Categoría: España (Página 1 de 3)

Geopolítica en el Mediterráneo: pasado, presente y futuro, por Rafael Vidal Delgado

Cubierta del libro

INTRODUCCIÓN
Este pequeño repaso a la geopolítica en el Mediterráneo, no pretende extraer conclusiones, sino simplemente relacionar históricamente el hecho geopolítico; hacer mención a los actores que intervienen, de los que se ha hecho una breve relación existiendo muchos más, de carácter internacional y privado; enumerar las tensiones o conflictos existentes sobre la base de zonas concretas del ámbito objeto de este estudio y por último recoger de una forma sucinta lo que el Concepto Estratégico de la OTAN 2022, aprobado en la Cumbre de Madrid de 30 de junio, lo que señala para el Mediterráneo.
Al final, como anexo, se dispone del texto completo del Concepto Estratégico.

La relación bilateral con Estados Unidos y la Cumbre de la OTAN, por Josep Piqué

La buena sintonía con EEUU es indispensable para España, pues refuerza su posición en ámbitos clave de su política exterior: la Unión Europea, América Latina y el Mediterráneo occidental.

JOSEP PIQUÉ |  1 de julio de 2022

La Cumbre de la OTAN en Madrid ha sido extremadamente importante, por el contenido y por el contexto geopolítico en el que se ha producido. La criminal agresión de Rusia a Ucrania ha propiciado lo que el presidente Joe Biden ha denominado la “otanización” de Europa y ha puesto de manifiesto que China no ha sido coherente con los principios básicos del Derecho Internacional, al no condenar y “comprender” la flagrante violación de la integridad territorial de un Estado independiente y soberano, mediante el uso injustificado de la fuerza.

Por ello, más allá de calificar a Rusia como la amenaza más significativa y directa a la seguridad de los aliados, y para la paz y la estabilidad del área euro-atlántica, el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN considera a China un desafío a nuestros valores e intereses y a nuestra seguridad. Son cambios sustanciales en relación al Concepto Estratégico anterior, cuando se consideraba a Rusia como un socio para la paz y la seguridad y no había ninguna mención a China.

En esa “otanización” de Europa cabe destacar la incorporación de dos países neutrales (por diferentes motivos y circunstancias) como Suecia y Finlandia, una vez levantado el veto de Turquía. Pero también el fortalecimiento de las capacidades militares de la Alianza y de la presencia estadounidense en Europa.

Otro asunto muy relevante abordado en Madrid es el relativo a la seguridad de 360º, tanto en lo que se refiere a los ámbitos (incluidos los relacionados con la “guerra híbrida” y las “zonas grises”, y el uso del espacio y el ciberespacio) como a la visión geográfica, incluyendo las amenazas crecientes que vienen no solo del Este, sino del llamado Flanco Sur. Dos de estos aspectos –el aumento de la presencia militar estadounidense en el continente europeo y las amenazas desde el Flanco Sur– enmarcan una nueva etapa en la relación bilateral entre España y Estados Unidos, una relación que ha pasado por diferentes intensidades y que es crucial para nuestro país. No solo se trata de la primera potencia del mundo, sino que EEUU es el principal inversor en España y principal destino en inversión directa de nuestras empresas. Los intercambios comerciales son muy importantes (unos 44.000 millones de euros anuales) y los flujos turísticos –más allá del impacto de la pandemia– son cada vez mayores, así como nuestros intercambios culturales o las relaciones científicas y tecnológicas.

«No solo se trata de la primera potencia del mundo, sino que EEUU es el principal inversor en España y principal destino en inversión directa de nuestras empresas»

Obviamente somos, como ha dicho el presidente Biden, un “socio indispensable” para la seguridad y la defensa, dada la estratégica importancia de las bases de Rota y Morón. Por todo ello, una estrecha relación bilateral en el ámbito político es muy deseable. Y, además, debemos ser conscientes que fortalece nuestro peso específico en la Unión Europea, desde una vocación atlántica reforzada con la salida de Reino Unido. También en América Latina, con una creciente influencia china que tanto España como EEUU tienen que tomarse muy en serio en una región tan vinculada a su vecino del Norte como a través de la Comunidad Iberoamericana, especialmente en el momento convulso que viven todos los países de la región. Y, desde luego, la relación bilateral es esencial para hacer valer nuestra posición en el Mediterráneo occidental. Basta mencionar nuestra relación con Marruecos o Argelia para ver la relevancia de una buena sintonía con EEUU.

En este sentido, el momento más alto de la relación bilateral fue a partir de 2001, cuando se firmó en Madrid por quien suscribe –entonces ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de José María Aznar– y la secretaria de Estado, Madeleine Albright, con la administración de Bill Clinton, la primera Declaración Conjunta entre ambos países. Nótese que se negoció con esa administración, pero fue asumida plenamente y profundizada por la administración de George W. Bush.

Tenía pues una profunda visión “bipartisana” por ambas partes, ya que el gobierno español compartió con el Partido Socialista, entonces en la oposición, toda la información y obtuvo su conformidad. La relación entre dos Estados soberanos e independientes no puede basarse en la coyuntura política ni en los vaivenes de la lógica y legítima alternancia de gobierno, sino que debe plantearse como una “política de Estado”, como lo es la política exterior. Sin consensos básicos en este terreno, la política exterior adolece de falta de credibilidad y deja de inspirar la confianza necesaria con los interlocutores.

Lamentablemente, ese consenso interno se perdió en 2004, cuando el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero retiró apresurada y unilateralmente las tropas españolas en Irak, a pesar de que no habían intervenido en la guerra y estaban bajo el paraguas de Naciones Unidas y, además, se permitió aconsejar al resto de aliados que hicieran lo mismo. Previamente, se produjo el famoso episodio cuando el entonces jefe de la oposición no se levantó en señal de respeto a la bandera estadounidense en el desfile militar del 12 de octubre en Madrid.

«La relación entre dos Estados soberanos e independientes no puede basarse en la coyuntura política ni en los vaivenes de la lógica y legítima alternancia de gobierno, sino que debe plantearse como una ‘política de Estado’»

Cabe decir que Rodríguez Zapatero, ya en calidad de expresidente del gobierno, ha seguido manifestando su animadversión hacia EEUU, apoyando a regímenes tan antinorteamericanos como Cuba o Venezuela o recomendando la necesidad de que Europa se uniera a China para hacer frente común a la hegemonía de nuestro principal aliado. Actitudes que no ayudan a generar de nuevo un clima de confianza mutua. Como tampoco ayuda el hecho de que miembros del actual gobierno de coalición sean claramente contrarios a la Alianza Atlántica y al propio EEUU. Todo esto se ha visto con meridiana claridad a raíz de la agresión rusa a Ucrania, culpabilizando a la OTAN y pidiendo una “paz” que no es otra cosa que una rendición de Ucrania y la cristalización de una situación de facto que premia la violación del Derecho Internacional y el uso injustificado de la fuerza militar para conseguir objetivos geopolíticos, posibilitando futuras agresiones.

Por ello, es remarcable que, en los márgenes de la Cumbre de Madrid, se haya firmado otra Declaración Conjunta que, recogiendo el espíritu y los objetivos de la de 2001, se haya adaptado a las nuevas circunstancias, aunque sin más concreciones que las relativas a la defensa. Es un mérito, sin duda, del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Se trata de una declaración que refuerza la respuesta multilateral ante el desafío de Rusia y muestra un firme apoyo a Ucrania, defiende un orden internacional basado en normas, comparte los objetivos de la Agenda 2030, y “anima” a China a cumplir sus compromisos en los organismos multilaterales, contribuir a la seguridad internacional y cooperar en la provisión de bienes públicos globales como el cambio climático, la biodiversidad y la igualdad de género.

La nueva declaración se propone intensificar la cooperación en seguridad, incluyendo la lucha antiterrorista, el narcotráfico y la trata de personas, así como la ciberseguridad y el ciberespacio. También promover una migración segura, ordenada y regular, tanto en América Latina como en el Norte de África, la lucha contra el cambio climático en el marco del Acuerdo de París, así como la mejora de la seguridad energética y del suministro de minerales críticos, promoviendo cadenas de suministro resilientes.

Asimismo, se pretende una mayor cooperación en el ámbito comercial (donde mantenemos aún algunas diferencias por los aranceles establecidos por la anterior administración estadounidense), fiscalidad empresarial (en el marco de la OCDE) y en el terreno digital, científico y tecnológico.

Finalmente, se promueve una mayor cooperación política, con consultas regulares entre el ministerio de Asuntos Exteriores y el Departamento de Estado, así como entre los dos gobiernos, en la perspectiva, además, de la próxima presidencia española del Consejo de la UE del segundo semestre de 2023. Objetivos muy generales todos ellos, pero que enmarcan una voluntad clara de colaboración y de mejora de la relación bilateral.

«La fiabilidad y la confianza cuestan mucho construirlas, pero perderlas puede ser muy rápido»

La declaración del 2001 era más concreta en algunos puntos (como los contactos entre presidentes, el intercambio de información, la actualización del Acuerdo de Extradición o la promoción de la enseñanza del inglés en España y del español en EEUU).Y dio lugar a la mejor relación bilateral que hayamos mantenido nunca. Hay que esperar que se recupere aquel nivel, aunque sea parcialmente.

En ambas declaraciones, los temas de defensa fueron cruciales, estableciéndose incluso en 2001 un Comité Bilateral de Defensa de Alto Nivel, en el marco de la revisión del Convenio de Cooperación de Defensa. Ahora se acuerda, de nuevo en ese marco, el establecimiento permanente de dos destructores estadounidenses adicionales (a los cuatro existentes) en la base de Rota, para el fortalecimiento del escudo antimisiles. Queda pendiente la aprobación parlamentaria. Los socios de gobierno y parlamentarios del Partido Socialista ya han anticipado su voto negativo. Afortunadamente, la oposición encabezada por el Partido Popular ya ha confirmado su voto favorable, en un claro ejercicio de responsabilidad y sentido de Estado.

Es cierto que en la fase final del gobierno de Rodríguez Zapatero se ofreció a EEUU aumentar la presencia militar en la base de Rota, y que hubo una cierta mejora durante el gobierno de Mariano Rajoy. Pero, el hecho de que llegara Donald Trump a la Casa Blanca no solo no ayudó sino que empeoró las cosas (con España y, en general, con los aliados occidentales).

La declaración bilateral de 2001 posibilitó que el primer viaje a Europa del nuevo presidente Bush empezara por España, en una visita bilateral de gran profundidad, algo que no había sucedido antes. Ahora se ha producido, por primera vez en las dos últimas décadas, en el marco multilateral de la Cumbre de la OTAN.

Vamos en la buena dirección. Ojalá se pueda ir más allá y el claro compromiso de España con la OTAN o el cambio repentino –poco explicado y pésimo en las formas– de la posición española sobre el Sáhara han podido contribuir a restablecer una mínima confianza. Pero la política exterior, la credibilidad y la confianza se construyen paso a paso, con perseverancia y coherencia. Para ello, debe consensuarse con el principal partido de la oposición y alternativa de gobierno, y en el marco del Parlamento.

Si no se hace así, todo podría resultar, de nuevo, un intento fallido. Y no nos lo podemos permitir. La fiabilidad y la confianza cuestan mucho construirlas, pero perderlas puede ser muy rápido. Que la Cumbre de la OTAN, organizativamente muy exitosa para España, no sea flor de un día. Deben mantenerse los compromisos asumidos de forma leal y firme, así debe exigírsele también a la alternativa de Gobierno. Sobre su posición, afortunadamente, no tengo la menor duda.

LA OTAN Y ESPAÑA, por el General de división Juan A. Moliner González, dentro del 1º ciclo AEME 2022

General Juan Antonio Moliner González

Con la celebración en Madrid el pasado 30 de mayo del 40 aniversario de la incorporación de España a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, como miembro 16 de la Alianza, se ha mostrado de forma palmaria una de las características relevantes de la presencia de nuestro país en la OTAN y que ha sido la excesiva peculiaridad de nuestra participación en la misma durante mucho tiempo y que, hay que lamentar, parece que aún persiste.

En este caso, dicha originalidad ha consistido en que el gobierno de España, o más bien una parte del mismo, ha celebrado el mencionado aniversario mientras que otra parte no solo no ha participado, sino que se opone a la celebración de la Cumbre que la Alianza va a celebrar en Madrid los días 29 y 30 de junio e incluso plantea contrarrestarla con una paralela Conferencia por la Paz.

Decisión, la de oponerse a una reunión de enorme alcance político y estratégico en la que se aprobará en nuevo Concepto estratégico, tras el vigente de 2010 y que se reclama para hacer frente a todos los cambios geoestratégicos sufridos en las relaciones internacionales, en unos momentos en que Occidente parece encontrar una gran unanimidad en las políticas de seguridad y defensa ante la agresión injustificada e ilegítima de Rusia en Ucrania, lo que muestra esa dicotomía política e ideológica que desde hace cuarenta años ha presidido la percepción de la opinión pública y la participación de España en la OTAN.

Así, tras la solicitud de adhesión formal a la Alianza el 2 de diciembre de 1981 por el gobierno centrista de Calvo Sotelo, y el ingreso efectivo seis meses después, a pesar de que en esos momentos las encuestas mostraban un muy limitado de la opinión pública del 18%, la llegada al poder en octubre de 1982 de Felipe González y los socialistas paralizó la integración en la estructura militar aliada.

