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El Sáhara en el laberinto

El Sáhara en el laberinto | Política Exterior (politicaexterior.com)

Si las dos primeras décadas del siglo XXI fueron las de los nuevos conflictos en el mundo árabe, esta parece confirmar la tendencia del resurgimiento de los “conflictos encallados” en el Mediterráneo. El del Sáhara Occidental, en el que España juega indudablemente un papel principal, es una “patata caliente” de la que apenas se hablaba y en la que el statu quo preservaba un frágil equilibro entre las partes y los países interesados.

EDITORIAL | 21 de abril de 2022

Nunca ha sido fácil para España navegar en las arenas movedizas del Sáhara, donde su impronta colonial apela a una responsabilidad frente a la población saharaui. Así, los partidos políticos españoles han ido matizando su posición en función del puesto que ocupaban: más prosaharauis en la oposición, más promarroquíes cuando estaban en el gobierno. En este delicado vaivén, España iba desempeñándose entre la indispensable complicidad y relación con Marruecos y la indiscutible relación energética con Argelia. Si bien con el primero los vínculos eran más intensos y marcados por el pasado colonial, con Argelia la relación ha sido menos acomplejada y sentida, pero igualmente necesaria.

La postura ambivalente y de amparo bajo el paraguas de Naciones Unidas había servido a España para esquivar, no sin sustos, las turbulencias. Desde la Guerra de las Arenas en 1963-64, pasando por los enfrentamientos militares entre Marruecos y el Polisario, hasta el cierre de fronteras entre Marruecos y Argelia en 1994, la situación del Sáhara se había mantenido en gran medida sin cambios hasta otoño de 2020.

Bajo el liderazgo de James Baker III, 2003 fue el momento más prometedor en décadas pero la imposibilidad de avanzar frente al bloqueo de las partes hizo que el impulso de Naciones Unidas, oficialmente responsable del futuro del Sáhara Occidental, quedara relegado al mantenimiento de la MINURSO. Poco después, Marruecos puso en marcha su iniciativa del plan de autonomía, una propuesta que sobre el papel parecía una forma práctica de resolver un problema que todo el mundo parecía querer esquivar. Sin embargo, la credibilidad del plan se vio cuestionada, puesto que la promesa procedía de un gobierno cuyo crédito democrático estaba por demostrar. Y este sigue siendo uno de los principales escollos: ¿qué autonomía tendría tal autonomía? ¿qué capacidad de satisfacer las demandas de los saharauis podría tener una autonomía gestionada desde un centro de poder aun muy centralizado y en una transición democrática que se resiste a desembocar en una democracia plena?

Lo cierto es que la comunidad internacional ha demostrado ser incapaz de abordar muchos de los conflictos en curso, y cuando las soluciones no llegan, la realidad sobre el terreno cambia y se impone. La Administración Trump dictó, a su manera y por sus razones, su propia solución para el Sáhara y abrió camino a un pragmatismo que otros países o bien ya habían iniciado, como Francia, o que posteriormente han ido adoptando, como Alemania y ahora España. El statu quo no favorece a los miles de refugiados que ven generación tras generación su futuro atrapado en la hamada, pero apartarse del marco de la legalidad internacional tampoco les proporciona garantías de un futuro mejor.

Es indiscutible que el llamado “colchón de intereses” entre España y Marruecos pesa mucho y que la situación de ruptura de las relaciones bilaterales era insostenible. La necesaria cooperación en materia de control de fronteras, el desgaste progresivo del derecho internacional y de los mecanismos internacionales de resolución de conflictos han permitido decantar la balanza hacia la promesa de la autonomía. Sin embargo, sería conveniente asegurarse de que la prometida autonomía no es un canto de sirenas en un contexto en el que la transición hacia la democracia es un camino que se anda pero que no parece lograr su destino. Sin duda, es pronto para calibrar las consecuencias –o incluso para analizar los incentivos– del gesto de apoyo por parte del gobierno español al plan de autonomía. También parece difícil plantearse una marcha atrás. Por ello, es más crucial que nunca que España –y la Unión Europea– acompañe a Marruecos en este tránsito. No solo por el bien de las relaciones vecinales, no solo por el bien de los marroquíes sino, sobre todo, por su responsabilidad hacia la población saharaui a la que, de algún modo, debe responder./

MOHAMED VI Y PEDRO SÁNCHEZ, por Joaquín L. Ramírez

Tras el repentino giro unipersonal de Pedro Sánchez acerca del plan de Marruecos para el Sáhara de sumarlo a su soberanía nacional con un estatuto de autonomía, ha entrado en escena un nuevo frente político de notable importancia. La visita de Sánchez a Marruecos –expresamente rechazado por el Congreso de los Diputados el respaldo a su iniciativa- da para mucho. Anunciado en su día el viaje del Ministro Albares, el mismo fue anulado por el Rey de Marruecos a la vez que invitaba en su lugar al jefe del ejecutivo español.

