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LOS NICHOS CLAVE Y LA CLAVE DE LOS NICHOS DE LA INDUSTRIA DE DEFENSA. II Ciclo AEME/2022

Manuel Vila Gonzalez
Clúster de la Industria de Defensa

Introducción

Sabido es que todo lo relacionado con la guerra (aunque sea fundamentalmente para evitarla) está inmerso en una niebla que nos impide definir con exactitud aquello de lo que hablamos, por mucho que intuitivamente creamos tenerlo claro, convirtiéndonos en remedos de San Agustín cuando pretendía enfrentarse al concepto del tiempo (1). Descrita directa o indirectamente por Sun Tzu, por Baltasar Gracián o por Clausewitz, la lógica paradójica que envuelve la estrategia se extiende más allá de su propia aplicación al marco que la hace posible.

Lo que la “industria de defensa” es.

En esas circunstancias, la “industria de defensa”, ni es “industria”, ni es de “defensa”.

Por un lado, todos entendemos que el propio concepto de industria excede lo que podría limitarse al sector secundario, ya que estamos hablando de aquella actividad económica que procura los bienes o servicios que necesitan la Armada y los Ejércitos, lo que más allá de manufacturas (vehículos, armas y demás), incluye servicios básicos o avanzados, construcción de infraestructuras o alimentos. Industria es aquí sinónimo de la cadena de suministros necesaria para el buen funcionamiento de las Fuerzas Armadas, y cuyo resultado lo mismo se refiere al motor eléctrico de un submarino, que a un curso de guerra electrónica, una camilla, un algoritmo, crema de protección solar, un acuartelamiento, un informe financiero, cierto transporte o una ración de berberechos.

En cuanto al hecho de que la labor de esa industria se centre en las necesidades de la defensa, caben dos consideraciones.

La primera es que como consecuencia de cierto “buenismo”, fundamentalmente europeo occidental (con alguna excepción, eso sí, entre las que no nos encontramos), la “defensa” ha ido perdiendo color y mezclándose intencionadamente con la “seguridad”, hasta el extremo de que esta última ha llegado a fagocitarla, por mor de una pretendida mejor aceptación de la realidad castrense por parte de la sociedad. Así, ya hablamos sin complejos de la Estrategia de Seguridad Nacional, como si integrándolo todo bajo un paraguas más amplio (sin llegar al extremo de los británicos… aún) hiciese pasar desapercibido el hecho de que la estrategia es lo que es (2), por mucho que se quiera extender ese concepto fascinante a lo que no debería denominarse sino “política”.

La segunda es que una actividad de alta tecnología, como es el caso, tiene la vocación (casi el deber patrio) de ser exportadora. Aunque cumpla obviamente con las restricciones que la ley establezca, lo cierto es que una venta exterior puede acabar siendo el germen o al menos un factor favorecedor (o un mero aditamento) de una agresión exterior, convirtiendo esa “defensa” exactamente en lo contrario.

La clave de los nichos de la industria de defensa

Toda empresa especializada (y las relacionadas con la defensa lo son casi por definición), busca un mercado específico en el que poder destacar en virtud de sus capacidades tecnológicas y productivas: un mercado nicho. En un rango de actuación tan amplio como el descrito, en el que la industria de defensa se encargaría de cubrir todo el espectro de las necesidades de la defensa (nada menos), identificar los sectores clave resultaría, de nuevo, paradójico (cómo no), ya que cualquier delimitación de lo que es más importante excluiría de forma automática otros productos o servicios que son simplemente vitales (¿o es que podemos decir a priori que las balas son más prioritarias que el gasoil, que el agua, que las botas o que las comunicaciones?).

Así pues, habida cuenta de que nuestras empresas ya cubren muchas de las necesidades de nuestras Fuerzas Armadas, parece sensato centrar el tiro en aquello de lo que carecemos, siendo conscientes de que a éstas no las debería faltar de nada, pues acudirán al extranjero a dotarse de los equipos o tecnologías que no puedan encontrar en casa.

Y ahí está la clave: el Gobierno de España fomenta la compra nacional (cuando es posible), como ventaja estratégica. Por lo que, si pensamos en “nuevos” nichos de mercado, debemos tener en cuenta las necesidades operativas, con el fin de satisfacer esa demanda.

Identificación de los nichos clave: el papel de las asociaciones

Ahora bien, dado que el desarrollo de soluciones a esos requerimientos no es inmediato, ¿cómo podrían las empresas acelerar su reacción y adelantarse en lo posible a la consolidación de las tendencias?

