sido menos acomplejada y sentida, pero igualmente necesaria.

La postura ambivalente y de amparo bajo el paraguas de Naciones Unidas había servido a España para esquivar, no sin sustos, las turbulencias. Desde la Guerra de las Arenas en 1963-64, pasando por los enfrentamientos militares entre Marruecos y el Polisario, hasta el cierre de fronteras entre Marruecos y Argelia en 1994, la situación del Sáhara se había mantenido en gran medida sin cambios hasta otoño de 2020.

Bajo el liderazgo de James Baker III, 2003 fue el momento más prometedor en décadas pero la imposibilidad de avanzar frente al bloqueo de las partes hizo que el impulso de Naciones Unidas, oficialmente responsable del futuro del Sáhara Occidental, quedara relegado al mantenimiento de la MINURSO. Poco después, Marruecos puso en marcha su iniciativa del plan de autonomía, una propuesta que sobre el papel parecía una forma práctica de resolver un problema que todo el mundo parecía querer esquivar. Sin embargo, la credibilidad del plan se vio cuestionada, puesto que la promesa procedía de un gobierno cuyo crédito democrático estaba por demostrar. Y este sigue siendo uno de los principales escollos: ¿qué autonomía tendría tal autonomía? ¿qué capacidad de satisfacer las demandas de los saharauis podría tener una autonomía gestionada desde un centro de poder aun muy centralizado y en una transición democrática que se resiste a desembocar en una democracia plena?

Lo cierto es que la comunidad internacional ha demostrado ser incapaz de abordar muchos de los conflictos en curso, y cuando las soluciones no llegan, la realidad sobre el terreno cambia y se impone. La Administración Trump dictó, a su manera y por sus razones, su propia solución para el Sáhara y abrió camino a un pragmatismo que otros países o bien ya habían iniciado, como Francia, o que posteriormente han ido adoptando, como Alemania y ahora España. El statu quo no favorece a los miles de refugiados que ven generación tras generación su futuro atrapado en la hamada, pero apartarse del marco de la legalidad internacional tampoco les proporciona garantías de un futuro mejor.

Es indiscutible que el llamado “colchón de intereses” entre España y Marruecos pesa mucho y que la situación de ruptura de las relaciones bilaterales era insostenible. La necesaria cooperación en materia de control de fronteras, el desgaste progresivo del derecho internacional y de los mecanismos internacionales de resolución de conflictos han permitido decantar la balanza hacia la promesa de la autonomía. Sin embargo, sería conveniente asegurarse de que la prometida autonomía no es un canto de sirenas en un contexto en el que la transición hacia la democracia es un camino que se anda pero que no parece lograr su destino. Sin duda, es pronto para calibrar las consecuencias –o incluso para analizar los incentivos– del gesto de apoyo por parte del gobierno español al plan de autonomía. También parece difícil plantearse una marcha atrás. Por ello, es más crucial que nunca que España –y la Unión Europea– acompañe a Marruecos en este tránsito. No solo por el bien de las relaciones vecinales, no solo por el bien de los marroquíes sino, sobre todo, por su responsabilidad hacia la población saharaui a la que, de algún modo, debe responder./

Ucrania y la Primera Guerra Mundial

Michael S. Neiberg[1]

Es una sensación surrealista y desconcertante ser un historiador de los conflictos europeos y ver cómo se desarrolla una guerra en Europa ante tus propios ojos. Como profesión, los historiadores tienden a compartir dos características en momentos como estos. Primero, nos frustramos con las analogías históricas superficiales o simplemente inexactas que usan los expertos para hacer de ello un asunto político en lugar de ilustrar el problema actual. En segundo lugar, tratamos -sobre todo- de no hacer predicciones. Como escribió el gran historiador británico, Sir Michael Howard: “Los historiadores han visto a demasiadas personas confiadas caer de bruces como para exponerse a más humillaciones de las que pueden evitar.”[2]

Las últimas semanas me han recordado lo que el historiador R.G. Collingwood señaló particularmente en el año 1939,[3] sobre el papel de los historiadores en tiempos de crisis, al comparar a los historiadores con expertos leñadores que caminan por un bosque junto a excursionistas novatos. El historiador, escribió, no puede ver perfectamente a través del bosque pero, al igual que el leñador, puede detectar áreas de peligro o amenazas acechantes allí donde el excursionista tan solo ve árboles.

