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Rusia, entre la mantequilla y las armas

JOSEP BORRELL / ALTO REPRESENTANTE DE LA UE PARA ASUNTOS EXTERIORES Y POLÍTICA DE SEGURIDAD

https://www.diariosur.es/opinion/rusia-mantequilla-armas-20220712000126-ntvo.html

Desde que Rusia violó deliberadamente el derecho internacional al invadir Ucrania, la UE ha adoptado seis paquetes de sanciones contra Moscú. Nuestras medidas se dirigen ahora a casi 1.200 personas y 98 entidades en Rusia, así como a un número importante de sectores de la economía del país. Estas sanciones se adoptaron en coordinación con los miembros del G7. Su eficacia se ve reforzada por el hecho de que más de 40 países (incluidos algunos tradicionalmente neutrales) han optado por ellas o han tomado medidas similares. A finales de 2022, habremos reducido nuestras importaciones de petróleo ruso en un 90% y estamos reduciendo rápidamente nuestras importaciones de gas.

Estas decisiones nos están liberando gradualmente de una dependencia que durante mucho tiempo ha inhibido nuestras opciones políticas frente a la agresividad de Vladímir Putin. Probablemente creía que Europa no se atrevería a aplicar sanciones debido a su dependencia energética. Este no es el menor de los muchos errores de apreciación del régimen ruso en este conflicto. Por supuesto, esta rápida desintoxicación de la energía rusa también crea serias dificultades para muchos países de la UE y para varios sectores de actividad. Pero este es el precio que tenemos que pagar por defender nuestras democracias y el derecho internacional, y estamos tomando las medidas necesarias para hacer frente a estos problemas de forma solidaria.

Algunos dirán, ¿pero estas sanciones afectan realmente a la economía rusa? La respuesta es sí. Porque si bien Rusia exporta muchas materias primas, también se ve obligada a importar muchos productos de alto valor añadido que no produce. En materia de tecnologías avanzadas, depende en un 45% de Europa y en un 21% de Estados Unidos, frente a solo un 11% de China. En el ámbito militar, crucial en el contexto de la guerra en Ucrania, las sanciones limitan la capacidad de Rusia para producir misiles de precisión como el Iskander o el KH 101. Casi todos los fabricantes de automóviles extranjeros también han decidido retirarse de Rusia y los pocos coches producidos por los fabricantes rusos se venderán sin airbags ni transmisiones automáticas.

La industria petrolera no solo sufre por la marcha de los operadores extranjeros, sino también por la dificultad de acceder a tecnologías avanzadas como la perforación horizontal. Es probable que la capacidad de la industria rusa para poner en marcha nuevos pozos sea limitada. Por último, para mantener el tráfico aéreo, Rusia tendrá que retirar de la circulación la mayoría de sus aviones para recuperar las piezas de recambio necesarias para que los demás puedan volar. A esto hay que añadir la pérdida de acceso a los mercados financieros, la desconexión de las grandes redes de investigación mundiales y la fuga masiva de cerebros.

En cuanto a la alternativa que China ofrecería a la economía rusa, sigue siendo limitada en la realidad, especialmente para los productos de alta tecnología. Hasta ahora, el Gobierno de Pekín, muy dependiente de sus exportaciones a los países desarrollados, no ha permitido a Rusia eludir las sanciones occidentales. Las exportaciones chinas a Rusia han disminuido en proporciones comparables a las de los países occidentales.

¿Estos impactos significativos y crecientes llevarán a Vladímir Putin a modificar sus cálculos estratégicos? Probablemente no en el futuro inmediato: sus acciones no se guían principalmente por la lógica económica. Sin embargo, al obligarle a elegir entre la mantequilla y los cañones, las sanciones le encierran en un círculo que se va estrechando poco a poco.

Queda el impacto de estas sanciones en terceros países, especialmente africanos, que dependen del trigo y los fertilizantes rusos y ucranianos. Las responsabilidades en la crisis alimentaria son claras: nuestras sanciones no se dirigen a las exportaciones rusas de trigo o fertilizantes, mientras que a Ucrania se le impide exportar su trigo por el bloqueo del Mar Negro y la destrucción causada por la agresión rusa. Si se materializan algunas dificultades potenciales relacionadas con nuestras sanciones, estamos preparados para poner en marcha los mecanismos adecuados para responder. He informado de ello a mis homólogos africanos y les he pedido que no se dejen engañar por las falsedades de las autoridades rusas sobre nuestras sanciones.

