Categoría: Desinformación

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL

F. Javier Blasco, coronel (r) 8 de mayo de 2022

Coronel Francisco Javier Blasco

Las dos grandes guerras que el siglo pasado asolaron Europa tuvieron como causa u origen un hecho, que para muchos era nimio o sin importancia, aunque poco a poco, se iba agrandando y expandiendo.

Hace muchos días, demasiados, que internacionalmente se especula con la certera posibilidad y probabilidad de que una intervención directa o en fuerza por parte de la OTAN, la UE o de un estado independiente como EEUU, en la guerra de Ucrania, podría ser el motivo o el detonante de llevar al mundo a la III Guerra Mundial.

Es más, es la principal razón o excusa esgrimida por los próceres de los países aliados y todas las Organizaciones Internacionales, incluso la misma ONU, con la que se trata de dar un cerrojazo, a todas luces falso, a una incomprensible situación, por la que, oficial y realmente, se abandona a su suerte a un país occidental, lindante con la OTAN y la UE, que con un gran desequilibrio inicial de fuerzas, está siendo masacrado -sin ni siquiera una declaración formal de guerra- ante la impávida postura de una sociedad que se conforma con dicho pensamiento.

Situación vergonzosa, que, de paso, mantiene de forma semi oculta la esperanza que, con unos cuantos apoyos por su parte, sean aquellos pobres infelices, los que contengan, masacren y finalmente derroten a un “potente” ejército, el ruso, que nos amenaza constantemente a todos, sin que este acto bélico final nos cueste una sola baja personal, ni que un solo proyectil de su artillería caiga en nuestro territorio.           

Aquellos que dedicamos algo más de un rato a observar la evolución de los acontecimientos, a la intensidad y variaciones en los enfrentamientos de diversa índole a lo largo y ancho del mundo, al desarrollo de las capacidades, precisión y alcance de los nuevos armamentos y a la aplicación y desarrollo de las nuevas tácticas, técnicas y procedimientos en los conflictos interpretados por viejos y nuevos actores en las guerras, hace tiempo que hemos llegado a diversas conclusiones -que se pueden encontrar en lo mucho escrito y publicado- sobre la guerra y los enfrentamientos globales en el futuro, a corto y medio plazo.

Existe una casi total unanimidad en la mayor parte de los autores y variopintos expertos o entendidos, por la que la guerra del futuro cambiará y mucho los grandes conceptos de la estrategia bélica, los cuales, durante varios lustros, han sido considerados como inamovibles.   

Con carácter general, y a modo de resumen, se puede afirmar que la guerra total, las nuevas armas tecnológicas, de bajo coste y de mucha rentabilidad dados los efectos que proporcionan, la economía, así como un amplio uso del espectro electrónico y la información, adecuadamente manoseada, y dirigida tendrán mucho que decir en tales enfrentamientos.

Debido a la globalización y a la enmarañada interconexión entre los estados, la economía, las sanciones y restricciones económico-comerciales directas, los vetos o dificultades a los intercambios comerciales y las relaciones políticas entre los grupos resultantes de países o bloques enfrentados en la arena de los conflictos, no solo jugarán un papel importante, dado que se verán limitadas en sus capacidades reales para iniciar y en alimentar el conflicto a medio y largo plazo; sino porque, además, y en función de las medidas adoptadas por la Comunidad Internacional (CI), sufrirán grandes cambios, graves presiones y hasta una posible quiebra o una gran merma económica en alguno o varios de los países implicados.

No obstante, o como consecuencia de la libertad de mercado entre los diversos estados así como por las mutuas dependencias energéticas y económicas, incluso con o entre países situados en las antípodas político sociales, dichos lazos supondrán un gran hándicap a la hora de tratar de imponer vetos o sanciones económicas a los países implicados en agresiones o conflictos por dicho u otros motivos.  