Los historiadores intentan mirar hacia atrás en busca de un poco de conocimiento y, tal vez, de algunos ecos del pasado que puedan sugerir hacia dónde nos dirigimos. Durante años, les he dicho a los estudiantes que no debemos confinar a la gente de 1914 a lo que a veces llamo “La Caja Idiota.” Nuestra respuesta instintiva de ver a las personas de ese fatídico año como inusualmente estúpidas o sanguinarias nos brinda el consuelo de que somos demasiado inteligentes, o demasiado sofisticados, para cometer los errores en los que ellos incurrieron. Pero, por supuesto, no lo somos.

De manera similar, durante los últimos 20 años más o menos he tratado de convencer a cientos de profesores de secundaria para que abandonen el método MAIN (Militarismo, Alianzas, Imperialismo y Nacionalismo) para enseñar las causas de la Primera Guerra Mundial porque también proporciona un falso consuelo.[4] Si podemos convencernos de que esos cuatro factores MAIN ya no existen o ya no son un peligro existencial para la paz, entonces podemos irnos a dormir por la noche con la creencia de que los horrores desatados en el año 1914 realmente no tienen nada que enseñarnos.

Sin embargo, mientras estoy sentado aquí, viendo la guerra rusa contra Ucrania, estoy más convencido que nunca de que 1914 tiene mucho que enseñarnos. De hecho, podría proporcionar la mejor guía que tenemos sobre dónde estamos ahora y hacia dónde podríamos ir en el futuro.

Primero, esta guerra, como la que comenzó en el año 1914, parecía surgir de la nada y sobre causas difíciles de identificar, incluso para los expertos. Hubo poca tensión internacional en las semanas comprendidas entre el tiroteo del archiduque Franz Ferdinand del 28 de junio y el ultimátum austrohúngaro del 23 de julio. Luego, los acontecimientos comenzaron a salirse de control muy rápidamente, dejando a la gente atónita y desconcertada. En una semana, para asombro de casi todos, había comenzado una guerra continental e imperial. De manera similar, la invasión rusa de Ucrania pareció surgir de la nada, recordando las observaciones de personas en 1914 que describieron la guerra como un relámpago en un cielo despejado. Al igual que en 1914, los occidentales de hoy han llegado a la conclusión de que la única explicación posible para una ruptura de la paz tan insondable debe ser que un líder trastornado estaba conduciendo a un pueblo que no estaba dispuesto a la guerra basado en mentiras, engaños y un control casi total del poder dentro de su Estado. Por otro lado, el presidente Zelensky está desempeñando el papel del rey belga Alberto I,[5] liderando valientemente a su pueblo contra viento y marea y poniendo un rostro humano a un movimiento nacional de resistencia.

En segundo lugar, la simpatía inmediata y sincera en Occidente por los valientes ucranianos se asemeja a la intensa efusión de simpatía en el Reino Unido y los Estados Unidos por Bélgica en 1914.[6] La preocupación por la difícil situación de los belgas no explica por qué los británicos entraron en la guerra, pero la profunda sensación de apoyo a Bélgica ayudó a cristalizar tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos la sensación de que un lado tenía razón y el otro estaba equivocado. El bombardeo ruso de hospitales y centros comerciales y la destrucción de Mariupol han producido este año esa misma sensación.[7] Como en 1914, este sentimiento de apoyo traerá consigo (de hecho, ya trajo consigo)[8] un deseo de justicia para las víctimas de la agresión, que puede complicar la consecución de un acuerdo de paz.

En tercer lugar, ya podemos ver el problema relacionado de los costos irrecuperables. Los hombres y mujeres asombrosamente valientes que han muerto para defender Ucrania, las familias que han huido de sus hogares y el sentimiento de unidad y patriotismo que ha engendrado la guerra no pueden haber sido en vano. Ucrania y sus partidarios querrán asegurarse de que el país salga de esta guerra en un lugar mejor y más seguro que cuando Rusia les invadió. Ese deseo ya ha dado lugar a pedidos de una garantía de seguridad de los Estados Occidentales,[9] membresía en la Unión Europea y una demanda de reparaciones o juicios por crímenes de guerra. Todos estos factores también complicaron el proceso de pacificación en 1918-1919.