La verdadera respuesta a las dificultades de los mercados mundiales de energía y alimentos es el fin de la guerra. Esto no puede lograrse aceptando el ‘diktat’ ruso, sino con la retirada del ejército ruso de Ucrania. El respeto a la integridad territorial de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza no son principios occidentales ni europeos. Son el fundamento de todo el Derecho Internacional. Rusia los pisotea alegremente. Aceptar tal violación abriría la puerta a la ley de la selva a escala mundial.

En contra de lo que pensábamos con cierta ingenuidad hace unos años, la interdependencia económica no implica automáticamente una pacificación de las relaciones internacionales. Por eso es imperativo la transición hacia una Europa como potencia, que vengo reclamando desde el inicio de mi mandato. Ante la invasión de Ucrania, hemos empezado a pasar de la intención a la acción demostrando que, cuando se le provoca, Europa puede responder. Como no queremos entrar en guerra con Rusia, las sanciones económicas son ahora el núcleo de esta respuesta. Ya están empezando a surtir efecto y lo harán aún más en los próximos meses.

Jactancia armada y falacias

EDITORIAL (10.05.2022)

Las falsas excusas de Putin para la guerra confirman que un autócrata no necesita pruebas para presentar sus actos como inevitables

La conmemoración del Día de la Victoria de la URSS frente a la Alemania nazi se anunciaba inquietante como el momento elegido por Vladímir Putin para celebrar un triunfo definitivo en Ucrania, declarar la guerra con la movilización de reservistas o dar paso al empleo de armas nucleares tácticas. Nada de eso ocurrió ayer. El autócrata del Kremlin volvió a apropiarse de tan señalada fecha haciendo de su régimen la síntesis entre el pasado soviético y el poder acumulado tras su caída, y reduciendo el sacrificio que entre otros realizaron millones de ucranianos al blandir la bandera rusa. Aunque esta vez renunció a justificar la pretendida invasión de Ucrania por el nazismo y el genocidio que encarnaría el Gobierno de Kiev para ofrecer la enésima versión de su sinrazón: que Occidente atacaba a Rusia en el territorio que considera propio del Donbás y Crimea.

Las dictaduras no necesitan argumentos probatorios para explicar la inevitabilidad de sus actos, por crueles que sean estos. Los portavoces del Kremlin van desgranando sus supuestos motivos en la seguridad de que la mayoría de sus súbditos no osarán mostrar públicamente su escepticismo y mucho menos su oposición a una «operación militar especial» de la que Putin insistió ayer en que proseguía sobre los planes previstos. El mensaje no resultó precisamente victorioso. Pero vino a dar por sentado que el Donbás forma parte de la «tierra rusa». Como si, ante las dificultades por hacer efectiva su ocupación por la fuerza, Putin volviese a dibujar una patria expansiva por naturaleza, de manera que toda resistencia a sus pretensiones se convierte en agresión.

El régimen de Moscú es un sistema sin contrapesos, capaz de hacer un uso ilimitado de la anulación de derechos básicos y de la falacia. Ayer hizo desfilar por la Plaza Roja ingenios a los que se les supone una capacidad destructiva atroz, pero que parecían inermes. Ucrania, los aliados de la OTAN y de la UE están poniendo en evidencia el poder militar ruso. Será muy difícil que el Kremlin pueda alcanzar una victoria significativa e irreversible sobre Ucrania, a la que Putin ni siquiera nombró, aunque, en contraste con la endeblez de su jactancia armada, Rusia se está mostrando más correosa ante las sanciones económicas porque los países democráticos siguen siendo en mayor o menor medida dependientes de sus fuentes de energía. Pero la ventaja rusa irá desvaneciéndose a pesar del oportunismo doméstico al que se aferra su líder.

¿Puede el gas natural canadiense mejorar la seguridad energética de la Unión Europea?

