Categoría: Economía

LA INDUSTRIA DE DEFENSA EN EL EJERCITO DEL AIRE, del II Ciclo AEME/2022

Arturo Alfonso Meiriño. General de División EAE (R). Academia de las Ciencias y las Artes Militares (ACAMI)

https://www.diariosur.es/v/20130706/malaga/senalan-crisis-puesto-entredicho-20130706.html

El Ejército del Aire y la industria aeronáutica española: una simbiosis histórica

El sector industrial aeronáutico español ha estado inexorablemente unido a la historia del Ejército del Aire (EA). Una historia, relativamente corta, tanto la del sector como la de nuestra Fuerza Aérea, cuando la comparamos con la larga tradición de los sectores industriales terrestre y naval en nuestro país y la de nuestros centenarios Ejército de Tierra y Armada.

Sin embargo, la evolución que ha sufrido la industria de la aviación a lo largo de ese relativamente corto período de vida, se ha producido, si se me permite el símil, a la misma velocidad que su principal protagonista; es decir, el avión, que, ya hace tiempo, superó la barrera del sonido. La industria que diseña, desarrolla, produce y mantiene a los aviones en España, de acuerdo con el reciente informe realizado por KPMG para la Asociación de Industrias de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio, (TEDAE), facturó en 2022, a pesar de los efectos de la pandemia, 8,1 millardos de euros, destinó el 9,4% de su facturación a la I+D+i, aportó a las arcas del Estado 1,5 millardos de euros en ingresos fiscales, creó el 0,7% de empleo nacional con 33.900 puestos directos y 108.500 indirectos, de calidad y contribuyó al 1% del PIB nacional, generado por el efecto de arrastre de sus empresas.

Y en ese proceso vertiginoso, varios son los factores que han contribuido a que la base tecnológica e industrial del sector aeronáutico español haya alcanzado los mas que saludables niveles actuales de competitividad en la esfera internacional, con un 44% de su facturación realizado en el exterior. Competitividad que se ha enmarcado en áreas como la de desarrollo de Aero-estructuras, la propulsión, la aviónica y otros sistemas y equipos producidos por pequeñas y medianas empresas, poseedoras de unos elevados y competitivos niveles tecnológicos. Unos niveles, en definitiva, que nos permiten afirmar que España es uno de los pocos países europeos capaces de hacer volar un avión; desde el diseño hasta el ensamblaje final y la certificación así como su mantenimiento a lo largo del ciclo de vida.

De los “offsets” a la competitividad en los programas aeronáuticos de cooperación

Sin duda, la decisión tomada por el Consejo de Ministros en mayo de 1983, de dar luz verde a la adquisición, a la US Navy, bajo la modalidad FMS (Foreign Military Sales), de 72 aviones EF-18A/B, dentro del Programa FACA (Futuro Avión de Caza y Ataque), es el factor clave que, gracias a una política de compensaciones industriales asociada a dicha adquisición, mucho más concreta y estructurada que la que se había venido desarrollando hasta entonces en las adquisiciones en el extranjero, produjo un impulso sin precedentes en el proceso de desarrollo tecnológico del sector industrial aeronáutico español. Y que también trajo un cambio de paradigma en la forma de operar y gestionar el sostenimiento de las flotas en el EA, este último aspecto a través del SND (Sistema de Necesidades y Distribución) que revolucionó la gestión del abastecimiento y el mantenimiento aéreos e incluso indujo a la reorganización del entonces Mando de Material (MAMAT) del EA, hoy Mando del Apoyo Logístico (MALOG).

Unas compensaciones industriales, u “offsets” (contrapartidas), como se les denominaba entonces, que posteriormente evolucionaron hacia el concepto de “just return” (justo retorno) aplicado en el programa EFA (European Fighter Aircraft), de adquisición de los aviones Eurofighter, al que España se adhirió en junio de 1984, cuando se autorizó por el Consejo de Ministros la participación, con un 13%, en el proyecto y cuya gestión se asignó a la Agencia NETMA, creada a tal efecto, en el marco de la OTAN. Concepto este del “just return” por el que España igualaba su participación industrial a su participación en los costes (y por tanto financiación), y ello tanto para el motor como para la célula y cada uno de sus equipos de abordo y de apoyo contratados en el programa. Es lo que en términos técnicos se denomina workshare=costshare y que permitió a la industria nacional participar en el desarrollo tecnológico del “Typhon”, como se le acabó llamando, con el consiguiente salto tecnológico para el sector aeronáutico español.

El Programa Eurofighter permitió alcanzar unos niveles de competitividad en el sector aeronáutico nacional suficientes y necesarios para enfrentarse a las nuevas reglas del modelo de “global balance”, implantado por la Organización Conjunta para la Cooperación en materia de Armamento (OCCAR), a la que España se adhirió en 2005. Un modelo mediante el cual, la participación industrial a nivel nacional se mide en términos globales, es decir en varios programas gestionados por la organización y a lo largo del tiempo. Modelo que es aplicado, por ejemplo, en el Programa del avión de transporte estratégico A400M o en el programa del Sistema Aéreo Remotamente Tripulado (RPAS) europeo MALE (Medium Altitud and Long Endurance), gestionados por la OCCAR. En ambos programas, se ha podido demostrar, y se continúa demostrando, el alto nivel alcanzado por las empresas españolas relacionadas con la aeronáutica que, en competencia con otras de los países participantes en estos proyectos, han logrado hacerse con determinados contratos, en específicos nichos tecnológicos.

La entrada de España, con pleno derecho, en las organizaciones internacionales relacionadas con la defensa, primero en la OTAN en 1982, y posteriormente en la Unión Europea en 1986, así como la entrada de España en las diferentes organizaciones internacionales relacionadas con aspectos industriales de la defensa. −LoI (Letter of Intent) y su posterior Acuerdo Marco (Framework Agreement), OCCAR (Organisation Conjoint pour la Cooperátion an Matière d’Ármament), EDA (European Defence Agency) o la NSPA (NATO Support and Procurement Agency), o la entrada de AFARMADE, posteriormente relanzada como TEDAE, en la asociación de industrias Aeroespaciales y de Defensa europea (ASD), junto a la apuesta por la cooperación internacional en el campo aeronáutico como forma de satisfacer las necesidades de sistemas de armas para el EA, han constituido otro elemento clave en el proceso de desarrollo tecnológico de las empresas españolas.

Y por supuesto sin olvidar la fórmula de financiación aplicada a los grandes programas de defensa, con la participación del Ministerio de Industria. Modelo que permitió, en su día, posibilitar la participación de las empresas españolas en los grandes programas de defensa en general y en los de carácter aeronáutico en particular, siendo por tanto otro de los factores determinantes en ese proceso evolutivo del nivel tecnológico y de competitividad de la base tecnológica e industrial actual del sector en España.

Los fondos europeos y el nuevo ciclo inversor del MINISDEF: los retos actuales

Con ese bagaje, nos encontramos en las postrimerías del 2022 con una industria aeronáutica de defensa española que, tras un importante periodo de estancamiento en cuanto a programas aeronáuticos lanzados por el Ministerio de Defensa español, con un escaso portfolio en cuanto a programas de cooperación internacional lanzados en los últimos años, y con un importante impacto negativo producido por el parón de la pandemia del COVID-19, tiene por delante tres retos o realidades a los que hacer frente.