La existente interconexión o gran dependencia en el mundo para todo tipo de actividad económica o social, para las relaciones o intercambios comerciales, los descubrimientos de la ciencia, el manejo o expansión de las pandemias o cualquier otro fenómeno que podamos imaginar, también aparecerán de inmediato y jugarán un gran papel en la posible extensión y consecuencias de los conflictos. Todo el mundo se verá afectado de una forma u otra, y nadie puede mirar para otro lado mientras un conflicto importante suceda en cualquier rincón del mundo.  

Las poblaciones civiles se verán afectadas, e inmediatamente, millones de refugiados y desplazados internos, antes incluso de iniciarse el conflicto, se pondrán en marcha y abandonarán sus hogares en busca del cobijo que su propio país no sea capaz de garantizar; lo que, sin duda, contribuirá a desestabilizar las relaciones internas y externas del propio país y en los de su entorno.

Los grandes enfrentamientos en masa de ejércitos, unos contra los otros a campo abierto con amplitud de preparaciones artilleras y unidades mecanizadas o acorazadas implicadas durante largas jornadas de lucha, raramente se darán y se verán limitadas a momentos o situaciones puntuales, como preludio o complemento de una acción vital.   

La propaganda, las medidas de decepción, el engaño y el abuso en el empleo de las redes muy infectadas de falsa información y tomando parte en uno u otro sentido a modo de marketing o justificación, son herramientas que se usarán profusamente en los nuevos conflictos, incluso desde antes que estos se lancen o alcancen fases importantes; ya desde su preparación y durante toda la ejecución.

La observación electrónica, por satélite o por las trazas dejadas en los medios de comunicación, sistemas de orientación, navegación y localización particulares, serán elementos a tener muy en cuenta por los grandes rendimientos que se pueden obtener de una explotación adecuada de forma sigilosa y sin dejar traza de que se está observando y monitorizando directamente la pieza a caza.

El efecto CNN, por el que los conflictos de relevancia, se retransmiten en directo de forma pública y sin control alguno, es un medio de inteligencia basado en fuentes abiertas (OSINT) de gran rendimiento a efectos de localización de fuerzas y en la determinación de los principales esfuerzos y escenarios. Cosa similar, ocurre con el seguimiento de las comunicaciones privadas (incluyendo videos, chats y fotografías) entre los propios combatientes con sus superiores, familiares y amigos.

Las armas de alta precisión serán una pieza fundamental para el derribo de aeronaves poco protegidas, ataques selectivos o a buques rodeados de deficientes o ningún medio de protección; e inclusive, para crear el caos al atacar masas de carros de combate, expuestos al fuego por todos los flancos, incluso por debajo o sobre ellos.

Las unidades especiales de los tres ejércitos, fáciles y rápidas de mover de un escenario a otro, suplirán a los grandes movimientos en masa y tendrán un papel muy importante en la conquista de objetivos a distancia, siempre que sean rápida y debidamente relevadas por unidades más protegidas y con mayor capacidad de resistencia a las reacciones del enemigo,

Los cambios en las exigencias, necesidades y en la forma de vivir, de descanso, en la alimentación de las personas y en la aplicación directa de la asistencia sanitaria al combatiente, requieren unas cadenas logísticas demasiado pesadas, largas, continuas y eficientes. Si estas fallan, la guerra se para, tal y como se demostró en las dos guerras del golfo, posteriormente en la larga campaña en Afganistán y más recientemente, en la guerra en Ucrania.

La guerra centralizada tanto en el planteamiento como en la ejecución tiene sus días contados. La descentralización en la segunda fase es casi una exigencia irrenunciable siempre que se pretenden unos resultados más que aceptables.

La inteligencia y el espionaje en todas sus modalidades, si bien siempre han sido un arma fundamental en la identificación de los posibles conflictos y en descubrir los potenciales o probables movimientos del enemigo, tomará un papel mucho más importante en la prevención y conducción de los futuros conflictos a gran escala para descubrir o desbaratar las verdaderas y cambiantes intenciones ocultas.