Por Larry Hughes

cc Jason Woodhead, modificado, https://flickr.com/photos/woodhead/6971184397/in/photolist-bC29fr-bpe4Fg-bpea4c-bveV9v-bC2cvp-bsLVq4-bsM4yK-bveS7D-bpee3a-bveUyK-bpe5zv-bC2gjH-bp7ev9-bsLWsX-bp7jps-bsLZFV-bveTGX-bveRaV-bpe6wk-bk1eBr-bp7iSs-bpeccD-bveWGB-bsLRYt-bC2aTv-bpebjz-bC2c18-bsM3fk-bsLXJt-bveVVz-bsM5K6-bp7hMo-bsM1QT-bvf1tF-bpe3u2-bsM6Ux-bveZb2-bped7T-bveZNX-bveSMD-bsLYKt-bpe8JT-2n4F9gH-9JKP67-2n7k8af-2n3NY9Y-2n7a81D-2mwwJHb-2n1bgzx-2mBnzYH

Durante casi 60 años, Rusia (tanto como miembro de la Unión Soviética como, después del colapso de la Unión Soviética, la Federación Rusa) ha sido un proveedor confiable de gas natural para gran parte de Europa (inicialmente Europa occidental y luego como la Unión Europea). El éxito de esta relación se basa en la necesidad de Rusia de dinero en efectivo y la demanda de la UE de gas natural para sus industrias, calefacción y electricidad.

La dependencia de la UE de Rusia para el gas natural ha aumentado constantemente en la última década. Aunque la demanda de la UE cayó ligeramente en 2020 debido a la pandemia, todavía consumió 380 mil millones de metros cúbicos (bcm) de gas natural. De esto, alrededor del 42% fue suministrado por Rusia, a partir de gasoductos y envíos de gas natural licuado (GNL) desde sus campos de gas natural en el oeste de Rusia.

Ya existía una creciente preocupación en la UE y los Estados Unidos por la dependencia de la UE del gas natural ruso antes de la invasión rusa de Ucrania, en gran parte debido a la finalización del gasoducto Nord Stream 2 aún no certificado bajo el Báltico a Alemania y la reducción de las exportaciones de Rusia a la UE en diciembre y enero pasados. lo que llevó a los Estados Unidos a pedir a Qatar que aumentara su suministro de GNL a la UE en enero.

Desde la invasión, los llamamientos a diversificar el suministro de gas natural de la UE han aumentado desde todos los sectores, sobre todo por parte de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que quiere reducir la dependencia de la UE del gas natural ruso en dos tercios para finales de este año. El ministro federal de recursos naturales, Jonathan Wilkinson, ha dicho que Canadá está interesado en enviar gas natural a la UE.

Canadá, el sexto mayor productor mundial de gas natural y el mayor exportador que no exporta a la UE, produjo aproximadamente tanto gas natural en 2020 como Rusia suministró a la UE.

Para que Canadá exporte gas natural a Europa, no solo necesitará aumentar el volumen de gas natural que produce, sino que también necesitará instalaciones en su costa este para producir gas natural licuado.

El año pasado, había varios proyectos potenciales de exportación de GNL bajo consideración en la costa este.

En 2014, Énergie Saguenay propuso construir una instalación de licuefacción de GNL de $ 9 mil millones en Port Saguenay en el río Saguenay para producir 11 millones de toneladas de GNL al año a partir de 2026. El proyecto debía haber utilizado gas natural del oeste de Canadá movido a través de un nuevo gasoducto de 750 km que conecta el gasoducto Canadian Mainline de TC en el noreste de Ontario con Port Saguenay. El proyecto fue rechazado por el gobierno de Québec en 2021 y el gobierno federal en 2022, principalmente por preocupaciones ambientales con respecto a las ballenas beluga y las emisiones causadas por el uso del gas natural.

Repsol, que ahora es propietaria de la planta de gasificación de SAINT John LNG, expresó su interés en construir una terminal de exportación de GNL de seis millones de toneladas en Saint John en 2015, pero archivó el proyecto en 2016. El gas natural provendría de proveedores en los Estados Unidos o Canadá a través del Gasoducto Marítimo y del Noreste que atraviesa Nuevo Brunswick desde Nueva Escocia hasta Maine. La compañía aparentemente está reconsiderando el proyecto a la luz de los eventos en Ucrania.

En 2013, Pieridae Energy anunció que planeaba construir una instalación de licuefacción de GNL de $ 10 mil millones en Goldboro, Nueva Escocia, para producir 10 millones de toneladas de GNL al año. El gas natural se suministraría desde las tenencias de Pieridae en Alberta y se enviaría a través de Canadá y los Estados Unidos. En el verano de 2021, el proyecto fue archivado porque Pieridae Energy no pudo asegurar la financiación requerida. La invasión rusa de Ucrania ha reavivado el interés de Pieridae en una versión más pequeña y menos costosa del proyecto que produciría alrededor de 2,5 millones de toneladas de GNL al año a partir de 2025 y utilizaría una instalación flotante de licuefacción de GNL (FLNG) en alta mar, en lugar de la instalación original en tierra.

