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OTAN: DISTENSIÓN O GUERRA FRÍA. 1º Ciclo AEME 2022, por el Alm.(R). D. José Mª Treviño Ruiz

ANTECEDENTES

José María Treviño Ruiz. Fuente: www.realliganaval.com

El término Guerra Fría fue acuñado al acabar la SGM en 1945, tras crearse dos bloques, el Occidental-capitalista liderado por los EEUU, que culminó con la creación del Tratado del Atlántico Norte el 4 de abril de 1949 y el Oriental-comunista dirigido por la URSS, que dio lugar al Pacto de Varsovia firmado el 14 de mayo de 1955. La posesión del arma nuclear por ambos Tratados, supuso una carrera de armamentos que alcanzó su cúspide a mediados de los 80 con la estrategia de la Destrucción Mutua Asegurada o MAD, con más de 60.000 cabezas nucleares entre los dos bloques. Felizmente la elección de Mijail Gorbachov, Secretario General del Partido Comunista de la URSS y Ronald Reagan, a la sazón Presidente de los EEUU, supuso crear una relación de confianza e incluso de amistad entre ambos dirigentes, que comprendieron que una guerra nuclear con tamaño arsenal, eliminaría cualquier rastro de vida sobre la superficie terrestre. Cuando ambos acabaron sus respectivos mandatos, el número de ojivas nucleares se había reducido a la 6ª parte, 10.000, cifra que aún perdura entre los EEUU y Rusia.    

LA SITUACIÓN ACTUAL

En la cumbre de la OTAN en Riga, en noviembre de 2006, a la que no asistió el Presidente ruso Putin, pese a estar invitado, el problema entonces latente era la guerra de Afganistán, que llegó a requerir 160.000 efectivos de las Naciones Aliadas Miembro. Hay que destacar que esta fue la primera cumbre a celebrar en un estado báltico con frontera física con Rusia, y cuya seguridad  estaba a cargo de la Alianza, como bien hizo notar la entonces Presidenta de Letonia, Vaira Vike Freiberga, cuya permanencia en la cima del gobierno durante ocho años, supuso conseguir dos importantes objetivos políticos para su país, cuyo  ejemplo seguirían sus vecinos bálticos y más tarde las antiguas naciones del Pacto de Varsovia sin excepción: el ingreso en la Unión Europea, para conseguir la estabilidad y bienestar económico y la entrada en la OTAN, para obtener dentro  de la Alianza una seguridad garantizada por el artículo 5 del Tratado de Washington de 1949.. Desgraciadamente la visión política de esta gran señora, que tras la ocupación soviética de Riga, tuvo que huir a Alemania, y posteriormente a Canadá, pudiendo regresar a su país en 1991, no la tuvieron lo dirigentes de Ucrania, ya que según el punto de vista de cada presidente, se solicitaba el ingreso o no en la OTAN, así el Presidente Kravchuk, firmó la participación de su país como miembro del Partenariado para la Paz o PfP en1994, su sucesor Kuchma, estableció en 1997 una Comisión NATO-Ucrania, y posteriormente en 2002, esa Comisión inició un Plan de Acción, para entrar en la Alianza, enviando incluso tropas ucranianas a Irak en 2003 con los efectivos de la OTAN hasta 2006. Inexplicablemente en julio de 2004, Kuchma comunicó a la comisión NATO-Ucrania, que el ingreso en la Alianza no era un objetivo prioritario. En 2005 tras la Revolución Naranja, se hizo cargo de la Presidencia Yushchenko, firme partidario del ingreso en la OTAN, iniciando el programa MAP (Membership Action Plan) o Plan de Acción para ser Miembro, pero en 2006 el Parlamento eligió a Yanukovich como nuevo Presidente de Ucrania, eligiendo éste una línea contraria a la de su predecesor con el apoyo del Presidente Putin. Tras las revueltas de la Plaza de Euromaidán en 2013, Yanukovich huyó a Moscú, sucediéndole Poroshenko en 2014, que inmediatamente hizo prioritario el ingreso en la OTAN al mismo tiempo que también solicitaba la entrada en la Unión Europea, si bien esta última Organización, en boca del Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, contemplaba un plazo de 20 a 25 años para entrar en ambas Organizaciones, pese a que el Parlamento ucraniano había votado con una amplia mayoría de 334 votos sobre 385 a favor de entrar en las dos organizaciones. En mayo de 2019 ganó las elecciones el actual Presidente, Zelensky, solicitando un nuevo MAP, para entrar en la Alianza, pero con el conflicto encubierto con Rusia en la región del Donbas, ese ingreso en la OTAN no era viable, pues a la ocupación de la Península de Crimea en 2014, o su recuperación según el punto de vista ruso, siguieron  la independencia unilateral de las provincias ucranianas de Donetsk y Luhansk iniciándose el consiguiente conflicto armado en el Donbas por el incumplimiento de los acuerdos de Minsk I y II de septiembre de 2014 y febrero de 2015 respectivamente. A raíz de ese incumplimiento, el peligro de una invasión rusa de Ucrania empezó a cernirse en el horizonte, por lo que la OTAN inició prudentemente un despliegue de tropas de refuerzo en los tres estados bálticos, así como en Polonia y Rumanía, por su proximidad y frontera física de alguno de ellos, con la Federación Rusa.

Los recientes y graves acontecimientos producidos por la Operación Especial ordenada por el Presidente ruso Putin, que enmascaraba una invasión por vía terrestre de Ucrania, ha encendido todas las luces de alarma de la Alianza, que ha comprobado que tanto sus directrices políticas como militares, se han mostrado insuficientes a la hora de impedir la invasión militar por parte de una potencia nuclear a un país libre que no pertenezca a la OTAN, contrariamente a la posibilidad por parte de la Alianza, de llevar a cabo operaciones militares en terceros países con efectivos de las Naciones Miembro bajo Mando Aliado, como las realizadas en Yugoslavia, Irak, Afganistán y Libia. Paradójicamente, esta supuesta imposibilidad ha servido para aumentar el peso y valor especifico de la Alianza, al mostrar a las naciones europeas el grave riesgo que supone estar fuera del paraguas protector de la mayor Alianza Militar de la Historia, venciendo las reticencias de naciones tradicionalmente neutrales, como Finlandia y Suecia, moviéndolas  a abandonar su política de observadores internacionales imparciales a los que en teoría nada les puede afectar en el ámbito de los conflictos y guerras de terceros países.