Cena del Ramadán

Si bien en ningún documento ha figurado el debido respeto de Marruecos a la integridad territorial de España, portavoces del Gobierno –entre ellos el mismo Sánchez- hicieron mención concreta de este asunto a modo de contrapartida. O sea, la renuncia del país vecino a seguir reivindicando la soberanía de las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, las ansias expansivas en las aguas territoriales de Canarias y el resto de posesiones –mínimas en cuanto a superficie, pero importantes e irrenunciables lógicamente-, Chafarinas, Alhucemas, Peñón de Vélez de la Gomera y Perejil. Romper con la doctrina de Naciones Unidas en todo este asunto tiene para España poco que ganar, si bien, mantener el Status Quo, aunque no sea precisamente un botín, es lo menos que se despacha en un reposicionamiento internacional como éste. Pues bien, no hay nada de esto, ni en la extraña y mal redactada carta de Sánchez a Mohamed VI explicando su cambio de postura, ni en el documento de acuerdo de 16 puntos suscrito por ambas partes como conclusión de la visita. Si leemos el acuerdo en cuestión, veremos que parece haber sido redactado íntegramente por Marruecos –igual que la carta-. No hay un solo párrafo que parezca propuesto en base a intereses españoles importantes y genuinos, ni uno sólo:

-Reconocimiento y apoyo acciones de Marruecos en el Sáhara. Y alusión al “espíritu de confianza” en evitación de actos unilaterales, normalización de la circulación de personas y mercancías y restablecimiento gradual conexiones marítimas y recuperación “Operación Paso del Estrecho”.

– Reactivación grupo trabajo espacios marítimos atlánticos e inicio conversaciones gestión espacios aéreos.

 -Refuerzo cooperación en el ámbito de la migración y Coordinación “proceso de Rabat” 22-23 cooperación ejemplar enfoque fenómeno migratorio.

-Cooperación ámbitos económicos, energético, industrial y cultural y facilitación intercambios económicos y prioridad educación, FP y grupo trabajo al efecto y Cooperación cultural y deportiva. Grupo de trabajo.

-Informes de actividad en reuniones alto nivel e inicio conversaciones actualización “Tratado de buena vecindad, amistad y cooperación”. Y…

-El Rey de Marruecos y Pedro Sánchez designarán un comité para poner en práctica esta declaración en tres meses.

Si añadimos los modos de Pedro Sánchez, de presidente de una república que no existe -con esta ausencia tan notable del Rey-, las imágenes de la reunión central con la bandera invertida de España (imperdonable y no creíble error de protocolo) y las dudas de a quien representa la figurita del conquistador árabe detrás…

¿Qué ha sido esto, a qué ha ido Pedro Sánchez a Marruecos? ¿En qué, cómo y para qué representa a España?

ESPAÑA ¿EN PELIGRO, O YA SE HA RENDIDO?, por el coronel (r) F. Javier Blasco

Cuando en un acto protocolario y máxime si es de especial relevancia, se iza una bandera de manera diferente a la ordinaria, se debe tener en cuenta que, con dicho hecho; que parece nimio, pero no lo es, se puede faltar al respeto al país en cuestión o a los representados en aquel por dicha bandera.  

De ahí la importancia de los encargados del protocolo en cuidar al máximo los detalles en la decoración, situación, así como del adecuado empleo y distribución de los ornamentos que complementan el escenario elegido.

La Bandera española al revés

Al izar la bandera boca abajo, claramente se transgrede el significado original de la enseña para dar paso al entendimiento o señalización de otro de suma importancia. Hecho con el que claramente, a nivel internacional, se corre el riesgo de llegar a interpretarse como una falta grave.