El empleo o amenaza de las armas de destrucción masiva, en especial las nucleares, jugará un papel importante en la disuasión para intervenir o no de forma directa en los conflictos, a pesar de que haya un sentimiento generalizado de que nadie, con dos dedos de frente, salvo un loco de remate, las llegue a emplear. Su uso, supondría un enfrentamiento de fatales consecuencias para todos los contendientes, incluso peor para aquel que las llegase a usar en primer lugar por la descontrolada respuesta que puede originar. No se descarta el uso de armas biológicas o químicas por el gran poder de penetración que causan de forma más o menos rápida y silenciosa, sin apenas peligro para el que las inocula y porque pueden llegar a poner a países o continentes enteros en cuarentena u ocasionar centenas de miles de muertos.

La capacidad de intervenir en los conflictos por parte de los organismos internacionales es y será cada vez menor. Su papel, organización, composición y misiones, ideadas para mediados del siglo pasado, han demostrado su obsolescencia e irrelevancia casi un siglo después. Sus sistemas de toma de decisiones se han mostrado totalmente ineficaces, incluso para montar misiones humanitarias de emergencia.

Si, más o menos, estas han sido las conclusiones o predicciones a las que últimamente se ha llegado sobre los parámetros en los que se moverán los grandes conflictos del futuro y, si, además, son aceptadas por muchos o la mayoría de los que hacen análisis y deducciones, fácilmente podríamos conformar el escenario en el que se moverá, con algunas ligeras excepciones, la III Guerra mundial. Pero, si nos detenemos un instante y se comparan con lo que actualmente está sucediendo en la guerra de Ucrania, mucho me temo, que no tenemos más remedio que aceptar, que la CI, por mucho que haya vacilado y maniobrado, no ha podido evitar que la temida y tan cacareada III Guerra Mundial ya haya comenzado y se está batiendo en Ucrania como escenario principal.

Hacia una nueva era geopolítica, por el general Argumosa Pila, publicado por El Mundo el 03.05.2022

El pasado 23 de abril, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, aseguraba en el programa El Gran Juego de la televisión pública que existe peligro real de una tercera guerra mundial. «El peligro es grave, es real, no se puede subestimar», dijo, comparando la actual situación internacional con la vivida durante la crisis de los misiles de Cuba en 1962, uno de los momentos más tensos en las relaciones entre la Unión Soviética y Estados Unidos durante la Guerra Fría.

Unos días antes, el 20 de abril, el presidente ruso Vladimir Putin amenazaba a Occidente con el lanzamiento de prueba del misil balístico intercontinental RS-28 SARMAT -también conocido como Satán 2 y con un alcance de 10.000 kilómetros- desde el cosmódromo de Plesetsk, a unos 800 kilómetros al norte de Moscú, que impactó en el polígono de Kura, situado en la península de Kamchatka, bañada por el océano Pacífico, a unos 6.000 kilómetros de distancia.

En palabras de Putin, el misil «hará que se lo piensen dos veces quienes amenazan a nuestro país con su retórica desenfrenada y agresiva». Con independencia de que este nuevo misil tiene capacidad nuclear y está diseñado para eludir los sistemas de defensa antimisiles, hay que tener en cuenta que este lanzamiento es uno más de un programa de pruebas que comenzó en el año 2018. El misil estará listo para su empleo solo cuando finalice el mencionado programa.

Este tipo de declaraciones con rasgos amenazantes y de intimidación estratégica ha sido una constante durante los más de dos meses que lleva ya la guerra desencadenada tras la invasión rusa de Ucrania. A los tres días de que se iniciara esta contienda, el 24 de febrero de 2022, Rusia anunciaba, de forma sorprendente, que ponía las armas nucleares en estado de alerta cuando las operaciones que se estaban realizando se hallaban claramente en el ámbito convencional. Previamente, antes del inicio de la guerra, el 19 de febrero, Putin y el presidente bielorruso Alexander Lukhasenko habían protagonizado una demostración de fuerza conjunta, con el lanzamiento de misiles desde tierra, mar y aire, algunos de ellos supersónicos y todos ellos con capacidad nuclear.