Por un lado, nos encontramos con una Unión Europea absolutamente decidida, y esta vez con financiación, a alcanzar tres objetivos bien definidos en su Estrategia Global (EUGS en sus siglas en inglés), y en particular en su Plan de Implantación en las áreas de Seguridad y Defensa. En primer lugar dispuesta a analizar, de forma conjunta, las necesidades de capacidades militares que Europa requiere para hacer frente a las amenazas presentes y futuras de la Unión; en segundo lugar decidida a promover la cooperación en la adquisición de capacidades militares conjuntas y por último, involucrada en el proceso de fortalecimiento de la Base Tecnológica e Industrial Europea (EDTIB en sus siglas en inglés), llevándola a niveles más altos de competencia desde el punto de vista tecnológico y a cotas más elevadas de competitividad en la esfera global. El Plan Europeo de Defensa (EDAP en sus siglas en inglés) y dentro de él, su Fondo Europeo de Defensa (EDF en sus siglas en inglés) han traído, por primera vez en la historia de la Unión Europea, fondos europeos para la defensa. Los 7,9 Millardos de Euro aprobados en la Marco Financiero Plurianual (MFF en sus siglas en inglés) para el período 2021-2027 (2,6 Millardos de Euro para investigación y 5,3 Millardos de Euro para desarrollo de capacidades) suponen un panorama de inversiones sin precedentes para los próximos años, en el que necesariamente tanto el Ministerio de Defensa como la industria aeronáutica española tienen que estar si queremos seguir evolucionando en la competitividad del sector aeronáutico español. Proyectos como el de “Tecnologías para ala rotatoria de próxima generación”(Investigación), o el FMTC (Future Medium size Tactical Cargo) (Desarrollo), ambos dentro del EDF, o el FCAS (Future Combat Air System), son solo unos ejemplos de lo que está en juego para el futuro de la industria aeronáutica española.

Por otro lado, nos encontramos ante un proyecto de presupuestos del Ministerio de Defensa Español para 2023 en el que, además de la continuación de los Programas Especiales de Modernización en curso, se han añadido 13 nuevos programas, 6 de los cuáles son eminentemente aeronáuticos: El helicóptero multipropósito para la Armada, los aviones de patrulla marítima (MPA en sus siglas en inglés) para el EA, los Sistemas Aéreos Pilotados remotamente  (RPAS en sus siglas en inglés) de largo alcance SIRTAP (Sistema Remotamente Tripulado de Altas Prestaciones), el programa de sustitución de los aviones C-15M (EF-18A/B) del EA, los aviones sustitutos del AV-8B Harrier de la Armada y del C.15M (EF-18A/B) 2ª fase del EA y los aviones de vigilancia marítima (VIGMA) para el EA. Seis programas con un coste total de 13,1 Millardos de Euro a lo largo de sus diferentes periodos de ejecución, lo que representa un 76% del total de los costes de los 13 nuevos programas.

Todo ello sin olvidar la denominación actual del Ejército del Aire que también lo es del Espacio (EAE). Y por tanto la necesidad de extrapolar los aspectos antes indicados a un nuevo sector, el del Espacio, en el que los asuntos de defensa han ido ganando protagonismo y que, aunque representando por el momento solo una pequeña aportación al PIB nacional (0,1%), ha sabido especializarse en el desarrollo de lanzadores, satélites, segmento terreno, operadores de satélite y aplicaciones entre otros, con un volumen creciente de facturación y dentro de ella, un más que relevante 80% de facturación asociada a la exportación. Un sector que también tiene detrás a la Unión Europea al incluirlo entre sus prioridades de inversión en el marco del MFF. La puesta en marcha, en los próximos meses, de la Agencia Espacial Española, será sin duda un importante apoyo al desarrollo de este sector en España.

Teniendo en cuenta el escenario presupuestario previsto para el  Ministerio de Defensa en 2023 (asumiendo que las inversiones reales del Programa 122.B del proyecto de presupuestos no sufrirán modificaciones o recortes posteriores a la vista de las revisiones a la baja que las previsiones del PIB español están teniendo) y asumiendo también que España se involucrará en los proyectos, tanto de investigación como de desarrollo, de la Unión Europea dentro del programa EDF, será necesario desarrollar nuevas fórmulas innovadores y más ágiles de contratación y de gestión así como disponer de un capital humano apropiado en cantidad y calidad no solo en el ámbito industrial sino también en el de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM), responsable de la gestión de adquisiciones de los sistemas de armas demandados por los Ejércitos y la Armada y priorizados por el Estado Mayor de la Defensa (EMAD)  en su Objetivo de Capacidades Militares  (OCM).

INDUSTRIA DE DEFENSA: AÑO 2035. Segundo ciclo II/22 de AEME

Antonio Fonfría

Universidad Complutense de Madrid y Academia de las Ciencias y las Artes Militares.

Antonio Fonfría: Profesor de Economía Aplicada en la UCM. –

La industria de defensa es un sector estratégico. Con esta frase se pueden resumir un conjunto amplio de características que, lamentablemente, no todo el espectro político comparte. Sin embargo, un ejemplo puede ayudar a entenderlo. En la guerra de Ucrania este país está recibiendo apoyo de terceros países en términos de material militar lo cual está permitiendo que resista e incluso recupere terreno ante la que se suponía es una potencia militar en el ámbito convencional. ¿Quién fabrica dicho material para Ucrania? No los países, tampoco las fuerzas armadas. Lo fabrican empresas, cuya investigación y su capital humano se encuentran en la frontera tecnológica. En otras palabras, la industria de defensa.

Además, la aplicación de algunas de esas tecnologías al ámbito civil ha generado un importante impulso al crecimiento económico, aspecto éste que generalmente no se cuantifica pero que impacta en nuestro día a día como ciudadanos. Adicionalmente, la disuasión que generan las fuerzas armadas de los países se apoya indefectiblemente en su capacidad tecnológica en términos de sistemas de armas y equipos que aporten el mayor nivel de seguridad posible a un país. Ese es el objetivo último que hay que tener siempre presente.

La UE lleva años intentado que las industrias de defensa de los países miembros colaboren a fin de conseguir varios objetivos: menor fragmentación de la oferta, es decir que se unan fuerzas industriales entre países; desarrollos tecnológicos cooperativos para no duplicar esfuerzos económicos y demandas agregadas de los países para reducir los costes unitarios de producción, fundamentalmente. Con esos fines se han planteado un conjunto de instrumentos como el Fondo Europeo de Defensa –que financia la colaboración empresarial- o la PESCO –Cooperación Estructurada Permanente-, cuyo objetivo es servir de marco para dicha colaboración.

Sin embargo, estos esfuerzos resultan baldíos sin un notable aumento de la financiación de la defensa de los países, extremo este que ya se acordó en 2014 con la OTAN y que se ha venido dilatando en el tiempo por la falta de voluntad política de numerosos países, entre ellos España, lo cual ha hecho perder 8 de los 10 años que nos dábamos para alcanzar el 2% del PIB en gasto en defensa. Sin embargo, la guerra de Ucrania ha cambiado el panorama político, estratégico y militar y ha forzado a los países a adquirir un mayor compromiso con la política de defensa. La disuasión ha entrado en juego de forma notable y su importancia –tal y como destacaran numerosos autores hace ya incluso miles de años, Sun Tzu, particularmente-, empieza a ocupar el lugar que de forma natural le corresponde dentro de las relaciones internacionales.

Suponiendo que tanto las políticas de impulso a la cooperación, como los aumentos presupuestarios fuesen estables, predecibles y adecuados, suponen un reto para la industria de defensa. Por una parte, la industria habrá de responder con mayor prontitud que hasta ahora a las elevadas demandas tecnológicas de las fuerzas armadas. Por otra parte, habrá de impulsar aún más sus esfuerzos innovadores ya que en ellos se encuentra buena parte de la capacidad de disuasión. Todo ello impone un novedoso escenario de prioridades unidas a nuevas necesidades que obligan a las empresas a incrementar su eficiencia. Pero, en este nuevo contexto ¿Qué posición tiene la industria española de defensa? y lo que es más importante ¿Cómo se quiere que sea esta industria dentro de unos años, pongamos 2035?