CONCLUSIONES

La situación actual entre la OTAN y Rusia, dista mucho de la distensión creada en 1985 entre Ronald Regan y Mijail Gorbachov, que consiguieron crear una atmósfera de confianza en plena Guerra Fría que culminaría con la caída del Muro de Berlín, permitida por Gorbachov y cuyas consecuencias fueron la desaparición de la URSS y del Pacto de Varsovia en 1991, quedando la OTAN como única alianza supranacional político-militar a la que algunas naciones le atribuyeron el papel de gendarme mundial. El anterior Presidente de EEUU, Donald Trump, del partido republicano al igual que Reagan, intentó establecer una relación de confianza con su homólogo Putin, que posiblemente, de haber conseguido un segundo mandato habría llegado a buen término. La llegada del demócrata  Biden interrumpió esa política de entendimiento rompiéndose los puentes de entendimiento entre la Casa Blanca y el Kremlin, antes de la invasión de Ucrania, provocando esta invasión la rotura de cualquier diálogo entre Biden y Putin para parar esa guerra injusta y demencial. Con un fin sine die, qué duda cabe que si alguna vez se logra el alto el fuego y un tratado de paz entre Rusia y Ucrania, las relaciones con la OTAN ya no serán las mismas de antes del 24 de febrero de 2022, habiéndose dado el pistoletazo de salida a una costosísima carrera de armamentos entre las naciones europeas y Rusia, que en el caso de la Unión Europea no garantiza la seguridad física de sus 27 miembros, excepto de aquellos que pertenezcan a la OTAN, hecho que ha provocado que tanto Finlandia, con 1.300 km de frontera con Rusia, como Suecia, país ribereño del Báltico, hayan solicitado su ingreso urgente en la Alianza, como un seguro de vida para su integridad física. La pregunta pertinente que nos queda en el aire es la siguiente: si el Gobierno y Parlamento ucraniano hubiesen solicitado por el mismo procedimiento de Finlandia y Suecia, un MAP corto y en 2014, Ucrania ya hubiese sido un miembro efectivo de la OTAN, ¿se habría Putin atrevido a invadir a su vecino occidental? La respuesta se la dejo al avezado lector.

José Mª Treviño Ruiz, Almirante         

                                                                Asociación Española de Militares Escritores

Acto de Inauguración de los Cursos de Verano de la UNIA. Retos de ayer y perspectivas de futuro de la cultura, el vino y las marcas territorio (patrocinado por Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil)

El rector de la UNIA presenta la programación de los Cursos de Verano 2022 de la Sede Tecnológica de Málaga.

Se celebrarán 17 cursos entre el 11 y el 22 de julio

El rector de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), José Ignacio García, presenta la programación de los Cursos de Verano 2022 de la sede Tecnológica de Málaga, que se celebrarán del 11 al 22 de julio.

Junto al rector de la UNIA, José Ignacio García, han participado en esta presentación el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y el director de la Sede Tecnológica, Francisco González Fajardo.

En su intervención, García ha reseñado el carácter identitario de los Cursos de Verano en la UNIA y ha afirmado que “tras las dos últimas ediciones, limitadas a causa de la pandemia sanitaria, la Universidad Internacional de Andalucía amplía su oferta estival en 2022, ofreciendo un catálogo de 60 Cursos de Verano, en el que se recupera la máxima presencialidad”; aunque “las opciones virtuales siguen formando parte de la programación”. De modo que “la programación abarca un total de 54 cursos presenciales y 6 cursos online”.

El rector de la UNIA ha anunciado una de las “grandes novedades en esta edición”, la Escuela Internacional de Verano, que se celebrará del 22 al 29 de junio en Cartagena de Indias (Colombia), de la mano de la Universidad de Cartagena, en Colombia, y la colaboración de la Secretaría General de Acción Exterior de la Junta de Andalucía, a través de su Programa Campus de Internacionalización.

Respecto a los Cursos en la sede de Málaga, García, que ha agradecido al alcalde malagueño su presencia en este acto “para contribuir con su presencia a dar mayor visibilidad a nuestro programa de verano”, ha cifrado en 17 los cursos ofertados, “13 opciones presenciales, entre las cuales se ofertan en torno a 600 plazas y 4 opciones virtuales”.

“La de Málaga, ha añadido, es la programación más virtualizada de todas y como corresponde a la especialización académica de nuestra sede Tecnológica, vamos a centrar los contenidos en los ámbitos de la innovación y las nuevas tecnologías, con propuestas sobre inteligencia de negocio y big data, ciencia y tecnología en la Educación Infantil; blockchain y criptoactivos, Tecnologías emergentes para las Redes de Comunicaciones 5G o el marketing digital”. Que se completa con “una oferta con temas como la relación entre turismo y Covid, la economía circular, el flamenco desde una perspectiva de género, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, o la figura de Pablo Picasso”. Dos de estos cursos se realizan en colaboración con la Universidad de Málaga (UMA), en concreto, los que abordan la relación de Picasso y la literatura y la ciencia y tecnología en Educación infantil y primaria.

En la primera semana, del 11 al 15 de julio, se celebran 6 cursos y 3 encuentros. Los cursos: Inteligencia de negocio y big data analytics, Mercado de trabajo y pensiones en un contexto de reformas, El turismo en España: de los turistas románticos a los retos de la crisis del Covid, Picasso y la literatura, Ciencia y tecnología en Educación Infantil y primaria y Quo vadis España? Las reformas pedidas, perdidas y pendientes. Y los encuentros: Uso sostenible de los recursos hídricos, La comunicación en tiempos de crisis: Nuevas formas y nuevas temáticas. Transmisión de los ODS durante la pandemia y El flamenco desde la experiencia artística con perspectiva de género.

Durante la segunda semana, del 18 al 22 de julio, se han programado 6 cursos y 2 encuentros. Los cursos: Introducción a Blockhaim y criptoactivos, Marketing Digital y tecnología para el marketing, Lo que hemos aprendido en turismo tras la pandemia: seguridad, sostenibilidad y desarrollo local, Tecnologías emergentes para las redes de comunicaciones 5G, Economía circular y turismo: un desafío compartido para los destinos mediterráneos y Ciudades ante los límites del crecimiento. Soluciones basadas en la naturaleza. Y los encuentros: Proyecto Roma: Teoría y práctica y Retos del ayer y perspectivas de futuro de la cultura, el vino y las marcas territorio.

Es decir, que habrá una oferta de temas variados con la participación de destacados ponentes como la actual consejera de Empleo, Rocío BlancoÁngel Gallego, presidente del Consejo Andaluz de Relaciones Laborales y presidente del Consejo Económico y Social de Andalucía; Antonio Sempere, magistrado del Tribunal Supremo; José María Luna, director de la Agencia Pública para la Gestión del Museo Casa Natal Pablo Ruiz Picasso; o Emmanuel Guigon, director del Museo Picasso en Barcelona; José Lebrero, director del Museo Picasso en Málaga; Carmen Beamonte, directora regional de Informativos de Canal Sur Radio; Fernando Del Valle, director de ABC Andalucía; Nuria López, directora regional de PTV Telecom; Adnane Afquir, responsable del Instituto Superior Internacional de Turismo de Tánger; Mohamed Sefiani, alcalde de Chauen; Mª Carmen García, directora Gerente de la Fundación CIEDES, o Cristóbal Montoro, ex ministro de Economía y Hacienda.

Por ultimo, el rector ha querido agradecer la implicación y colaboración de numerosas entidades, 70 en esta edición, “entre las que destacan vinculadas a esta oferta provincial el Ayuntamiento de Málaga, la Diputación Provincial, la Cámara de Comercio, la Fundación Picasso Museo Casa Natal o el Centro Internacional de Formación de Autoridades y Líderes de la ONU, CIFAL”.