La peculiaridad y fragmentación en clave interna se volvía a mostrar con las reticencias ante el ingreso en la OTAN del gobierno recién llegado al poder y parte importante de la opinión pública española, algo que no ha ocurrido con las sucesivas incorporaciones de otros países europeos, tras el fin de la Guerra Fría, a la Alianza.

La OTAN, debe asumirse, no cubre todos los intereses estratégicos de España y parece lógico pensar que esas visiones y fragmentación política interna no cabe duda influyeron que, en el proceso de negociación para la adhesión a la Alianza, se excluyera la aplicación de la cláusula de defensa colectiva a nuestras ciudades del norte de África, en coherencia con una lectura estricta del Artículo 6 del Tratado de Washington.

Sin embargo, las objeciones ideológicas comentadas no pudieron superar la confrontación con la evidencia de que la mejor defensa de los intereses nacionales -la democracia se había instalado en España desde 1978 y por historia, cultura y política, formábamos parte del mundo occidental- significaba asumir los costes que supone la defensa de unos valores. Y esto exigía formar parte de la OTAN, como alianza militar, y de las instituciones europeas como organización política supranacional.

Esa singularidad española llevó a la celebración del referéndum del 12 de marzo de 1986, si bien condicionado, siempre nuestras condiciones especiales, a la no entrada en la estructura militar, a reducir la presencia militar estadounidense en España y a la prohibición de almacenar o instalar armas nucleares en nuestro territorio. Como curiosidad cabe decir que en la papeleta del referéndum no aparecía la palabra OTAN y sí Alianza Atlántica. Lo ajustado del resultado final positivo (56,85 SI frente a 43,15 NO) ha contribuido a que en la opinión pública la visión de nuestro papel en la OTAN se mantenga como asunto polémico hasta nuestros días.

Pero las exigencias de las relaciones internacionales y nuestro posicionamiento claramente occidental, desde lo unilateral a lo multilateral como inevitable retorno de España a la Europa democrática de los derechos y las libertades, hicieron que se fuera haciendo una interpretación laxa de algunas de esas condiciones. Así, la participación en misiones OTAN, desplegadas por nuestras Fuerzas Armadas desde 1992, incluyendo la participación con medios aéreos en la primera operación de combate de la OTAN en su historia -la campaña aérea en Bosnia Herzegovina en 1995-, la aparente contradicción de que un español, Javier Solana, se convirtiera en Secretario General el 5 de diciembre de 1995, o incluso la celebración de una Cumbre de la OTAN en Madrid los días 8 y 9 de julio de 1997, llevaron a que el 2 de diciembre de 1997 España ingresara en la estructura militar y en 1999 militares españoles se incorporaran a los cuarteles generales y resto de estructuras de la OTAN, participando activamente en todos los organismos de planeamiento y toma de decisiones.

Se llegaba, por fin, a una situación de relativa normalidad en la participación militar de España en la Alianza Atlántica y que ha supuesto que más de 125.000 militares españoles hayan participado en 21 misiones, además de la existencia de estructuras OTAN en nuestro país como son el Centro Combinado de Operaciones Aéreas desplegable en Torrejón, el Centro de excelencia Contra Artefactos Explosivos Improvisados y los cuarteles generales de alta disponibilidad, el marítimo a bordo del buque Castilla con base en Rota y el terrestre en Bétera.

Esta relación especial de España con la OTAN se pone claramente de manifiesto si se analizan nuestras Directivas de Defensa Nacional, el documento que durante mucho tiempo ha sido el más importante en nuestro país para fijar esa política pública esencial que es la de Defensa. Mientras las Directivas publicadas bajo gobiernos socialistas hacen hincapié en el estrechamiento de las relaciones con Europa, incluidas sus políticas de seguridad y defensa, las emitidas por gobiernos populares reafirman de forma clara, además, el compromiso con la defensa colectiva que supone la OTAN.

Sí parece claro que desde el principio de nuestra adhesión a la OTAN hubo una evidente omisión en explicar a los españoles que la alianza es elemento clave para proteger los valores occidentales, amenazados hoy como antes, y que la invasión rusa de Ucrania tan evidentemente ha puesto sobre el tablero internacional.

De igual forma, como el propio gobierno español acaba de poner de manifiesto con sus contradicciones internas sobre la Alianza, la opinión pública, incluso la especializada, mantiene abundantes prejuicios ideológicos, en parte apoyados por la consideración de que la OTAN defiende sobre todo los intereses norteamericanos, que reafirman esa peculiaridad española que constituye el hilo conductor de estas reflexiones. No puede sorprender que, de algún modo, esto haya provocado entre los aliados una extraña sensación de socio poco fiable y sometido a oscilaciones en una cuestión clave de estado como es la política de seguridad y defensa.

Consecuencias de esta singularidad española han sido el desconocimiento del gran público sobre el funcionamiento interno de la Alianza y sus mecanismos de voto y posibilidad de bloqueo de decisiones, las habituales limitaciones en cometidos de las fuerzas militares españolas que participan en misiones OTAN y el hasta ahora poco entusiasmo de la opinión pública española por la Alianza Atlántica, algo que choca con el interés que, en estos días, están manifestando países tan tradicionalmente neutrales como Suecia y Finlandia.

Quizá esto también nos haya hecho perder el protagonismo que, dentro de la OTAN, nos debería corresponder en las relaciones internacionales por nuestra situación geográfica y estratégica, cultura e historia. Cabría esperar de nuestros líderes políticos que se aprovechara la celebración en España de la importante próxima Cumbre de la OTAN, al final de este mes de junio, para informar y desarrollar en los ciudadanos la conciencia de que ahora, más que nunca como demuestra la guerra en Ucrania, formar parte de una organización que asegura la defensa colectiva de nuestros valores, principios y forma democrática de vida, respetuosa con los derechos humanos y el derecho internacional, está por encima de ideologías y posicionamientos políticos particulares.

                                              General de División (R) Juan A. Moliner González                                                       Asociación Española de Militares Españoles

Dos de mayo de 1808, por Rafael Vidal Delgado

La más verídica narración de los sucesos de la gloriosa jornada por Rafael Arango y Núñez del Castillo, teniente de Artillería y el primero que llegó al Parque de Monteleón y uno de los últimos en marcharse, tras haber sido tomado por los franceses. Es sus brazos murieron Daoiz y Velarde.

6.5. RAFAEL ARANGO Y NÚÑEZ DEL CASTILLO

Al igual que sus hermanos, nació en la Habana, siendo seguramente el menor de la numerosa prole, ya que el año de su nacimiento es el de 1788.

Tal como vimos en la biografía de su hermano Andrés, bien recomendado por su padre y con el empleo de subteniente, fue enviado a la metrópoli ingresando en el regimiento de infantería Granada -el cual había participado en la guerra de la Convención contra Francia-, como cadete de cuerpo. Sus conocimientos le facilitaron el ingreso en la recién creada academia de Zamora, pasando en 1804 al Real Colegio de Artillería de Segovia, y tras los exámenes correspondientes y en un tiempo más reducido de lo habitual, debido a sus conocimientos científicos, fue promovido a alférez de artillería en 1805, siendo destinado a Ferrol, en plena guerra contra Gran Bretaña.

Como sus hermanos quería ir destinado a la isla de Cuba, por lo que solicitó el destino, embarcándose en agosto de 1807 para su patria chica, pero el dominio del mar lo tenían los ingleses, siendo apresado y conducido a Inglaterra a los pocos días de navegación, siendo canjeado por oficiales ingleses apresados por los españoles, desembarcando en La Coruña en septiembre del mismo año.

Sus superiores le confirmaron que en aquellos momentos era imposible tomar posesión de su destino en Cuba, por lo que viajó a Madrid, donde se encontraba su hermano José, alcanzando la Corte el primero de abril de 1808, dándose cuenta de los ánimos caldeados contra los franceses, por lo que decidió presentarse en la sede del Real Regimiento de Artillería, solicitando un destino, concediéndosele el de ayudante del propio regimiento.

Fue el primer oficial de artillería en presentarse en el Parque de Artillería de Monteleón, poniéndose posteriormente a las órdenes de los capitanes Daoiz y Velarde.

Durante muchos años se tuvo una versión tergiversada sobre lo acaecido en aquella heroica jornada del Dos de Mayo y ante ello, ya en 1854 y retirado del servicio, escribió el coronel Arango una narración de los hechos acaecidos, considerados los más fidedignos, narración que se recoge en el apéndice 2, incluyendo, no solo, las acciones que se desarrollaron en aquella heroica jornada, sino en las posteriores, en la que salió de Madrid para enrolarse en el ejército que estaba formando el general Castaños en Utrera y que dieron por el gran triunfo de las armas españolas en la batalla de Bailén, de la cual se harán algunos retazos de los acontecimientos y de la entrada triunfal en Madrid.

De forma incomprensible, la Historia, ha sido cicatera con la gesta del teniente Arango y de hecho, había pasado casi desapercibida su figura, hasta que el autor de estas líneas sacó a la luz, una pequeña columna, que con el título “Un héroe olvidado del Dos de Mayo: El teniente cubano don Rafael Arango y Núñez del Castillo”, publicado en la www.belt.es el 2 de mayo de 2008 y recogida en múltiples referencias en internet.

El olvido, bien pudiera haber sido provocado por la obra “Historia del levantamiento, guerra y revolución de España”, del conde de Toreno, testigo presencial y excepcional del 2 de mayo en Madrid y de todo el proceso militar y político de la Guerra de la Independencia. El cual obvia en la acción, no solamente a Arango, sino a otros dignos oficiales de artillería, incluso de Marina, que se batieron con valor y heroísmo [1].

Tampoco ese olvido es subsanado en la obra magna “Al pie de los cañones. La Artillería Española”, publicación auspiciada por el propio ministerio de Defensa y publicado en 1993, cuando ya era reconocida como fidedigna, la versión del coronel don Rafael Arango.


[1] La obra del conde de Toreno consultada, es una edición publicada en Genéve en 1974 de Ediciones Ferni.

APÉNDICE 1

Primera Secretaria de Estado. Ultramar.

Excmo. Sr.

El Sr. Ministro de Estado y Ultramar dijo en 1º de septiembre de 1856 al Gobernador Capitán General de la Isla de Cuba lo siguiente:

Enterada la Reina (q.D.g.) de lo manifestado por V.E. en carta número 628 de 8 de Abril del corriente año en la que y en cumplimiento de la Real Orden de 28 de Noviembre de 1854 informa sobre la colocación del retrato del difunto Coronel D. Rafael Arango en la Casas Consistoriales de esa Ciudad, como recuerdo y remuneración de los servicios prestados por el mismo el 2 de Mayo de 1808, S.M. se ha servido disponer que en frontis de la casa donde nació el espresado (sic) Coronel D. Rafael Arango se coloque una lápida con una inscripción que recuerde a la posteridad el hecho de armas a que con tanta gloria contribuyó y del que se ha hecho mención.

Lo que de Real Orden se traslada a V.E. para su conocimiento y satisfacción.

Dios guarde a V.E. muchos años.

Madrid, 8 de Abril de 1858

Isturiz

Sr. D. Andrés Arango

La memorable defensa del parque de artillería de Madrid el día 2 de mayo de 1808, la defensa de un parque de su nombre, pues que, solo era una casa particular, descubierta y presentada a tres calles por donde fue vigorosamente acometida, la defensa obstinadísima que sustentaron no más de 22 artilleros entre oficiales, sargentos, cabos y soldados, y unos 80 paisanos, contra numerosos cuerpos franceses aguerridos que atacaban sucesivamente; la defensa en que después de agotados todos los recursos del valor, no se rindieron sino a la muerte los dos hombres extraordinarios que allí fueron a buscarla reflexivamente, para no sobrevivir al cautiverio de su rey, esta defensa es lo principal que me propongo manifestar ahora.

Pero antes de empezar mi relación, es oportuno decir brevemente cuáles son mis títulos para escribir sobre esto; por qué no lo hice en otros tiempos, y qué motivos me han estimado hoy, para hacerme prescindir del embarazo de hablar de mí mismo.