La respuesta es sencilla: conociendo lo antes posible y sin intermediarios las necesidades de las Fuerzas Armadas. Ese diálogo directo es frecuente entre el estamento militar y las grandes empresas del sector, aquellas que integran y suministran los grandes sistemas de armas. Pero ese contacto natural siempre ha sido bastante escaso entre las Fuerzas Armadas y la pléyade de PYMES que suministran bienes o servicios menos glamurosos, que son meros subcontratistas de los grandes grupos o que disponen de una tecnología dual que ni siquiera saben que pueda ser de aplicación para la defensa. Todas ellas atesoran un know how sobresaliente que bien podrían afilar si supieran hacia dónde dirigir sus esfuerzos de I+D+i, siempre concebidos a largo plazo.

El pequeño tamaño de muchas empresas impide todo contacto directo entre ellas y el cliente final, como es lógico. Y el gran número de sociedades dificulta el acceso en sentido contrario. Por eso debe existir un vehículo que lo haga posible, haciendo de puente entre esos dos mundos.

Pues bien, me cabe el honor de presidir un clúster que nació hace apenas tres años con la vocación de convertirse en un foro en el que las empresas punteras, independientemente de su tamaño, pudieran escuchar a las Fuerzas Armadas, y en la que éstas pudieran conocer, de primera mano, de qué capacidades dispone nuestra industria. Un foro en el que las empresas de defensa pudiesen interactuar entre sí para buscar sinergias y establecer colaboraciones. Un foro (complementario a las grandes asociaciones), cuya principal pretensión es atraer el talento empresarial e industrial español al mundo de la Defensa, haciéndoles ver que sus habilidades pueden ser de utilidad al servicio de todos nosotros.

Hace unos días el Clúster de la Industria de Defensa (CID) reunió en Santander a su Consejo Asesor y celebró la entrega de sus premios anuales. El Palacio de la Magdalena se convirtió en un hervidero de ideas sobre cómo suplir las carencias más perentorias: municiones merodeadoras e inteligentes, sensorización del campo de batalla, inteligencia artificial, comunicaciones seguras, artillería de largo alcance, telemedicina, materiales más ligeros, textiles autoadaptables, vehículos autónomos de todo tipo, etc. El evento fue un ejemplo de esa imprescindible interlocución entre lo militar y la empresa, donde gracias a la clave para localizar los nichos (el empeño de nuestra sociedad por comprar en España), se perfilaron al final algunos de esos nichos clave…

Conclusiones.

Las necesidades de las Fuerzas Armadas se extienden al sector textil, al agroalimentario, a la construcción, al de la movilidad… o incluso a cría de mulas, llegado el caso. Cualquier cosa es susceptible de ser industria de defensa y no solo los aviones de combate, los submarinos o los vehículos de combate de infantería.

El CID quiere contribuir, modestamente, a que la industria de defensa se suba al carro de las necesidades de nuestras Fuerzas Armadas al amparo del incremento presupuestario que empieza a vislumbrarse.

                                                                                               Manuel Vila González

                                               Presidente del Clúster de Industria de Defensa (CID)

NOTAS:

  • “Si no me lo preguntan, sé lo que es; pero si he describirlo, no sabría cómo hacerlo”
  • Y sobre lo que la estrategia es cabría hablar largo y tendido; baste decir que se trata del proceso de decisión que se establece cuando nos enfrentamos a una voluntad ajena que procura nuestra destrucción, en medio de circunstancias terceras que ninguna de las dos partes puede dominar.

INDUSTRIA DE DEFENSA: AÑO 2035. Segundo ciclo II/22 de AEME

Antonio Fonfría

Universidad Complutense de Madrid y Academia de las Ciencias y las Artes Militares.

Antonio Fonfría: Profesor de Economía Aplicada en la UCM. –

La industria de defensa es un sector estratégico. Con esta frase se pueden resumir un conjunto amplio de características que, lamentablemente, no todo el espectro político comparte. Sin embargo, un ejemplo puede ayudar a entenderlo. En la guerra de Ucrania este país está recibiendo apoyo de terceros países en términos de material militar lo cual está permitiendo que resista e incluso recupere terreno ante la que se suponía es una potencia militar en el ámbito convencional. ¿Quién fabrica dicho material para Ucrania? No los países, tampoco las fuerzas armadas. Lo fabrican empresas, cuya investigación y su capital humano se encuentran en la frontera tecnológica. En otras palabras, la industria de defensa.