Por su parte, el alcalde de Málaga ha afirmado que los Cursos de Verano de la UNIA “refuerzan la imagen tecnológica” de la ciudad y ha señalado la importancia de la oferta docente de la UNIA y de la UMA, cuando se cumplen 50 años de la Universidad en Málaga.

De la Torre ha subrayado la “máxima calidad” de estos cursos, lo que les permite ser “competitivos” y contribuir a dar respuesta a los retos de la ciudad, “una ciudad innovadora, ha agregado, con proyectos como Smart cities”.

También ha recordado “el papel esencial de la Universidad en la transformación de la sociedad” y la relevancia de la UNIA para “proyectar una región, una comunidad autónoma, como Andalucía más allá de nuestras fronteras.

Becas Matrículas

El director de la sede Tecnológica de Málaga ha expresado su agradecimiento a los directores de los cursos y encuentros, así como a los patrocinadores y colaboradores de los mismos.

González Fajardo ha recordado que existe un programa de becas y ha explicado que las personas interesadas en matricularse en estos cursos o encuentros deberán formalizar su inscripción a través del enlace www.unia.es/automatricula, mediante el registro electrónico https://rec.redsara.es/registro/action/are/acceso.do o presentando en el registro de la sede donde se vaya a realizar el curso el impreso normalizado.

El importe de la matrícula es de 60 euros para los cursos, 45 euros para los encuentros de 20 horas y 30 euros para los encuentros de 15 horas. Estos precios incluyen la cantidad de 8 euros, en concepto de apertura de expediente y expedición de certificados. El plazo de matrícula concluirá́ 5 días naturales antes de que comience la actividad académica, siempre que queden plazas disponibles.

Más información: https://www.unia.es/es/cursos-de-formacion/cursos-de-verano/oferta-cv/cv-malaga

El Rector de la UNIA exponiendo los cursos que se desarrollarán en Málaga
El Director de la Sede Tecnología de Málaga, pormenoriza los cursos a realizar
La directora del Encuentro de Verano, Doctora Elena Ruiz Romero de la Cruz y el coronel Doctor

Todo el contenido del encuentro de verano.

https://www.unia.es/es/oferta-academica/oferta-malaga/item/retos-del-ayer-y-perspectivas-de-futuro-de-la-cultura-el-vino-y-las-marcas-territorio

Portada del díptico
Interior del díptico

El viaje de Magallanes y Elcano: del sueño colombino a la globalización

La Comandancia Naval ha modificado el título al incluir en la exposición material filatélico y material de navegación, aunque la base de la exposición es la del título inicial.
El Coronel Vidal explicando la exposición Histórico Pedagógica
El Comandante Naval Ignacio García de Paredes y Rodríguez de Austria entrega un libro de regalo al coronel Vidal
El Comandante Naval y el Presidente de los Veteranos

El pasado día 20 se ha inaugurado en la Comandancia Naval de Málaga una exposición sobre la Primera Vuelta al Mundo de Magallanes y Elcano.
El Comandante Naval remitía a nuestro presidente el siguiente mensaje:
Buenos días mi Coronel, Rafael,
Te adjunta saluda con motivo de la inauguración de la Exposición “ La mayor aventura marítima de la historia”, que tendrá lugar en la Comandancia Naval de Málaga el próximo día 20 de mayo a las 12,30 horas, y a la copa de vino español que se servirá a continuación.
Como puedes ver el título de la exposición ha permanecido tal y como se anunció en prensa, por diversos motivos como el de haber ampliado el contenido con maquetas y temas filatélicos relacionados, y por tener elaborados la cartelería y dípticos. Ello no quita la gran contribución del Foro para la Paz en el Mediterráneo.
Durante el acto de inauguración del viernes, tengo previsto cederte la palabra para que en pocos minutos expongas lo que consideres oportuno sobre el trabajo tan importante que habéis hecho en la elaboración de los carteles.
Esperamos contar con tu presencia.
Quedo a tus órdenes.
El Coronel Vidal, uno de los creadores de la Exposición Itinerante Histórico Pedagógica “EL VIAJE DE MAGALLANES Y ELCANO: DEL SUEÑO COLOMBINO A LA GLOBALIAZACIÓN”, hizo la presentación de la parte de la exposición que le correspondía, dirigiendo unas palabras a los asistentes, de los que se adjuntan fotos.
Esta exposición se detalla en el enlace:

Exposición Itinerante Histórico Pedagógica

El Libro “LOS VIAJES TRANSOCEÁNICOS” se puede descargar en el enlace previsto al efecto.
La exposición se puede visitar hasta mediados de junio en la sede de la Comandancia Naval de Málaga, esperando que muchos de nuestros amigos vayan a visitarla.

Libro editado para que los profesores pudieran explicar a sus alumnos la navegación d ela época y la vida a bordo



LAS NUEVAS OPERACIONES MULTIDOMINIO EN LA OTAN. 1º CICLO de AEME 2022, por el TG (Res.) Rubén García Servet

García Servet, entre las banderas de España y la OTAN. / SUR

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos de la evolución del panorama estratégico y sobre la guerra de Ucrania, que conduce inevitablemente a una reflexión de fondo sobre la defensa en Europa y sobre la defensa nacional de los países europeos, sobre esquemas novedosos.

A todo ello se ha hecho referencia en este ciclo dedicado al Concepto Estratégico de la OTAN que se aprobará en junio de este año por los países miembros de la Alianza Atlántica en la cumbre de Madrid. Este documento marcará la forma en que la Alianza se recoloca a sí misma, al menos conceptualmente, cara al futuro, en el complejo tablero de la seguridad y la defensa en Europa.

Dentro de este ciclo conviene también hacer una referencia a una evolución doctrinal de gran calado y que raramente se analiza en este tipo de reflexiones estratégicas. Se trata de la conducción de las operaciones militares en el mundo tan sumamente complejo del Siglo XXI.

Esta reflexión se ha visto ratificada en lo fundamental y de una forma rotunda, en la reciente guerra de Ucrania, que está revelando lecciones que no deben pasarse por alto.

Y es que la evolución conceptual en el tema operativo ha sido vertiginosa desde la guerra fría, apareciendo sucesivamente nuevos elementos que encierran lecciones profundas, muchas veces filosóficas, de cómo se debe afrontar al adversario en el campo de batalla, entendido dicho campo de batalla de una forma amplia, como el terreno en el que tiene lugar el enfrentamiento de voluntades, que es al fin y al cabo la guerra.

Una visión rápida a lo que está pasando en Ucrania nos obliga a reconocer el esbozo de un nuevo paradigma del conflicto. Las conducción de las operaciones hoy, en un mundo globalizado e hiperconectado, obliga a llevar a sus últimas consecuencias en la Doctrina OTAN el concepto de Operaciones Multidominio y, seguramente, a irlas ampliando a nuevos campos de acción relevantes.

En una primera derivada se constata que, con el paso del tiempo, los dominios operativos, los campos de batalla en los que hay que confrontar al enemigo, se han ido ampliando.

Hasta el Siglo XX, los dominios de operación se limitaban a dos: el Terrestre y el Naval, las batallas eran sobre la tierra o sobre el mar y muy excepcionalmente con interacciones entre ambos dominios. Esto explica la tradicional especialización de los profesionales de las armas en militares o marinos de guerra.