Si estos proyectos hubieran salido adelante, a mediados de la década Canadá podría suministrar alrededor de 37 bcm de gas natural a la UE, reemplazando casi una cuarta parte de las exportaciones anuales de Rusia. (Si el proyecto más pequeño de Pieridae procede, suministrará alrededor de 3,4 bcm de gas natural, o aproximadamente el 2% del suministro de Rusia a la UE).

Aunque los acontecimientos en Ucrania probablemente acelerarán la transición planificada de la UE a las energías renovables, todavía se ve la necesidad de gas natural. Algunos países, como Estados Unidos y Qatar, planean aumentar sus exportaciones de GNL a la UE.

Si Canadá quiere hacer lo mismo, los productores canadienses tendrán que aumentar su producción de gas natural y los inversores tendrán que estar convencidos de que el gas natural canadiense puede acelerar la transición de la UE a las energías renovables y mejorar su seguridad energética.

Argelia llama a consultas a su embajador por el cambio de posición de España sobre el Sáhara. elDiario.es de 10.03.2022

Fuentes del Gobierno español aseguran que se informó previamente sobre la decisión al Ejecutivo de Argelia, al que consideran un “socio estratégico, prioritario y fiable”

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Argelia ha decidido llamar a su embajador en Madrid para consultas con efecto “inmediato” tras las declaraciones de las máximas autoridades españolas y su “cambio repentino” de posición sobre el Sáhara, según ha informado este sábado el Ministerio de Asuntos Exteriores argelino. El comunicado explica que el Ministerio se ha visto “muy sorprendido” por el apoyo al proyecto de autonomía de Marruecos, por lo que ha decidido convocar al diplomático. Fuentes del Gobierno español aseguran que se informó previamente sobre la decisión al Ejecutivo de Argelia, al que consideran un “socio estratégico, prioritario y fiable”.

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Argelia cree que la decisión del Gobierno español es la “segunda traición histórica” de Madrid al pueblo saharaui, según fuentes diplomáticas citadas por el portal de noticias argelino TSA y que recoge Europa Press. “Finalmente Marruecos ha obtenido lo que quería de España”, han dicho estas fuentes diplomáticas. Se refiere a la segunda “traición” porque la primera sería el acuerdo firmado el 14 de noviembre de 1975 por el que España cedió la antigua colonia a Marruecos y Mauritania, sin tener en cuenta la voluntad de la población saharaui.

España depende energéticamente de Argelia

Este viernes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, aseguró que con Argelia, un país del que España depende energéticamente, hay una relación seria de “socio fiable”, más allá de la entente con Marruecos. “Esa asociación estratégica está llamada a perdurar en el tiempo”, se limitó a decir el ministro.

El Ejecutivo negó que pueda haber represalias en el suministro del gas, pero la reacción de este país llamando a consultas a su embajador en Madrid parece abrir un nuevo capítulo en las relaciones entre España y Argelia, principal proveedor de gas a la península ibérica y que siempre ha apoyado la lucha del pueblo saharaui por la celebración de un referéndum de autodeterminación desde que en 1975 tropas marroquíes ocuparan un territorio que hasta ese año era una colonia española.

Este sábado, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, ha insistido en defender que el cambio de la postura de España permitirá tener una relación “buena” y “estable” con Marruecos, con el compromiso de “colaborar contra las mafias de trata de personas y contra la inmigración ilegal”.

Esta postura en la política exterior respecto a la excolonia española supone un profundo cambio en la posición histórica de nuestro país, que hasta ahora defendía “una solución política, justa, duradera y mutuamente acordada en el marco de Naciones Unidas”, pero también respecto a la recogida en el último programa electoral del PSOE. Además, abre a su vez un nuevo punto de disputa con sus socios de Unidas Podemos y amenaza con enturbiar la relación con Argelia en un momento crítico por la crisis energética.

Los grupos parlamentarios de EH Bildu, ERC, CUP, BNG, PNV, Junts, Pdecat, Más País, Compromis, Nueva Canarias y Coalición Canaria van a registrar este lunes una petición de comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para dar cuenta acerca del cambio de posición respecto al Sahara Occidental.