La amenaza rusa, en este caso el pasado 14 de abril, de desplegar armas nucleares en el mar Báltico en caso de que Suecia y Finlandia ingresen en la OTAN cuando Moscú ya tiene desplegados misiles Iskander -capaces de llevar ojivas nucleares- en el enclave ruso de Kaliningrado, emparedado entre dos miembros de la Alianza Atlántica como son Lituania y Polonia, no parece ni lógica ni razonable en este contexto

Coincidía esa declaración de Rusia con el hundimiento, en el mar Negro, del crucero lanzamisiles Moskva, impactado por dos misiles Neptuno ucranianos. Era el buque insignia de la flota rusa del mar Negro, con un desplazamiento de 12.400 toneladas, medio millar de tripulantes y armado con 16 lanzadores de misiles. Sin duda, ha supuesto un fuerte revés para la marina rusa en un momento en que tenía la alternativa de atacar la ciudad ucraniana de Odesa.

Todas estas amenazas son muestra, cuanto menos, de una reacción inquietante y alarmante del Kremlin ante los malos resultados del desarrollo de las operaciones militares en el país invadido. Se percibe una falta de seguridad, de confianza y de rigurosidad en los planteamientos estratégicos y operacionales de la guerra.

Decía Sun Tzu, 2.500 años antes de Cristo: «Si el objetivo principal de la guerra, la victoria, tarda demasiado en llegar es posible que la moral decaiga y que los recursos se agoten. Así que, de nada sirve que una campaña se alargue demasiado en el tiempo». Es muy posible que a Putin le esté ocurriendo algo similar. Según todos los indicadores de que ahora disponemos, la guerra en Ucrania se había planeado en un tiempo mucho más corto que en el que se está desarrollando. Y conforme más larga sea la guerra más debilitada se encontrará Rusia.

No hay duda de que la guerra no solo afecta a Rusia y a Ucrania sino también a la Unión Europea, a la OTAN y, en realidad, a toda la comunidad internacional. De hecho, ha saltado en pedazos el equilibrio estratégico de seguridad internacional en el que actualmente existe una competencia geoestratégica entre potencias de primer orden y entre los de segundo orden.

En efecto, en el panorama geopolítico mundial que se avecina se pueden establecer dos grandes niveles de países en la más alta jerarquía de poder. En el horizonte principal se hallan Estados Unidos, China, Rusia y la Unión Europea. Serían los niveles de primer orden por el peso específico que tienen en el establecimiento y definición del orden internacional. En un nivel inmediatamente debajo se encuentran los países de segundo orden en el que podemos considerar, a su vez, dos categorías. La primera incluye a India, Japón y Brasil; y la segunda la componen Bangladesh, Corea del Sur, Egipto, Filipinas, Indonesia, Irán, México, Nigeria, Pakistán, Turquía y Vietnam -los señalados por Jim O`Neill como el Grupo de los 11, en su obra The Growth Map, en 2011- que están cerca o pasan claramente de los 100 millones de habitantes.

Por otra parte, tampoco hay muchas dudas de que cuando estamos entrando en una nueva era caracterizada, entre otras cosas, por el ascenso de China, el previsible declive de Rusia, el mundo cibernético, el escenario del ciberespacio, la computación cuántica, la revolución energética, el cambio climático o el protagonismo de las empresas digitales, parece lógico que aparezca una nueva configuración geopolítica que se distinga por responder a unos innovadores factores geopolíticos mezclados con otros tradicionales.