El Siglo XX trajo la aparición de un nuevo dominio de operaciones, el aéreo. La derivada fue la aparición de los ejércitos del aire, con personal especializado y mentalizado para operar en el medio aéreo.

Trajo también un concepto operativo exigido por la realidad de los hechos, las operaciones conjuntas. Porque el hecho de que el dominio operativo aéreo se superponía a los otros dos, obligaba a un planeamiento y ejecución conjunto de la acción militar en los tres dominios operativos.

Con ello surgió un problema práctico que perdura hasta nuestros días. Es muy difícil dotar de una verdadera mentalidad conjunta a personal formado, uniformado y entrenado para operar en un dominio específico. Aunque las operaciones son hoy necesariamente conjuntas, planeadas y dirigidas por Estados Mayores conjuntos, son ejecutadas por medios y mentalidades específicos, lo que hace a menudo que el sistema presente puntos de fricción.

Los ejércitos modernos han pretendido fomentar la imprescindible mentalidad conjunta de sus militares a través de la formación de altos estudios militares, cursos de Estado mayor y cursos de Oficial General, pero manteniendo una enseñanza de formación específica. El éxito de este dispositivo de formación fue siempre relativo, sin que las operaciones conjuntas lo hayan sido nunca del todo.

El Siglo XXI se abre con el reconocimiento de la existencia de nuevos dominios, nuevos campos de batalla que hay que integrar en el esquema operativo. No se concibe operación militar futura que no plantee las acciones simultáneamente en los dominios tradicionales y en tres nuevos dominios que explicaré a continuación.

El primer nuevo dominio es el ciberespacio, reconocido como cuarto dominio operacional por la doctrina de la OTAN. Aquí el campo de batalla es virtual, pero los efectos se hacen sentir de manera directa en el terreno. Hay una vulnerabilidad que deriva de la sobredependencia de los sistemas informáticos y que hace que las acciones en el ciberespacio hayan de estar integradas con las que se planean y ejecutan en los demás dominios.

La segunda novedad es el Espacio ultraterrestre, reconocido desde 2019 como Dominio Operacional por la OTAN. Sin el Espacio, que envuelve a partir de los 100Km. de altitud al dominio aéreo, no se concibe hoy ninguna operación militar. Comunicaciones, Posicionamiento, Observación visible, infrarroja, radárica, son elementos imprescindibles para toda capacidad militar, incluido el armamento de precisión. Los satélites son muy vulnerables y hay que protegerlos, hay una necesidad imperiosa de acciones defensivas, al igual que cabe imaginar la posibilidad acciones sobre las capacidades espaciales del adversario.

En la guerra de Ucrania, la superioridad en el enfrentamiento en este dominio está cayendo del lado Ucraniano, vía los aliados de la OTAN, hasta el punto de hacer que la manifiesta superioridad rusa en los demás dominios se haya visto cuestionada.

Y se abre paso un sexto dominio operacional, aún no reconocido como tal por la OTAN, pero que está siendo un terreno de combate decisivo en la guerra de Ucrania, el dominio cognitivo, o humano en terminología anglosajona.

El tema es complejo y vidrioso, y sólo será posible plantear la cuestión en un artículo como este. La mera observación del conflicto en Ucrania, nos muestra un combate de narrativas entre los contendientes, que se juega en la mente de las opiniones públicas propias y extrañas.

Comprobamos empíricamente como toda noticia relativa a la guerra, procedente de fuentes propias o cercanas a los contendientes, forma parte de una estrategia de comunicación bien diseñada y dirigida para influir sobre las decisiones de los líderes políticos occidentales, a través de las emociones de sus opiniones públicas.

Parte de este esfuerzo operativo está teniendo lugar en el campo del derecho, en lo que desde hace sólo unos años, los propios servicios jurídicos de la Alianza han catalogado como “Lawfare”, que podríamos traducir como guerra jurídica, y que pretende describir una forma de acción que utiliza el derecho internacional como arma de guerra contra el adversario.

En este sentido, incluso la incuestionable ilegalidad del recurso a la guerra por parte de Rusia, ha sido contestada por este país haciendo alusiones a un inexistente derecho a la legítima defensa de las poblaciones rusas de Ucrania, que abriría la puerta a la aplicación del Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas y por ello a la intervención rusa.

Por parte ucraniana, estamos asistiendo a una campaña sistemática de acusaciones de violaciones del derecho internacional de los conflictos, cuya comprobación será larga y compleja. La mera acusación, unida a la censura sobre los medios rusos, está produciendo resultados.

La narrativa ucraniana, perfectamente adaptada en mensaje y destinatario a los fines perseguidos, está consiguiendo que los países occidentales y sus liderazgos políticos estén presionados a prestar un apoyo explícito y creciente a la causa ucraniana hasta el límite que permite el peligro de un conflicto nuclear. Al mismo tiempo, la narrativa rusa ha sido eliminada de la ecuación, a través de censura y del reproche social de todo el que mantenga algún tipo de explicación alternativa.

La reflexión sobre la conducción futura de operaciones, que forma parte de las discusiones que llevarán al nuevo concepto estratégico de la Alianza, lleva al Multidominio en su versión amplia, que incide sobre el planeamiento y ejecución de toda operación futura.

Deberán sin duda las autoridades políticas y militares responsables de la Defensa Nacional tomar buena nota de esta importante cuestión para el conflicto de mañana.

TG (res) Rubén García Servert

¿Va Turquía en serio?, por Josep Piqué

Cartas oficiales con la solicitud de adhesión a la Alianza Atlántica de Finlandia y Suecia, 18 de mayo de 2022. OTAN

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Una de las consecuencias –muy contraproducente para Rusia– de la invasión de Ucrania ordenada por Vladímir Putin ha sido la decisión política de Finlandia y Suecia de plantear su integración en la Alianza Atlántica. Estos dos países nórdicos han roto su tradicional neutralidad, forzada en el caso de Finlandia, después de las dos guerras con la Unión Soviética, durante la Segunda Guerra Mundial, y libremente adoptada por Suecia hace dos siglos, en el Tratado de Viena.

La respuesta aliada ha sido claramente positiva, por varios motivos. Uno, porque se trata de dos países inequívocamente democráticos y con los mismos valores en los que se basa nuestra convivencia, con una cultura de defensa y seguridad que, a pesar de su neutralidad, o precisamente por ello, los ha llevado a disponer de unas fuerzas armadas sólidas y bien pertrechadas humana y materialmente. Dos, porque ya llevan tiempo cooperando y coordinando sus políticas con la OTAN, forman parte de organismos comunes como la Asociación para la Paz e, incluso, realizan maniobras militares conjuntas.

La integración es, pues, factible a muy corto plazo. Si la respuesta de la Alianza en la Cumbre de Madrid de finales de junio es positiva (superando las reservas que ha manifestado Turquía), tal incorporación será una realidad a finales de este año o inicios de 2023.

En cualquier caso, desde el momento de la petición formal y de su aceptación, la OTAN ha mostrado su voluntad de cubrir a ambos países, aplicando de facto el artículo 5 del Tratado de Washington, constitutivo de la Alianza, para evitar tentaciones rusas durante el periodo de transición hasta la plena integración.