Con relación a la primera de las cuestiones, España es el cuarto país de la UE en términos de su industria, pero la diferencia con los tres primeros es sustancial, lo cual nos deja en una posición de país intermedio. Ésta no suele ser una posición cómoda salvo que se apueste decididamente y con base en una estrategia clara y de largo plazo por un desarrollo industrial adecuado. En este sentido resulta más necesario que nunca que el famoso triángulo de acero –industria, políticos y militares-, se pongan de acuerdo para impulsar todos ellos en la misma dirección el sector industrial de la defensa. Hay numerosas formas de hacerlo, pero todas pasan por un concepto estratégico y un elevado compromiso, sin los cuales no se puede conseguir más que mantenernos en ese estadio intermedio que no nos beneficia, en el mejor de los casos. 

Las grandes empresas europeas pueden ejercer su poder de mercado, capacidad de lobby, utilizar sus recursos financieros, etc. a fin de obtener un elevado volumen de recursos provenientes de los fondos europeos para sus proyectos. Las empresas españolas que, incluso las de mayor tamaño, son menores que las europeas, se encuentran en desventaja. Por tanto, uno de los retos de la estrategia sería cómo utilizar de manera lo más eficiente posible nuestra posición para dar un salto que nos coloque a un nivel similar al de los grandes europeos. La respuesta pasa por enfocarnos en una variable clave: la tecnología.

El liderazgo se obtiene cada vez de manera más intensa apalancados en la capacidad de generación de tecnologías propias. Sin embargo, hay varios problemas que salvar. Por una parte, la importante fragmentación de recursos entre administraciones, lo cual no permite ni alcanzar economías de escala en el uso de los mismos, ni tener líneas prioritarias coherentes en el ámbito tecnológico. En segundo lugar, la falta de financiación pública para la investigación en defensa. Bien es cierto que es un tema tabú, pero la dualidad tecnológica corre en los dos sentidos: de lo civil a lo militar y viceversa. Por último, un dato importante es que, según la IGAE, la diferencia entre el presupuesto dedicado a I+D en España y su ejecución es del 50% de media en los últimos años, lo cual indica que la mitad de los recursos no se utilizan.

Esta situación es poco halagüeña, pero da pistas de por dónde se pueden atajar los problemas. La industria española de defensa posee un importante potencial –también ha de resolver sus propios problemas-, pero no está claro hacia dónde se quiere orientar ese potencial. Mantener el statu quo no parece una solución viable debido a la dinámica de los mercados europeos de defensa. La realización de alianzas entre empresas es una opción que ya se está utilizando y que es potencialmente una línea de impulso a medio y largo plazos. No obstante, saber hacia dónde se han de dirigir los esfuerzos es la base para los desarrollos posteriores, sin ello no podemos participar en numerosos programas de defensa europeos sin obtener los resultados esperados. En el año 2035 la industria española de defensa puede convertirse en un suministrador de inputs para las grandes europeas o en un generador de nuevas tecnologías de alto valor añadido. En cualquier caso, ha de colaborar, pero dependiendo de cómo lo haga el resultado puede ser uno u otro. No cabe duda de que las decisiones políticas, empresariales y estratégicas han de coordinarse para llegar a una estrategia que indique la senda a recorrer. Sin ello todo lo demás sobra. Se puede resumir en pocas palabras: estrategia, objetivos claros y voluntad de las partes.

Rusia, entre la mantequilla y las armas

JOSEP BORRELL / ALTO REPRESENTANTE DE LA UE PARA ASUNTOS EXTERIORES Y POLÍTICA DE SEGURIDAD

https://www.diariosur.es/opinion/rusia-mantequilla-armas-20220712000126-ntvo.html

Desde que Rusia violó deliberadamente el derecho internacional al invadir Ucrania, la UE ha adoptado seis paquetes de sanciones contra Moscú. Nuestras medidas se dirigen ahora a casi 1.200 personas y 98 entidades en Rusia, así como a un número importante de sectores de la economía del país. Estas sanciones se adoptaron en coordinación con los miembros del G7. Su eficacia se ve reforzada por el hecho de que más de 40 países (incluidos algunos tradicionalmente neutrales) han optado por ellas o han tomado medidas similares. A finales de 2022, habremos reducido nuestras importaciones de petróleo ruso en un 90% y estamos reduciendo rápidamente nuestras importaciones de gas.

Estas decisiones nos están liberando gradualmente de una dependencia que durante mucho tiempo ha inhibido nuestras opciones políticas frente a la agresividad de Vladímir Putin. Probablemente creía que Europa no se atrevería a aplicar sanciones debido a su dependencia energética. Este no es el menor de los muchos errores de apreciación del régimen ruso en este conflicto. Por supuesto, esta rápida desintoxicación de la energía rusa también crea serias dificultades para muchos países de la UE y para varios sectores de actividad. Pero este es el precio que tenemos que pagar por defender nuestras democracias y el derecho internacional, y estamos tomando las medidas necesarias para hacer frente a estos problemas de forma solidaria.

Algunos dirán, ¿pero estas sanciones afectan realmente a la economía rusa? La respuesta es sí. Porque si bien Rusia exporta muchas materias primas, también se ve obligada a importar muchos productos de alto valor añadido que no produce. En materia de tecnologías avanzadas, depende en un 45% de Europa y en un 21% de Estados Unidos, frente a solo un 11% de China. En el ámbito militar, crucial en el contexto de la guerra en Ucrania, las sanciones limitan la capacidad de Rusia para producir misiles de precisión como el Iskander o el KH 101. Casi todos los fabricantes de automóviles extranjeros también han decidido retirarse de Rusia y los pocos coches producidos por los fabricantes rusos se venderán sin airbags ni transmisiones automáticas.

La industria petrolera no solo sufre por la marcha de los operadores extranjeros, sino también por la dificultad de acceder a tecnologías avanzadas como la perforación horizontal. Es probable que la capacidad de la industria rusa para poner en marcha nuevos pozos sea limitada. Por último, para mantener el tráfico aéreo, Rusia tendrá que retirar de la circulación la mayoría de sus aviones para recuperar las piezas de recambio necesarias para que los demás puedan volar. A esto hay que añadir la pérdida de acceso a los mercados financieros, la desconexión de las grandes redes de investigación mundiales y la fuga masiva de cerebros.

En cuanto a la alternativa que China ofrecería a la economía rusa, sigue siendo limitada en la realidad, especialmente para los productos de alta tecnología. Hasta ahora, el Gobierno de Pekín, muy dependiente de sus exportaciones a los países desarrollados, no ha permitido a Rusia eludir las sanciones occidentales. Las exportaciones chinas a Rusia han disminuido en proporciones comparables a las de los países occidentales.

¿Estos impactos significativos y crecientes llevarán a Vladímir Putin a modificar sus cálculos estratégicos? Probablemente no en el futuro inmediato: sus acciones no se guían principalmente por la lógica económica. Sin embargo, al obligarle a elegir entre la mantequilla y los cañones, las sanciones le encierran en un círculo que se va estrechando poco a poco.

Queda el impacto de estas sanciones en terceros países, especialmente africanos, que dependen del trigo y los fertilizantes rusos y ucranianos. Las responsabilidades en la crisis alimentaria son claras: nuestras sanciones no se dirigen a las exportaciones rusas de trigo o fertilizantes, mientras que a Ucrania se le impide exportar su trigo por el bloqueo del Mar Negro y la destrucción causada por la agresión rusa. Si se materializan algunas dificultades potenciales relacionadas con nuestras sanciones, estamos preparados para poner en marcha los mecanismos adecuados para responder. He informado de ello a mis homólogos africanos y les he pedido que no se dejen engañar por las falsedades de las autoridades rusas sobre nuestras sanciones.