En los últimos años se está hablando a través de la mayor parte de los medios de comunicación de la actual y previsible rivalidad y enfrentamiento entre el bloque de países democráticos y el bloque de países autoritarios. Pero a este planteamiento hay que vestirle de algunos matices. Uno de los más importantes consiste en distinguir no solo el grado de democracia de algunas naciones sino también el grado de autoritarismo de otras. Por ejemplo, no es lo mismo la democracia en Estados Unidos que la democracia en Nigeria. Y no es igual el autoritarismo de Pekín que el de Cuba.

En todo caso, el resultado de la guerra en Ucrania va a acelerar e influir poderosamente en la configuración de la cambiante era geopolítica que se avecina, en la que los nuevos equilibrios de poder van a variar sustancialmente. Hasta ahora se ha considerado la rivalidad entre la asociación estratégica de China y Rusia, representantes del modelo autocrático, frente al vínculo transatlántico de Estados Unidos y la Unión Europea, representantes del modelo democrático. Pero ahora hay que preguntarse si esto va seguir así, en qué condiciones en su caso, y dónde se situará el resto de países mundiales, especialmente los que están integrados en el horizonte del segundo orden de poder.

En definitiva, con mucha probabilidad la guerra en Ucrania no va a tener muchos beneficios para Rusia; más bien al contrario, le causará graves perjuicios, ya que su duración y los previsibles resultados no responden a lo esperado por las autoridades del Kremlin. En cualquier caso, Moscú quedará debilitada perdiendo un fuerte protagonismo internacional que repercutirá considerablemente en la nueva era geopolítica que marcará las normas de un naciente orden mundial, aún por definir.

Jesús Argumosa Pila es general de División en la Reserva y ha sido jefe de la Escuela de Altos Estudios de la Defensa.

https://www.elmundo.es/opinion/2022/05/03/626f954a21efa029668b4579.html

Interior detecta avisos a yihadistas para combatir en Ucrania y «sembrar el caos» en la UE a su regreso

«¿Qué hacen un galo, un inglés, un estadounidense y un español bebiendo ron y vodka estonio en la cocina de un nacionalista ucraniano? Podría parecer el inicio de un mal chiste». Así comienza la crónica de Fermín Torrano desde Kiev que ilustra el día a día de los más de 20.000 voluntarios que han acudido a la llamada a las armas de Volódimir Zelenski, caen en un limbo administrativo y acaban engrosando las filas de milicias ultranacionalistas. Es un problema enquistado: cuando termine la guerra y la UE se abra a Ucrania, muchos de sus héroes, como los defensores del Batallón Azov de Mariúpol, están abiertamente infiltrados por ideología de extrema derecha. Y no es el único riesgo. Interior ha detectado mensajes en los círculos yihadistas que animan a sus seguidores a alistarse en Ucrania, recibir formación militar y arraigar en Europa antes de cometer atentados.

https://www.elespanol.com/espana/20220413/interior-detecta-yihadistas-combatir-ucrania-sembrar-ue/663434143_0.html

La labor de los Servicios de Inteligencia de EEUU y Gran Bretaña en la guerra de Ucrania

Remitido por Carlos Guerrero Carranza, coronel de infantería y geopolítico

 Cada vez parece más claro que una de las causas por la que Gran Bretaña se salió de Europa y se alió con EEUU (AUKUS entre otras cosas) fue para ayudarle, con el apoyo de toda la Commonwealth, en la lucha del siglo XXI entre las tres grandes potencias: China, Rusia y EEUU.

Ucrania va ganando varias guerras a la vez. La primera, la militar, con resultados tangibles en torno a Kiev. La segunda, la del relato, con un apoyo global mayoritario y con las mentiras y excusas de Rusia puestas en evidencia. La tercera, la económica, con un aislamiento cada vez más severo de Moscú. Quizá la última sea la menos conocida, pero sin ésta, quizá no existirían las tres primeras: va ganando en la guerra de los espías.