En tercer lugar, ambos países forman parte de la Unión Europea desde 1995 y, por consiguiente, están cubiertos por los tratados, que incluyen la ayuda mutua en caso de agresión exterior. Una posibilidad, sin embargo, que no tiene el contenido real del artículo 5 mencionado.

Por último, porque la incorporación de Finlandia y Suecia supone un plus de seguridad para estos países ante la evidente agresividad rusa, su revanchismo y su determinación a usar la fuerza militar para conseguir sus objetivos. Un revanchismo que lleva a Rusia a reclamar el espacio post-soviético dentro de su área de influencia y su deseado perímetro de seguridad. Ello incluye algunas aspiraciones históricas vigentes desde la época de los zares: el dominio del Báltico, más allá de las zonas que suelen helarse en invierno, es una de ellas. Las heladas que suelen afectar al golfo de Finlandia cierran el acceso a las “aguas calientes” desde San Petersburgo. De ahí, la enorme importancia estratégica del enclave de Kaliningrado al sur de Lituania y de la neutralidad de sus países ribereños en la costa occidental del mismo, Finlandia y Suecia.

«Las heladas que suelen afectar al golfo de Finlandia cierran el acceso a las ‘aguas calientes’ desde San Petersburgo, de ahí la enorme importancia estratégica del enclave de Kaliningrado al sur de Lituania y de la neutralidad de sus países ribereños en la costa occidental del mismo, Finlandia y Suecia»

Con la integración, el Báltico, que en la guerra fría era un “mar soviético”, pasa a ser un “mar aliado”, con un control total de los accesos al océano Atlántico. Para la OTAN, pues, constituye una aportación fundamental a la seguridad europea y explica la virulenta reacción rusa, amenazando veladamente incluso con armas nucleares a ambos países y su total oposición a la decisión, libremente adoptada por dos países libres, soberanos y democráticos. Una decisión que supone, además, que siete de los ocho países del Consejo Ártico van a ser miembros de la Alianza.

Otra gran aspiración histórica de Rusia (que incluye el dominio del Cáucaso, del Caspio y de Asia Central) es la de controlar el mar Negro y la secular pugna por dominar el Bósforo con el Imperio Otomano y, posteriormente, con Turquía. Con la caída del muro de Berlín, Rumanía y Bulgaria salieron de la órbita soviética y, posteriormente, entraron en la OTAN. En ese contexto, cobran enorme importancia otros dos países ribereños: Ucrania y Turquía.

En el caso de Ucrania, el primer objetivo de Rusia era garantizar la continuidad de su flota en el mar Negro y, fundamentalmente, su histórica base en Sebastopol, en Crimea. En un primer momento, eso se logró con un arrendamiento a 25 años de dicha base (en territorio ucraniano) que luego se prorrogó. Pero esto dependía de la voluntad ucraniana de seguir con ese estatus. Por ello, la anexión ilegal de Crimea en 2014 hay que leerla desde esa perspectiva. Sin embargo, va más allá: para Rusia se trata de acabar controlando totalmente el mar de Azov (incluyendo el puerto estratégico de Mariúpol) y cerrar el acceso del resto de Ucrania al mar, con la conquista de Odesa y conectando Crimea con Trasnistria, en Moldavia, bajo control ruso desde los años noventa. En esa lógica, hay que inscribir los objetivos militares de Rusia con su intervención militar contra Ucrania.

Pero queda Turquía y su dominio sobre el Bósforo y los Dardanelos, desde la caída de la Constantinopla bizantina en el siglo XV. Primero, bajo el Imperio Otomano y luego por la Turquía surgida de la derrota y desaparición del imperio, liderada por Mustafa Kemal Atatürk. Atatürk acordó con los bolcheviques renunciar al Cáucaso a cambio de su ayuda contra la Grecia independiente en la disputa por la actual Turquía europea, después de la Primera Guerra Mundial. Ello implicaba, lógicamente, seguir controlando el acceso desde el mar Negro al Mediterráneo.

Turquía tiene, pues, la llave estratégica. Por ello, a pesar de sus carencias democráticas y de su política neo-otomana y cada vez más ambigua en su relación con la UE y con Occidente, se integró en la OTAN, casi desde el principio, como elemento sustancial de la política de contención frente a la URSS.

«La voluntad de una política autónoma, que implica no tener aliados sino solo socios más o menos circunstanciales, ha llevado a Erdogan a sobrepasar auténticas líneas rojas»

Sin embargo, muchas cosas chirrían, sobre todo a medida que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha ido consolidando su liderazgo cada vez más autocrático y su política de islamización del poder político, junto a una política exterior que le ha llevado a cambiar la tradicional máxima kemalista (“cero problemas con los vecinos”) y a tener problemas con todos ellos, incluyendo otro miembro de la Alianza como Grecia, o manteniendo la ocupación de una parte de Chipre, en contra de la legalidad internacional. Además, ha intensificado sus misiones militares en el exterior, ya sea en Siria, Irak o Libia, o apoyando al islamismo político en abierta confrontación con Arabia Saudí o Egipto en su pugna por la supremacía en el mundo árabe suní.

Esa voluntad de una política autónoma, que implica no tener aliados sino solo socios más o menos circunstanciales, le ha llevado a sobrepasar auténticas líneas rojas. La más importante es la decisión, con el pretexto de que el sistema antiaéreo y antimisiles estadounidense Patriot era demasiado caro, adquirir a Rusia su sistema S-400. Algo inadmisible para la Alianza y, desde luego, para Washington, que impuso sanciones en equipamiento militar y, fundamentalmente, suspender la provisión de sus sofisticados aviones de caza F-35 para el ejército turco. La máxima expresión de ese enfado fue la declaración del presidente de EEUU, Joe Biden, que condenó el genocidio turco contra los armenios, algo que no había sucedido antes y que Turquía sigue empeñada en negar a pesar de todas las evidencias.

A pesar de ello, ante la magnitud del desencuentro, Turquía ha estado intentando congraciarse de nuevo con EEUU, ofreciendo fórmulas de control conjunto sobre los S-400 o suavizando sus posiciones en el Mediterráneo oriental, en un movimiento soterrado y sostenido por el cambio del primer ministro Ahmet Davutoglu hace unos años.

Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania ha vuelto a poner de relieve que Turquía tiene su propia agenda y que no siempre coincide con los intereses de la OTAN, a la que pertenece.

Así, en su política de acercamiento circunstancial a Rusia y a Putin (acordando posiciones en Siria, sin objetar la continuidad de Bachar el Asad a cambio tener de manos libres en el norte contra los kurdos), y más allá de sus afinidades personales (una concepción similar del ejercicio del poder político, la relación con la religión o una política exterior reivindicativa de las antiguas áreas de influencia imperial), se le ha añadido su equidistancia, ofreciéndose como mediador en el conflicto, de momento con escaso éxito. Una equidistancia claramente contradictoria con su carácter de miembro de la Alianza.