En tiempos de paz, izar una bandera al revés por personal ajeno al país representado, puede ser considerado como un insulto, aunque, por otro lado, en sentido contrario, se interpreta, que cuando este hecho se realiza por los propios, puede ser debido a una forma de enviar un mensaje de petición de ayuda internacional por estar gravemente amenazados por fuerzas o personas indeseables.

En caso de conflicto bélico, se considera también como una llamada de auxilio, ya que pueden ser víctimas de una invasión o estar bajo el gobierno de agentes que no les representan y les gobiernan por la fuerza.

A este respecto, son muchos los ejemplos pretéritos de actos de izado de banderas al revés en fortalezas o buques para mandar señales de auxilio por amotinamiento, secuestro o terrorismo. Al hacerlo de ese modo, se trata de evitar, que las fuerzas que acudan en su auxilio, caigan en emboscadas si es que lo hacen de forma precipitada.

En cualquier caso, cuando una bandera es izada al revés el mensaje que transmite no es casual ya que siempre está relacionado con el desastre o la petición de amparo: declaración de rendición ante el enemigo, solicitud de auxilio o incluso, algunos autores lo identifican, con cierto tipo de protesta.

Considero preciso insistir en que los servicios diplomáticos deben cuidar mucho los actos de protocolo y las simbologías del ambiente que acompaña, sostiene y encierra una cumbre, un encuentro bilateral o un acto protocolario de una comida o cena que acompaña dichos eventos.

Nada puede quedar al azar o al albur de los simples empleados, generalmente poco conocedores de los usos y costumbres diplomáticas ni de las de los países representados en la reuniones o actos protocolarios que se llevan a cabo. Razón por la que el escenario debe ser previamente revisado por expertos en ello, e incluso, hasta es admitido, que parte asistente o invitada al acto, repase conjuntamente con los encargados del país anfitrión todos los detalles, hasta los más mínimos, para no dar lugar a malos entendidos u ofensas que puedan llevar al traste los fines pretendidos alcanzar con dicho acto.  

No es la primera vez que Marruecos manda mensajes claros o de tipo subliminal a España cuando invita a lideres socialistas, sean o no presidentes del gobierno. Zapatero se comió un marrón bien gordo, que ahora y no por casualidad, culmina con el reconocimiento del viejo plan de Marruecos con respecto al futuro del Sahara.

Aquel mapa que tuvo enfrente Zapatero sin rechistar, no solo hablaba de esto, sino, además las Canarias, Ceuta y Melilla, estaban incluidas en territorio marroquí. No se protestó oficialmente por aquello y de tales polvos, empiezan a aparecer parte de sus lodos.

Sánchez, de forma personalísima dentro de España, extraña o espuriamente; influido o no por EEUU y parte de los aliados de la UE, ha tomado una grave decisión, que el mismo día que lo materializó con su visita al Rey de Marruecos, las cortes españolas con su Parlamento en pleno le rechazaron de forma inequívoca; pero a pesar de ello, ha siguido adelante, sin importarle, como suele ocurrir en él, lo que digan los demás. 

Es una persona totalmente impermeable a las criticas constructivas o no; que generalmente no acepta sugerencias o consejos de nadie; alguien que se encuentra sumido y convencido de una sublime creencia en su acierto personal, sea cual sea el tema en cuestión.

Tras tan arriesgada maniobra; todos esperábamos que volviera con un acuerdo entre las manos, que explicara su hazaña, con el tácito compromiso de que la integridad territorial y marítima de las islas Canarias, Ceuta y Melilla, serían respetadas por Marruecos.

Sin embargo, tras tanto aparatoso movimiento, fuego de artificio y humo de pólvora en una batalla en el mismo seno de su gobierno, solo nos trae un compromiso de que las fronteras comunes se irán abriendo paulatinamente y que igualmente, se restablecerá el paso de marroquíes por el Estrecho.  

Sinceramente, no tengo muy claro, si para tamaño viaje, fueran precisas tantas y pesadas alforjas, tuviera que cambiar tan bruscamente su ideario y programa internacional, dilapidar el papel de España en este tema, pasar una grave vergüenza más y volver de esa situación de ignominia, casi con el rabo entre las piernas.