Sergey Markov, ex asesor de Vladimir Putin, reveló esta semana que el fracaso de la toma de Kiev no se debe tanto a la ignorancia por parte del Kremlin sobre cuál era la resistencia real que iban a encontrarse las tropas rusas. Se debió más bien a una operación ucraniana de Inteligencia en la que los agentes rusos del FSB (el equivalente a la antigua KGB en la era soviética), identificados desde hace meses por el Gobierno de Kiev, no fueron puestos al descubierto, detenidos y juzgados por espionaje, sino que los servicios secretos de Ucrania decidieron dejarles seguir espiando sin llamar su atención. Lo que sí hicieron es envenenar sus fuentes con mercancía podrida, es decir, información falsa, mezclada con datos verídicos, pero de escaso valor estratégico.

Gracias a esta información falsa, en la que se explicitaba, según Markov, que «Ucrania no se defendería en caso de invasión rusa o lo haría de forma muy minoritaria», el Kremlin ideó su estrategia de toma de Kiev en tres días con un 40% de las tropas que tenía acantonadas en la frontera. Días después, tuvo que enviar al resto ante la evidencia de que no eran suficientes, pero ya era tarde. La idea central de esa información enviada al Kremlin, era que las tropas ucranianas se comportarían igual que hicieron en Crimea en 2014, es decir, permaneciendo pasivas ante la invasión rusa.

La realidad es que Zelenski no creyó que los rusos fueran a invadir Ucrania, hasta que Joe Biden le envió los planes de la operación al detalle, filtrados por una de sus mejores fuentes en Moscú. Biden le pidió que lo estudiara con su ejército y prepararan las defensas lo mejor posible.

En esa filtración estaba explicada, por ejemplo, la misión aerotransportada para tomar el aeropuerto de Hostomel, donde Rusia pretendía hacer un puente aéreo con aviones de transporte para transferir soldados directamente a pocos kilómetros de Kiev. 

Con Zelenski avisado y su ejército en guardia, varios de los helicópteros empleados en el asalto fueron derribados y los que sí consiguieron llegar, fueron masacrados en la pista junto con los paracaidistas.

Esta guerra ha demostrado que las comunicaciones rusas están siendo captadas y desencriptadas por la Inteligencia Occidental sin ningún tipo de problemas. Además, según el medio especializado en conflictos «Bellingcat», el FSB ruso pagó millones de dólares a un grupo de militares y políticos supuestamente prorrusos para que, comenzada la invasión, montaran un golpe de Estado contra el presidente Zelenski. No sólo no hubo tal golpe, sino que además se quedaron el dinero y denunciaron la operación a los servicios secretos ucranianos.

Mientras, sigue el desescombro y desminado de Borodianka, la ciudad justo anterior a Bucha desde Bielorrusia, destruida por la artillería rusa, casi hasta los cimientos.

El frente está mucho más parado que en los días anteriores, ya que los movimientos se producen en la retaguardia para rearmarse y redefinir las ofensivas. 

Las logistas ucranianas viajan a Polonia en busca de cascos, chalecos, medicinas y todo lo necesario para reabastecer a sus tropas. 

Rusia hace lo propio con su ejército, que ya ha llegado a la localidad clave de Izyum. Entre los batallones parcheados de la derrota de Kiev han llegado el 106, el 59 y el 26, casi todos ellos con muchas bajas.

En breve se verá su verdadera capacidad bélica. Los dos bandos se preparan para la batalla decisiva del Donbás: uno intentando reforzar sus flancos para no caer embolsado en el área de Slaviansk. El otro, tratando de hacer justo lo contrario.

Mientras, los militares ucranianos miraban al sol de ayer con esperanza. Llega la primavera con su barro atasca-tanques o «rasputitsa» y su hierba alta ideal para emboscadas. Es exactamente lo que van a seguir haciendo en esta fase de la guerra en el Donbás, donde no importa tanto el territorio que ocupen, sino el desgaste que le provoquen al enemigo.