Además, la aplicación de algunas de esas tecnologías al ámbito civil ha generado un importante impulso al crecimiento económico, aspecto éste que generalmente no se cuantifica pero que impacta en nuestro día a día como ciudadanos. Adicionalmente, la disuasión que generan las fuerzas armadas de los países se apoya indefectiblemente en su capacidad tecnológica en términos de sistemas de armas y equipos que aporten el mayor nivel de seguridad posible a un país. Ese es el objetivo último que hay que tener siempre presente.

La UE lleva años intentado que las industrias de defensa de los países miembros colaboren a fin de conseguir varios objetivos: menor fragmentación de la oferta, es decir que se unan fuerzas industriales entre países; desarrollos tecnológicos cooperativos para no duplicar esfuerzos económicos y demandas agregadas de los países para reducir los costes unitarios de producción, fundamentalmente. Con esos fines se han planteado un conjunto de instrumentos como el Fondo Europeo de Defensa –que financia la colaboración empresarial- o la PESCO –Cooperación Estructurada Permanente-, cuyo objetivo es servir de marco para dicha colaboración.

Sin embargo, estos esfuerzos resultan baldíos sin un notable aumento de la financiación de la defensa de los países, extremo este que ya se acordó en 2014 con la OTAN y que se ha venido dilatando en el tiempo por la falta de voluntad política de numerosos países, entre ellos España, lo cual ha hecho perder 8 de los 10 años que nos dábamos para alcanzar el 2% del PIB en gasto en defensa. Sin embargo, la guerra de Ucrania ha cambiado el panorama político, estratégico y militar y ha forzado a los países a adquirir un mayor compromiso con la política de defensa. La disuasión ha entrado en juego de forma notable y su importancia –tal y como destacaran numerosos autores hace ya incluso miles de años, Sun Tzu, particularmente-, empieza a ocupar el lugar que de forma natural le corresponde dentro de las relaciones internacionales.

Suponiendo que tanto las políticas de impulso a la cooperación, como los aumentos presupuestarios fuesen estables, predecibles y adecuados, suponen un reto para la industria de defensa. Por una parte, la industria habrá de responder con mayor prontitud que hasta ahora a las elevadas demandas tecnológicas de las fuerzas armadas. Por otra parte, habrá de impulsar aún más sus esfuerzos innovadores ya que en ellos se encuentra buena parte de la capacidad de disuasión. Todo ello impone un novedoso escenario de prioridades unidas a nuevas necesidades que obligan a las empresas a incrementar su eficiencia. Pero, en este nuevo contexto ¿Qué posición tiene la industria española de defensa? y lo que es más importante ¿Cómo se quiere que sea esta industria dentro de unos años, pongamos 2035?

Con relación a la primera de las cuestiones, España es el cuarto país de la UE en términos de su industria, pero la diferencia con los tres primeros es sustancial, lo cual nos deja en una posición de país intermedio. Ésta no suele ser una posición cómoda salvo que se apueste decididamente y con base en una estrategia clara y de largo plazo por un desarrollo industrial adecuado. En este sentido resulta más necesario que nunca que el famoso triángulo de acero –industria, políticos y militares-, se pongan de acuerdo para impulsar todos ellos en la misma dirección el sector industrial de la defensa. Hay numerosas formas de hacerlo, pero todas pasan por un concepto estratégico y un elevado compromiso, sin los cuales no se puede conseguir más que mantenernos en ese estadio intermedio que no nos beneficia, en el mejor de los casos. 

Las grandes empresas europeas pueden ejercer su poder de mercado, capacidad de lobby, utilizar sus recursos financieros, etc. a fin de obtener un elevado volumen de recursos provenientes de los fondos europeos para sus proyectos. Las empresas españolas que, incluso las de mayor tamaño, son menores que las europeas, se encuentran en desventaja. Por tanto, uno de los retos de la estrategia sería cómo utilizar de manera lo más eficiente posible nuestra posición para dar un salto que nos coloque a un nivel similar al de los grandes europeos. La respuesta pasa por enfocarnos en una variable clave: la tecnología.

El liderazgo se obtiene cada vez de manera más intensa apalancados en la capacidad de generación de tecnologías propias. Sin embargo, hay varios problemas que salvar. Por una parte, la importante fragmentación de recursos entre administraciones, lo cual no permite ni alcanzar economías de escala en el uso de los mismos, ni tener líneas prioritarias coherentes en el ámbito tecnológico. En segundo lugar, la falta de financiación pública para la investigación en defensa. Bien es cierto que es un tema tabú, pero la dualidad tecnológica corre en los dos sentidos: de lo civil a lo militar y viceversa. Por último, un dato importante es que, según la IGAE, la diferencia entre el presupuesto dedicado a I+D en España y su ejecución es del 50% de media en los últimos años, lo cual indica que la mitad de los recursos no se utilizan.