En cuarto lugar, es posible que ya hayamos llegado al punto en que simplemente no hay nada que debatir en esta guerra. Al igual que en 1914, la retórica se ha convertido rápidamente en un maniqueo “Correcto contra Incorrecto”, “Bueno contra Malo.” Las guerras pueden convertirse rápidamente en algo muy diferente a sus causas originales. Esta guerra ya no se trata realmente del futuro del Donbas o de si Ucrania puede unirse a la Unión Europea o la OTAN, como tampoco a fines de 1914, la Primera Guerra Mundial se trató de la agitación serbia dentro del Imperio austrohúngaro o quién fue el responsable del asesinato de un archiduque. Las banderas ucranianas que uno ve por todas partes, la efusión de emociones en las redes sociales y los extraordinarios eventos en Europa en las últimas semanas sugieren que la guerra de Ucrania ya se ha convertido, como escribió Sir Hew Strachan sobre 1914,[10] en una guerra de grandes ideas. Se trata de una especie de prisma, que refleja y refracta los colores que uno quiera ver en él.

Juntos, me parece que estos cuatro factores hacen que sea mucho más difícil para nosotros negociar una paz de lo que podría haber sido unas pocas semanas antes. Como en el año 1914, no se vislumbra un final claro. Hablar de «rampas de salida» y «juegos finales» parece tan ingenuo ahora como lo era entonces. Incluso si Mariupol se desvanece de la memoria, como lo hizo parte de la simpatía por Bélgica, el problema central permanecerá. ¿Cómo pueden las dos partes encontrar la paz si el conflicto adquiere significados cada vez más profundos y simbólicos, no solo para Rusia y Ucrania, sino para el mundo entero?

A finales de septiembre de 1914, la artista alemana Käthe Kollwitz[11] escribió una carta en la que captaba el enigma clave de la guerra: “Uno ya no puede aferrarse a ninguna ilusión. Nada es real excepto lo espantoso de este estado, al que casi nos acostumbramos. En esos tiempos parece tan estúpido que los jóvenes deban ir a la guerra. Todo es tan espantoso y demente. De vez en cuando viene el pensamiento tonto: ¿Cómo es posible que participen en tal locura? ¡Pero deben hacerlo! ¡Ellos deben!» Aunque odiaba la guerra y pronto perdería a un hijo,[12] se había dado cuenta, incluso en las primeras semanas de la guerra, de que Alemania había ido demasiado lejos como para dar marcha atrás. Ese mismo enigma permanece con nosotros hoy, lo que dificulta ver cómo las negociaciones de paz pueden producir algo parecido a la estabilidad del período anterior a la invasión rusa.

Hay algunos ecos más aterradores de 1914 que debemos escuchar, aunque esperamos que nunca sucedan. Las guerras tienen un “efecto de contagio”, atrayendo a otros Estados porque esperan ganar algo o porque ya no ven la neutralidad como una opción viable. ¿Cuánto tiempo más pueden permanecer no beligerantes los Estados al oeste y al norte de Ucrania mientras continúan abasteciendo y apoyando a Ucrania? Si los rusos hunden un barco que transporta municiones estadounidenses, ¿Llegaremos a un momento Lusitania?[13] Si cometen un acto de sabotaje o de ciberguerra en nuestro suelo, ¿Estamos en un momento Black Tom?[14] ¿Es indignante pensar que podrían intentar trabajar con Cuba o Venezuela para presionar a la propia patria estadounidense, tal y como intentaron hacer los alemanes con el Telegrama de Zimmermann?[15]

Por supuesto, no estoy prediciendo que alguno de estos escenarios aterradores sucederá. Los historiadores fallan tan a menudo como cualquier otro cuando intentan predecir, pero -como dijo Collingwood- los historiadores hacen su mejor servicio cuando recuerdan a los viajeros inexpertos que los bosques contienen muchos más peligros de los que uno puede ver a simple vista.