Espero que algún día, alguien explique, que es lo que realmente se maneja y hasta parecen ocultar entre Marruecos y el PSOE, si es que hay algo que merezca la pena. Pero, si eso llega y se demuestran ciertas graves sospechas, estoy convencido que de sobra explicará estos actos de genuflexión y casi vasallaje de España cuando ellos gobiernan, con un vecino, que además de sus muchas reivindicaciones y trastadas en las fronteras, nos lleva a una ruina personal al enfadarnos con Argelia.

Por si la economía y los precios de la energía no fueran graves para los españoles en los momentos que atravesamos; ahora, con esta valentonada, por nada a cambio, preparen la cartera para pagar la subida del gas que se avecina por la borda. Gas, que, por cierto, no viene de Rusia ni de Putin, sino de Argelia; un país al que Sánchez y su decisión personal ha ofendido gravemente y nos la van a hacer pagar a todos, mientras aquí, los españoles, como de costumbre, chitón y a tragar.   

El Rey de Marruecos, Mohamed VI. Europa Press

El diario francés Le Figaro ha revelado que Marruecos no ha aceptado ninguna condición sobre la soberanía de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, tal y como afirmó el Gobierno de 

Pedro Sánchez para justificar el reconocimiento de la soberanía marroquí en el Sáhara Occidental.Así, ha citado palabras del presidente del Instituto de Inteligencia marroquí, Abdelmalek Alaoui, que ha confirmado que «Marruecos no ha aceptado ninguna condición sobre Ceuta y Melilla» en el «acuerdo» con el Ejecutivo.

También menciona al periodista Ignacio Cembrero, especialista en información sobre el Magreb, que sostiene que España gana con esta decisión a lo sumo «uno o dos años de paz». Y recuerda que el cambio de postura del Ejecutivo ha despertado el enfado de Argel. Se trata de la «segunda traición histórica de España tras su marcha en 1975″, ha comentado una fuente diplomática al medio argelino TSA.

El ministro visitará Rabat

Este miércoles, el ministro José Manuel Albares ha comparecido en la comisión de Asuntos Exteriores en el Congreso de los Diputados y ha anunciado que visitará Rabat el viernes 1 de abril como parte de la «nueva etapa» en las relaciones entre España y Marruecos.

Desde VOX, el portavoz Iván Espinosa de los Monteros ha señalado que «no cabe mayor irresponsabilidad que provocar a Argelia en estos momentos tan delicados» y ha denunciado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya entregado «unilateralmente» el Sáhara a Marruecos, una decisión con la que ha «engañado» a sus votantes, al pueblo saharaui, a Argelia y a «todo el mundo».

Además, ha recalcado que esta postura no va a condicionar a VOX ni debe vincular tampoco a los españoles, al tiempo que ha advertido de que con Marruecos sólo funciona la firmeza y no la «sumisión» o la «debilidad».

La ONU rechaza la decisión de España sobre el Sáhara: «El conflicto debe resolverse en un proceso político bajo sus pautas»

El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, instó además a todas las partes interesadas a apoyar los esfuerzos del Enviado Personal para el Sáhara, Staffan de Mistura. El Mundo de fecha 21 de marzo de 2022

La ONU ha recordado que el conflicto del Sáhara Occidental debe resolverse con un «compromiso pleno (de las partes) con el proceso político facilitado por la ONU», en la primera reacción oficial al anuncio del Gobierno español de apostar por el plan de autonomía marroquí.

El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, instó además a todas las partes interesadas a apoyar los esfuerzos del Enviado Personal para el Sáhara, Staffan de Mistura, «destinados a reanudar el proceso político» de negociación entre las partes del conflicto.

El portavoz se limitó a confirmar que había visto «el anuncio del Gobierno español relativo a Marruecos y al Sáhara Occidental«, que no quiso comentar, pero añadió a continuación que De Mistura «sigue en contacto con los interlocutores relevantes», supuestamente en relación también a España.

Lo más importante de la declaración estriba en que la ONU «reitera la importancia de mantener el pleno compromiso (de las partes) con el proceso político facilitado por la ONU, en línea con la resolución 2602 (2021)».

Esta es la última resolución aprobada por el Consejo de Seguridad el pasado mes de octubre, en la que el Consejo apostaba por «una solución realista, viable, duradera, aceptable por las partes y basada en la avenencia» y que «prevea la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental en el marco de las disposiciones conformes a los principios y propósitos de la carta de Naciones Unidas».