Esta situación es poco halagüeña, pero da pistas de por dónde se pueden atajar los problemas. La industria española de defensa posee un importante potencial –también ha de resolver sus propios problemas-, pero no está claro hacia dónde se quiere orientar ese potencial. Mantener el statu quo no parece una solución viable debido a la dinámica de los mercados europeos de defensa. La realización de alianzas entre empresas es una opción que ya se está utilizando y que es potencialmente una línea de impulso a medio y largo plazos. No obstante, saber hacia dónde se han de dirigir los esfuerzos es la base para los desarrollos posteriores, sin ello no podemos participar en numerosos programas de defensa europeos sin obtener los resultados esperados. En el año 2035 la industria española de defensa puede convertirse en un suministrador de inputs para las grandes europeas o en un generador de nuevas tecnologías de alto valor añadido. En cualquier caso, ha de colaborar, pero dependiendo de cómo lo haga el resultado puede ser uno u otro. No cabe duda de que las decisiones políticas, empresariales y estratégicas han de coordinarse para llegar a una estrategia que indique la senda a recorrer. Sin ello todo lo demás sobra. Se puede resumir en pocas palabras: estrategia, objetivos claros y voluntad de las partes.

CARTA A LOS PADRES Y ABUELOS ESPAÑOLES: EL 12 DE OCTUBRE NO ES UN DÍA CUALQUIERA

Queridos padres y abuelos:

El 12 de octubre no es un día cualquiera, es el DÍA DE LA FIESTA NACIONAL Y DE LA HISPANIDAD. Os proponemos “salir del armario del silencio” y contar a vuestros hijos, nietos y a todos vuestros allegados el significado de esta fecha. Os invitamos a ser valientes y a contarlo con vuestras propias palabras, sin filtros mediáticos y sin que nos importe lo que se diga en la calle, colegios, universidad o centros de trabajo. Para mejorar España y nuestro futuro, dando ejemplo y empezando por nuestros jóvenes y su educación en casa.

Autores:

Juan Carlos Tellería – Profesor.

Carlos de Palma – Piloto Militar.

https://iniciativa2028.es/el-12-de-octubre-no-es-un-dia-cualquiera/

NOTAS SOBRE EL PRESUPUESTO ACTUAL DE LA OTAN (AEME 1ª ciclo 2022)

1.- Introducción

La referencia al presupuesto de la OTAN, con carácter general, incluye y representa el gasto de defensa total de los países que integran la Alianza, y conlleva la cuantificación de todo el gasto de defensa o gasto militar que realizan cada uno de ellos. El origen de dichos gastos tiene como referencia sus respectivos presupuestos Generales del Estado, y en cada país puede abarcar no solo a su propio departamento de defensa, sino también a otros departamentos ministeriales. La OTAN tiene establecida una definición de gasto militar, que da homogeneidad a las cifras presentadas, con el fin de poder realizar las debidas comparaciones entre todos los países que la integran. Ello permite analizar el grado de contribución que realiza cada miembro de la Alianza, en cuanto reparto de la carga o aportación a la defensa común que supone participar en la Alianza Atlántica. No obstante lo anterior, existe un presupuesto específico para atender a los gastos de funcionamiento de la estructura de Organizativa de la OTAN, que conviene recordar, para evitar posible confusión en los términos. Ambos conceptos son los que se pretende explicar en estas notas. La fuente de los datos es obtenida de las Estadísticas OTAN (Communique /PR/CP (2021)094) y de elaboración propia.