La verdadera respuesta a las dificultades de los mercados mundiales de energía y alimentos es el fin de la guerra. Esto no puede lograrse aceptando el ‘diktat’ ruso, sino con la retirada del ejército ruso de Ucrania. El respeto a la integridad territorial de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza no son principios occidentales ni europeos. Son el fundamento de todo el Derecho Internacional. Rusia los pisotea alegremente. Aceptar tal violación abriría la puerta a la ley de la selva a escala mundial.

En contra de lo que pensábamos con cierta ingenuidad hace unos años, la interdependencia económica no implica automáticamente una pacificación de las relaciones internacionales. Por eso es imperativo la transición hacia una Europa como potencia, que vengo reclamando desde el inicio de mi mandato. Ante la invasión de Ucrania, hemos empezado a pasar de la intención a la acción demostrando que, cuando se le provoca, Europa puede responder. Como no queremos entrar en guerra con Rusia, las sanciones económicas son ahora el núcleo de esta respuesta. Ya están empezando a surtir efecto y lo harán aún más en los próximos meses.

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL

F. Javier Blasco, coronel (r) 8 de mayo de 2022

Coronel Francisco Javier Blasco

Las dos grandes guerras que el siglo pasado asolaron Europa tuvieron como causa u origen un hecho, que para muchos era nimio o sin importancia, aunque poco a poco, se iba agrandando y expandiendo.

Hace muchos días, demasiados, que internacionalmente se especula con la certera posibilidad y probabilidad de que una intervención directa o en fuerza por parte de la OTAN, la UE o de un estado independiente como EEUU, en la guerra de Ucrania, podría ser el motivo o el detonante de llevar al mundo a la III Guerra Mundial.

Es más, es la principal razón o excusa esgrimida por los próceres de los países aliados y todas las Organizaciones Internacionales, incluso la misma ONU, con la que se trata de dar un cerrojazo, a todas luces falso, a una incomprensible situación, por la que, oficial y realmente, se abandona a su suerte a un país occidental, lindante con la OTAN y la UE, que con un gran desequilibrio inicial de fuerzas, está siendo masacrado -sin ni siquiera una declaración formal de guerra- ante la impávida postura de una sociedad que se conforma con dicho pensamiento.

Situación vergonzosa, que, de paso, mantiene de forma semi oculta la esperanza que, con unos cuantos apoyos por su parte, sean aquellos pobres infelices, los que contengan, masacren y finalmente derroten a un “potente” ejército, el ruso, que nos amenaza constantemente a todos, sin que este acto bélico final nos cueste una sola baja personal, ni que un solo proyectil de su artillería caiga en nuestro territorio.           

Aquellos que dedicamos algo más de un rato a observar la evolución de los acontecimientos, a la intensidad y variaciones en los enfrentamientos de diversa índole a lo largo y ancho del mundo, al desarrollo de las capacidades, precisión y alcance de los nuevos armamentos y a la aplicación y desarrollo de las nuevas tácticas, técnicas y procedimientos en los conflictos interpretados por viejos y nuevos actores en las guerras, hace tiempo que hemos llegado a diversas conclusiones -que se pueden encontrar en lo mucho escrito y publicado- sobre la guerra y los enfrentamientos globales en el futuro, a corto y medio plazo.

Existe una casi total unanimidad en la mayor parte de los autores y variopintos expertos o entendidos, por la que la guerra del futuro cambiará y mucho los grandes conceptos de la estrategia bélica, los cuales, durante varios lustros, han sido considerados como inamovibles.   

Con carácter general, y a modo de resumen, se puede afirmar que la guerra total, las nuevas armas tecnológicas, de bajo coste y de mucha rentabilidad dados los efectos que proporcionan, la economía, así como un amplio uso del espectro electrónico y la información, adecuadamente manoseada, y dirigida tendrán mucho que decir en tales enfrentamientos.

Debido a la globalización y a la enmarañada interconexión entre los estados, la economía, las sanciones y restricciones económico-comerciales directas, los vetos o dificultades a los intercambios comerciales y las relaciones políticas entre los grupos resultantes de países o bloques enfrentados en la arena de los conflictos, no solo jugarán un papel importante, dado que se verán limitadas en sus capacidades reales para iniciar y en alimentar el conflicto a medio y largo plazo; sino porque, además, y en función de las medidas adoptadas por la Comunidad Internacional (CI), sufrirán grandes cambios, graves presiones y hasta una posible quiebra o una gran merma económica en alguno o varios de los países implicados.

No obstante, o como consecuencia de la libertad de mercado entre los diversos estados así como por las mutuas dependencias energéticas y económicas, incluso con o entre países situados en las antípodas político sociales, dichos lazos supondrán un gran hándicap a la hora de tratar de imponer vetos o sanciones económicas a los países implicados en agresiones o conflictos por dicho u otros motivos.  

La existente interconexión o gran dependencia en el mundo para todo tipo de actividad económica o social, para las relaciones o intercambios comerciales, los descubrimientos de la ciencia, el manejo o expansión de las pandemias o cualquier otro fenómeno que podamos imaginar, también aparecerán de inmediato y jugarán un gran papel en la posible extensión y consecuencias de los conflictos. Todo el mundo se verá afectado de una forma u otra, y nadie puede mirar para otro lado mientras un conflicto importante suceda en cualquier rincón del mundo.  

Las poblaciones civiles se verán afectadas, e inmediatamente, millones de refugiados y desplazados internos, antes incluso de iniciarse el conflicto, se pondrán en marcha y abandonarán sus hogares en busca del cobijo que su propio país no sea capaz de garantizar; lo que, sin duda, contribuirá a desestabilizar las relaciones internas y externas del propio país y en los de su entorno.

Los grandes enfrentamientos en masa de ejércitos, unos contra los otros a campo abierto con amplitud de preparaciones artilleras y unidades mecanizadas o acorazadas implicadas durante largas jornadas de lucha, raramente se darán y se verán limitadas a momentos o situaciones puntuales, como preludio o complemento de una acción vital.   

La propaganda, las medidas de decepción, el engaño y el abuso en el empleo de las redes muy infectadas de falsa información y tomando parte en uno u otro sentido a modo de marketing o justificación, son herramientas que se usarán profusamente en los nuevos conflictos, incluso desde antes que estos se lancen o alcancen fases importantes; ya desde su preparación y durante toda la ejecución.

La observación electrónica, por satélite o por las trazas dejadas en los medios de comunicación, sistemas de orientación, navegación y localización particulares, serán elementos a tener muy en cuenta por los grandes rendimientos que se pueden obtener de una explotación adecuada de forma sigilosa y sin dejar traza de que se está observando y monitorizando directamente la pieza a caza.

El efecto CNN, por el que los conflictos de relevancia, se retransmiten en directo de forma pública y sin control alguno, es un medio de inteligencia basado en fuentes abiertas (OSINT) de gran rendimiento a efectos de localización de fuerzas y en la determinación de los principales esfuerzos y escenarios. Cosa similar, ocurre con el seguimiento de las comunicaciones privadas (incluyendo videos, chats y fotografías) entre los propios combatientes con sus superiores, familiares y amigos.

Las armas de alta precisión serán una pieza fundamental para el derribo de aeronaves poco protegidas, ataques selectivos o a buques rodeados de deficientes o ningún medio de protección; e inclusive, para crear el caos al atacar masas de carros de combate, expuestos al fuego por todos los flancos, incluso por debajo o sobre ellos.

Las unidades especiales de los tres ejércitos, fáciles y rápidas de mover de un escenario a otro, suplirán a los grandes movimientos en masa y tendrán un papel muy importante en la conquista de objetivos a distancia, siempre que sean rápida y debidamente relevadas por unidades más protegidas y con mayor capacidad de resistencia a las reacciones del enemigo,

Los cambios en las exigencias, necesidades y en la forma de vivir, de descanso, en la alimentación de las personas y en la aplicación directa de la asistencia sanitaria al combatiente, requieren unas cadenas logísticas demasiado pesadas, largas, continuas y eficientes. Si estas fallan, la guerra se para, tal y como se demostró en las dos guerras del golfo, posteriormente en la larga campaña en Afganistán y más recientemente, en la guerra en Ucrania.