El cambio de actitud del Gobierno español sobre el Sáhara se materializó el pasado viernes, cuando el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, escribió al rey Mohamed VI de Marruecos un mensaje donde, entre otras cosas, se decía que el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara, presentado en 2007, es «la base más seria, realista y creíble» para la resolución de la crisis, en línea con las tesis de Rabat.

Tras esa declaración, la embajadora marroquí Karima Benyaich, llamada por su Gobierno a consultas el pasado mes de mayo, regresó este domingo a Madrid, pero en contrapartida el Gobierno argelino llamó el sábado a su propio embajador para manifestar así su protesta por el cambio de actitud de España.

La ONU rechaza la decisión de España sobre el Sáhara: «El conflicto debe resolverse en un proceso político bajo sus pautas» | Internacional (elmundo.es)

La guerra de Ucrania y las presiones de EEUU y la UE precipitaron el giro de Sánchez sobre el Sáhara

España, como Alemania y Francia, sigue la ruta iniciada por EEUU de alinearse con Marruecos.

21 marzo, 2022 02:19 GUARDAR

  1.  ESTADOS UNIDOS

Sonia Moreno Alberto D. Prieto

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La invasión de Vladímir Putin, la presión de la Unión Europea (UE) y el interés de control de Estados Unidos en El Estrecho y el norte de África son los tres vértices que empujaron al Gobierno español a poner fin al enfrentamiento con Marruecos. Además del deseo de Sánchez de poner fin a los desmedidos flujos migratorios en Melilla.

Para ello no quedaba otra fórmula que ceder ante Rabat y aceptar la propuesta marroquí sobre el conflicto del Sáhara Occidental: el plan de autonomía, por el que Marruecos se anexiona el territorio saharaui como provincia del sur.

“Yo no le llamaría presiones, pero sí que ha habido conversaciones”. En Moncloa juegan con el matiz del lenguaje diplomático para no admitir que la Comisión Europea y varias cancillerías han presionado a España en el último mes. Pero la realidad es ésa, según fuentes cercanas a Pedro Sánchez.

Cuando el pasado 24 de febrero, Putin dio la orden de comenzar la invasión de Ucrania, toda la UE giró su mirada a la vecindad oriental. “Y con ese conflicto abierto, que es bélico y un desafío radical en lo económico, en lo geopolítico y a los valores y principios de la Unión, el tema de Marruecos comenzó a salir en las llamadas” que cruzaban Sánchez y José Manuel Albares con sus colegas europeos. 

El problema del sur debía quedar solventado ya, ése era el mensaje. A España se le pidió, de vuelta, la solidaridad que tuvieron las instituciones europeas y los Veintisiete el mes de mayo pasado, cuando Mohamed VI lanzó a 10.000 personas al asalto de Ceuta. “No podemos tener más conflictos”, transmitían explícitamente, “y eso ha precipitado los acontecimientos”.

Según esta fuente, conocedora de la negociación desde sus inicios el pasado 13 de julio -la misma tarde en que el ministro Albares tomó posesión con “ese mandato” del presidente-, lo del Sáhara, en realidad, “no tocaba ahora”… y por eso nadie lo comunicó previamente a los socios de Unidas Podemos ni se informó al Partido Popular.

Fuentes gubernamentales no desmienten el “impulso” dado por Bruselas y las cancillerías alemana y francesa, principalmente. Aunque sí le ponen un matiz. “Sí estaba todo orquestado, y ya sabíamos que el viernes por la tarde, el Gabinete Real de Marruecos haría el anuncio”. Y por eso, a Albares le había dado tiempo a informar previamente a su homólogo argelino y al embajador en Madrid.

El papel de Bruselas 

La realidad es que Bruselas necesita “la mayor estabilidad posible con los países que pueden ser aliados”. Y España tenía una oportunidad de cerrar un conflicto y, al tiempo, colocarse en ventaja, ya que Argelia necesita aprovechar una oportunidad de mercado histórica: el gas, la materia prima de la que depende el 90% de su PIB, y que se vende 20 o 30 veces más cara que hace un año.