Este artículo -en su versión en inglés- ha sido publicado inicialmente por the National WWI Museum and Memorial:

https://www.theworldwar.org/learn/about-wwi/ukraine-and-wwi

Notas Finales:

  1. Michael S. Neiberg es profesor de historia y catedrático de estudios de la guerra en el U.S. Army War College en Carlisle, Pensilvania. Los puntos de vista expresados en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista del Army War College, el Departamento de Defensa o cualquier agencia del gobierno de los Estados Unidos. 
  2. Michael Howard, “Interview Transcript, This interview took place in the Institute of Historical Research”, University of London School of Advanced Study The Institute of Historical Research (Londres: 5 de junio de 2008), https://archives.history.ac.uk/makinghistory/resources/interviews/Howard_Michael.html 
  3. Giuseppina D’Oro y James Connelly, “Discussion of Collingwood’s aesthetics”, Stanford Encyclopedia of Philosophy (2020), https://plato.stanford.edu/entries/collingwood/ 
  4. National WWI Museum and Memorial, “The Outbreak of War in 1914: New Ways to Think About the ‘Road to War’ – Michael Neiberg” Youtube 39m 23s (13 de julio de 2015), https://www.youtube.com/watch?v=0WecvcEFjGk 
  5. “King Albert I”, The Royal Family The Belgian Monarchhttps://www.monarchie.be/en/royal-family/history/king-albert-i 

Mariúpol resiste un día más los ataques mientras Rusia sigue sufriendo pequeñas derrotas

Mariúpol resiste un día más los ataques mientras Rusia sigue sufriendo pequeñas derrotas (elespanol.com)

Hasta que Rusia no consiga el control de Azovstal y no complete la toma del puerto principal, no podrá decir que Mariúpol ha caído.

Aunque el ministro de defensa ruso, Sergei Shoigu, declaró el pasado miércoles que los 1.026 miembros de la 36ª Brigada de Marines se habían rendido al ejército invasor en la ciudad de Mariúpol, su afirmación ha resultado imposible aún de verificar. Shoigu publicó una serie de vídeos que mostraban la entrega de algunos de estos combatientes, pero sin posibilidad de fechar las imágenes y sin constancia alguna de su número exacto. De hecho, pocas horas después, fuerzas de dicha Brigada y del Batallón del Azov publicaron unas fotos en las que aparecían juntos en la planta siderúrgica de Azovstal.

Todo esto forma parte de lo que no sabemos con certeza. Lo que sí sabemos es que el ejército ruso, junto al de la autoproclamada República Popular de Donetsk, sigue avanzando por las calles de Mariúpol sin conseguir de momento su control absoluto. Van ya cincuenta días de guerra resistiendo sin apenas alimentos, agua potable ni suministros de ningún tipo. Viendo cómo Rusia bombardeaba sus maternidades y sus refugios. El fin está muy cerca y ellos lo saben, entre rendiciones ocasionales -alguien se tuvo que entregar en la planta siderúrgica Ilyich para que Shoigu consiguiera esas imágenes- y la amenaza del uso de armas químicas en cualquier momento para terminar con esto cuanto antes.

Hasta entonces, siguen resistiendo. Son algo más de un millar de unidades, la mayoría perteneciente al citado Batallón de Azov, repartidas por unas pocas áreas de la ciudad que escapan al dominio ruso: parte del puerto principal, que Rusia dio por controlado a principios de la semana, pero parece que no en su totalidad; unos terrenos en el noreste de la ciudad, alrededor de la planta siderúrgica Ilyich, y las inmediaciones de la otra planta siderúrgica, Azovstal, donde resiste el mayor contingente de tropas, entre hierros, pasadizos y la protección del propio acero.

Hasta que Rusia no consiga el control de Azovstal y no complete la toma del puerto principal, no podrá decir que Mariúpol -lo que queda de Mariúpol, más bien- ha caído. Mientras tanto, sus planes de rodear a las tropas de las JFO ucranianas en el Donbás, tiene que seguir aplazándose. La idea es bajar tropas desde Járkov y subirlas desde Mariúpol para hacer una pinza… pero las segundas siguen demasiado ocupadas como para diversificar sus tareas. A su vez, el hecho de que las JFO sigan con acceso a munición y alimentos desde el oeste hace que puedan resistir los ataques constantes de Rusia, con lo que los avances de Putin en esa zona son mínimos.