La guerra centralizada tanto en el planteamiento como en la ejecución tiene sus días contados. La descentralización en la segunda fase es casi una exigencia irrenunciable siempre que se pretenden unos resultados más que aceptables.

La inteligencia y el espionaje en todas sus modalidades, si bien siempre han sido un arma fundamental en la identificación de los posibles conflictos y en descubrir los potenciales o probables movimientos del enemigo, tomará un papel mucho más importante en la prevención y conducción de los futuros conflictos a gran escala para descubrir o desbaratar las verdaderas y cambiantes intenciones ocultas.

El empleo o amenaza de las armas de destrucción masiva, en especial las nucleares, jugará un papel importante en la disuasión para intervenir o no de forma directa en los conflictos, a pesar de que haya un sentimiento generalizado de que nadie, con dos dedos de frente, salvo un loco de remate, las llegue a emplear. Su uso, supondría un enfrentamiento de fatales consecuencias para todos los contendientes, incluso peor para aquel que las llegase a usar en primer lugar por la descontrolada respuesta que puede originar. No se descarta el uso de armas biológicas o químicas por el gran poder de penetración que causan de forma más o menos rápida y silenciosa, sin apenas peligro para el que las inocula y porque pueden llegar a poner a países o continentes enteros en cuarentena u ocasionar centenas de miles de muertos.

La capacidad de intervenir en los conflictos por parte de los organismos internacionales es y será cada vez menor. Su papel, organización, composición y misiones, ideadas para mediados del siglo pasado, han demostrado su obsolescencia e irrelevancia casi un siglo después. Sus sistemas de toma de decisiones se han mostrado totalmente ineficaces, incluso para montar misiones humanitarias de emergencia.

Si, más o menos, estas han sido las conclusiones o predicciones a las que últimamente se ha llegado sobre los parámetros en los que se moverán los grandes conflictos del futuro y, si, además, son aceptadas por muchos o la mayoría de los que hacen análisis y deducciones, fácilmente podríamos conformar el escenario en el que se moverá, con algunas ligeras excepciones, la III Guerra mundial. Pero, si nos detenemos un instante y se comparan con lo que actualmente está sucediendo en la guerra de Ucrania, mucho me temo, que no tenemos más remedio que aceptar, que la CI, por mucho que haya vacilado y maniobrado, no ha podido evitar que la temida y tan cacareada III Guerra Mundial ya haya comenzado y se está batiendo en Ucrania como escenario principal.

La respuesta de África a la invasión de Ucrania

24 marzo 2022Alba Vega Tapia,  Anastasia Herranz Lespagnol Categoría: África Artículos Economía Geopolítica guerra UcraniaRusia Ucraniarusiaafrica

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, recibe a la ministra de Asuntos Exteriores de Sudán, Mariam Al-Mahdi, antes de su reunión en Moscú, Rusia, el 12 de julio de 2021. (Ministerio de Asuntos Exteriores ruso / Handout/Anadolu Agency vía Getty Images)

¿Pudo influir la creciente presencia de Rusia en algunos países africanos en la reacción y posicionamiento de estos ante la invasión de Ucrania?

Entonces Putin ordenó la invasión de Ucrania. El 24 de febrero, se cumplieron los peores —e inesperados, para muchos— augurios: la fuerza militar rusa, por mar y tierra, inició su gran ofensiva sobre territorio de soberanía ucraniano, dejando a su paso muerte y destrucción. La reacción de condena de la comunidad internacional fue inmediata y pronto la cuestión llegó a las Naciones Unidas. Sin embargo, el derecho de veto de Rusia impidió que el Consejo de Seguridad aprobase una resolución de condena, pero no pudo evitar que esta propuesta —presentada por Francia y Albania— llegase a la Asamblea General de la ONU —convocada en una sesión de emergencia— para someterlo a la consideración de todos los Estados miembros.

Allí, el pasado 2 de marzo y en una votación histórica, los 193 miembros de las Naciones Unidas votaron la resolución de condena: 141 a favor, 5 en contra —Bielorrusia, República Popular Democrática de Corea, Eritrea, Federación Rusa y Siria—, 35 se abstuvieron (entre ellos, China) y, por último, 12 se ausentaron del plenario para no ejercer su voto. Por tanto, una mayoría abrumadora de Estados soberanos acordaron exigir que Rusia ponga fin al uso ilegal de la fuerza en Ucrania y retire incondicionalmente todas sus tropas de suelo ucraniano.

África y la invasión de Ucrania

Sin embargo, si miramos con detalle a la votación de los países africanos, llama la atención el resultado, que refleja la disparidad y la diferencia de intereses en el continente: 28 votaciones a favor y una en contra; 17 abstenciones, algo más de la mitad del resultado global (35); 8 ausencias, la amplia mayoría del resultado global (12).

¿Qué subyace bajo este posicionamiento de África ante la invasión rusa?

Varios argumentos pueden responder a esta pregunta. Cada Estado africano es soberano para tomar sus decisiones; y detrás de ellas subyacen distintas razones de índole interno y también internacional. La presencia de EE UU, Francia o Reino Unido en el continente es muy significativa, pero también —desde hace décadas— la de China y Rusia. A tenor de los resultados de la votación en Naciones Unidas, todo indica que el bloque no occidental ha influido en gran medida en las decisiones de África. Por otro lado, sus vínculos con la Unión Europea tampoco han logrado un impacto representativo en los votos africanos contra la invasión de Ucrania. Con todo, y como factor de futuro, sería conveniente repensar la fortaleza de las relaciones de Occidente con la región.

Sin duda, el interés y la presencia de Rusia en África parece haber revivido en los últimos años. Aunque desde la descolonización, la URSS comenzó a estrechar lazos con varios países a través del apoyo a movimientos de liberalización colonial. El colapso soviético limitó su influencia internacional. El interés ruso por el continente africano se ha tornado más evidente desde el comienzo de este siglo.

Así, en los últimos años, Rusia ha acrecentado su presencia en África en el ámbito económico, comercial, diplomático y, fundamentalmente, militar; hasta convertirse en un socio clave para muchos países del continente. En la actualidad, es una potencia emergente en la región, aunque su influencia está muy alejada de otros países tradicionalmente presentes en la zona, como Francia, EE UU o China.

No obstante, esta creciente influencia parece coincidir en un momento en el que la relación de muchos países africanos y sus socios occidentales tradicionales no pasa por su mejor momento. Así muestran las numerosas narrativas y manifestaciones antioccidentales —principalmente antifrancesas— en diversos países. A esto se le añade el deslucido papel que ha jugado África Subsahariana en la política exterior estadounidense durante el mandato del presidente Donald Trump, y el atractivo que países como Rusia y China —principalmente por la falta de condicionalidad de sus acuerdos con principios como la transparencia, el respeto de los Derechos Humanos o la lucha contra la corrupción— suponen para gobiernos africanos aislados o sancionados por la comunidad internacional.

En su expansión africana, Rusia ha aumentado sus flujos comerciales de manera progresiva, como muestran los datos del Fondo Monetario Internacional, y la presencia de sus empresas cada vez más notoria, principalmente en actividades extractivas de minerales y piedras preciosas, así como de recursos energéticos y proyectos en el sector de la energía nuclear, en el que Rusia es dominante a nivel mundial. En materia militar, la relación con África data, en muchas ocasiones, de la época de la extinta URSS. Hoy, Rusia es el principal proveedor de armas al continente, por delante de China, Francia o EE UU: un negocio que representa el 44% de las importaciones totales de armas del continente. Mención aparte merecen las diferentes operaciones y campañas de desinformación rusas o de entidades asociadas en diferentes países de la región, ligadas fundamentalmente con redes de cuentas falsas y medios estatales.