La guerra híbrida y la invasión, por Mariano Gerván en Clarín (Argentina). 21.03.2022

La guerra en Ucrania se desarrolla bajo un nuevo paradigma, propio de los conflictos del siglo XXI: la guerra híbrida. Uno de sus principales teóricos es nada menos que el general Valery Gerasimov, jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. “Las «mismas leyes de guerra» han cambiado” afirmaba ante la Academia de Ciencias Militares rusa en 2013.

La primera mención a la “Guerra Híbrida” es la tesis sobre las guerras de Chechenia que el mayor William J. Nemeth presentó en 2002 en la Escuela de Postgrado Naval de la Armada de Estados Unidos. Se refiere a la “forma contemporánea de la guerra de guerrillas … una continuación de la guerra pre-estatal que se ha vuelto más efectiva porque emplea tanto tecnología moderna como métodos de movilización modernos” (2002: 29).

Luego de las invasiones a Afganistán e Iraq, en 2004 el teniente coronel Nathan Freier, asignado al Pentágono, refina su desarrollo en una matriz con los desafíos de seguridad que enfrenta Estados Unidos: «irregulares» (terrorismo, insurgencias, etc), «regulares» (fuerzas convencionales), «catastróficas» (armas de destrucción masiva, atentados como el 11-S, etc.) y «disruptivas» (cíber-operaciones, biotecnología, nanotecnología, etc). Las principales amenazas vendrían de la combinación de desafíos irregulares con los tradicionales o catastróficos (Freier 2007: 2, 5-6).

Un gran aporte hace el teniente coronel Frank Hoffman. Alerta sobre la fascinación estadounidense por las soluciones tecnológicas, la subestimación de enemigos irregulares, confiando en su superioridad militar convencional, pasando por alto los medios tecnológicos avanzados que en un mundo globalizado las fuerzas irregulares podrían desplegar.

Hoffman era consultor en el Centro para las Amenazas y Oportunidades Emergentes (CETO) de la Infantería de Marina en Quantico, dentro del proyecto de investigación “El Carácter Cambiante del Conflicto”. Allí coincidió con el teniente general James Mattis, más tarde Secretario de Defensa del presidente Donald Trump. Fueron coautores de un artículo previo al definitivo de Hoffman. Mattis fue clave en su difusión (Mattis y Hoffman, 2005).

Sobre esta base conceptual el general Gerasimov pronuncia dos discursos magistrales ante la Academia de Ciencias Militares rusa, el primero en 2013, y el segundo en 2016 a la luz de experiencias en el conflicto de Ucrania, la guerra del Donbass y la intervención rusa en Siria (Voienno-Promyshlenny Kurier; 2013 y 2016). Desde 2014, la guerra hibrida rusa estaba en foco de los analistas occidentales (Runner, 2019). La “doctrina Gerasimov” toma cuerpo en “El valor de la ciencia radica en la anticipación” (Gerasimov, 2013) que es su documento fundacional.

Gerasimov da por sentado que la guerra hibrida es una creación occidental, pero modifica de una manera significativa su contenido. “El papel que desempeñan los medios no militares para lograr metas políticas y estratégicas ha aumentado y … superado el poder de las armas en cuanto a su eficacia”. “Es cada vez más frecuente que se dé prioridad a un uso conjunto de medidas de carácter no militar, políticas, económicas, informativas y de otro tipo, … con el sostén de la fuerza militar. Son los métodos híbridos”.

Los define como los que van más allá de los métodos militares tradicionales. “Las acciones militares tradicionales … pueden, preverse. El uso de métodos indirectos … tan solo suponerse.” “Un estado víctima de una agresión híbrida, cae en una situación de caos completo, de crisis política interna y de colapso económico. El asesinato de civiles por razones nacionales o religiosas, el aumento de la criminalidad, la emigración masiva no controlada, son consecuencias”. Y el elemento esencial. “La falsificación de los acontecimientos, la limitación de la actividad de los medios de información, es uno de los métodos asimétricos más eficaces … Su efecto … comparable al uso masivo de tropas”.