En agosto de 1807, me había embarcado para la Habana, mi destino, en clase de teniente del real cuerpo de artillería; en su travesía me hicieron prisionero los ingleses; me canjearon para la Coruña en septiembre, y a principios de 1808, llegó a Madrid, mi hermano mayor, el intendente honorario del ejército don José de Arango, que obtuvo licencia para llevarme a su lado para regresar a mi referido destino y nuestra patria. Llegué a la capital el día 1º de abril, y aunque pude como transeúnte excusarme de ser empleado allí, no lo hice, porque barruntábamos la ocasión de acreditarnos los españoles, y a la primera insinuación que me hizo el comandante de artillería don José Navarro Falcón [1], admití el encargo de ayudante. Estos fueron los pasos que me condujeron al honor  de haber sido testigo de uno de los heroicos hechos de Madrid el 2 de mayo, cual fue la defensa del parque; relación que puede hacerla circunstanciada, porque fui el primero que entró en él, y el último que salí; y porque no he podido olvidar mi día más interesante; así por la noble, la justa causa en que me empeñé, como porque en él recibí las lecciones de DAOIZ y VELARDE, impresas con su ejemplo en mi corazón, esmaltadas en mi ropa con la sangre del primero. Será imparcial también mi relación, lo que no se dudará en vista de mi desinterés probado con mi silencio, puesto que no lo hice en tiempo, ni pude dar el parte debido a mi jefe, porque apenas pude hacer algunos apuntes en la forzosa sucesión de mis emigraciones, tampoco lo intenté después, porque temí que se me atribuyera anhelo para adquirir méritos en lo que hice por deber como soldados de Fernando VII, y por voluntad como español; y ni siquiera cedí a las sugestiones de mi amor propio, aunque fuera muy disculpable la ambición de ensalzarme presentándome como compañero de aquellos ilustres varones, Y todavía continuará el sacrificio de mi interés a mi delicadeza; pero no debo sepultar en ella el mismo noble propósito del capitán de artillería don Ramón Salas, autor del Memorial histórico de la artillería española, que supongo ser el de manifestar con hechos la importancia y la excelencia del cuerpo, y como he visto que olvidó a los oficiales que estuvimos en el cuartel, cuando nombra a los dos de un cuerpo extraño, podrá decirse que si la artillería pudo ostentar la peregrinidad de dos héroes en una acción parcial, debe lamentarse del imperdonable olvido de otros oficiales. Además, hay en el capítulo décimo del Memorial inexactitudes y faltas de circunstancias que hasta ponen trocada la primacía entre los dos campeones, lo que prueba que el autor no tuvo datos seguros, porque el expediente oficial a que se refiere en su página 259, no se compuso de partes oficiales que no pudo haberlos, supuesto que mis compañeros tuvieron que escapar como yo, y sobre seguro falta mi parte que hube de dar como ayudante. Y con estos fundamentos me ha parecido preciso detallar todo lo que sucedió a mi vista en aquel teatro de gloria y desventura, protestando, que muy lejos de proponerme hace la crítica del Memorial histórico, me ceñiré a la sencilla relación de los sucesos, sin analizar los suyos, ni cotejarlos con los míos, y sin otra mira que la que el autor enriquezca de verdades su libro interesante, si acaso volviera a escribir conforme a estas palabras en su prólogo. “Trabajando yo después del año 1828 en corregir y mejorar lo mucho que necesita el prontuario de artillería que publiqué aquel año con el fin de dar una segunda edición más completa de él, se me fueron viniendo a la mano una porción de noticias históricas que, no teniendo allí su oportuna colocación, eran sin embargo dignas de conservarse, y esto me sugirió la idea del Memorial histórico”. Yo me tendría muy dichoso y útil si lograra que excitada nuevamente la pluma de don Ramón de Salas hermosease los hechos que voy a referir

Habían trascurrido muchos días del mes de abril, en los cuales, con más o menos accidentes la lealtad española fue como aquilatándose, y más indignándose a medida que intentaban minarla con. pérfidas maniobras los agentes de Napoleón. Así apareció el muy borrascoso día 1º de mayo, que fue el preludio del Dos eterno. Al amanecer de esa víspera los franceses habían repartido un folleto impreso en la casa misma de Murat, con. el título de “Carta de un oficial retirado en Toledo”, que trataba de persuadir a los españoles, “la conveniencia nacional de cambiar la rancia dinastía de los ya gastados Borbones, por la nueva de los Napoleones muy enérgicos”. Este paso dado para preparar la opinión del pueblo a que recibiera con menos convulsiones la salida de las Personas Reales, fraguada para el día siguiente, les produjo un “Carta de un oficial retirado en Toledo” les produjo un efecto del todo contrario; pues la caída del rayo en un almacén de pólvora, no causara inflamación más rápida que la que encendió en los pechos españoles la sacrílega proposición del cambio de la dinastía. No es mi designio contar las ocurrencias de aquel día, mayores o menores comparadas entre sí, pero todas grandes si se las viera aisladas.

Propóngame solamente dar alguna reseña de la disposición· de los ánimos; y para esto bastará añadir a lo dicho el desafío que en la ronda. de Genieys hubo de tres. oficiales españoles, de los que uno fue don Luis DAOIZ, contra igual número de oficiales· franceses; desafío que no se efectuó en el acto, porque personas prudentes llamadas para padrinos, lo aplazaron, persuadiendo a unos y otros que no debían con una riña particular añadir leña a la hoguera que estaba ardiendo: y diríase que por. esta mediación discretísima lo. que se aplazó. fue la inmortalidad de DAOIZ en más legítimo, más duradero y más reproducido combate. Se pasó el resto de aquella tarde haciendo nuestro deslumbrado gobierno los mayores esfuerzos, no solo para calmar la efervescencia de la población, sino para inspirar la mayor confianza en sus huéspedes, que todavía se daba este nombre a las víboras que en nuestro seno pasaron toda la noche preparando la sorpresa más infame con que empieza, ese día DOS DE MAYO.

Las siete eran de la mañana cuando mi hermano, qué me· trataba como a un hijo, pues yo tenía entonces veinte años de edad, viéndome salir apresurado quiso detenerme para almorzar; y le advertí que iba temprano a tomar la orden, porqué me prometía un día terrible, según las prevenciones que en el anterior me habían hecho los jefes; “Adiós, me dijo con la voz anudada, y acuérdate siempre de que hemos nacido españoles”. – Fui a casa del gobernador, cuya: orden general se redujo a “hacer retirar las tropas de los cuarteles, y no permitirlas juntarse con el paisanaje. De seguida fui a ver a mi comandante, y lo, encontré en la- calle ancha de San Bernardo, donde me dio escrita una orden semejante a la del gobernador” y de palabra “la de que inmediatamente me fuese al cuartel porque ya estaban en la puerta de él muchos paisanos con la pretensión de que se les armase; a los cuales debía disuadir de su arrojo  por cuantos medios suaves me dictara la prudencia “es de advertir que desde  algunos días antes una compañía de tren de artillería de los franceses estaba allí acuartelada”.

Partí con la presteza que exigían las circunstancias, y llegué al parque antes de las ocho y media. Efectivamente hallé una pequeña reunión de paisanos, que al reconocerme oficial de artillería me vitorearon, como para estimularme al auxilio del despechado enojo con que venía de ver, sin haber podido estorbar la salida de S.M. la Reina de Etruria viuda, y de S.A. el Infante don Francisco de Paula. ¡Qué denuedo el de aquellos hombres! Mejor dicho. ¡Qué fiereza! … Porque la rabia de una Leona a quien arrebataran sus cachorros, es la cooperación única del furor de los madrileños, cuando sobre el cautiverio de su Fernando VII recién aclamado vieron comenzar en aquella salida la infanda permuta de su dinastía. Mi posición en este punto era tanto más difícil, cuando que hallé a los franceses, que eran de sesenta a setenta con las armas presentadas y preparadas, que solo esperaban la voz del oficial para descargarla sobre sobre el grupo inerme de algunos sesenta paisanos [2], y con todo eso, aquellos valientes enfurecidos no cesaban de repetirme vítores alternados con insultos y amenazas a los gabachos, como los llamaban. En tal aprieto me acerqué al que hacía de comandante francés, le hice ver la mengua de atacar a unos miserables desarmados, y la responsabilidad en que él se pondría con su gobierno, si no se revestía de la discreción necesaria para calmar los ánimos, que era la instrucción que yo sabía habérsele dado. También le supuse que la tranquilidad se había restablecido en el centro de la población, y en tal caso no debía inquietarse por las vociferaciones de aquellos pocos. Logré con esto inspirarle alguna confianza y salvar por el momento aquellos preciosos españoles.

Algo sosegado yo por esta parte, me fui al interior a pasar lista a mi tropa, que solo constaban de diez y seis entre sargentos, cabos y artilleros, número que me desconsoló mucho. Les previne la moderación que habían de guardar conforme a las instrucciones que yo había recibido y más conforme a nuestra debilidad.

Esto efectuado, volví a la puerta principal, y la hallé cerrada por disposición del capitán francés, que no se quietaba con toda la superioridad en que estaba situado, y aquí fue donde parecieron desencadenadas todas las furias, intentando romper la puerta de afuera con piedras y palos al son de furibundos gritos de sangre y muerte.

Al mismo tiempo y como por encanto, descubrí a un alférez de navío en el patio [3], que no sé por dónde entró. Era un entusiasta de rancio españolismo, me saludó excitándome que armara al paisanaje, porque habiendo (fueron sus palabras), “tocado los franceses a degüello. Era preciso decidirse a morir matando”. Todavía me parece sentir las espinas de mi corazón en este paso. Solo y aislado en aquel recinto de honor, contrastado mi juicio con unas órdenes contrarias a mis sentimientos, observado por una fuerza enemiga dentro de casa, oprimido por mi responsabilidad, que me la abultaba no solo mi juventud inexperta, sino lo complicado y nuevo del lance, y sin haber recibido más noticias que las de aquel marino tan exaltado. ¿Qué partido había yo de tomar? No me ocurrió otro que el de meterme cautelosamente en la sala de armas con un cabo y tres artilleros, para poner piedra a los fusiles, ocuparme de otros preparativos, y encargar al animoso alférez de navío que, saliendo por una puerta falsa, fuera de mi parte decir a mi comandante, que no vivía lejos, el estado en que nos hallábamos. Él admitió la comisión prometiéndose volver sin demora con instrucciones favorables, con su tema de morir matando; y así hubo de sucederle en el tránsito, pues no volvió, y nunca pude averiguar su paradero, ni su nombre digno de lugar en la lista de los próceres del valor y del patriotismo.

Su tardanza me causó ansiedad mayor de que los franceses recelaran mi clandestino manejo, sin embargo de que yo había prevenido a los otros artilleros que estuviesen siempre a la vista de los enemigos, y no pudiendo sujetar más mi expectación, recomendé a mi gente que continuase la faena, y bajé al patio sin más fin que el de desahogar mi inquietud creciente por más de una prolija hora, en que estuve haciendo de cabeza, no teniéndola yo proporcionable con aquel cuerpo engrosado de las más altas indicaciones militares y políticas, y en que siempre contando mi poca gente pulsaba la debilidad de fuerzas para entregarme a los ímpetus nacionales que bullían en mi pecho. No; yo no podré bosquejar siquiera el bálsamo consolador en que se bañó mi corazón, viendo a los pocos minutos entrar un capitán de artillería solo, pero era el gran DAOIZ, que me saludó preguntándome ¿qué tenemos por aquí? No había yo acabado de instruirle, y nos interrumpió la llegada sucesiva de dos capitanes VELARDE y Cónsul, y dos subtenientes Carpeña, y otro que era de compañía fija, cuyo nombre no recuerdo, pero si tengo muy presente por el modo de abocarse estos oficiales de artillería, particularmente DAOIZ y VELARDE, me pareció no haber sido esta su primera entrevista del día. Entró también un capitán de granaderos del estado con tres subalternos, (de lo que es debido nombrar a don Jacinto Ruiz) y unos 40 soldados; sin que yo pudiera fijarme ahora en los que llegaron antes o después. Baste decir que entraron sucesivamente con cortas intermisiones por un postigo de la puerta principal, que por su mano entreabría un oficial francés para reconocer a las personas, y volvía a cerrar con las precauciones de los temores que se les aumentaban por momentos. Bien sabía yo que DAOIZ en aquel acto era el Jefe del puesto porque me era conocida su clase y antigüedad; pero, aun si las ignorase, él me habría hecho· sentir aquella superioridad que se pinta en la posesión del ánimo, en el fuego de los ojos, en el tono de una: voz varonil, y en el porte de su persona que, aunque de pequeña estatura, se paseaba allí con tan gallardía, que representaba un gigante. Me acerqué a él para acabar. de participarle todos los acontecimientos; y sin responderme nada y con semblante pensativo se dirigió a la escalera de la sala de armas. Mientras subíamos le noticié la operación en que dejé al cabo y los tres artilleros, a lo que me respondió sonriéndose “Ello es un contrabando, pero al fin hay eso adelantado”. Sacó entonces de su bolsillo la misma orden escrita, que yo había recibido de nuestro comandante y me preguntó: “¿Qué quiere usted que hagamos?” Me dio golpe esta perplejidad, a la que respondí “que yo estaba a sus órdenes: pero después que oí a VELARDE y a los otros oficiales del cuerpo explicarse en el mismo sentido, reflexioné que la pregunta de DAOIZ a mí había sido la expresión de la batalla de su espíritu acosado por la gran responsabilidad que pesaba sobre sí, y como encogido por los pocos medios para empeñar una resolución extremada, que en lucha tan desigual aventurase a un pueblo noble a sufrir las horrorosas venganzas de un enemigo tan fuerte como implacable. No debía ser menos las sensatas fluctuaciones en que él mismo se embargaba>; y era tanto más admirable su reposada cordura, cuanto que el día anterior había procedido como joven acalorado precipitándose a un desafío; pero en que arriesgaba su persona sola. Así fue que no suspendió sus reflexiones la llegada de un jefe de los de la plaza, diciéndole «que el gobierno había dispuesto armar al pueblo»; pues volviéndose a nosotros nos dijo «Este hombre es cuando menos un aturdido, bullicioso y nada valiente, a quien no se debe creer», lo que vimos. comprobado en el suceso, porque se mantuvo siempre agazapado, y posteriormente recibimos, como notaré en su lugar, otra embajada del gobierno, que desmentía la de este jefe.