Abstención de los países africanos y su relación con Rusia

Como se ha referido, tan solo un país africano votó en contra de la resolución de condena: Eritrea, la dictadura más férrea y longeva de África. La alianza de este país del Cuerno de África con Rusia es larga y sólida y se basa —en primer lugar— en que ambos tienen a Estados Unidos como su principal enemigo. Sin embargo, también resulta oportuno repasar, aún de forma somera, las relaciones bilaterales de Rusia con los países que se abstuvieron.

Angola. El ámbito militar ha sido el área tradicional de cooperación, que se ha diversificado especialmente hacia la industria extractiva de piedras preciosas y el sector energético. En 2019, firmaron acuerdos en materia de minería de piedras preciosas, defensa, producción de gas y petróleo o agricultura. Alrosa —gigante minero ruso— controla casi el 33% de las acciones de las minas de diamantes de Catoca, la 4ª más grande del mundo.

Argelia. Rusia es el principal proveedor de armas de Argelia y este, a su vez, es el primer país africano comprador de bienes rusos. En el ámbito energético, la empresa gasística rusa Gazprom está implantada en Argelia desde 2006. Asimismo, ambos han firmado acuerdos en materia nuclear para, entre otros objetivos, construir una central en suelo argelino.

Burundi ha sellado con Rusia acuerdos de cooperación en temas económicos, comerciales, humanitarios y políticos. Rusia, al igual que China, se ha presentado como una alternativa a los países occidentales mientras las sanciones de la UE y EE UU contra el gobierno burundés estuvieron vigentes. Entonces se forjaron varias alianzas, principalmente militares, pero también bancarias y de inversión. Hace menos de un año, Burundi firmó un acuerdo en materia nuclear con la empresa rusa Rosatom.

República Democrática del Congo. Desde hace décadas, Rusia es socio principal en materia económica y militar. Hace menos de un año entró en vigor su último acuerdo de cooperación militar que, entre otros asuntos, permite a Moscú enviar especialistas para formar a militares y que sus aviones y buques de guerra hagan escala en el Congo.

El logotipo de Rosneft mostrado en la pantalla de un teléfono. (Ilustración fotográfica de Jakub Porzycki/NurPhoto vía Getty Images)

Guinea Ecuatorial. Ambos tienen acuerdos de cooperación económica y la compañía geológica líder de Rusia, Rosgeo, ha firmado contratos para la exploración de recursos minerales e hidrocarburos. En el ámbito militar,  además de adquirir armamento ruso, permite a la Armada rusa disponer de las instalaciones de dos de sus puertos.

Madagascar. Gracias a su sólida relación, cooperan en el campo militar y económico, donde empresas rusas explotan minas nacionales. Durante las elecciones presidenciales de 2019, Rusia desplegó una intensa campaña de desinformación en apoyo al actual presidente del país, que negó cualquier vínculo con Moscú. Según la UE, existen evidencias sobre la presencia de Wagner en el país.

Malí. En 2021, según denunciaba Francia, los mercenarios de Wagner llegaron a Malí. Tras dos golpes de Estado, la junta militar parece preferir el apoyo ruso en la lucha contra el terrorismo antes que mantener su vinculación con Francia. Según el gobierno maliense, se trata únicamente de acuerdos de cooperación militar con Moscú para adquirir equipamiento y formación, aunque parece probable el acceso de Rusia a varias minas malienses.

Mozambique. Su cooperación militar y energética con Rusia se ha reforzado tras el hallazgo de ingentes reservas de gas natural en las costas septentrionales. En la actualidad, la empresa rusa Rosneft explota estas reservas, mientras se multiplican los inversores y empresas rusas interesadas en el campo energético y geológico del país. Por otro lado, la UE y organizaciones humanitarias sostienen que mercenarios de Wagner se están desplegando en Mozambique.

Namibia es uno de los principales países productores mundiales de uranio y mantiene acuerdos con Rusia, además de una potente cooperación económica. La empresa rusa Uranium One, propiedad de Rosatom, está en proceso de prospección de metales raros en Namibia.

República Centroafricana. Desde hace años, mercenarios rusos están presentes en este país africano, como denuncian Naciones Unidas y la UE. De hecho, muchos informes recogen violaciones sistemáticas de los derechos humanos de la población por parte de los milicianos de Wagner.

Senegal, que actualmente preside la Unión Africana, mantiene relaciones económicas y comerciales con Rusia. En los últimos años, el volumen de sus intercambios comerciales ha crecido exponencialmente, en concreto en el sector petrolero.

Sudáfrica. Destacan especialmente los acuerdos en el ámbito de la energía nuclear: la capital, Johannesburgo, acoge la sede regional de la empresa estatal rusa Rosatom, donde también está la sucursal africana de Gazprombank —tercera institución financiera más importante de Rusia—. Involucrada, además, en proyectos energéticos (petróleo y gas) y mineros en África.

Sudán. El dictador Omar Al Bashir, ahora encarcelado, forjó una estrecha alianza militar, comercial y energética con Moscú, que le brindó una alternativa frente a las sanciones occidentales. Asimismo, firmaron un acuerdo para la instalación de una base naval rusa en el país. Tanto la UE como Naciones Unidas han denunciado la presencia de Wagner. Tras el derrocamiento del dictador en 2019 la influencia rusa fue disminuyendo, pero se ha rehabilitado tras el golpe de Estado de 2021.

Sudán del Sur se ha convertido en un polo de inversión para países como India, China o Rusia, debido esencialmente a sus reservas de petróleo, su posición geoestratégica y las posibilidades de desarrollo económico. Así, en los últimos años Moscú ha incrementado su cooperación con el país. En 2016, firmaron un acuerdo de cooperación técnico-militar. También se ha incrementado su relación bilateral en materia energética, económica y comercial.

Tanzania. En la actualidad, los principales vectores de cooperación son el sector militar, la energía nuclear y el ámbito educativo-cultural, con profundas raíces en la sociedad y la élite tanzana. El cono sur de África se ha convertido en objeto estratégico primordial de Moscú para la exportación de su industria nuclear, que se ha materializado en diferentes acuerdos de cooperación, así como de extracción y exportación de las reservas tanzanas de uranio. Asimismo, y según diferentes medios e investigadores sudafricanos, la presencia de mercenarios de Wagner en el país es una realidad.

Uganda mantiene acuerdos militares y nucleares con Rusia. Hace menos de un año, ambos países firmaron uno para reforzar su cooperación económica.

Zimbabue, sobre el que recaen sanciones de la UE, ha desarrollado una extensa relación con la industria rusa de defensa, así como en el ámbito de la energía nuclear y minería (diamantes y platino).

La fuerte presencia de Rusia en los Estados africanos incluidos en esta lista está constatada, así como su relación bilateral con aquellos que se abstuvieron de condenar la invasión de Ucrania. Como en otros muchos ámbitos, está por determinar la evolución y la influencia de este escenario en el nuevo, pero aún incierto, orden mundial.

https://www.esglobal.org/la-respuesta-de-africa-a-la-invasion-de-ucrania/

¿Puede el gas natural canadiense mejorar la seguridad energética de la Unión Europea?