Para Rusia, el conflicto ucraniano es una guerra hibrida. Gerasimov lo sugiere desde 2016. Para Ucrania también. Oleksandr Turchínov, ex secretario del Concejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania, en una reunión de países bálticos sostenía que “Rusia está llevando a cabo una guerra híbrida contra la Unión Europea y Ucrania” (The Baltic Times, Febrero 2016). Confundir la guerra en Ucrania con la invasión a Ucrania es un error de apreciación. Comprender la naturaleza y lógica del conflicto es el prerrequisito para su resolución.

La guerra híbrida y la invasión (clarin.com)

Similitudes entre dos épocas históricas: El Mediterráneo de Cervantes y el actual. Incidencia del fenómeno terrorista en el Mediterráneo, por Rafael Vidal Delgado

Libro editado con motivo del IV Centenario de la muerte de Cervantes

Como consecuencia del nuevo Concepto Estratégico de
2010, la estructura militar de la OTAN se ha modificado
drásticamente, vistos los nuevos riesgos, incertidumbres y
amenazas y las relaciones de buena vecindad con las
grandes potencias, bien que la invasión de Ucrania y las
desavenencias en la crisis Siria entre Rusia y
OTAN/EE.UU. ha obligado a una reflexión, la cual se hará
patente en un retoque estructural, que seguramente se
plasmará en un nuevo concepto estratégico para 2020.
“Hemos acordado un marco para una nueva estructura
de mando en la OTAN, que será más efectiva, reducida
y económica. Será también más ágil, flexible y estará
mejor preparada para desplegar en operaciones,
incluyendo contingencias previstas en el artículo 5 y
proveerá una garantía visible. La nueva estructura
representa una significativa reducción en el número
de cuarteles generales y una reducción de personal
cercana al 35%, lo que implica cerca de 5.000 puestos,
o más, si se puede y donde se pueda. Tendrá una
nueva relación con nuestros cuarteles generales
nacionales, y también garantizará el enfoque regional. La
decisión final con la nueva estructura de mando de la
OTAN, que incluya su huella geográfica, se tomará no
más tarde de junio de 2011, habiendo encargado al
Secretario General que prepare propuestas con este
fin” (1).

Resultados de la Cumbre OTAN de Varsovia en la lucha
contra el terrorismo
En esta cumbre de julio de 2016, se alcanzaron algunos
acuerdos, aunque no concretos, entre ellos se encontraban:

  1. La lucha contra las amenazas híbridas 53,
    principalmente mejorando los procedimientos de
    coordinación.
  2. Cooperación en la lucha contra la migración,
    fundamentalmente en el mar. La prensa del
    28.10.2016, presenta el apoyo de la OTAN a la
    operación “Guardián del Mar” en el Mediterráneo.
  3. Coordinación en ciberdefensa y ciberseguridad.
  4. Desarrollo de capacidades complementarias e
    interoperables.
  5. Apoyo a la industria de defensa y a la investigación.
  6. Incrementar los ejercicios combinados e
    interoperables.

7. Desarrollo de las capacidades de defensa y seguridad
con los socios del Este y del Sur.
(1) BELLUGA CAPILLA, José María. “Reforma de la OTAN y sus Agencias”. Revista Ejército, núm. 872, diciembre de 2013. Páginas 92-99. (2) Sin que exista unanimidad se puede considerar amenaza híbrida la
llevada a cabo con medios convencionales, con métodos de guerrilla
¿terrorismo?, y en espacios virtuales en donde se exige ciberdefensa y
ciberataques. Expertos de la UE consideran que la captación de adeptos en
Europa por parte de DAESH y la constitución de una “quintacolumna”,
también forma parte de esta amenaza.


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