A las puertas del histórico Consejo Europeo de este jueves y viernes, Moncloa se felicita de que Bruselas acoja este paso de Madrid con los brazos abiertos, añade este ministro. “Ésta es una posición que ya ensayó Zapatero en 2008, y es la que mantenían Washington, París y Berlín”. Es de lo que hablaron Albares y el secretario de Estado, Antony Blinkenen la visita del español a Washington el pasado 18 de enero.

Se asume que la decisión de Sánchez es realpolitik, es decir, “puro pragmatismo”, y se espera que “la contraindicación que supone la reacción de Argelia” se quede en “mera escenificación” para descargar “las presiones internas”. Al menos, dice el Gobierno, “en eso estamos trabajando”. 

Marruecos-EEUU-Israel

En Marruecos también se conoció el acuerdo de esta “nueva etapa inédita” pactada por Rabat y Madrid a partir del viaje a la región de la subsecretaria de Estado de EEUU, Wendy Sherman, a principios del mes de marzo.

Durante su visita, en días consecutivos, a Madrid, Rabat y Argel, Sherman respaldó el plan de autonomía propuesto por Marruecos en 2007 como solución al conflicto con el Sáhara Occidental.

“EEUU sigue considerando el plan de autonomía marroquí como serio, creíble y realista, y como un planteamiento que puede responder a las aspiraciones de las poblaciones de la región”, reiteró.

Los mismos términos que han utilizado, primero Alemania, y ahora España para conseguir a cambio reanudar sus relaciones con Rabat. Aunque no se menciona directamente la “soberanía”, como sí hizo Donald Trump en su decreto de apoyo al plan de Marruecos el 10 de diciembre de 2020

“España le había anunciado a Argelia 48 horas antes que iba a apoyar la autonomía. Lo mismo que dijo EEUU dentro de las Naciones Unidas, sin hacer mención a la autodeterminación -postura que defiende el Frente Polisario-”, revelan fuentes marroquíes a EL ESPAÑOL.

“Es un acuerdo España-Marruecos, no se trata del Sáhara”, añaden fuentes gubernamentales españolas. “Hay que tener en cuenta que ahora queda lo que Rabat negocie con los saharauis, en el marco de Naciones Unidas”, añade un ministro. Es decir, que nos apartamos de un conflicto que sólo manteníamos por una cuestión moral y, realmente -según Moncloa-, todo queda como estaba: “La responsabilidad ahora es toda de Rabat”. 

Precisamente, el pasado jueves, el presidente español recibió al presidente de Mauritania, Mohamed Ould Ghazouani, en Moncloa. Y el pasado 6 de marzo, coincidiendo con el viaje de Sherman, Pedro Sánchez llamó por teléfono al presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, según informó este periódico y confirmó la Presidencia de la República en un comunicado. 

Por su parte, en su visita a Washington en el mes de enero, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, confesó haber acordado unir fuerzas con Blinken para resolver el conflicto del Sáhara Occidental “que ya dura demasiado y para el que hay que encontrar solución”.

Lo que es evidente es que el punto de arranque para que la balanza en el conflicto entre Marruecos y el Frente Polisario se incline hacia el plan de autonomía marroquí está en el acuerdo tripartito EEUU-Marruecos-Israel de diciembre de 2020.

Reuniones de alto nivel

El tablero internacional con el terrorismo en el Sahel, la guerra en Libia, y la invasión a Ucrania mantendrán presente a EEUU en el norte de África. En este contexto delicado, el secretario de Estado, Antony Blinken, viajará a Rabat en mayo y julio para celebrar una serie de reuniones bilaterales de alto nivel. 

Blinken presidirá la reunión de la Coalición Internacional contra el autoproclamado Estado Islámico en Marruecos; en la que también participarán el resto de miembros de la coalición: Francia, Australia, Canadá, Alemania, Reino Unido, Turquía y España. Además, el funcionario estadounidense volverá dos meses después para el Foro Económico Afroamericano en Marrakech.

Para seguir de cerca la situación, el presidente Joe Biden anunció el 18 de marzo el nombramiento del diplomático Puneet Talwar como embajador de Marruecos, a falta de ser validado por la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, antes de ser sometida a votación en el plenario, de conformidad con el artículo 2 de la Constitución estadounidense.

Talwar, actualmente asesor principal del Departamento de Estado, ha ocupado altos cargos en seguridad nacional y política exterior en el Departamento de Estado, la Casa Blanca y el Senado de los EEUU.