Por Larry Hughes

cc Jason Woodhead, modificado, https://flickr.com/photos/woodhead/6971184397/in/photolist-bC29fr-bpe4Fg-bpea4c-bveV9v-bC2cvp-bsLVq4-bsM4yK-bveS7D-bpee3a-bveUyK-bpe5zv-bC2gjH-bp7ev9-bsLWsX-bp7jps-bsLZFV-bveTGX-bveRaV-bpe6wk-bk1eBr-bp7iSs-bpeccD-bveWGB-bsLRYt-bC2aTv-bpebjz-bC2c18-bsM3fk-bsLXJt-bveVVz-bsM5K6-bp7hMo-bsM1QT-bvf1tF-bpe3u2-bsM6Ux-bveZb2-bped7T-bveZNX-bveSMD-bsLYKt-bpe8JT-2n4F9gH-9JKP67-2n7k8af-2n3NY9Y-2n7a81D-2mwwJHb-2n1bgzx-2mBnzYH

Durante casi 60 años, Rusia (tanto como miembro de la Unión Soviética como, después del colapso de la Unión Soviética, la Federación Rusa) ha sido un proveedor confiable de gas natural para gran parte de Europa (inicialmente Europa occidental y luego como la Unión Europea). El éxito de esta relación se basa en la necesidad de Rusia de dinero en efectivo y la demanda de la UE de gas natural para sus industrias, calefacción y electricidad.

La dependencia de la UE de Rusia para el gas natural ha aumentado constantemente en la última década. Aunque la demanda de la UE cayó ligeramente en 2020 debido a la pandemia, todavía consumió 380 mil millones de metros cúbicos (bcm) de gas natural. De esto, alrededor del 42% fue suministrado por Rusia, a partir de gasoductos y envíos de gas natural licuado (GNL) desde sus campos de gas natural en el oeste de Rusia.

Ya existía una creciente preocupación en la UE y los Estados Unidos por la dependencia de la UE del gas natural ruso antes de la invasión rusa de Ucrania, en gran parte debido a la finalización del gasoducto Nord Stream 2 aún no certificado bajo el Báltico a Alemania y la reducción de las exportaciones de Rusia a la UE en diciembre y enero pasados. lo que llevó a los Estados Unidos a pedir a Qatar que aumentara su suministro de GNL a la UE en enero.

Desde la invasión, los llamamientos a diversificar el suministro de gas natural de la UE han aumentado desde todos los sectores, sobre todo por parte de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que quiere reducir la dependencia de la UE del gas natural ruso en dos tercios para finales de este año. El ministro federal de recursos naturales, Jonathan Wilkinson, ha dicho que Canadá está interesado en enviar gas natural a la UE.

Canadá, el sexto mayor productor mundial de gas natural y el mayor exportador que no exporta a la UE, produjo aproximadamente tanto gas natural en 2020 como Rusia suministró a la UE.

Para que Canadá exporte gas natural a Europa, no solo necesitará aumentar el volumen de gas natural que produce, sino que también necesitará instalaciones en su costa este para producir gas natural licuado.

El año pasado, había varios proyectos potenciales de exportación de GNL bajo consideración en la costa este.

En 2014, Énergie Saguenay propuso construir una instalación de licuefacción de GNL de $ 9 mil millones en Port Saguenay en el río Saguenay para producir 11 millones de toneladas de GNL al año a partir de 2026. El proyecto debía haber utilizado gas natural del oeste de Canadá movido a través de un nuevo gasoducto de 750 km que conecta el gasoducto Canadian Mainline de TC en el noreste de Ontario con Port Saguenay. El proyecto fue rechazado por el gobierno de Québec en 2021 y el gobierno federal en 2022, principalmente por preocupaciones ambientales con respecto a las ballenas beluga y las emisiones causadas por el uso del gas natural.

Repsol, que ahora es propietaria de la planta de gasificación de SAINT John LNG, expresó su interés en construir una terminal de exportación de GNL de seis millones de toneladas en Saint John en 2015, pero archivó el proyecto en 2016. El gas natural provendría de proveedores en los Estados Unidos o Canadá a través del Gasoducto Marítimo y del Noreste que atraviesa Nuevo Brunswick desde Nueva Escocia hasta Maine. La compañía aparentemente está reconsiderando el proyecto a la luz de los eventos en Ucrania.

En 2013, Pieridae Energy anunció que planeaba construir una instalación de licuefacción de GNL de $ 10 mil millones en Goldboro, Nueva Escocia, para producir 10 millones de toneladas de GNL al año. El gas natural se suministraría desde las tenencias de Pieridae en Alberta y se enviaría a través de Canadá y los Estados Unidos. En el verano de 2021, el proyecto fue archivado porque Pieridae Energy no pudo asegurar la financiación requerida. La invasión rusa de Ucrania ha reavivado el interés de Pieridae en una versión más pequeña y menos costosa del proyecto que produciría alrededor de 2,5 millones de toneladas de GNL al año a partir de 2025 y utilizaría una instalación flotante de licuefacción de GNL (FLNG) en alta mar, en lugar de la instalación original en tierra.

Si estos proyectos hubieran salido adelante, a mediados de la década Canadá podría suministrar alrededor de 37 bcm de gas natural a la UE, reemplazando casi una cuarta parte de las exportaciones anuales de Rusia. (Si el proyecto más pequeño de Pieridae procede, suministrará alrededor de 3,4 bcm de gas natural, o aproximadamente el 2% del suministro de Rusia a la UE).

Aunque los acontecimientos en Ucrania probablemente acelerarán la transición planificada de la UE a las energías renovables, todavía se ve la necesidad de gas natural. Algunos países, como Estados Unidos y Qatar, planean aumentar sus exportaciones de GNL a la UE.

Si Canadá quiere hacer lo mismo, los productores canadienses tendrán que aumentar su producción de gas natural y los inversores tendrán que estar convencidos de que el gas natural canadiense puede acelerar la transición de la UE a las energías renovables y mejorar su seguridad energética.

Argelia llama a consultas a su embajador por el cambio de posición de España sobre el Sáhara. elDiario.es de 10.03.2022

Fuentes del Gobierno español aseguran que se informó previamente sobre la decisión al Ejecutivo de Argelia, al que consideran un “socio estratégico, prioritario y fiable”

·         — El entierro de la posición histórica del PSOE sobre el Sáhara para dejar paso a la Marcha Verde

Argelia ha decidido llamar a su embajador en Madrid para consultas con efecto “inmediato” tras las declaraciones de las máximas autoridades españolas y su “cambio repentino” de posición sobre el Sáhara, según ha informado este sábado el Ministerio de Asuntos Exteriores argelino. El comunicado explica que el Ministerio se ha visto “muy sorprendido” por el apoyo al proyecto de autonomía de Marruecos, por lo que ha decidido convocar al diplomático. Fuentes del Gobierno español aseguran que se informó previamente sobre la decisión al Ejecutivo de Argelia, al que consideran un “socio estratégico, prioritario y fiable”.

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Argelia cree que la decisión del Gobierno español es la “segunda traición histórica” de Madrid al pueblo saharaui, según fuentes diplomáticas citadas por el portal de noticias argelino TSA y que recoge Europa Press. “Finalmente Marruecos ha obtenido lo que quería de España”, han dicho estas fuentes diplomáticas. Se refiere a la segunda “traición” porque la primera sería el acuerdo firmado el 14 de noviembre de 1975 por el que España cedió la antigua colonia a Marruecos y Mauritania, sin tener en cuenta la voluntad de la población saharaui.

España depende energéticamente de Argelia

Este viernes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, aseguró que con Argelia, un país del que España depende energéticamente, hay una relación seria de “socio fiable”, más allá de la entente con Marruecos. “Esa asociación estratégica está llamada a perdurar en el tiempo”, se limitó a decir el ministro.

El Ejecutivo negó que pueda haber represalias en el suministro del gas, pero la reacción de este país llamando a consultas a su embajador en Madrid parece abrir un nuevo capítulo en las relaciones entre España y Argelia, principal proveedor de gas a la península ibérica y que siempre ha apoyado la lucha del pueblo saharaui por la celebración de un referéndum de autodeterminación desde que en 1975 tropas marroquíes ocuparan un territorio que hasta ese año era una colonia española.

