Buenas tardes: Este Estado-dentista  le ha matado el nervio a la sociedad civil.

Creo que hay que distinguir entre la comisión de delitos (que se produce en todos los ámbitos) y para lo que está el código penal y la corrupción del sistema político.

 La democracia es un artificio complejo donde confluyen el Derecho (cuyos principios son muy anteriores), el Estado, la nación, la sociedad civil (que no es exactamente lo mismo la nación), los poderes económicos, los profesionales, los religiosos y, por supuesto, la prensa, etc.

 La separación de esos poderes y una sana tensión es esencial para que el sistema funcione: la necesaria separación del poder económico (que lo tiene el estado como y también mana de la sociedad civil) y el económico en cierto grado supuso la superación del mercantilismo y la llegada del capitalismo. El capitalismo supone la separación de los poderes económico y político. Si bien la separación absoluta es muy difícil (hay obra pública, etc.) el principio que funda el capitalismo es ese.

 Frente al avance que supuso la etapa capitalista (con sus defectos, obviamente, pero mucho mejor que la mercantilista) hubo una reacción de naturaleza netamente política desde los totalitarismos cuya pretensión no era otra que la unidad indisoluble del poder político y el económico. El hecho de que Marx pretenda la superación del Estado (al que considera un instrumento del modo de producción capitalista) no debe llamarnos a engaño porque en la fase socialista (dictadura del proletariado) previa a la comunista (desaparición del Estado al no necesitarse ya por haber desaparecido la clase burguesa) la realidad es que el marxismo constituyó en la fase socialista los estados más tiránicos y potentes que se han conocido y, por supuesto, nunca llegaron a la utopía comunista.  El otro grupo de hegelianos (nacional socialismo y fascismo) si bien admitían la propiedad privada (frente al comunismo que no la admitía) y la empresa privada ésta estaba al servicio del Estado y de la política.

 Una de las claves del fracaso de esas ideologías es precisamente el retorno a sistemas antiguos de identificación absoluta del poder político y del económico. Ese análisis esencial de los poderes no lo hizo Montesquieu (que se refiere sólo a los políticos) lo hizo, está, en uno de los pensadores más grandes de la historia de la humanidad: Adam Smith.

 Del mismo modo los totalitarismos se hacen con el poder religioso o intentan destruirlo. Ese poder tiene un peligro para todo totalitario: desacredita el poder terrenal. Es, podríamos decir, una enmienda a la totalidad. Y lo es porque precisamente es también una totalidad, al ser un poder cuyos planteamientos son absolutos, indiscutibles, razón por la que también es un grave error otorgarle el poder político (teocracias). En las sociedades liberales democráticas el poder religioso tiene su ámbito en la sociedad civil, es decir tiene auctoritas entre sus seguidores pero carece (o debe carecer) de potestas.

 Y así las demás instituciones civiles: prensa, partidos políticos, sindicados, colegios de profesionales, asociaciones, fundaciones, etc.  Esos son los poderes de la sociedad civil y para que no se desnaturalicen deben ser financiados en exclusiva (1) de forma voluntaria y (2) con dinero propio de casa uno de sus seguidores.

 Cuando el estado se hace con los poderes sociales primero la sociedad civil  y luego la nación queda indefensa frente a su propio Estado.   Y queda indefensa de manera parecida (no sanguinaria sino maniatada) a como queda en los sistemas totalitarios: porque el Estado mediante mecanismos de dependencia económica arranca la voz de la nación.

 De ese modo los sindicatos se especializan en detraer riqueza de la nación para los propios fines de la estructura sindical, lo partidos políticos dejan de ser la voz de la nación en las Cortes, para limitar el gasto (que para eso nacieron) y se convierten en la causa fundamental del gasto con las excusas más peregrinas, y la prensa se autocensura para no perder subvenciones y anuncios. La iglesia se contiene porque tiene un parto por los concertados, la asociaciones civiles se construyen al revés: primero el Estado define su actuación de ingeniería social (autoprotectora de sus propios privilegios) y en función de esos objetivos establece la subvención.