Y DAOIZ, cuya voluntad no más era obedecida en el parque de. artillería: DAOIZ, que en aquella hora ya no rindiera su obediencia sino, a Fernando VII tan solo; DAOIZ, que. habría sido menos grande sino hubiera con su meditación sublimado su valor, se quedó todavía como irresoluto, paseándose por el patio en recogimiento absorto, en que parecía tantear los destinos de la España encerrados en el primer cañón que se disparara contra el coloso que tenía sojuzgada toda la Europa. Entretanto, los oficiales. pendientes de sus labios, le contemplábamos y. admirábamos; el pueblo desde afuera, no cesaba de repetir vítores al rey y a la artillería, pidiendo armas con estruendo: y he aquí, decirse puede, que se nos apareció en acción el héroe: pues: si como de aquel nubarrón de vivas desprendida una chispa eléctrica abrasase el corazón de DAOIZ, desenvainó el sable , mandó franquear la sala de armas, y abrir la puerta del cuartel, dirigiéndose él mismo a ella, .de donde jamás se babia separado la tropa francesa en la antedicha amenazante actitud. Entró el pueblo como un turbión y sin causar ni leve daño a los franceses, porque no se defendieron, les arrebató los: sables y fusiles. Los que no alcanzaron parte del despojo, fueron a proveerse en la sala de armas, siendo de notar que el mayor número de. ellas, no sabiendo usar las de fuego preferían las blancas, y a falta de sables tomaban las bayonetas de los fusiles, arrojando estos al suelo como inútiles. En el mismo tropel en que entraron los paisanos, volvieron a salir sin que bastaran los mayores esfuerzos y aun ruegos de VELARDE para detenerlos, con la mira de ordenarlos y dirigirlos del mejor modo posible. ¡Perdido afán! Consiguió solamente la detención de unos; ochenta más o menos, y eso cerrando la puerta. No obstante, ese cortísimo número, era de ver al capitán·VELARDE como los organizaba distribuía con tal actividad que, a manera de relámpago, parecía presente en todos

Los puntos. El destacamento francés, desarmado se colocó en un rincón del patio en que se creyó seguro, bajo la protección de la compañía del Estado, que se mantuvo inmóvil sin disparar un tiro en todo el día, muy a pesar de sus oficiales y soldados: pero debo decir en justicia que, si el capitán cumplió cabalmente la orden de “no unirse a los paisanos”, tampoco los contrarió de ningún modo.

Durante la entrada del paisanaje, DAOIZ me había dado la orden de colocar cuatro piezas abocadas a la puerta y ya listas, avisaron unos paisanos que estaba en los balcones que, por la calle de Fuencarral venía un batallón hacía el cuartel. La primera voz de DAOIZ fue la de guardar silencio: VELARDE acompañado de un subalterno subió a observar los movimientos de aquella tropa: avisó que eran tan hostiles que ya sobre la puerta se disponían los gastadores a forzarla; y DAOIZ mandó hacer fuego, que produjo tres tiros de cañón, y algunos de fusil que desde los balcones hizo disparar VELARDE. Ya se ve el profundo silencio transformado en trueno repentino, la puerta cerrada, por cuyas horadaciones les llegaba la muerte, los balcones guarnecidos de fusiles que parecía más por una buena distribución, todo esto causó tal sorpresa al batallón que no fue necesario más para ponerse en fuga desordenada … “Victoria por nosotros”, gritaron los paisanos, “que ya van de huida”; y DAOIZ en el momento hizo abrir la puerta y colocar fuera un cañón, mirando a la calle enfrente a la puerta del cuartel [4], y otros dos en direcciones opuestas, avistando el uno a la calle San Bernardo y el otro a la de Fuencarral [5].

A poco rato se observó por la calle de San Bernardo que se reunían los enemigos, y se trabó la pelea como por una hora con más o menos tesón, según que el grueso de los franceses se distraía, queriendo hacernos diversión con varios destacamentos por las otras calles; y por último se retiraron escarmentados. En estos tiroteos reconocimos el perdido uso que los paisanos hacían de las bocas de fuego por no saber manejarlas, pues entre otras cosas sucedió que un desgraciado, para dar más alcance a su pistola hubo de cargarla, según nos dijeron, hasta la boca, la apoyó en su mejilla derecha para hacer mejor puntería, y en su retroceso la misma pistola le voló la tapa de los sesos. En esta ocasión fue también que el muy valeroso Ruiz, teniente de granaderos del Estado, se separó de su tropa inmóvil, se presentó gallardamente fuera de la puerta; y allí, después de haber dado muestra de un oficial valiente, resultó herido en el brazo de una bala de fusil; cuyo fatal accidente hizo resplandecer su bizarría, porque no cesó de dar las voces de fuego artilleros, hasta que ya desmayado, porque el propio encendimiento de su sangre más copioso el derrame, lo cargaron unos paisanos y lo llevaron adentro. Igualmente quedaron fuera de combate un cabo y cinco artilleros, todos heridos de bala de fusil o de metralla, de cuya munición carecíamos enteramente, porque no estaba allí el guarda-almacén. Tal fue la pérdida que tuvimos en esta refriega, la primera en que resistimos a pecho descubierto. Los paisanos no tuvieron ni un solo herido, porque no tenía necesidad de exponerse, pudiendo disparar sus tiros perfectamente cubiertos de los del enemigo. Pero notamos alguna baja de ellos; y quiero atribuirla a la novelería con que iban por las calles a pregonar proezas, porque ninguno había dado ni leve señal de miedo.

No duró mucho la suspensión de hostilidades, porque a los pocos minutos marchaban ya los enemigos hacía nosotros; [6] y DAOIZ mandó romper el fuego contra un batallón que, con su comandante a la cabeza avanzaba a paso redoblado, y aunque los estragos que le causaba nuestra artillería eran proporcionados al orden de columna cerrada en que atacaban, seguía en su impetuosa marcha, sin hacer caso de sus pérdidas; se le abrían boquetes en aquella masa compacta, y como por aluvión se rellenaba y consolidaba. Sin oírseles otra palabra que su pertinaz en avant, ya el intrépido comandante alargaba, por decirlo así la mano para coger el fruto de su valentía, y se escondió, convirtiéndose en ruina, por una ocurrencia que parecía dispuesta en su favor. ¡Prodigiosos suelen ser los resultados de la audacia y de la temeridad! Así voy a presentar el cuadro de unos setenta defensores que éramos entre militares y paisanos, en la calle, a pie firme, sin parapeto, sin una zanja y atacados por un batallón tan osado como aguerrido; que llegó como era forzoso, casi apoderarse de nuestro puesto, y que de repente se le cambia el triunfo en una total derrota, en que sufrió pérdidas increíbles de muertos, heridos y prisioneros.

Fue el caso que en aquellos críticos momentos se divisó por la calle del frente de la puerta [7], un capitán de granaderos del Estado, que a toda carrera venía flameando un pañuelo blanco. Se suspendió el fuego a la voz de DAOIZ, y corrió VELARDE a la calle del ataque para proponer al comandante francés que se detuviera, y si no volvería a romper el fuego. Este mandó hacer alto a su batallón, y para dar una señal de seguridad y confianza, mandó poner los fusiles culatas arriba; y él con tres o cuatro oficiales se adelantaron como para entrar en explicaciones. Jadeando y casi sin poder hablar, llegó por fin el capitán y dijo a DAOIZ: “que era enviado por nuestro gobierno para hacerle sentir la indignación con que había sabido la locura con que estaba precipitando al pueblo, y exponiéndole a las consecuencias más desastrosas …” No sé si tendría más que decir el plenipotenciario, de un gobierno cautivo, ni cuál hubiera sido la respuesta de DAOIZ; porque nadie pudo hablar, más interrumpiendo y pasmando a todo, uno de los valentísimos que nos acompañaban en traje de chisperos [8] que dio tal empellón a uno de los oficiales franceses que se adelantaron más para oír la embajada, que lo derribó de espaldas y gritó al mismo tiempo, viva Fernando VII, añadiendo por interjección cierta palabra condenada a no ser escrita. Estaba en aquel instante mismo con la mecha en la mano un artillero, y sin que nadie se lo mandase y quizá sin saber él mismo lo que hacía en el arrobamiento en que hubo de ponerle aquella invocación, dio fuego a la pieza que, aunque cargada con bala rasa tuvo donde cebarse en aquel enjambre de franceses tan a quema ropa, que sobrecogidos se abandonaron al espanto de tal estrago, de modo que los de retaguardia se dispersaron y huyeron precipitadamente, y los de cabeza que no cayeron imploraron clemencia, rindiendo o arrojando las armas. Estos, que fueron muchos, quedaron como prisioneros que se juntaron con los otros. También retuvimos en nuestro poder al comandante y algunos oficiales, a quienes por disposición de DAOIZ, que estaba en todo, se trató con el posible decoro. Entre nosotros hubo algunos heridos.

Esta inesperada victoria, que parecía arrebatada por la virtud solo del-nombre de Fernando VII, bien pudiera persuadirnos que habíamos no solamente llegado a la cima de la gloria, sino que en ella deseáramos ya de nuestras fatigas incesantes. Y no parecía descabellada esta., esperanza que se fundaba en el destacamento desarmado, en los dos batallones derrotados, y en los franceses dispersos que ya se presentaban a tomar nuestro partido, entre los cuales un sargento de. artillería que se entendió conmigo. Pero estas mismas. prodigiosas circunstancias que se habían acumulado sobre aquella. casa. indefendible; que repito, no era tal parque, y los nombres de DAOIZ y de VELARDE, que ya hermanados como por presagio. de su próximo vuelo a la inmortalidad, resonaban por todas partes, fueron la causa de que Murat mirase aquel punto como el de más entidad. de la villa heroicamente levantada, y dispuso atacarlo con una columna de unos dos mil hombres a las órdenes de un general.

Los paisanos que a todo riesgo correteaban para llevarnos noticias, anticiparon las de tan excesivo apresto: y en esta coyuntura .se deseaba saber; ¿cuántos y cuáles eran ya los sitiados? ¿Qué pensaban? ¿Qué se prometían? – Eran DAOIZ y VELARDE, que entonces se dijeron algunas palabras de las cuales no percibí más que los ademanes de ardimiento, con que después no parecieron graduados más que de bravos combatientes; que por lo mismo que palpaban la insuficiencia de sus recursos, se mostraban más poseídos del heroísmo con que se precipitaban, ya fuese para recabar de la fortuna los portentos con que ha soñado coronar a la audacia: ya fuese para no ser testigos de la dependencia: de su nación. Eran mis otros tres compañeros; que estaban en la expedición del nuevo tremendo ataque, los ·mismos que estuvieron siempre firmes y elevados a la altura, no fácil de cumplidos subalternos de aquellos capitanes, era yo haciendo mi papel de ayudante. Eran diez entre sargentos, cabos y soldados de artillería que se portaban como por honor y patriotismo. Eran los poquísimos paisanos restantes harto acreditados de buenos españoles. Tales eran los elementos de que se componían unos cincuenta o sesenta pechos descubiertos y fatigados, que esperábamos el asalto de mil y quinientos veteranos, frescos y provistos de todas armas y municiones. Preciso es ser españoles para ser tan tenaces en no torcerse cuando marchan a la gloria.

Entraba ya la columna por la calle ancha de S. Bernardo, y tan luego como la avistó DAOIZ, ·mandó romper el fuego, que se repitió con toda la actividad del coraje que se renueva en el mayor peligro. El enemigo sin disparar un tiro, marchaba con celeridad tan sostenida que no daba muestras de sentir el encuentro de nuestras balas; bien que graneadas escasamente por la disminución de nuestros tiradores. Se reproducía así el ardor y el tesón de una y otra parte, y así la columna ·se lanzó hasta diez o doce pasos de nosotros, sin dejarnos más resuello que para pocas descargas, de las cuales la última destrozó el caballo del general. No habíamos quedado ileso al pie de los ·cañones más que unos treinta entre oficiales, sargentos, cabos, y soldados de artillería y paisanos: no podíamos hacer ya nada, y nos arrollaron hacía dentro los enemigos, tan encima de nosotros que no bien estábamos en la puerta, vimos que la primera subdivisión de la columna se babia echado los fusiles a la cara. Tal vez nos hubieran barrido a todos, hasta a los prisioneros franceses, si no se hubiera aparecido el marqués de San Simón que, revestido de todas sus insignias militares, se metió por debajo de los fusiles y los hizo levantar con su voz y su bastón. Más no pudo evitar que saliesen algunos tiros, de los que -uno hirió … ¡a VELARDE! … en el centro de su gran corazón … Cayó súbitamente: pero fue aún más súbita la feroz rapiña de la soldadesca triunfante, pues por pronto que acudimos, ¡oh dolor!  hallamos despojado y desnudo aquel cuerpo que había sido feliz y precioso depósito de valor heroico y de mucho saber, y que vino a parar … ¡en ser envuelto en el lienzo de una tienda de campaña para llevarlo a su casa! …

Al mismo tiempo de este lamentable suceso, porque todo pasaba con la rápida, la instantánea movilidad del encarnizamiento, el general francés reconvino ásperamente a DAOIZ, que fue lo mismo que excitar y provocar la cólera del León. Tal pareció el ceñudo español, que aun tenia empuñado su sable, sin duda con el propósito de que victorioso o muerto, no más volviese a la vaina: y respondió acometiendo al general, que nada caballero y magnánimo no se contentó con parar el golpe, sino que, permitió que cinco o seis de sus oficiales y soldados acribillaran a estocadas y bayonetazos a su nobilísimo adversario. De este modo villano fue como lograron los franceses teñir sus aceros con la sangre del más valiente de los valientes que pelearon en aquel día por la más justa de las causas, por fortuna su cuerpo no fue profanado; todavía respiraba cuando llegamos a socorrerle; lo cargamos y conducimos a un cuarto inmediato a la puerta, y teniéndolo yo recostado sobre mi pecho corrió su sangre espirituosa por mi vestido. Su aspecto allí era el de un héroe moribundo, a quien no solamente rodeaban nuestros suspiros, nuestra admiración, nuestro respeto, sino que algunos. de los franceses con recogimiento sentimental se acercaron. á contemplarle y ofrecer sus servicios; con tal solicitud que uno de los cirujanos, posponiendo sus propios heridos se ocupó en curar a DAOIZ y hasta mandó a la botica por una bebida que le hizo tomar á cucharadas. Todo fue infructuoso. El alma del hombre del DOS.DE MAYO se desenredaba ya de su envoltura terrenal: la amarillez sombría de la efusión de sangre babia reemplazado al color de su brío, nunca amortiguado en los peligros, movía poquísimo y sin muestra de congoja aquellos miembros muy ágiles en el combate: de cuando en cuando abría enteros los ojos … ¡únicos enjutos en aquella luctuosa escena! … En tal extremidad lo llevaron a. su casa, donde exhaló el último aliento de su perseverancia en la lealtad española.