«La decisión turca de cerrar el Bósforo a la navegación de buques de guerra mientras dure el conflicto afecta a Rusia y el posible refuerzo de su flota, pero también afecta negativamente a la OTAN»

Pero también su decisión de cerrar el Bósforo a la navegación de buques de guerra mientras dure el conflicto. Algo que, obviamente, afecta a Rusia y el posible refuerzo de su flota, para intentar el asalto anfibio de Odesa, en combinación con fuego artillero y de misiles y el despliegue de fuerzas desde tierra. Pero también afecta negativamente a la OTAN. Valga como ejemplo que el envío a la zona de la fragata Blas de Lezo por parte de España, fuertemente publicitada, ha quedado en suspenso y obligada a permanecer en el Egeo.

El último episodio es la oposición turca a la entrada de Suecia y Finlandia en la Alianza, algo que requiere la unanimidad de todos los Estados miembros de la misma. Los motivos aducidos se refieren básicamente a la actitud prokurda de ambos países. Algo de eso hay, y algo intentará conseguir a cambio de levantar el veto, pero parece más una excusa de cara a la galería. Lo más importante para Turquía es levantar el veto nórdico a la venta de armamento a raíz del ataque a los kurdos sirios en 2019 y, sobre todo, el veto norteamericano a la venta de los F-35 y de equipamiento militar adicional, utilizando el chantaje.

Un juego muy arriesgado ante la actitud abiertamente favorable de EEUU a la entrada de los dos países nórdicos y el cansancio de todos los aliados ante un socio manifiestamente desleal. La OTAN debe decidir entre abrir sus puertas a dos países socios, amigos y con los mismos valores o ceder a las exigencias oportunistas y ventajistas de Turquía. Y explorar hasta qué punto Ankara va en serio o está jugando de farol.

La Alianza tiene mucho que perder, pero debe transmitir a Turquía que los chantajes entre aliados no son admisibles. Ankara desafía y juega con fuego desde hace demasiado tiempo. Puede haber alguna concesión no esencial, pero ceder ahora comprometería el futuro de la OTAN de forma sustantiva y significaría perder credibilidad disuasoria frente a Rusia.

Habrá que optar entre una Alianza cohesionada y basada en la lealtad mutua o mantener en su seno a un país claramente estratégico, pero en el que no se puede confiar en los momentos difíciles.

RETOS DEL AYER Y PERSPECTIVAS DE FUTURO DE LA CULTURA, EL VINO Y LAS MARCAS TERRITORIO. Encuentro de Verano de la UNIA

Se conceden 20 becas para inscribirse en el curso de la UNIA que se recoge en el siguiente enlace:

https://www.unia.es/es/oferta-academica/oferta-malaga/item/retos-del-ayer-y-perspectivas-de-futuro-de-la-cultura-el-vino-y-las-marcas-territorio

El título del curso es: RETOS DEL AYER Y PERSPECTIVAS DE FUTURO DE LA CULTURA, EL VINO Y LAS MARCAS TERRITORIOS.

Se adjunta díptico donde se recoge el programa, las clases y el lugar de las mismas.

También se adjunta el impreso-solicitud, que deberá hacerse llegar a secretaria@veteranosdemalaga.es junto con copia del DNI, anverso y reverso.

Con el importe de la matrícula, becada, de 22,50 €, como total 45, 00 €, tendrán derecho, aparte de los conocimientos que adquirirán con el curso a libros de apuntes (se adjunta foto), elaborados exprofeso para el curso; cata de vino, detalles de Quitapenas, Sabor a Málaga, etc.

Se irá informando de todo a través de la página web. Un fuerte abrazo y espero que en este curso asistimos los suficientes para consolidar uno de los pilares de nuestra cultura: la enología y potenciar el enoculturismo.

EL VINCULO TRANSATLANTICO DE LA OTAN. EVOLUCION Y PERSPECTIVAS DE FUTURO (1º Ciclo AEME de 2022)

Una relación ligada a valores compartidos

En la actual situación que vive Europa, se antoja imposible encontrar a alguien a quien no lleguen, al menos una vez al día, noticias sobre la OTAN. Pero más allá de su carácter de alianza defensiva militar del mundo occidental, ni los medios de comunicación ni los ciudadanos tienen una idea clara de  la organización, estructura y misiones de la misma. Como otras muchas instituciones supranacionales, la Alianza se identifica con su logo, consistente en una estrella de cuatro puntas blanca, azul y verde; sus siglas, NATO u OTAN, y una expresión que se encuentra en muchos de sus documentos y que define el carácter de la relación entre sus miembros. Se trata del «transatlantic link», o vínculo transatlántico.

El vínculo transatlántico es el lazo espiritual que une las orillas occidental y oriental del océano que baña a muchos de sus países miembros, aunque no a todos, y mucho menos desde hace unos pocos años. Este vínculo se estableció antes de1949, fecha de la creación de la Alianza Atlántica,  en el momento en que los norteamericanos se unieron, como antes sus vecinos canadienses, al esfuerzo aliado contra la Alemania nazi. Tras el triunfo, el temor a la amenazante Unión Soviética de Stalin hizo posible el Tratado de Washington, firmado por doce países en su inicio y que cuenta con treinta signatarios en la actualidad.

Su significado se entiende como la expresión de un compromiso entre países que comparten los mismos valores y los mismos principios ligados a la democracia y a la libertad de sus ciudadanos, y también como la asunción de una responsabilidad compartida en la defensa de esos valores. Este compromiso formalizado en Washington, la asunción por todos del mecanismo de toma de decisiones por consenso, que las convierte en unánimes tras el consiguiente proceso de acercamiento de posturas , y la contundencia de la respuesta de la Alianza ante un ataque armado a cualquiera de sus miembros expresado en su emblemático Artículo V y apoyado por la capacidad nuclear de los Estados Unidos, mantuvo una «paz helada» a ambos lados del llamado » telón de acero», frontera entre los países signatarios y los comunistas, desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1989, fecha de la caída de la Unión Soviética. En definitiva, el triunfo de una Alianza militar vencedora sin tener que superar un conflicto previo.

¿Ejército de la UE o pilar europeo de la Alianza?  El condicionamiento de las tres D.

Entonces, paradójicamente, empezaron a replantearse algunos la propia existencia del hasta entonces exitoso «transatlantic link». Desaparecida la URSS, mantener la OTAN carecía de sentido, se decía en algunos foros. En Europa, se experimentaba con embriones de organizaciones  de defensa europeas como la UEO, y Grandes Unidades como la Brigada Franco-Alemana y el Cuerpo de Ejército Europeo. Se hablaba de conceptos como «separables pero no separadas» al tratar de fuerzas militares que atendieran a necesidades de defensa específicas de USA o de Europa, todo ello mientras el peso mayoritario del fardo de los gastos y el elemento principal de la disuasión, el poder nuclear, corrían abrumadoramente del lado estadounidense.

Tras la declaración de Saint-Malo, emitida por los gobiernos de UK y Francia en su cumbre bilateral de 1998: «la Unión Europea debe disponer de una capacidad autónoma de acción, apoyada por fuerzas militares creíbles», la Secretaria de Estado Madeleine Albright, en la reunión de Ministros de Exteriores de la OTAN en Diciembre de ese año , expreso la respuesta norteamericana a la misma, recalcando el  entusiasta apoyo USA hacia medidas que incrementaran  las capacidades (militares) europeas, pero planteando al mismo tiempo tres elementos  de juicio a considerar: no desligar la Iniciativa Europea de Seguridad y Defensa de la OTAN( de-linking): evitar duplicaciones (de- duplication ) y evitar cualquier tipo de discriminacion ( discrimination)  con los miembros europeos de la OTAN no miembros de la UE, caso de Turquia. Estos elementos fueron denominados desde entonces» las tres D», condiciones que debían mantenerse, en cualquier caso.