2.- Presupuesto de la estructura organizativa OTAN

De una forma simplificada, se pueden decir que anualmente se elabora un presupuesto para atender a los gastos de funcionamiento de la estructura de Organizativa de la OTAN como tal, principalmente en Bruselas, y posibilitan el poder llevar a cabo sus actividades diarias, y contribuir a la consecución de sus planes y objetivos. Este presupuesto se elabora por la OTAN, y la cuantía a la que asciende anualmente es relativamente reducida. El importe de este presupuesto de financiación común, equivale, aproximadamente, a solo un 0,3 % del total del gasto de defensa de la OTAN. Mediante este presupuesto se estiman los gastos que se pueden incurrir en un año, y los países aliados proceden a la financiación de los mismos en base a una fórmula de reparto porcentual pactada entre ellos. A modo de ejemplo, en la actualidad, España contribuye con un 5,99% de lo que ascienda anualmente ese presupuesto, el Reino Unido con un 11,28%, Estados Unidos con un 16,33%, Alemania con un 16,34%, y Francia con un 10,49%, por citar solo a unos pocos. Las contribuciones se suelen descomponer en las llamadas contribuciones indirectas o nacionales, y las contribuciones directas que están divididas en el denominado  “presupuesto civil”, que sirve para atender  los gastos defuncionamiento del cuartel general de la OTAN, el llamado “presupuesto militar”, orientado para atender los gastos de la Estructura de Mando integrada de la OTAN y por último, el “presupuesto de Infraestructuras”, llamado “Programa de Inversión en Seguridad de la OTAN”, NSIP, que centra las inversiones para infraestructura militar y adquisiciones para sistemas y capacidades específicas de la OTAN.

3.-Gasto Militar de la OTAN

Como resultado de lo acordado por los jefes de gobierno en la Cumbre de la OTAN de 2014, (Gales) los países deben contribuir anualmente con al menos el 2% de su PIB a sus gastos de defensa, y en cualquier caso para no mas tarde del año 2024.

En 2021 el total del gasto en defensa de los 30 países que integran la OTAN ha ascendido a 1.048.511 millones de dólares constantes de 2015, y representa un incremento del 2,11 % respecto a 2020.  El 30,8 % corresponden a EE.UU. (322.803 millones). Este presupuesto financia a más de tres millones de hombres y mujeres 3.317.000 que integran los ejércitos de los países OTAN (120.000 son los efectivos que corresponden a España).

Las estadísticas elaboradas por SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) en su último informe de 2021, muestran que el gasto militar en el mundo en 2020 se elevó a 1.981.000 millones de dólares de 2019 lo que supone un crecimiento del 2,6% con respecto al año precedente. El gasto militar de China en 2020, fue de 252.304 millones, con un crecimiento sostenido consecutivo en los últimos 26 años. El de Rusia solo llego a los 61.713 millones, en dicho año.  

Estados Unidos muestran una tendencia a la baja, destacándose que en el año 2014 su gasto militar era el 3,73% de su PIB, y en 2021 solo alcanza el 3,52%.  Los porcentajes de gasto de la OTAN Europa y Canadá, muestran una tendencia creciente respecto al nivel del 1,43%, de 2014, especialmente en los años 2020, y 2021, donde se alcanza, un 1,71% y un 1, 70% respectivamente. En ese periodo, su nivel de gasto en defensa permanece por debajo del 2% del PIB, comprometido en 2014.

En general, el nivel del Gasto en Defensa de los países OTAN como porcentaje del PIB real (%) en el año 2021, solo ha sido alcanzado por 10 países, a pesar de ser una recomendación que se acordaba ya en el año 2009, y que como se ha dicho, cobra carta de compromiso tras la Cumbre de Gales de 2014, teniendo como objetivo el ser alcanzado por todos los países miembros, en el año 2024.

El gasto militar de España en 2021 se cifra en 12.749 millones de dólares, y en euros, unos 11.490 millones (1,02% PIB 2021) lo que suponen un incremento del 7,72 % respecto a 2010, e indica una voluntad política de iniciar una convergencia a la consecución de los compromisos asumidos y contribuir al reparto de la carga más en la línea con las responsabilidades de España actuales.

Es en los años 2020 y en el 2021, cuando se aprecia un cambio de tendencia que queda todavía lejos del objetivo comprometido del 2%.

En el periodo de 2014 a 2021 España ha incrementado su gasto en defensa en un 20, 19%. Italia, ha realizado un incremento del 23,12% y Alemania, en el mismo periodo ha experimentado un incremento en su gasto militar del 36,82 %.

La Figura siguiente muestra la evolución del PIB de España en términos reales durante 2014 a 2021 (miles de millones de dólares de 2015)

En la siguiente Figura se muestra la evolución de las cuantías que en teoría deberían haber alcanzado los Gastos de Defensa en España en el periodo 2014-2021 si se hubiera consignado el 2% de su PIB (millones de dólares 2015), en el año 2021, el nivel del gasto en defensa, de haberse realizado en base a la consecución del 2% de su PIB, habría tenido que ser de 25.007,28 millones de dólares.