No con todo esto cesaron nuestros sufrimientos, porque en el punto mismo de hallarnos los oficiales de artillería con los pechos llagados de las heridas de nuestro inimitable caudillo, comenzaron los. franceses a insultarnos con amenazas, a las que el capitán Cónsul [9], como el más caracterizado, les respondió señalándoles en el suelo la sangre de DAOIZ – «Esa era del jefe que nos ha guiado» – Esta salida que debiera desarmar a todo hombre de razón no pareció producir buen efecto en unos vencedores que enconados por los :sacrificios inmensos que les había costado la victoria, ha principiado el más ruin abuso que se hace de ella, el de acibarar más la suerte de los vencidos: Pero tuvimos la fortuna que aquel jefe de batallón que quedó en nuestro poder, aquel francés singular; tan generoso como valiente, no solo calmó la ;ira de sus compañeros, sino que nos consoló diciéndoles : «que él había· sentido la desgracia de DAOIZ como la de un hermano porque en cuantas acciones se babia hallado no vio mayor denuedo.

En esta sazón los lamentos de los artilleros heridos me llamaban. Fui socorrerlos, y un cabo fue et primero que vi. Hallábase tendido en el suelo en medio de un lodoso reguero de su sangre, que aun manaba de la herida cruel que le atravesó una ingle: y cubierto de la palidez precursora de su muerte muy cercana, con voz entera me dijo: «acuda V. mi teniente a quien pueda tener remedio; pues no soy el que me he quejado ni llamado; yo no llamo más que a la muerte que esperó conforme porque muero por mi rey y porque muero en mi oficio». Muy poco sobrevivió a estas palabras; que, oyó mi corazón en una de aquellas conmociones que se reproducen con todo efecto cada vez que se hace memoria de ellas: como ahora me sucede estar oyendo a ese impertérrito cabo de artillería; doliéndome de no poder consagrar su nombre, no menos interesante que el de cualquiera de los trescientos espartanos; pues no es dudable que si la puerta de aquella casa la defendieran trescientos como este cabo, los franceses no hubieran pasado en el día aquellas Termópilas que les representó la constancia de los españoles.

Varios generales, el comandante de artillería y algunos jefes y oficiales. de la plaza llegaron al cuartel, y sucesivamente fueron desapareciendo. La compañía de granaderos de Estado, se retiró lisa y llanamente. Mi comandante se fue también con todos sus oficiales sin dar otra disposición, si no la de «que me quedara allí para la conducción de heridos y cuanto más pudiera ofrecerse». No me quejaré de la imprevisión de mi comandante en dejarme entregado a la muy encendida venganza de unos enemigos que me habían visto con mi espada desnuda contra ellos; porque tal vez se propondría hacerme honor con esta comisión; o en el estupor que hubo de causarle la catástrofe que vio consumada sin pasar por las graduaciones que nos familiarizan con los desastres, no previó cuánto más prudente hubiera sido comisionar a uno de los oficiales que le acompañaban, sin haberse hallado en la acción. Y nada, empero, representé; porque permítaseme el desahogo; no era capaz; de eludir la subordinación militar más arriesgada, sino cuando me llamara la voz exigente de ciega obediencia la imperiosa voz de la independencia y del honor; harto comprometido en el cautiverio del rey, en la salida de las personas reales, y en la traidora ocupación de nuestras plazas fronterizas y de nuestra capital.

Últimamente se retiró el grueso de la tropa francesa; dejando allí unos quinientos hombres. Y volví a quedar solo como al principio, con la grave diferencia de que este segundo aislamiento en día tan desproporcionado a mis alcances juveniles, fue un verdadero desamparo sobre un terreno ya cubierto de destrozos y de sangre, sin oír las vivificantes voces de DAOIZ y de VELARDE, y sin más libertad que la de un vencido. Un accidente solo hubo para no colmar mi desventura, y fue que encargaron el mando de los quinientos hombres, a aquel mismo noble comandante de batallón que hicimos prisionero, quien no obstante su descalabro, conservó tal reputación, que el general le confió aquel puesto de tanta mayor entidad, cuanto que en él estaba el depósito de armas y todos nuestros pertrechos. Su primera disposición fue la de requerir a un corto número de paisanos que se habían refugiado en una de las habitaciones interiores, para que entregaran las. navajas así otras armas que tuvieran ocultas; pero ya aquellos desdichados se habían desprendido basta de la esperanza de conservar una vida de mucho precio, como escapada, entre los peligros a que se arrojaron por su rey. Después me pidió municiones para dos piezas, de las que sirvieron en su daño, y le respondí que yo no tenía conocimiento, de los repuestos ni de cosa alguna que no estuviese a la vista. porque eran muy pocos los días que había residido en Madrid con licencia. Por fin pude mandar los heridos al hospital, y volvieron los conductores dándome la triste noticia de que en el tránsito babia expirado un artillero y los que eran seis, quedaban desmayados, los más de ellos sin esperanzas de vida.

A todo esto, eran ya pasadas las seis de la tarde; y faltándome el alimento de la acción, pude sentir que estaba en ayunas después de una lucha física y moral de más de nueve bocas y como las órdenes mi comandante estaba cumplida en lo esencial, y no era de permanencia, hube ya de pensar en mí para salir de un sitio, que se me había hecho muy ominoso de un sacrificio estéril en el patíbulo. Dirígeme entonces al comandante francés, que me trataba como subordinado suyo, y le dije que me permitiera dar una vuelta a mi casa, a lo que me contestó con absoluta negativa; pero tuve la felicidad de no alterarme; y le repliqué dulcemente, representando a su sensibilidad «la cruel incertidumbre en que estaría mi hermano mayor, que era el sustituto de nuestro padre ausente»; y accedió, pero con la condición de que volviera a su lado sin demora. Así le prometí de palabra, que en mi intención estaba resuelto a no cumplirla; aunque asomaba a mi corazón cierto escrúpulo, aún de la necesidad de engañar a un hombre que, por ser enemigo, no era menos apreciable por sus excelentes cualidades, y muy digno de mi reconocimiento por el candor con que se abrió la puerta de la salvación.

Así acabó en el parque el día de revista doctrinal para toda la Europa, que según predijo un habanero [10], en aquellos momentos «debía estimular el instinto del honor de· las potencias amortiguadas por el terror pánico, o por la admiración estúpida que Bonaparte les inspirara» así acabó el día en que la historia justiciera descubrirá el primer eslabón de la cadena que remachó en una roca el genio de las batallas: así acabó el día en que las naciones penetradas de asombro, del asombro pasando· á los aplausos, de los aplausos a la envidia y de la envidia a la imitación, tomaron por modelo el porfiadísimo combate que un puñado de artilleros y paisanos, sin municiones competentes, sin una zanja y sin estar cubiertos, ni con frágiles bardas, sostuvo a pie firme y pecho descubierto arrostrándose. con todo un formidable ejército, que destacaba y engrosaba columnas de refresco, a medida que eran derrotadas las que les precedían con asombrosas pérdidas en muertos, heridos prisioneros y extraviados. Maravilla que no se podrá militarmente explicar, ni de otra manera, concebir, sino por la mágica influencia de dos capitanes de artillería encumbrados a toda la elevación de españoles indomables, y que además tuvieron la virtud no solo de infundir su energía defensiva a los que estuvieron a sus órdenes sino la de producir tal pavor a los franceses, que los prisioneros siendo tres veces más que sus vencedores, ni pensaron fugarse, porque estaban más atónitos que vencidos. Acabó así el día DOS DE MAYO, lo repito, no hubo capitulación, no hubo formas de rendición, no hubo más que haber caído una masa enorme de asaltantes-sobre los poquísimos que no fuimos inutilizados en las varias contiendas, se deshizo ·aquel conjunto de héroes, como se deshace y desmorona el muro, que después de haber represado muchas avenidas, no pudo contener el desborde de un rio caudaloso; pero cuyos escombros desparramados por la península, sirvieron de advertencia, y de materia para robustecer los malecones con que en Menjibar , Bailén, Zaragoza, Gerona y en todo el ámbito de la España refrenaron la irrupción de las huestes acostumbradas a triunfar de los imperios más poderosos y de las más indómitas naciones.

Estos han sido los hechos que presencié, cuya relación he concluido sin que mi conciencia pueda inquietarse por leve alteración de la verdad, ni que se me tache de prolijo que debe ser muy grata al interés nacional. Solo tengo la pena de conocer la insuficiencia de mi pluma, porque no puede convertir la escasa animación marcial de que fue susceptible a las inspiraciones de DAOIX y de VELARDE, en la animación oratoria, que me hiciera capaz de presentar tan grandes como fueron esos dos capitanes de la artillería española. Pero me consuelo observando ahora, que su elogio está ya cifrado en sus nombres, nombres que tan acendrados como si hubieran corrido una larga posteridad, hasta pronunciarlos, para que en ellos parezcan producidas con bella simonía todas las palabras que expresen, y las ideas, y las acciones y los efectos del heroísmo.

NOTA

Por la narración hasta mi salida del cuartel, queda probado; que el día Dos no pude escribir el parte a mi jefe. Y tampoco fue posible el día tres; porque serían las ocho de la mañana cuando llegó a mi casa un amigo mío, con la horrible noticia de que en casi toda aquella pavorosa noche, habían los franceses fusilado en el Prado a todos los españoles cogidos con armas o sin ellas durante la acción y después que cesó: añadiendo,: que los oficiales de artillería del parque, debían ser juzgados esto es, fusilados, por una comisión militar francesa; lo que no dudaba él porque en su traviesa encontró una partida de dragones franceses que llevaba atados tres soldados artilleros. Mi hermano absorto con la idea de que, si yo no hubiera salido del cuartel, habría sido víctima en el Prado, resolvió sin demora, que saliésemos disfrazados de paisanos a cerciorarnos del hecho. Fuimos a preguntarlo al ministro de la Guerra don Gonzalo O’Farrill [11], nuestro paisano, cuya respuesta fue decirnos con profunda tristeza. «Esos hombres son capaces de todo» Seguimos a la casa de mi comandante, para darle noticia de los tres artilleros, y profundizar más mi negocio; y con aquella su honradez característica me dijo «que lo ignoraba todo; pero que, si él hubiera sido ayer el ayudante del parque, ya estaría fuera de Madrid». Con estos datos, mi hermano me dejó depositado en una casa de su confianza. A las tres horas volvió, llevándome. para disfraz el completo

uniforme de alférez de guardias españolas; y así vestido yo, fuimos a su cuartel, donde estaban reunidos muchos oficiales, entre quienes se hallaba de prevención el actual brigadier don Gonzalo de Aróstegui [12] que fue el trazador del plan de mi evasiva. Salí a pie con un compañero de uniforme primer teniente, del batallón acantonado en Vicálvaro. ¡Cuántas circunstancias interesantísimas voy omitiendo para ceñirme al objeto de esta nota! Pero me es imposible no pregonar, que el batallón pasó la noche como sobre la brecha, con la resolución de morir todos en ella, si me persiguiesen los franceses. Yo sería el más insensible de los hombres, si ahora y en todos los días de mi vida no recordara con reconocimiento afectuoso la protección que debí al cuerpo, que siempre bizarro, sustentador del distintivo de Guardias españolas, ha dado tantas glorias a la nación.

Al siguiente día, mi hermano temeroso de los pasos resbaladizos de mi inexperiencia, llegó temprano á Vicálvaro, y después de pasar el mal trago de ser tratado, aunque momentáneamente, como espía, porque preguntó por don Rafael Arango; me llevó a Guadalajara, desde donde habilitándome competentemente, me despachó a efectuar el concierto de nuestra patriótica venganza que era buscar por la línea más corta, algún puesto bloqueado por los ingleses, a quienes contase mi historia, y ofreciese mi espada contra el ya declarado común enemigo. Pero en mi primera jornada, me alcanzó aquel mismo Aróstegui, que iba en posta a Aragón, y de acuerdo con mi hermano me hizo retroceder a Guadalajara, con la seguridad de · que por intercesión· de O’Farrill, se había suspendido el decreto contra los cuatro oficiales de artillería. Mi hermano escribió a este ministro de la Guerra, que tuvo la animosa generosidad de mandar un pasaporte, para que por Cádiz viniese a la Habana a mi destino, como dije en la introducción de este papel.

Partí por fin; y después de mil trabajos y rodeos para evitar el ejército de Dupont, que marchaba para Andalucía, llegué donde me recibió el frenesí de muchos sevillanos, que sospechaban traidores a cuantos no habían recibido el bautismo político de. manos del padre Gil; y me hallé tan mal parado con una columna de matones, que me llevaban y traían al retortero, que hube de consolarme cuando me encerraron en una prisión. Omito mis riesgos y aflicciones posteriores, para decir cortando ya esta larga nota, que pasados algunos días me pusieron en libertad, y el primer uso que hice de ella, fue sin pensar en la Habana presentarme al Excmo. señor don Francisco Javier Castaños en Utrera, que me admitió en su ejército; allí meditaba los acertados dos planes que coronó la victoria de Bailen, y desde entonces seguí continuamente en campaña como oficial de artillería hasta la terminación de la guerra.