Lo sucedido entre las postrimerías del siglo XX y la actualidad ha brindado a todos la posibilidad de extraer lecciones valiosas: los Estados Unidos solos frente al mundo, con el paraguas de la OTAN cerrado, sienten frío (segunda guerra de Irak), y los resultados han sido, en muchos aspectos, catastróficos. Europa no contempla ni siquiera la posibilidad de quedarse sola frente al mundo: los piratas somalíes son una amenaza diferente al terrorismo islámico global o a las intenciones de aspirantes a la hegemonía mundial. Incluso en las operaciones en que la OTAN ha prevalecido, como en el caso de Kosovo, la solución política final de la independencia de la provincia fue considerada como una voladura del Acta Final de Helsinki por Rusia, con dolorosas consecuencias. Mientras tanto, la comunidad internacional, o al menos la parte que no pertenece a ese concepto a veces tan ambiguo de » Occidente», donde felizmente se van cobijando naciones que han vuelto a ser ellas mismas tras 1991, observa en un silencio a veces significativo las actividades de la OTAN.

La determinación de los países aliados frente a la agresión rusa a Ucrania es una excelente oportunidad para mostrar a los europeos un camino: la defensa compartida empieza por la defensa propia, la seguridad de todos se inicia con la firme convicción de cada uno de defender lo que es suyo. Europa es una gran potencia demográfica, económica y comercial. Prácticamente todos sus países se han conformado y cohesionado en la lucha con sus vecinos o con poderes exteriores. Todos ellos, hermanados felizmente hoy, han dado muestras continúas en la Historia de sus virtudes militares. Solo falta un liderazgo auténtico y profundo, basado escrupulosamente en los valores de nuestra civilización para asumir la inmensa tarea de equilibrar el hasta ahora desequilibrado vínculo, cuyo valor sea quizás ahora más importante que nunca.

La búsqueda del equilibrio entre las dos orillas atlánticas

Porque, y eso es una realidad palpable, el lazo transatlántico es un compromiso entre dos partes muy desequilibradas en el argumento más importante de una alianza defensiva: la fuerza militar. Mientras la supremacía convencional y nuclear de la OTAN se encuentra en Norteamérica, las sucesivas ampliaciones de la organización se han producido en Europa, en la vecindad próxima del antiguo enemigo «convencional», extendiendo considerablemente el territorio a defender sin un incremento proporcionado de la capacidad para defenderlo, debido a las características demográficas y económicas de los nuevos miembros.

El futuro del vínculo, en mi opinión, puede resumirse en una frase: búsqueda del equilibrio. Una búsqueda ligada a la asunción por Europa de que, fundamentalmente, la amenaza pende sobre ella, y en consecuencia debe asumir de una vez por todas que sus Fuerzas Armadas deben estar al nivel de su potencial tecnológico, industrial, demográfico y social. Y ello incluye una capacidad nuclear digna de ese nombre, y no desligada de la Alianza, sino parte de la concepción estratégica de la misma. Del mismo modo, en un vínculo transatlántico reequilibrado, el incremento de esa capacidad militar europea debe hacerse sentir en las estructuras de mando, en las capacidades de despliegue y, sobre todo, en la firme determinación de todos sus miembros, cualesquiera que sean su tamaño e importancia, de imponerse al adversario en cualquier circunstancia. En definitiva, considerar la pertenencia a la OTAN como la inserción de un elemento importante en su coraza y no como el tranquilizador ingreso en un corral seguro protegido por torres más firmes que las propias.

                                                                                                               Marín Bello Crespo

                                                                                      General de Brigada de Infantería (R)

                                                                              Asociación Española de Militares Escritores

Jactancia armada y falacias

EDITORIAL (10.05.2022)

Las falsas excusas de Putin para la guerra confirman que un autócrata no necesita pruebas para presentar sus actos como inevitables

La conmemoración del Día de la Victoria de la URSS frente a la Alemania nazi se anunciaba inquietante como el momento elegido por Vladímir Putin para celebrar un triunfo definitivo en Ucrania, declarar la guerra con la movilización de reservistas o dar paso al empleo de armas nucleares tácticas. Nada de eso ocurrió ayer. El autócrata del Kremlin volvió a apropiarse de tan señalada fecha haciendo de su régimen la síntesis entre el pasado soviético y el poder acumulado tras su caída, y reduciendo el sacrificio que entre otros realizaron millones de ucranianos al blandir la bandera rusa. Aunque esta vez renunció a justificar la pretendida invasión de Ucrania por el nazismo y el genocidio que encarnaría el Gobierno de Kiev para ofrecer la enésima versión de su sinrazón: que Occidente atacaba a Rusia en el territorio que considera propio del Donbás y Crimea.

Las dictaduras no necesitan argumentos probatorios para explicar la inevitabilidad de sus actos, por crueles que sean estos. Los portavoces del Kremlin van desgranando sus supuestos motivos en la seguridad de que la mayoría de sus súbditos no osarán mostrar públicamente su escepticismo y mucho menos su oposición a una «operación militar especial» de la que Putin insistió ayer en que proseguía sobre los planes previstos. El mensaje no resultó precisamente victorioso. Pero vino a dar por sentado que el Donbás forma parte de la «tierra rusa». Como si, ante las dificultades por hacer efectiva su ocupación por la fuerza, Putin volviese a dibujar una patria expansiva por naturaleza, de manera que toda resistencia a sus pretensiones se convierte en agresión.

El régimen de Moscú es un sistema sin contrapesos, capaz de hacer un uso ilimitado de la anulación de derechos básicos y de la falacia. Ayer hizo desfilar por la Plaza Roja ingenios a los que se les supone una capacidad destructiva atroz, pero que parecían inermes. Ucrania, los aliados de la OTAN y de la UE están poniendo en evidencia el poder militar ruso. Será muy difícil que el Kremlin pueda alcanzar una victoria significativa e irreversible sobre Ucrania, a la que Putin ni siquiera nombró, aunque, en contraste con la endeblez de su jactancia armada, Rusia se está mostrando más correosa ante las sanciones económicas porque los países democráticos siguen siendo en mayor o menor medida dependientes de sus fuentes de energía. Pero la ventaja rusa irá desvaneciéndose a pesar del oportunismo doméstico al que se aferra su líder.

Guerra contra Ucrania. Por el General Vicente Díaz de Villegas

Llegó el día 9 con la expectativa de la declaración de Putin sobre el curso de la guerra en Ucrania. Ningún trofeo puede presentar, ni siquiera Azovstal, sólo limitadas victórias pírricas en el Este y SE y mucha destrucción. 