La desbandada de Kiev

Todos intuimos que Mariúpol caerá en breve y que esos mil o mil quinientos soldados ucranianos tendrán que rendirse o morir en el camino. Todos intuimos, a su vez, que entonces y solo entonces dará comienzo la temida segunda fase de la «operación militar especial» rusa. Las agotadas tropas del sur intentarán aislar a las JFO y entrará en juego el nuevo contingente que está preparando Putin en la frontera desde hace semanas. Todas las unidades destinadas en origen a los alrededores de Kiev están llamadas a participar en este nuevo ataque, así como un numeroso grupo de reservistas, voluntarios chechenos, sirios y osetios, así como unidades del Grupo Wagner dispuestos a actuar con su falta habitual de escrúpulos.

Por si esto fuera poco, Putin anunció hace poco una nueva leva de hasta ciento sesenta mil nuevos reclutas, que se supone que estarán formados para el combate en junio o julio, para cuando la guerra entre en una nueva fase de conquista al oeste del Dniéper. Mientras llega ese momento, lo cierto es que el panorama no es nada alentador para Rusia: Mariúpol es ahora mismo un problema para ellos, pero no es el único. Aparte del bloqueo que supone tener tantas tropas tomando una sola ciudad, más las que quedan bombardeando Járkov día y noche, imposibilitando la mencionada pinza sobre las JFO, los demás escenarios de la guerra muestran estos días un avance ucraniano sobre tropas desmoralizadas o directamente a la fuga.

En el norte, ya hemos dicho que todas las unidades que llegaron a quedarse a quince kilómetros de Kiev tienen la orden de retirarse a la frontera del Donbás para prepararse para una nueva ofensiva en esa zona. Teniendo en cuenta el inmenso despliegue que Putin preparó para tomar la capital, hablamos de decenas de miles de tropas y tanques a la fuga, vía Bielorrusia en su mayor parte. Otra de las prioridades del ejército ruso es precisamente garantizar esa huida -o ese traslado, según se quiera ver-, sin perder aún más unidades por el camino. Toda la operación en el norte ha sido un desastre de enormes proporciones: no solo no se consiguió el objetivo de tomar Kiev, deponer a Zelenski y acabar con la guerra en un solo movimiento, sino que se ha tenido que devolver todo el terreno ganado y el nombre de Rusia y su ejército quedará siempre ligado a las atrocidades que han quedado expuestas en las distintas ciudades ocupadas: Bucha, Buzova, Shevchenkova, Borodianka…

El Moskva, hundido

Al estancamiento en el Donbás y la desbandada en Kiev, hay que añadir la insólita situación en el sur del país. Pese a que Jersón fue una de las primeras capitales regionales tomadas por los rusos -la única fuera de Donetsk y Lugansk, de hecho-, el soñado avance hacia Mykoklaiv para desde ahí rodear Odesa no ha llegado a producirse nunca. Las cosas van cada vez peor para las tropas rusas desplazadas desde Crimea a la zona. Las contraofensivas ucranianas siguen ganando terreno y recuperando ciudades, quedando ya a pocos kilómetros de una capital que ha sido emblema para los invasores durante un mes y medio… pero que puede cambiar de manos si no llegan pronto los refuerzos del este.

No queda ahí la cosa: este miércoles llegaban las noticias de un enorme fuego en el acorazado Moskva, uno de los estandartes de la marina rusa en el Mar Negro, desplegado justo frente a las costas de la ciudad portuaria de Odesa como recordatorio constante a sus ciudadanos de lo que está por venir en cualquier momento. Este mismo jueves, Rusia anunció su hundimiento mientras intentaba llegar a tierra para ser reparado. Las noticias alrededor del Moskva son algo confusas, siguiendo la línea de lo que uno puede esperar en una guerra. Al principio, la propaganda ucraniana -que también existe y es potente- habló de su hundimiento antes de tiempo. Horas después, Kiev anunció un ataque con misiles Neptuno que habría dañado gravemente al barco hasta el punto de dejarlo inservible.

Nadie ha podido confirmar aún esta versión, pero lo que es obvio por numerosas fotos y varios vídeos emitidos en redes sociales es que del Moskva salía una intensa columna de humo y ha acabado bajo el agua. En el Kremlin hablan de un incendio, sin más. Un fuego que habría empezado por un problema en el interior del barco y que se habría complicado. Nada que ver con Ucrania, nada que ver con su ejército. No es fácil saber qué versión deja peor a los rusos: malo es que el enemigo hunda uno de tus barcos insignia, pero probablemente sea peor que tú mismo te lo cargues desde dentro. 