[1] Ingresó en 1770 en el Real Colegio de Artillería, egresando como subteniente del cuerpo en 1774, siendo destinado en 1776 a la expedición de Pedro Cevallos al Río de la Plata. Posteriormente estuvo en el Sitio de Gibraltar entre 1779 y 1783, siendo ascendido a capitán en 1787. Participó en la guerra del Rosellón contra Francia, así como en las defensas de Irún y Pamplona. Destinado a Badajoz en 1797, fue ascendido a teniente coronel del Cuerpo en 1799 y a coronel en 1804. Vocal de la Junta de Artillería entre 1803 y 1808) y desde 1805 hasta 1808 comandante de artillería de Madrid, siendo una de sus dependencias el parque de Monteleón, remitiendo parte de lo sucedido el 2 de mayo al capitán general de Madrid (Apéndice 3).

Luchó contra los imperiales durante toda la guerra de la Independencia, ascendiendo 1809 a mariscal de campo, asumiendo el mando de toda la artillería del ejército de Extremadura. Pasó posteriormente al ejército de Aragón y Valencia, defendiendo esta plaza hasta diciembre de 1811, en donde por falta de salud, tuvo que retirarse a Cartagena.

El 7 de diciembre de 1812 fue nombrado subinspector del departamento de Artillería de Andalucía, falleciendo poco después.

[2] Nótese que siempre es a ojo más o menos exacto el número que daré de hombres, pues no era de contarse en aquellos apuros, y lo mismo será de las horas.

[3] Los alféreces de fragata o navío, Juan van Halen y José de Hezeta combatieron en el parque de artillería de Monteleón, por lo que uno de ellos pudo ser el que se encontró Rafael Arango.

https://dbe.rah.es/biografias/125360/manuel-esquivel-y-castaneda También son citados por Juan y Farragut, Mariano en “Tres alféreces de fragata y otras conexiones en el dos de mayo de 1808”. RGM, Tomo 255, págs. 303-328.

[4] CITA TEXTUAL. De San Pedro, hoy del Dos de Mayo.

[5] CITA TEXTUAL. En la calle entonces de San José, hoy Daoiz y Velarde.

[6] CITA TEXTUAL. Por la calle de Daoiz y Velarde.

[7] CITA TEXTUAL: Del Dos de Mayo.

[8] Varias versiones existen para los “chisperos” del Madrid de principios del siglo XIX, una que la palabra proviene de los hombres de las fraguas que echaban “chispas”. Otra se refiere chisperos a los hombres del Madrid alto. https://bauldechity.wordpress.com/2017/05/14/los-tipos-del-madrid-castizo/ Visualizado el 09.02.2022.

[9] Juan Nepomuceno Cónsul y González del Villar, capitán de artillería. Defendió el parque de Monteleón. Se unió al ejército de Palafox y defendió Zaragoza, falleciendo durante el sitio.

[10] CITA TEXTUAL: Manifiesto imparcial de los acontecimientos del DOS DE MAYO, escrito por mi hermano don José de Arango

[11] Gonzalo O’Farrill y Herrera, militar y político español. Nació en Cuba (1754), trasladándose a Europa, donde estudió en un colegio francés. Pasó de cadete al ejército español, pero en 1780 se alistó de voluntario en el francés para la invasión de Gran Bretaña que nunca llegó a producirse y en 1782 lo tenemos de vuelta a España colaborando en la toma de Menorca. Combatió en la Guerra de la Convención y cuando se firmó la paz, volvió a colaborar con los franceses para una expedición desde Galicia contra Irlanda. Vivió diversas vicisitudes militares, sociales y políticas, todas con una cierta afinidad a los intereses franceses. Apoyo a Fernando VII en el motín de Aranjuez y fue designado ministro de la Guerra. Tras la salida de monarca español de España, ordenada por Napoleón, se mantuvo al frente del ministerio ya como afrancesado. Al ser derrotado Napoleón tuvo de exilarse de España y sus bienes de Cuba fueron confiscados por el Estado. Pasados unos años, Fernando VII le rehabilitó, le devolvió sus dignidades y su patrimonio, pero no regresó a su patria, falleciendo en París en 1831.

[12] Gonzalo de Aróstegui y Herrera. Nació en la isla de Cuba en 1778 y murió en la misma en 1839. Ingresó como cadete en el cuerpo de Guardias Españolas, las cuales tenía la particularidad, que sus empleos en el mismo eran diferentes a los del ejército real, es decir que un teniente de Guardias, tenía la graduación de teniente coronel o coronel. Participó en toda la guerra de la Independencia y al terminar, al ser de ideas liberales, pidió destino Cuba, llegando durante el trienio liberal a ser capitán general de Puerto Rico. Al volver la década absolutista, pidió el retiro y se dedicó a sus negocios en la isla.

7.- FUENTES CONSULTADAS

7.1. LIBROS

ALVARADO PLANAS, Javier (Coordinador y Director). La Administración de Cuba en los siglos XVIII y XIX. Boletín Oficial del Estado. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Madrid, 2017.

ARANGO Y NÚÑEZ DEL CASTILLO, José. Manifiesto imparcial y exacto de lo más importante ocurrido en Aranjuez, Madrid y Bayona, desde 17. de Marzo hasta 15. de Mayo de 1808. Cádiz, 1808. Esta edición no aparece documentalmente, sin embargo, en el Diccionario Biográfico Cubano, figura como fuente atribuida a José Arango. En Madrid se publicó otro libreto con el mismo título, atribuido a Juan de Arias. http://www.cervantesvirtual.com/obra/manifiesto-imparcial-y-exacto-de-lo-mas-importante-ocurrido-en-aranjuez-madrid-y-bayona-desde-17-de-marzo-hasta-15-de-mayo-de-1808-sobre-la-caida-del-principe-de-la-paz-y-sobre-el-fin-de-la-amistad-y-alianza-de-los-franceses-con-los-espanoles-escrito-en-m/

ARTOLA, Miguel. Partidos y programa políticos. 1808-1936. Tomo I: Los partidos políticos. Tomo II: Manifiestos y programas políticos. Editorial Aguilar. Madrid, 1974.

CAMPS Y FELIÚ, Francisco de. Españoles e insurrectos. Recuerdos de la guerra de Cuba. Habana. 1890.

CALCAGNO, Francisco. Diccionario biográfico cubano. Comprende hasta 1878. New York, 1879.

CARRILLO DE ALBORNOZ GALBEÑO, Juan. Diccionario biográfico de ingenieros militares. Manuscrito del coronel Carrillo de Albornoz, para enviarlo a la comisión de ingenieros militares para su edición. Málaga, 2014.

DÍEZ DE BALDEÓN, Clementina: Arquitectura y clases sociales en el Madrid del siglo XIX. Madrid, Siglo XXI, 1986.

GÓMEZ DE ARTECHE Y MORO, José. Guerra de la Independencia. Historia Militar de España de 1808 a 1814. Madrid. 1876.

MARTÍN-LANUZA MARTÍNEZ, Alberto. Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII. Edita Foro para el estudio de la historia militar de España. “Arango Castillo, Anastasio.

MÉRIDA, Domingo. Enciclopedia del Callejero Malagueño. Ayuntamiento de Málaga. Área de Cultura. Málaga, 2015.

PÉREZ DE GUZMÁN Y GALLO, Juan. Memorias del Dos de Mayo. La confabulación de los artilleros. (Serie III-Tomo XIX) Memorial de Artillería 1889.

PÉREZ DE GUZMÁN Y GALLO, Juan. El Dos de Mayo de 1808 en Madrid. Madrid, 1908.

VIDAL DELGADO, Rafael. Historia de la guerra de la Independencia en el Campo de Gibraltar. Edita Caja Postal. Cádiz, 1995.

VIDAL DELGADO, Rafael. La batalla de Bailén. Ponencia recogida en las Actas de las Primera Jornadas sobre la batalla de Bailén y la España contemporánea, organizadas por la Universidad y Ayuntamiento de Jaén. Jaén, 1999.

VIDAL DELGADO, Rafael. La guerra de la Independencia en torno al estrecho de Gibraltar. Editorial Sarriá. Málaga, 2008.

VIDAL DELGADO, Rafael. Operaciones en torno a Bailén. La caída de los mitos. Edita Foro para la Paz en el Mediterráneo. Málaga, 2015.

SAN JUAN DE JARUCO, Conde de. Historia de Familias Cubanas. Tomo II. Editorial Hércules. La Habana, 1940.

7.2. ARTÍCULOS

https://dbe.rah/biografias/7592/rafael-arango-y-nunez-del-castillo https://fotosdlahabana/rafael-arango-un-heroe-habanero-en-el-2-de-mayo-espanol/

CERVERA PERY, José. En tierra como en el mar. Los marinos en la guerra de la Independencia. Revista General de Marina. Agosto-septiembre de 2008. Págs. 293-302.

ARANGO Y NÚÑEZ DEL CASTILLO, José. Exhortación de un español americano a sus compatriotas europeos. El Aviso. Papel periódico de la Havana (sic), núm. 555, de 15.12.1808. Págs. 1-3.

JUAN Y FARRAGUT, Mariano. Tres alféreces de fragata y otras conexiones marineras en el dos de mayo de 1808. Revista General de Marina. Agosto-septiembre de 2008, tomo 255. Págs.303-327.

MURO MORALES, José Ignacio. Ingenieros militares en España en el siglo XIX. Del arte de la guerra en general a la profesión del ingeniero en particular. Scripta Nova REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES Universidad de Barcelona. ISSN: 1138-9788. Depósito Legal: B. 21.741-98 Vol. VI, núm. 119 (93), 1 de agosto de 2002

7.3. HEMEROTECAS

Diario de las sesiones del Senado. Sesión del jueves 28 de diciembre de 1865. Fallecimiento del senador D. Andrés Arango.

Gazeta de Madrid.

7.4. FUENTES DOCUMENTALES

Estado Militar de España. Tomos publicados anualmente. Biblioteca Nacional de España.

Estado Militar de España e Indias. Tomos publicados anualmente. Internet.

Servicio Geográfico del Ejército. Cartoteca histórica. Madrid, 1974.

Archivo Histórico Nacional.

LA OTAN Y EL MEDITERRÁNEO. 1º ciclo AEME 2022

Por Rafael Vidal, coronel de Artª, DEM, Inteligencia militar Conjunta, Estados Mayores Conjuntos, Doctor en Geografía e Historia por la Universidad de Granada. Master y profesor principal de Seguridad Global y Dirección de Servicios de Emergencia. Presidente de la Real Hermandad de Veteranos de la Junta Provincial de Málaga, de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, Presidente del Consejo Asesor del Foro para la Paz en el Mediterráneo.

La frontera sur de la Alianza Atlántica abarca el mar mediterráneo (mar entre tierras) y el norte de África, siendo concebido, geopolíticamente, no como los países del Magreb, sino incluyendo el Sahel y hasta el golfo de Guinea.

En teoría, en junio de 2022, se aprobará el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN, siendo nuestra capital, Madrid, donde se realizará la cumbre. Hagamos antes un breve repaso gráfico de los conceptos anteriores [1]:

Resumen de los Conceptos Estratégicos

La guerra en Ucrania, iniciada en 2022 y la penetración de Rusia y China en África; conflictos de intereses en el Norte del continente africano; el auge del terrorismo yihadista en el Sahel; la existencia de estados fallidos; la inmigración indeseada procedente del Sur; el autoritarismo militar como forma de gobierno en estados africanos; las agresiones al medio ambiente; la pobreza, la pandemia y la hambruna en algunos países al Sur del Sahel y en el mismo Sahel; y un largo etcétera, pueden hacer inviable el Séptimo Concepto Estratégico citado en el primer párrafo, tal como está concebido, según fuentes de la Alianza.

Antes de la aprobación del 6º Concepto Estratégico, la OTAN en concurrencia con la UE habían promovido una serie de iniciativas, como el Diálogo Mediterráneo (1994), adhiriéndose varios países del Norte de África, llegando a denominarse OTAN+7, pero como decía el general Ayala: “La OTAN no es la herramienta más adecuada para aproximar ambas orillas del Mediterráneo” y posteriormente en sus conclusiones expresaba que “el verdadero problema es la falta de definición de lo que la OTAN es y quiere ser” [2].

Sin embargo, el sexto Concepto, aprobado en 2010, se encuentra, en años posteriores, con la Primavera Árabe y la intervención de la OTAN en diversos países del Magreb, Libia y Egipto, sin la unanimidad que debiera regir la seguridad de la Alianza, de tal forma que los países intervinieron de acuerdo con sus propios criterios.

Fueron años en que la Alianza aun creía y basaba su estrategia en la “seguridad cooperativa”, dado que Rusia era un socio estratégico, pero todo se rompió en mil pedazos, cuando Vladimir Putin, el autócrata ruso, decidió que ya era hora de volver a sus fronteras de antaño y que el cerco que estaba sufriendo por parte de la OTAN, ponía en peligro la propia Federación Rusa y estados afines. La invasión de Ucrania y la ocupación de Crimea, así como determinadas regiones del este del país, presentaron la nueva faz rusa, corría 2014.