Este sábado, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, ha insistido en defender que el cambio de la postura de España permitirá tener una relación “buena” y “estable” con Marruecos, con el compromiso de “colaborar contra las mafias de trata de personas y contra la inmigración ilegal”.

Esta postura en la política exterior respecto a la excolonia española supone un profundo cambio en la posición histórica de nuestro país, que hasta ahora defendía “una solución política, justa, duradera y mutuamente acordada en el marco de Naciones Unidas”, pero también respecto a la recogida en el último programa electoral del PSOE. Además, abre a su vez un nuevo punto de disputa con sus socios de Unidas Podemos y amenaza con enturbiar la relación con Argelia en un momento crítico por la crisis energética.

Los grupos parlamentarios de EH Bildu, ERC, CUP, BNG, PNV, Junts, Pdecat, Más País, Compromis, Nueva Canarias y Coalición Canaria van a registrar este lunes una petición de comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para dar cuenta acerca del cambio de posición respecto al Sahara Occidental.

La tormenta económica perfecta. Por Juan Iranzo, catedrático de economía aplicada

La tormenta económica perfecta. Por Juan Iranzo – Rebelión en la granja (rebelionenlagranja.com)

La crisis económica provocada por las medidas aplicadas para paliar los efectos del COVID 19, es inédita y además de una enorme gravedad. En efecto las restricciones a la movilidad de las personas y las limitaciones a la actividad productiva generaron un shock de demanda negativo y otro también negativo de oferta. Las economías de la mayoría de los países sufrieron una profunda recesión en el año 2020; un -3,4% en el conjunto mundial, un -6,8% en la UEM; siendo especialmente intenso el hundimiento del PIB en España, un -10,8%, el mayor de la OCDE. Tan solo China registro un crecimiento positivo del 2,3 %, aunque muy moderado respecto a los años anteriores

España es el país desarrollado, que más está sufriendo la situación. La contracción del sector del automóvil, y del turístico, explican solo una parte del problema. Nuestra realidad se vio agravada, desde el primer momento, por las políticas económicas inadecuadas de nuestro Gobierno. Fue un gran error subir los impuestos, elevar el Salario Mínimo Interprofesional, introducir rigideces y limitaciones en el mercado laboral, lastrar con más costes medioambientales la producción y desbocar el gasto público.

En lugar de mejorar la competitividad de nuestro tejido empresarial, se ha reducido nuestro potencial de crecimiento. Además, ha disminuido significativamente la seguridad, lo que provoca efectos muy negativos sobre el consumo privado y la inversión. Asimismo, se han encarecido las importaciones de materias primas, sobre todo energéticas, se han elevado las compras al exterior, que coincide con una pérdida de competitividad, que impide, que las exportaciones, sean, como lo fueron tradicionalmente; el motor de la recuperación.

A pesar de la mayor caída del PIB en 2020, estas limitaciones al crecimiento; provocaron que nuestra economía tan solo creciese un 5% en 2021, frente a una media de la UEM del 5,4%. Antes del comienzo de la guerra de Ucrania no se preveía un incremento de nuestro PIB superior al 5% en 2022; con lo que nos convertiríamos en el último país de la OCDE, en recuperar el PIB precovid de 2019, que posiblemente no lo alcancemos antes del año 2023, si bien la Guerra de Ucrania lo puede retrasar aún más. España era uno de los países más débiles y desequilibrados de la Unión Europea, ya antes del comienzo de la guerra. Teníamos la mayor tasa de paro del Continente, un 13,3%, frente al 7% de media de La UEM; un déficit público, dos puntos superior a la media y una deuda pública, que, a finales de 2021, se situó en el 121,5% del PIB, frente al 97,7% del PIB de media de la Zona Euro.

Pero sin lugar a duda en la actualidad nuestro principal problema es la inflación que se situó en febrero en el 7,6%, medida en IPC interanual. La falta de suministros para las cadenas productivas y el aumento de los costes medioambientales, son las causas fundamentales de esta situación; que además tendía ya a aumentar; puesto que el Índice de Precios Industriales en enero, se situó en el histórico récord del 35,7%; lo que anticipaba un mayor aumento del IPC y una pérdida de competitividad frente a la UEM, nuestra principal zona de comercio, que padece una inflación elevada del 5,8%, pero inferior a la española.

La guerra de Ucrania y las sanciones a Rusia agravaran aún más nuestra situación económica. España es el segundo país productor de automóviles de Europa, que se vio perjudicado por la falta de Chips para nuestras cadenas de fabricación. El conflicto con Rusia puede limitar también la producción de catalizadores, que necesitan como inputs al paladio y al platino; minerales que se producen sobre todo Rusia. Además, la incertidumbre creada penalizará el turismo, la inversión, y el consumo privado.

Asimismo, las fuertes subidas del coste de la energía, incrementaran las importaciones de bienes, lastraran el crecimiento e impulsaran al alza a la inflación; por cada 10$ que sube el precio del barril de petróleo el impacto negativo sobre nuestro crecimiento es de – 0,25 décimas y el efecto sobre el IPC es de 0,3 décimas Por ello no es previsible que nuestra economía crezca más de un 3% este año 2022; es decir la guerra puede restar como mínimo 2 puntos al crecimiento del PIB.

Sin duda, a corto plazo, la principal víctima económica de la guerra de Ucrania será la inflación, puesto que el precio de los alimentos, y sobre todo de la energía se han elevado más de un 40% desde el comienzo de la contienda; por lo que el IPC en España se podría situar en los dos dígitos, en los próximos meses; lo que puede acelerar una espiral inflacionista, precios salarios. Pon todo ello, la economía española, se acerca peligrosamente al precipicio de la Estanflación, lo que implicaría un fuerte aumento del paro, del déficit público, de la deuda y una gran pérdida de poder adquisitivo y de bienestar de la mayoría de los ciudadanos.

Para luchar contra la elevadísima inflación, los Bancos Centrales, están modificando la dirección de sus políticas monetarias, lo que ya está provocando una subida de los tipos de interés en los mercados de deuda pública, lo que penaliza a los países mas endeudados como España. Además, el Banco Central Europeo reducirá la compra de activos, por lo que nuestro Tesoro tendrá grandes problemas para financiarse.

Para amortiguar los efectos de la grave situación, es necesario un cambio radical de la Política Económica del Gobierno. Inmediatamente tiene que reducir la fiscalidad del gas natural, de los hidrocarburos y de la energía eléctrica. Es necesario impulsar un auténtico pacto de rentas que evite fuertes subidas de salarios, tal y como se consiguió en los Pactos de la Moncloa. Resulta imprescindible la reducción del gasto público, el IEE estima que se pueden ahorrar 60.000millones de euros con una buena gestión. Hay que aplicar una bajada, también de los tipos del IRPF y de Sociedades y derogar los de Patrimonio y el de Donaciones y Sucesiones.

También es fundamental una reforma profunda del sector energético, que pase por el alargamiento de su vida útil de nuestras centrales nucleares, modifique la metodología de calculo de la tarifa eléctrica regulada, que favorezca el desarrollo del Hidrogeno y que considere verde a la energía nuclear. Para optimizar todos los recursos disponibles, hay que impulsar la colaboración público-privada, sobre todo en educación y sanidad; y frenar el incremento de la presencia del sector público en las empresas. España cuenta con la gran ayuda de los fondos europeos, que deben destinarse a la mejora de la productividad de nuestras empresas, principalmente pymes y no despilfarrarlos inadecuadamente en políticas populistas.

En definitiva, la economía española se encontraba muy desequilibrada y con un bajo potencial de crecimiento antes de la Guerra de Ucrania. Esta ha provocado la tormenta económica perfecta, que nos puede llevar a la Estanflación. El gran perdedor como  será el ciudadano que tendrá menor poder adquisitivo, peor calidad de vida y más inseguridad en su empleo.