 Los sindicatos, piden leyes verticales (como con Franco) antiliberales que mantienen unos índices de paro inusitados en cualquier lugar del mundo. Son las que les convienen a ellos, no a los trabajadores. Por eso  nunca huelgan con sus gobiernos (son de clase, de lucha de clase, en España no hay apenas sindicatos de verdad como en Alemania o Suecia) y revientan las calles cuando sus “enemigos” gobiernan y, entre tanto, 4.000.000 de parados

https://www.epdata.es/datos/paro-registrado-datos-graficos/38/espana/106

 ¿Qué supone esto?  Pues supone,  unos 4.000.0000.000 mensuales En desempleo (la cifra es meramente expositiva, el gasto exacto exigiría un estudio a fondo y este no es el lugar, basta con una aproximación a los efectos del argumento que deberá ser corregido con las cifras reales) al mes. Pero si esos 4.000.0000 de parados estuvieran trabajando pagarían IRPF, seguridad social y demás lo que suponiéndoles un gasto por unidad de 900 euros al mes son 3.600.000.000 euros al mes.  Es decir, el agonioso Estado que acapara todos los poderes resulta que deja de ingresar esta cantidad y gasta aquélla cantidad que en saldo supone un total de 7.600.000.000 euros al mes lo que supone 91.200.000.000 euros al año, cada año mientras se mantenga la situación el Estado (extrayéndolo previamente de la nación) gasta 48.000.000.000 euros en desempleos y deja de ingresar 43200000000.

 Agradecería ayuda y correcciones de los economistas de Demos 78, al respecto.

 Las causas inmediatas del paro son las leyes laborales, la jurisdicción especial (inserta todavía, en gran medida,  en conceptos obsoletos como lucha de clases) y la disfunción de los sindicatos porque no son un poder civil (costado voluntariamente por sus afiliados) sino una extensión del Estado y de ciertos partidos políticos (que al tiempo también lo son).

 Los partidos políticos. Otro tanto. Representan a la sociedad civil pero cobran del Estado. La razón vino de la izquierda. Discurso: si se autofinancian sólo los ricos tendrán un partido político y los pobres no podrán hacerse representar, de modo que el Estado debe pagarlos a todos y así ¡todos iguales!.  Aparentemente el discurso es correcto pero, sin embargo, es más falso que un euro de madera. Especialmente en una sociedad con amplísimas clases medias, donde cualquier puede disponer de 5 euros al mes o acudir a una cena de partido para financiarlo y defender sus propios intereses. Como en todo discurso extractivo tiene un fin noble y otro real y oculto. Fin noble: igualad de todos en la representación política. Fines reales y oculto tiene dos: (1) que los demás te financien tus propios intereses y (2) residenciarlo todo en el Estado donde, desde Gramsci, hay que atrincherarse para cambiar la sociedad desde ahí.

 A ver si quieren atrincherarse y cambiar la sociedad desde el Estado (apoderándose de él) es un deseo como otro cualquiera pero una democracia no puede tolerar ese tipo de trampas de una minoría sobre una mayoría, una minoría que quiere hacerse con todo el poder (sea la que sea, me da igual).

 Cuando ese desequilibro entre poder civil y estatal se produce con la intensidad que se ha producido en España es lógico que proliferen las redes clientelares (el que se hace con el Estado gana y el estado no es más que un conjunto de individuos, cuando más coloquen más poder) y lo lógico es que proliferen los ERE (el mayor desfalco delictivo que se conoce en Europa realizado a la nación desde el Estado) aparezcan los Bárcenas o las Gürtel, las Filosa y demás. 