Situación de fuerzas navales en el Mediterráneo en 2016

Una de las obsesiones estratégicas del imperio ruso ha sido y sigue siendo su salida libre al Mediterráneo y de hecho en 1971 el régimen de Háfez al-Ásad, de ideología del socialismo árabe, permitió un pequeño apeadero, para que los buques pudieran repostar, pero en 2017, se había convertido en una potente base naval, con cesión de soberanía territorial, permitiendo el atraque en ella, junto con todas las instalaciones convenientes, de una flota rusa para el Mediterráneo, incluyéndose la existencia en la misma de armamento nuclear, nos estamos refiriendo a la base naval de Tartus.

En los documentos previos a la concreción del Concepto Estratégico para 2022, se han identificado cinco desafíos para la OTAN:

  1. Enfrentamiento dialéctico entre grandes potencias, sin llegar a definir ¡qué se entiende con ello!
  2. La guerra híbrida, no existiendo una idea clara, por mucho que tratadistas luminosos hayan intentado interpretar el concepto.
  3. La guerra a través de terceros.
  4. El terrorismo internacional yihadista.
  5. La evolución acelerada de tecnología rupturistas y emergentes.

Estos desafíos, es lo que actualmente se definen dentro de la “zona gris” que, en realidad es un estado de crisis permanente y que hay que saber gestionar. Vivimos en un mundo en crisis que es la normalidad, parafraseando a Heráclito: “todo pasa, nada permanece, ningún momento es igual al anterior y continuamente hay que tomar decisiones para resolver la situación del momento”.

Lo importante del “mar entre tierras”, no son las propias aguas, sino las tierras que lo rodean y que todo el sur del mismo es un verdadero polvorín que en puede estallar en cualquier momento y que en la actualidad, 2022, se dan todos los ingredientes de que lo haga.

Alpha Oumar Konaré, presidente de la Comisión de la Unión Africana, en una conferencia pronunciada en el mes de abril de 2006 en la Universidad de Alcalá de Henares, dijo textualmente:

Si la situación en África sigue degradándose, ningún continente estará a salvo. Menos aún nuestros vecinos europeos, porque están al lado. Ningún visado ni muro podrá detener a 1.500 millones de pobres que no tienen un dólar al día para comer [3].

Han transcurrido 16 años de aquellas proféticas palabras y la situación en el continente africano, principalmente desde el golfo de Guinea hacia el Mediterráneo ha ido degradándose paulatinamente, sin que la OTAN ni la Unión Europea y mucho menos Francia, al ser una zona eminentemente francófona, hayan podido resolver los enormes problemas planteados.

Estado Unidos dispone del AFRICOM o cuartel general de las operaciones para África, con el fin de intervenir en algunos de los 53 países que la integran, excepto Egipto, teniendo su sede en Stuttgar, aunque es previsible su traslado a la Base Naval de Rota.

Pero es un instrumento militar, sin sentido en los tiempos de corren. Entre 2021 y lo que va de año 2022, se han dado numerosos golpes de estado en distintos países. La UE y Francia, van retrocediendo y va aumentando la influencia de China y principalmente Rusia, a través de lo que se llamada “la diplomacia armada paralela”, es decir del grupo contratista de seguridad Wagner, propiedad de Yevgeny Prigozhin, muy allegado al autócrata ruso, Vladimir Putin.

Estos contratistas ofrecen seguridad a los gobernantes de los muchos países africanos, del Sahel y al Sur del mismo, principalmente contra los opositores, el terrorismo yihadista y una aparente paz, que sirve a Rusia para extraer una gran cantidad de minerales estratégicos para el futuro.

China, de una forma más suave, pero igualmente eficaz, está penetrando en África, considerando a los africanos como “iguales”, proporcionándole tecnología a cambio de los recursos que almacena en sus entrañas.

Retomando las palabras de Oumar Konaré, el problema de África, desde el Norte al Sur, es de desarrollo, por ello, la OTAN, aunque sea una Alianza político militar, no tiene una incidencia diaria sobre ella, a no ser que los intereses útiles y/o vitales de la misma se vean amenazados, teniéndose que realizar operaciones “no artículo 5º del Tratado”. La Alianza debe proteger las aguas del Mediterráneo, dejando la cooperación con el Magreb, Sahel y África ecuatorial en manos de otras instituciones, como la Unión Europea.

Se ha producido iniciativas, como la Unión por el Mediterráneo, la 5+5, y otras, pero ninguna ha demostrado su eficacia y continuidad.

Las premisas sobre las que deben basarse la cooperación con los países africanos deben ser:

  1. Consideración de igualdad soberana, sin mirar al pasado colonialista.
  2. Cooperación económica, social y política, siempre a través de vías seguras que, no lleven a la corrupción.
  3. Exigencia a las empresas occidentales y norteamericanas, por supuesto, de la ética y moral en las inversiones.
  4. Hacer de muchos países africanos una de las “fábricas del mundo”, al igual que hoy lo es China.
  5. Apoyo incondicional a la protección del medio ambiente, revirtiendo el escándalo del lago Chad o las pestilentes aguas del golfo de Guinea.
  6. Aportación de los países europeos y de otros de la Alianza, de un 0,5 o 0,7% del PIB para cooperación con los países africanos, sin contrapartida por parte de ellos.
  7. Convocar una Conferencia de Seguridad y Cooperación del Mediterráneo y África, a modos de su homónima europea de 1975, transformada luego en organización que sirva de caja de resonancia de los problemas mediterráneos y africanos y puedan resolverse las diferencias.
  8. Potenciar las organizaciones regionales, como la Unión Africana, Comunidad Económica de los Estados de África Central, Comité Permanente Interestatal para la Lucha contra la Sequía en el Sahel, Comunidad Africana Oriental, Comunidad de Desarrollo de África Austral, Comunidad Económica Africana, Comunidad Económica y Monetaria de África Central, etc.
  9. Ayuda para resolver el fenómeno terrorista.
  10. Dar estabilidad a las instituciones para reducir los “estados fallidos” y los “vacíos del poder central” que se producen en bastantes estados africanos.

A modo de conclusión:

La OTAN poco puede hacer para resolver los problemas del “mar entre tierras”, aunque debe ser el pilar defensivo de todas las iniciativas sociales, económicas, políticas y de cualquier índole que se lleven a cabo.

Coronel E.T. (Ret.) Rafael Vidal Delgado

Asociación Española de Militares Escritores (AEME)


[1] VIDAL DELGADO, Rafael. La OTAN ante el terrorismo. Foro para la Paz en el Mediterráneo. Málaga, 2016. Pág. 50.

[2] AYALA, José Enrique de. La OTAN en el Mediterráneo. Afkar/Ideas, de otoño de 2009. Páginas 25-27.

[3] MUNDO NEGRO, junio de 2006.

El Sáhara en el laberinto

El Sáhara en el laberinto | Política Exterior (politicaexterior.com)

Si las dos primeras décadas del siglo XXI fueron las de los nuevos conflictos en el mundo árabe, esta parece confirmar la tendencia del resurgimiento de los “conflictos encallados” en el Mediterráneo. El del Sáhara Occidental, en el que España juega indudablemente un papel principal, es una “patata caliente” de la que apenas se hablaba y en la que el statu quo preservaba un frágil equilibro entre las partes y los países interesados.

EDITORIAL | 21 de abril de 2022

Nunca ha sido fácil para España navegar en las arenas movedizas del Sáhara, donde su impronta colonial apela a una responsabilidad frente a la población saharaui. Así, los partidos políticos españoles han ido matizando su posición en función del puesto que ocupaban: más prosaharauis en la oposición, más promarroquíes cuando estaban en el gobierno. En este delicado vaivén, España iba desempeñándose entre la indispensable complicidad y relación con Marruecos y la indiscutible relación energética con Argelia. Si bien con el primero los vínculos eran más intensos y marcados por el pasado colonial, con Argelia la relación ha sido menos acomplejada y sentida, pero igualmente necesaria.

La postura ambivalente y de amparo bajo el paraguas de Naciones Unidas había servido a España para esquivar, no sin sustos, las turbulencias. Desde la Guerra de las Arenas en 1963-64, pasando por los enfrentamientos militares entre Marruecos y el Polisario, hasta el cierre de fronteras entre Marruecos y Argelia en 1994, la situación del Sáhara se había mantenido en gran medida sin cambios hasta otoño de 2020.

Bajo el liderazgo de James Baker III, 2003 fue el momento más prometedor en décadas pero la imposibilidad de avanzar frente al bloqueo de las partes hizo que el impulso de Naciones Unidas, oficialmente responsable del futuro del Sáhara Occidental, quedara relegado al mantenimiento de la MINURSO. Poco después, Marruecos puso en marcha su iniciativa del plan de autonomía, una propuesta que sobre el papel parecía una forma práctica de resolver un problema que todo el mundo parecía querer esquivar. Sin embargo, la credibilidad del plan se vio cuestionada, puesto que la promesa procedía de un gobierno cuyo crédito democrático estaba por demostrar. Y este sigue siendo uno de los principales escollos: ¿qué autonomía tendría tal autonomía? ¿qué capacidad de satisfacer las demandas de los saharauis podría tener una autonomía gestionada desde un centro de poder aun muy centralizado y en una transición democrática que se resiste a desembocar en una democracia plena?

Lo cierto es que la comunidad internacional ha demostrado ser incapaz de abordar muchos de los conflictos en curso, y cuando las soluciones no llegan, la realidad sobre el terreno cambia y se impone. La Administración Trump dictó, a su manera y por sus razones, su propia solución para el Sáhara y abrió camino a un pragmatismo que otros países o bien ya habían iniciado, como Francia, o que posteriormente han ido adoptando, como Alemania y ahora España. El statu quo no favorece a los miles de refugiados que ven generación tras generación su futuro atrapado en la hamada, pero apartarse del marco de la legalidad internacional tampoco les proporciona garantías de un futuro mejor.

Es indiscutible que el llamado “colchón de intereses” entre España y Marruecos pesa mucho y que la situación de ruptura de las relaciones bilaterales era insostenible. La necesaria cooperación en materia de control de fronteras, el desgaste progresivo del derecho internacional y de los mecanismos internacionales de resolución de conflictos han permitido decantar la balanza hacia la promesa de la autonomía. Sin embargo, sería conveniente asegurarse de que la prometida autonomía no es un canto de sirenas en un contexto en el que la transición hacia la democracia es un camino que se anda pero que no parece lograr su destino. Sin duda, es pronto para calibrar las consecuencias –o incluso para analizar los incentivos– del gesto de apoyo por parte del gobierno español al plan de autonomía. También parece difícil plantearse una marcha atrás. Por ello, es más crucial que nunca que España –y la Unión Europea– acompañe a Marruecos en este tránsito. No solo por el bien de las relaciones vecinales, no solo por el bien de los marroquíes sino, sobre todo, por su responsabilidad hacia la población saharaui a la que, de algún modo, debe responder./

MOHAMED VI Y PEDRO SÁNCHEZ, por Joaquín L. Ramírez

Tras el repentino giro unipersonal de Pedro Sánchez acerca del plan de Marruecos para el Sáhara de sumarlo a su soberanía nacional con un estatuto de autonomía, ha entrado en escena un nuevo frente político de notable importancia. La visita de Sánchez a Marruecos –expresamente rechazado por el Congreso de los Diputados el respaldo a su iniciativa- da para mucho. Anunciado en su día el viaje del Ministro Albares, el mismo fue anulado por el Rey de Marruecos a la vez que invitaba en su lugar al jefe del ejecutivo español.

Cena del Ramadán

Si bien en ningún documento ha figurado el debido respeto de Marruecos a la integridad territorial de España, portavoces del Gobierno –entre ellos el mismo Sánchez- hicieron mención concreta de este asunto a modo de contrapartida. O sea, la renuncia del país vecino a seguir reivindicando la soberanía de las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, las ansias expansivas en las aguas territoriales de Canarias y el resto de posesiones –mínimas en cuanto a superficie, pero importantes e irrenunciables lógicamente-, Chafarinas, Alhucemas, Peñón de Vélez de la Gomera y Perejil. Romper con la doctrina de Naciones Unidas en todo este asunto tiene para España poco que ganar, si bien, mantener el Status Quo, aunque no sea precisamente un botín, es lo menos que se despacha en un reposicionamiento internacional como éste. Pues bien, no hay nada de esto, ni en la extraña y mal redactada carta de Sánchez a Mohamed VI explicando su cambio de postura, ni en el documento de acuerdo de 16 puntos suscrito por ambas partes como conclusión de la visita. Si leemos el acuerdo en cuestión, veremos que parece haber sido redactado íntegramente por Marruecos –igual que la carta-. No hay un solo párrafo que parezca propuesto en base a intereses españoles importantes y genuinos, ni uno sólo:

-Reconocimiento y apoyo acciones de Marruecos en el Sáhara. Y alusión al “espíritu de confianza” en evitación de actos unilaterales, normalización de la circulación de personas y mercancías y restablecimiento gradual conexiones marítimas y recuperación “Operación Paso del Estrecho”.

– Reactivación grupo trabajo espacios marítimos atlánticos e inicio conversaciones gestión espacios aéreos.

 -Refuerzo cooperación en el ámbito de la migración y Coordinación “proceso de Rabat” 22-23 cooperación ejemplar enfoque fenómeno migratorio.

-Cooperación ámbitos económicos, energético, industrial y cultural y facilitación intercambios económicos y prioridad educación, FP y grupo trabajo al efecto y Cooperación cultural y deportiva. Grupo de trabajo.

-Informes de actividad en reuniones alto nivel e inicio conversaciones actualización “Tratado de buena vecindad, amistad y cooperación”. Y…

-El Rey de Marruecos y Pedro Sánchez designarán un comité para poner en práctica esta declaración en tres meses.