Todo el mundo habla estos días de la segunda ofensiva y da por hecho que no será como la primera. Centrarse en el Donbás tiene la ventaja de afrontar un terreno más abierto, más claro y más reducido. Nada que ver con el frondoso norte, lugar ideal para emboscadas. La presencia del general Alexander Dvornikov, el héroe de Rusia en Siria y Chechenia, parece haber revitalizado los ánimos de las tropas desplegadas en el este de Ucrania. Ahora bien, el desastre del que viene el ejército ruso, tan solo capaz en cincuenta días de ampliar sus fronteras unos kilómetros en el Donbás y avanzar

mínimamente hacia el norte y el este de Crimea, incapaz aún de completar el corredor del Mar del Azov, debería servirnos de aviso: la fuerza y el número no lo son todo.

Desde el Kremlin se irradia una sensación de complacencia que choca con la realidad sobre el terreno. Ucrania está poniendo los muertos y las ciudades arrasadas, sí. Como decía el propio Zelenski la semana pasada: «Es difícil decir que estamos ganando la guerra cuando nuestros civiles son asesinados y violados cada día». Sin embargo, lo que parece claro es que no la está perdiendo. No solo ha conservado Kiev, sino que mantiene Járkov bajo su poder, Dnipro aún está lejos de la primera línea de defensa, el temido desembarco en Odesa no se ha producido y el oeste del país -Lviv incluida- apenas ha tenido que sufrir algún ataque suelto desde posiciones en Bielorrusia. Pensar que esto puede dar un giro de ciento ochenta grados en apenas cuatro semanas (el 9 de mayo, Día de la Victoria, se acerca) parece ahora mismo un acto de fe.

Vladimir Putin empuja a Finlandia y Suecia a la OTAN

«Todo cambió cuando Rusia invadió Ucrania», afirma la primera ministra finlandesa, Sanna Marin, que se ha reunido con su homóloga sueca Magdalena Andersson

La irrupción del ejército ruso en Ucrania para supuestamente evitar que entre en la OTAN ha empujado a dos vecinos neutrales a las puertas de la Alianza Atlántica: Suecia y Finlandia se disponen a solicitar el ingreso a corto plazo. La primera ministra finlandesa, Sanna Marin, dice que anunciará la decisión «no en meses sino en semanas».

«Todo cambió cuando Rusia invadió Ucrania, mucha gente ha cambiado de opinión, y tenemos que discutir nuestras opciones de seguridad, vamos a debatir en el parlamento esas distintas variantes para lograr un consenso lo más amplio posible, lo cual es muy importante porque tenemos un vecino cercano que es Rusia que actúa de esta manera», ha dicho Marin a los periodistas.

Parece que los suecos, siempre algo más celosos de su neutralidad, esta vez seguirán a los finlandeses hasta el final. «La primera ministra de Suecia, Magdalena Andersson, ya ha tomado la decisión sobre el ingreso en la OTAN y su Gobierno presentará la consiguiente solicitud en la cumbre de la Alianza que tendrá lugar en Madrid a finales de junio», informó el periódico sueco ‘Svenska Dagbladet’. Ambas hablaron este miércoles en Estocolmo de los plazos y los procedimientos de ingreso en la Alianza Atlántica.

Finlandia y Suecia comenzaron a hablar sobre la posibilidad de abandonar su neutralidad a largo plazo y unirse al bloque antes de la operación militar rusa en Ucrania. Y ya entonces Moscú advirtió a estos dos países nórdicos de «graves consecuencias políticas y militares» y también «represalias» si se unían a la OTAN. Vistas las malas experiencias de Ucrania y Georgia, que fueron invadidas por Rusia una vez sugirieron que entrarían algún día en la OTAN, la cuestión ahora dentro de la Alianza es qué tipo de garantías de seguridad podrían brindarse a Finlandia y Suecia en el periodo anterior a la ratificación. Algunos analistas apuntan que la OTAN tendría que moverse rápidamente para elaborar planes de defensa para ambos países antes de su membresía

La agresión de Putin a Ucrania ha provocado un giro vertiginoso en la opinión pública de Finlandia. También hecho cambiar de opinión al principal partido de la oposición. La líder del Partido de los Finlandeses, Ricca Purra, se ha pronunciado a favor del ingreso en la Organización del Tratado del Atlántico Norte después de ver a los soldados rusos avanzando por Ucrania. «En febrero no solo se derrumbó el orden de seguridad europeo, sino también toda la base de las relaciones entre Finlandia y Rusia. Esta vez ha sido Ucrania, pero todo el mundo sabe que también podría ser Finlandia. Me veo obligada a reconsiderar mi posición y apoyo el ingreso de Finlandia en la OTAN y respaldo a los líderes del país en la promoción de esta membresía», escribió Purra en su blog personal el 29 de marzo.