Se esperaban dos grandes decisiones, la posible declaración de Guerra, que supera la de “Operación Especial”, y la impopular orden de Movilización, que ya ha hecho salir de Rusia a muchos posibles afectados. Ambas servirían para reforzar sus capacidades en Ucrania. Ninguna de ellas se ha producido, aunque si ha hablado de Guerra y de que fué una decisión forzada, apropiada y correcta.

Putin ha basado su discurso en otra mentira victimista sobre una supuesta preparación OTAN para invadir la Crimea que el mismo ocupó en 2014, traicionando los acuerdos de 1991, 1994 y 1997 entre Rusia y Ucrania, sobre desnuclearización de Ucrania, reconocimiento de fronteras, reparto de armas y bases y compromiso de no agresión. Putin no ha mencionado en su discurso a Ucrania borrando su existencia.

Añadía Putin que también se preparaba desde OTAN una operación de castigo a las provincias secesionistas del Donbass, que el apoya, y que defender el país es algo sagrado. Dirigiéndose a los soldados dijo: «Estáis luchando por nuestra gente en Donbas y por la seguridad de Rusia”.

La única decisión que anunció Putin fue que: «La muerte de cada soldado y oficial es dolorosa para nosotros”. «el Estado hará todo lo posible para cuidar de estas familias, el decreto está firmado”.Y efectivamente miles de soldados han muerto, entre ellos 12 generales y 39 coroneles o tenientes coroneles, y muchos más han resultado heridos (más de 23.000 bajas).

Sin embargo lo que ha quedado a la vista es que, a la invasión ilegal y no provocada, a una gratuita acción destructora y a los asesinatos de civiles, se ha sumado la incapacidad profesional militar traducida en derrotas en el N y tablas en el E y SE con grandes perdidas humanas rusas.

Zelensky por su parte no renuncia para nada a recuperar todos los territorios ocupados por Putin desde 2014, incluido Crimea. Estas posturas diferentes significan alargamiento de las operaciones y una carrera contra el tiempo entre los refuerzos rusos y los apoyos de material de países OTAN y occidentales.

En estos días Ucrania puede presentar como épica, la defensa del complejo de Azovstal en Mariupol, que recuerda gestas españolas como las de Sagunto ante los cartagineses, Numancia ante las legiones romanas, los Últimos de Filipinas en su independencia y guerra contra EEUU 1898, el Alcazar de Toledo ante al Frente popular en 1936.

Es difícil que se llegue a un acuerdo cuando Putin incrementa su apuesta, imponiendo ya su moneda, el Rublo, en los territorios ocupados, al tiempo que va haciendo desaparecer los líderes ucranianos. El Oblast de Kherson pretende convertirlo en otra República afin a sus intereses, como las de Donetsz y Lugansk, para después anexionarlas a Rusia.

Putin busca distraer y expandir el conflicto a otros escenarios fuera de Ucrania como Transnitria o Kaliningrado, quizás el N de Africa pero también a él se le abren otros escenarios fuera de Ucrania: se suceden los incendios y explosiones en el interior de Rusia, Azerbayan reanuda su ofensiva en Nagorno Karabaj, Georgia está alerta para tratar de recuperar Osetia y Abjasia, Moldavia también se prepara para rechazar la agresión desde Transnitria y contraatacar para recuperar ese enclave arrebatado por los rusos, también debería atender a una posible reanudación de las operaciones en Chechenia y finalmente a unos rumores de Golpe de Estado.

Sobre el terreno Ucrania se ha lanzado a una contraofensiva sobre las fuerzas rusas en Karkov y los rusos se han retirado volando puentes lo que da a entender que no van a volver por ahi.

Los Apoyos occidentales ya están sumando su efecto, en particular la artillería de 155 con mayor alcance y precisión que la de 152. Un ejemplo de materiales y alcances son: del lado ruso TOS 1A cohetes de 6 Km; el D-30 de 22Km, el 2S 19 de 29Km o el 2S7 203 de 37,5 Km; del lado occidental de apoyo a ucrania el US M777 de 41Km, el Cesar francés de 42Km, el PzH 2000 155mm ATP alemán de 41 Km, ademas de munición guiada Excalibur M829 GPS -a cualquier blanco localizado de 2×2 metros- y munición de alcances aumentados.

Los mayores alcance y precisión alejan a la artillería enemiga de las posiciones y poblaciones como Kharkov.

Mientras, se espera la llegada de Carros de Combate al frente Este; carros que contrariamente a lo que creen continuan siendo un elemento fundamental en la batalla terrestre adecuadamente empleados y protegidos.

Rusia incrementa los ataques aéreos de de misiles sobre líneas de comunicación tratando de frenar los refuerzos ucranianos.

Rusia aprieta a las defensas ucranianas de Izyum atacando, pero sigue manteniendo frentes abiertos como Odessa que cerraría la salida al mar Negro de Ucrania, después de haberle cerrado el mar de Azov y destruido Mariupol, pero Rusia ha sido incapaz de sobrepasar los dos puentes que cruzan el río por  Mykolaiv y ha perdido ademas del insignia , Moscú, una fragata, 2 patrulleras,… y 3 cazas Sukoi 30 Flanker en 48 horas. 

Odessa tiene connotaciones con la historia de España. En septiembre de 1789 el asentamiento fue conquistado por cosacos y tropas del imperio ruso  al mando del español Jose de Ribas tras de lo cual, el asentamiento se renombró pasando de ser Kotsubiyiva a Odesa. En 1936, llegaban a Odessa cuatro buques soviéticos con los casi 600.000 kilos de oro puro saqueado del Banco de España por “La banda de los Cuatro”. Otra fué la llegada a Barcelona en abril de 1954 de los 229 supervivientes prisioneros de la fuerza expedicionaria de voluntarios, la “División Azul”, procedentes del puerto ucraniano de Odessa.

Se aleja la amenaza nuclear pero el odio entre pueblos, tras la invasion y los crímenes rusos tardarán en desaparecer. Rusia o refuerza o pide alto el fuego, pero, si se le permite mantener su ocupación del Donbass, Kherson y otros puntos del territorio, estos le servirían de base de partida para continuar lo que inició ocupando Crimea en 2014.

La negociación, de no salir todas las fuerzas rusas de Ucrania, quedaría a plazos para no convertirse en una nueva Corea. Sin duda las sanciones jugaran durante un tiempo, pero tampoco demasiado para que no se busquen caminos para burlarlas.

La guerra debía haberse evitado y Francia, Alemania, Reino Unido y EEUU cada uno con su influencia y relación debían haber cortado la trayectoria de Putin sin cometer el mismo error que cometieron Daladier y Chamberlain con Hitler antes de la 2ª Guerra Mundial con sus sucesivas invasiones. Ahora se avecina una nueva Europa con Polonia y Ucrania

De la Guerra en Ucrania cabe sacar las siguientes conclusiones: Solo una Nación soberana puede proporcionar seguridad a sus ciudadanos sin esperar a los organismos internacionales y para ello se necesita un instrumento militar nacional fuerte y una implicación de la población integrada o no en unidades de Defensa Operativa del Territorio. La Paz no es lo primero, ni tampoco las prisas, el propósito ha de ser vencer al agresor para recuperar la libertad y todo lo perdido. Hace falta un liderazgo politico enamorado de su patria.

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