 Si no empezamos por las causas, si la sociedad civil no toma el control (nunca lo ha tenido realmente quizá por temor de los constituyentes a la sociedad civil diseñaron un sistema muy vertical) de sus poderes que le han sido arrebatados, la guardia civil no dará abasto a deteneter, los separativos serán irreversibles (el separativos catalán es una creación del pujolismo es decir del Estado que se hizo con el poder económico, partidos políticos, sindicatos, asociaciones, etc. vía subvenciones y sueldazos) y el enfrentamiento entre Estado y nación será inevitable porque aquél habrá dejado “ganarse la vida” sirviendo a ésta que, desarmada, se ha convertido en vallado y los vasallos, tarde o temprano, asaltan la Bastilla.

 Si hubiera un líder (bastaría con uno) capaz de entender que hay que devolverle su poder a la sociedad civil, que es lo mejor para todos, incluido el Estado, modificaría la ley de financiación de los partidos políticos, liberalizaría a los trabajadores de las leyes laborales artrósicas, erradicaría cualquier subvención pública a sindicatos lo colocaría a nivel de reforma constitucional y penalizaría tanto la dación directa o indirecta de dinero público a partidos políticos y sindicatos y a sus receptores. Y lo mismo con la prensa

 Dos preguntas: ¿Cómo es posible que un periodista que gana 1000 euros al mes, que tiene un empleo precario, que pertenece a una clase radicalmente distinta a la del empleado de un Ayuntamiento defienda lo que hay en vez de pedir un estatuto único para todos los trabajadores y ver la realidad desde su posición?  Y ¿Cómo es posible que un periodista (o un cómico showman) que tiene 19 pisos en Madrid, es millonario y tiene una vida privilegiada haga lo mismo que el mileurista?

 ¿Ideología? No y si (la ideología, parafraseando a Cervantes, en no pocas ocasiones se fragua en la cocina del estómago). Son las subvenciones: ambos tienen el mismo interés trabajan para velar por los intereses de un Estado que los sostiene engañados (por cierto).  Yo te pago (millones o mil euros, hay gente para todo) y tu me sigues el discurso. Cierto que ese Estado una vez está controlado por unos y otra por otros pero la ventanilla del dinero es del Estado por eso quieren controlarlo (y de lo que se trata, sin embargo, es de que para ciertas actividades no haya ventanilla del dinero en el Estado). 

 Que el Estado asuma todos los poderes, saliéndose de su ámbito de poder,  es lo que hace corrupta una democracia.  A partir de ahí (cuando la sociedad carece de resortes de defensa de sus intereses) el Estado se vuelve muy vulnerable porque deja de ser democrático, pierde el norte y se expone a asaltos indeseables. 

¿Es una paradoja que un Estado tan intervencionista sea mucho más vulnerable, más débil? Sí, pero no es mía, se debe a R. Arón (Introducción a la filosofía política). Y sí, se vuelve vulnerable porque -así he entendido la paradoja- al carecer de contrapoderes (los sociales) se convierte en una suerte de monarca absoluto fácilmente manipulable y sometido a intereses concretos, lejos del interés general al que se debe. Un Estado asaltable y que deja de servir para sus fines. 

 De modo que mi opinión es que los casos de “corrupción” son el grano de pus, la pústula, que denota una grave enfermedad política que hay que tratar no sólo con paliativos (policía, fiscales, jueces que en el largo plazo y si no se para pueden llegar a infectarse), sino con tratamientos políticos de fondo que erradiquen las causas.  Lo de Valencia del subdelegado es propio de un Estado absoluto: da igual que ya estuviera imputado porque este Estado-dentista  le ha matado el nervio a la sociedad civil.

Cuando señalamos un caso de corrupción siempre surge un “y tu más” porque las causas persisten. Siempre le haba la sartén al cazo. Si juzgamos sabiamente (como aconsejaba el poeta) ese “y tu más” es una manta encubridora. La democracia es un sistema de equilibrios y la nuestra los rompió hace muchos años.

 Esta España en la que el Estado ha asumido todos los poderes me parece inviable, pero confío en que se producirá una inflexión, siempre ha ocurrido en la historia, la cuestión es con qué coste y cuanto tiempo se ha llevado.

 Saludos,

José Soldado Gutiérrez.