De igual modo, en el siguiente grafico se indica la evolución de la diferencia o déficit anual respecto a las cuantías que en teoría deberían haber alcanzado los Gasto de Defensa en España (2014-2021) si se hubieran consignado conforme a un 2% de su PIB (millones de dólares 2015)

La estructura de los gastos de defensa se descompone en cuatro grandes grupos: Personal, Equipo (inversiones en grandes sistemas de armas), Infraestructura, y Operaciones, Mantenimiento e I&D; este último grupo, se suele referir por la OTAN, como “Otros”. Según lo acordado, los gastos relativos a Equipos, y como se ha dicho, los relacionado con la adquisición anual de equipamiento, deberían alcanzar anualmente, al menos el 20 % del total del gasto de defensa. España si cumple este objetivo.

4.Equilibrios en la distribución de los gastos de defensa

Estados Unidos, Reino Unido, y Francia, donde sus gastos en defensa alcanzan el objetivo del 2% de su PIB, y Alemania, coinciden en distribuir los gastos de defensa de forma equilibrada. España, por el contrario, muestra perfiles de distribución diferentes.

Francia en promedio 2014-2021, muestra que Personal son el 46,47% del total, las de inversiones en nuevos equipos y sistemas de armas el 25,09 %, las consignaciones para “otros” o cuantías dedicadas a operaciones, preparación de la fuerza, y R&D, el 25,53%.

Reino Unido en promedio del periodo 2014-2021, las cuantías a Personal 34,79% del total, las de inversiones en nuevos equipos y sistemas de armas el 22,46 %, y las consignaciones para “Otros” (las cuantías dedicadas a operaciones, preparación de la fuerza, adiestramiento, y R&D), ronda el 40,76%.

Para Estados Unidos, en promedio periodo 2014-2021, las cuantías a personal están al 39,02% del total, las de inversiones en nuevos equipos y sistemas de armas el 26,92 %, consignaciones para “otros gastos” o cuantías dedicadas a operaciones, preparación de la fuerza, adiestramiento, disponibilidad, y R&D el 36,69%.

Para Alemania, en promedio periodo 2014-2021, las cuantías a Personal 46,85% del total, inversiones en nuevos equipos y sistemas de armas el 13,92 %, y consignaciones para las cuantías dedicadas a operaciones, preparación de la fuerza, adiestramiento, disponibilidad, R&D el 35,44%.

España en promedio para el periodo 2014 al 2021, las cuantías de Personal son el 63,87% del total, las de inversiones en nuevos equipos y sistemas de armas rondan el 17,55 %, y las consignaciones para “Otros gastos” o cuantías para operaciones, preparación de la fuerza, adiestramiento, disponibilidad, y R&D, están al 17,75%.

La distribución del gasto militar de España, como se ha podido observar, no está tan equilibrada como la de Reino Unido y Estados Unidos. Una explicación de esos desequilibrios comparativos, puede ser que, cuando los recursos necesarios están tan por debajo del 2% del PIB, el nivel de dotación de personal es un elemento, cuya reducción es difícil en el corto plazo, y más si se está ya en entornos de niveles críticos.  Además, los condicionantes para su variación numérica, nivel de formación académica y preparación requiere de dilatados periodos de tiempo, y su dotación actual es posible que esté ya en limites inferiores mínimamente aceptables, respecto a lo que se pueda requerir para tener el tamaño adecuado de unas Fuerzas Armadas modernas y preparadas para que España afronte su actual realidad geopolítica. Los incrementos de gasto esperados del 2% del PIB, serían suficientes para realizar más inversiones en sistemas, R&D y aumentar los gastos dedicados al adiestramiento de la fuerza, lo que por sí mismos, ya introduciría equilibrios en la distribución del gasto, similares a mostrados por los países anteriormente señalados.

5. Conclusión

España, durante la última década ha gastado en defensa por debajo del 2% de su PIB, siendo de los que menos ha contribuido al reparto del esfuerzo en la defensa común de la Alianza, aunque en los últimos dos años se aprecia un decidido cambio de tendencia. Los compromisos de España con sus Aliados en los planes de seguridad y defensa deben ser realistas y coherentes con la realidad geoeconómica y geopolítica actual por lo que es imprescindible un acuerdo en el ámbito nacional mediante el diálogo y el entendimiento político en lo relativo al incremento de gasto en políticas de defensa nacional, europea y mundial.

                                    General de División del Cuerpo de Intendencia del Ejército del Aire (R)

                                                                                                                  José Lorenzo Jiménez Bastida

                                                                                   Asociación Española de Militares Escritores

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