La OTAN ha dicho que su puerta está abierta. En enero su secretario general, Jens Stoltenberg, aseguró que Suecia y Finlandia cumplen en gran medida con los criterios de la Alianza Atlántica y pronto podrían sumarse al bloque bélico en caso de que tomen esa decisión. Ambos deberían después ratificar el acuerdo internamente. Estarían en la OTAN en un año más o menos. Así ocurrió en la última adhesión, la de Macedonia del Norte.

UNA PROVOCACIÓN DE EEUU

Para Rusia estos anuncios de entrada en la OTAN son poco inteligentes e infundados, declaró la portavoz de la Cancillería de Rusia, Maria Zajarova, tras conocer la reunión de ambas primeras ministras. «Las declaraciones son una especie de propaganda y provocación, no responden a los intereses de los pueblos de estos países, sino que sirven a los intereses de la Alianza Atlántica, encabezada por Estados Unidos», dijo a la agencia rusa Sputnik.

El 25 de febrero, con Ucrania ya siendo atacada, Rusia anunció que tomaría medidas de respuesta a la posible admisión de Suecia y Finlandia en la OTAN. «La Alianza representa en sí misma una herramienta para provocar la confrontación, no es un bloque militar que garantice la paz y la estabilidad, y una mayor expansión de la Alianza no propiciará una seguridad adicional al continente europeo», dijo el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov. Rusia quiere que la Alianza Atlántica deje de expandirse hacia el este y vuelva a las posiciones de 1997. Pero en su flanco norte parece que va a pasar lo contrario: más países de la OTAN en las fronteras de Rusia.

A día de hoy la mayoría de los finlandeses apoya la idea de ingresar en la OTAN, según una encuesta realizada por la compañía Corefiner a petición del canal de televisión MTV3. La encuesta se realizó en Internet del 6 al 11 de abril, cuando ya se conocían las masacres en ciudades ucranianas. «Lo que hicieron en Bucha, lo harán en vuestras ciudades», dijo el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en un mensaje al Parlamento finlandés la semana pasada. El 68% de los finlandeses está de acuerdo con la perspectiva de que su país se sume a la alianza, el 20% está indeciso, y el 12% está en contra. En Suecia, según ‘The New York Times’ el apoyo es del 50% a favor de la OTAN. Pero sube al 62% si Finlandia entrase también a la vez.

El camino hacia la OTAN puede no ser fácil. El Servicio de Inteligencia de Finlandia considera que «la influencia híbrida» de Rusia y de sus servicios de espionaje son las mayores amenazas para la seguridad nacional del país. Más difícil parecía hasta hace poco poner en marcha la adhesión en Suecia, que tiene un gobierno minoritario liderado por los socialdemócratas, cuya posición formal de no alineación militar fue ratificada en el congreso de su partido en noviembre. Pero según la prensa local, el Partido Socialdemócrata Sueco celebrará el 24 de mayo una reunión especial, en la que podría tomarse la decisión sobre su apoyo al plan de adhesión a la OTAN. Suecia ha ligado siempre su seguridad a la de Finlandia, por lo que muchos analistas dan por hecho que si Finlandia entra Suecia irá detrás.

La Unión Soviética atacó Finlandia el siglo pasado, librando la llamada Guerra de Invierno entre 1939 y 1940. Finlandia abrazó la neutralidad para mantener su integridad durante la Guerra Fría. Ahora suecos y finlandeses se exponen, como poco, a cortes de Internet, ciberataques en ministerios y maniobras de desinformación en los próximos meses. Es el riesgo si deciden salir de una neutralidad que muchos consideran caduca y precaria en un continente que ha dejado de ser un lugar seguro.

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