Si añadimos los modos de Pedro Sánchez, de presidente de una república que no existe -con esta ausencia tan notable del Rey-, las imágenes de la reunión central con la bandera invertida de España (imperdonable y no creíble error de protocolo) y las dudas de a quien representa la figurita del conquistador árabe detrás…

¿Qué ha sido esto, a qué ha ido Pedro Sánchez a Marruecos? ¿En qué, cómo y para qué representa a España?

ESPAÑA ¿EN PELIGRO, O YA SE HA RENDIDO?, por el coronel (r) F. Javier Blasco

Cuando en un acto protocolario y máxime si es de especial relevancia, se iza una bandera de manera diferente a la ordinaria, se debe tener en cuenta que, con dicho hecho; que parece nimio, pero no lo es, se puede faltar al respeto al país en cuestión o a los representados en aquel por dicha bandera.  

De ahí la importancia de los encargados del protocolo en cuidar al máximo los detalles en la decoración, situación, así como del adecuado empleo y distribución de los ornamentos que complementan el escenario elegido.

La Bandera española al revés

Al izar la bandera boca abajo, claramente se transgrede el significado original de la enseña para dar paso al entendimiento o señalización de otro de suma importancia. Hecho con el que claramente, a nivel internacional, se corre el riesgo de llegar a interpretarse como una falta grave.

En tiempos de paz, izar una bandera al revés por personal ajeno al país representado, puede ser considerado como un insulto, aunque, por otro lado, en sentido contrario, se interpreta, que cuando este hecho se realiza por los propios, puede ser debido a una forma de enviar un mensaje de petición de ayuda internacional por estar gravemente amenazados por fuerzas o personas indeseables.

En caso de conflicto bélico, se considera también como una llamada de auxilio, ya que pueden ser víctimas de una invasión o estar bajo el gobierno de agentes que no les representan y les gobiernan por la fuerza.

A este respecto, son muchos los ejemplos pretéritos de actos de izado de banderas al revés en fortalezas o buques para mandar señales de auxilio por amotinamiento, secuestro o terrorismo. Al hacerlo de ese modo, se trata de evitar, que las fuerzas que acudan en su auxilio, caigan en emboscadas si es que lo hacen de forma precipitada.

En cualquier caso, cuando una bandera es izada al revés el mensaje que transmite no es casual ya que siempre está relacionado con el desastre o la petición de amparo: declaración de rendición ante el enemigo, solicitud de auxilio o incluso, algunos autores lo identifican, con cierto tipo de protesta.

Considero preciso insistir en que los servicios diplomáticos deben cuidar mucho los actos de protocolo y las simbologías del ambiente que acompaña, sostiene y encierra una cumbre, un encuentro bilateral o un acto protocolario de una comida o cena que acompaña dichos eventos.

Nada puede quedar al azar o al albur de los simples empleados, generalmente poco conocedores de los usos y costumbres diplomáticas ni de las de los países representados en la reuniones o actos protocolarios que se llevan a cabo. Razón por la que el escenario debe ser previamente revisado por expertos en ello, e incluso, hasta es admitido, que parte asistente o invitada al acto, repase conjuntamente con los encargados del país anfitrión todos los detalles, hasta los más mínimos, para no dar lugar a malos entendidos u ofensas que puedan llevar al traste los fines pretendidos alcanzar con dicho acto.  

No es la primera vez que Marruecos manda mensajes claros o de tipo subliminal a España cuando invita a lideres socialistas, sean o no presidentes del gobierno. Zapatero se comió un marrón bien gordo, que ahora y no por casualidad, culmina con el reconocimiento del viejo plan de Marruecos con respecto al futuro del Sahara.

Aquel mapa que tuvo enfrente Zapatero sin rechistar, no solo hablaba de esto, sino, además las Canarias, Ceuta y Melilla, estaban incluidas en territorio marroquí. No se protestó oficialmente por aquello y de tales polvos, empiezan a aparecer parte de sus lodos.

Sánchez, de forma personalísima dentro de España, extraña o espuriamente; influido o no por EEUU y parte de los aliados de la UE, ha tomado una grave decisión, que el mismo día que lo materializó con su visita al Rey de Marruecos, las cortes españolas con su Parlamento en pleno le rechazaron de forma inequívoca; pero a pesar de ello, ha siguido adelante, sin importarle, como suele ocurrir en él, lo que digan los demás. 

Es una persona totalmente impermeable a las criticas constructivas o no; que generalmente no acepta sugerencias o consejos de nadie; alguien que se encuentra sumido y convencido de una sublime creencia en su acierto personal, sea cual sea el tema en cuestión.

Tras tan arriesgada maniobra; todos esperábamos que volviera con un acuerdo entre las manos, que explicara su hazaña, con el tácito compromiso de que la integridad territorial y marítima de las islas Canarias, Ceuta y Melilla, serían respetadas por Marruecos.

Sin embargo, tras tanto aparatoso movimiento, fuego de artificio y humo de pólvora en una batalla en el mismo seno de su gobierno, solo nos trae un compromiso de que las fronteras comunes se irán abriendo paulatinamente y que igualmente, se restablecerá el paso de marroquíes por el Estrecho.  

Sinceramente, no tengo muy claro, si para tamaño viaje, fueran precisas tantas y pesadas alforjas, tuviera que cambiar tan bruscamente su ideario y programa internacional, dilapidar el papel de España en este tema, pasar una grave vergüenza más y volver de esa situación de ignominia, casi con el rabo entre las piernas.

Espero que algún día, alguien explique, que es lo que realmente se maneja y hasta parecen ocultar entre Marruecos y el PSOE, si es que hay algo que merezca la pena. Pero, si eso llega y se demuestran ciertas graves sospechas, estoy convencido que de sobra explicará estos actos de genuflexión y casi vasallaje de España cuando ellos gobiernan, con un vecino, que además de sus muchas reivindicaciones y trastadas en las fronteras, nos lleva a una ruina personal al enfadarnos con Argelia.

Por si la economía y los precios de la energía no fueran graves para los españoles en los momentos que atravesamos; ahora, con esta valentonada, por nada a cambio, preparen la cartera para pagar la subida del gas que se avecina por la borda. Gas, que, por cierto, no viene de Rusia ni de Putin, sino de Argelia; un país al que Sánchez y su decisión personal ha ofendido gravemente y nos la van a hacer pagar a todos, mientras aquí, los españoles, como de costumbre, chitón y a tragar.   

El JEMAD considera que Rusia ya ha perdido la guerra: «Su plan ha fallado estrepitosamente»

20 Minutos del día 5 de abril de 2022

El jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro E. López Calderón, tras recibir a los últimos militares españoles que han participado en la repatriación de afganos y colaboradores del gobierno desde el aeropuerto de Kabul a España, a 28 de agosto de 2021, en la Base Aérea de Zaragoza, Aragón, (España). Las dos aeronaves A400M del Ejército del Gobierno español han estado aterrizando y despegando del aeropuerto de Kabul para la evacuación de ciudadanos afganos tras la toma del poder de los talibán en Afganistán. En todo este operativo las Fuerzas Armadas españolas han evacuado un total de 1.900 personas, de los cuales 6 son nacionales españoles, 1658 colaboradores afganos de España, 36 cooperantes de la UE, 50 cooperantes de la OTAN, 19 de Portugal y un cooperante de la ONU. Marcos Cebrián / Europa Press (Foto de ARCHIVO) 28/8/2021
Imagen de archivo del jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro E. López Calderón

A ojos del jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro E. López Calderón, Rusia ya ha perdido «completamente» la guerra contra Ucrania. Si bien el Gobierno de Vladimir Putin todavía puede cosechar «éxitos en su objetivos militares», desde «el punto de vista de sus objetivos estratégicos y políticos la batalla está perdida», ha apuntado en un análisis sobre la ofensiva militar rusa que este lunes supera los 40 días. 

Durante su participación en un desayuno informativo del Fórum Europa, López Calderón ha explicado que el «plan inicial» del mandatario ruso «ha fallado estrepitosamente». Su pretensión «de restablecer el poder de los tiempos soviéticos a través de la continuación del proceso de desestabilización empezado en la zona gris (guerra híbrida)» ha experimentado «errores de cálculo» desde el momento, ha argumentado, en el que «cruzó la línea roja de quebrantar los principios de seguridad europeos».

«Hace tres meses habría dicho que vivíamos en un mundo tripolar, eso se ha acabado, a partir de ahora será bipolar. Rusia ha perdido la oportunidad de ser una voz importante en el contexto global», ha pronosticado el almirante sobre las consecuencias de la invasión.

Eso no quita que el conflicto todavía se encuentre lejos de su punto y final. A su juicio, «a corto plazo, el alto al fuego perdurable es poco probable». Aunque «los futuribles son difíciles», los «datos actuales» como la mayor capacidad de resistencia prevista para Ucrania o la obligación de Rusia a replantear los objetivos iniciales de su operación inducen a que el JEMAD no prevea una rendición incondicional inminente por parte del Ejército de Volodimir Zelenski. 

Para alcanzar la tregua, el almirante ha puesto el acento en «el papel mediador de China» entre las partes en liza. «Es el país que más influencia puede tener en la resolución del conflicto, pero está observando con mucho cuidado este conflicto para extraer lecciones y no cometer errores». Al fin y al cabo, como ha comentado, «Rusia es un proveedor de productos energéticos esenciales para el presente y futuro» del país asiático. Eso no ha sido óbice para que los de Xi Jinping estén «actuando» en aras evitar el conflicto, máxime porque «no les interesa que la guerra salga de las fronteras ucranianas». Ahora, «China podría dar un paso más para cerrar el conflicto», ha concluido.

LA GUERRA EN UCRANIA, LECCIONES APRENDIDAS

F. Javier Blasco, coronel (r) 4 de abril de 2022

Transcurridos cuarenta días desde el inicio de la invasión, tiempo en el que han ocurrido muchas cosas y casi ninguna tal y como era de esperar, parece que nos enfrentamos a una posición en la que, tras desastres, desolación y muerte, una vez puestas las cartas sobre la mesa y agotados ambos bandos por los intensos combates y los problemas para alimentar la batalla, ya no queda más remedio que avocarse a una dura y puede que peligrosa negociación.

Desde luego Putin no ha ganado esta guerra, ni tampoco Zelenski; ha sido una guerra de desgaste; de momento corta en el tiempo, pero demasiado cruda, fratricida y bastante inhumana sobre el terreno y en la realidad humana.

Guerra en la que las poco instruidas, no muy bien armadas y bastante mal dirigidas, aplastantes y mayoritarias fuerzas rusas se han enfrentado, de nuevo, a la cruda realidad de lo que supone la alta moral de combate del adversario, que entorno a un inusitado líder, defiende su territorio con todo, si fuera preciso.

Ucrania, sola y más o menos abandonada por la cínica, acomodaticia y cuasi silente Comunidad Internacional (CI) y con unos pocos recursos que les han ido llegando a sus manos, ha sabido aprovechar otras formas y métodos de combate que le han ofrecido su voluntad de vencer a toda costa y las nuevas tecnologías; aspectos, que se han mostrado tanto o más eficaces que la honda de David, para derribar a Goliat.

Drones simples, de bajo coste, fabricación casera o comprados a Turquía y operados a corta distancia, han sido capaces de destruir carros de combate de alta tecnología y buen grado de auto protección. La invasión de las redes por auténticos y aficionados hackers, no sólo han valido como herramientas de inteligencia, sino que han puesto en jaque las redes de mando y control rusas y los sistemas de detección, control de movimientos y de aprovisionamiento en las grandes empresas estatales o particulares, relacionadas con su logística militar.

Rusia sigue sin aprender a analizar bien los factores de la decisión, ni antes de iniciar el conflicto, en los primeros momentos de la invasión ni ahora para propiciar los grandes cambios en su estrategia a tan solo pocas fechas de entablar los duros combates.

La logística rusa sigue siendo un gran hándicap; no han aprendido nada tras sus dolorosas y nefastas intervenciones en diferentes y complicados conflictos. Fue su tumba y lo será en gran parte de este conflicto, si es que acaba con la balanza en su contra. Ello ha paralizado la alimentación de la maquinaria de guerra y ha dejado vacíos los estómagos de sus tropas que, obligados a comer raciones caducadas de fecha, han tenido que recurrir a la explotación local, con los riesgos de sabotajes y envenenamiento que ello supone.

Las fuerzas expedicionarias extranjeras desplegadas para el combate a modo de mercenarios, han servido para el establecimiento de una política de revancha, brutalidad y de difícil limpieza o expulsión del país el día de mañana.

La política de tierra quemada, tiene muy grandes y graves consecuencias inmediatas y también a medio y largo plazo, dado que muchas de las ciudades han quedado arrasadas, llenas de minas, trampas, y cadáveres en fosas individuales y comunes por todas partes, lo que, por un lado, pondrá en grave peligro la movilidad en la zona y por otro, la salubridad a nada que el tiempo cambie a temperaturas más altas.

Las masacres de civiles apreciadas ayer en ciudades abandonados por los rusos son fruto de su mala formación militar, el desprecio a la legislación humanitaria y la desesperación o rabia individual y colectiva, al verse obligados a retirarse, sin presión militar que les obligue a ello, cuando tantas bajas les costó conquistarlos.

Masacres y crímenes de guerra, que en el argot militar ruso se conoce ‘zachistka’ desde que se empleó masivamente en Chechenia; que forzosamente, no se pueden ocultar y que deberían ser juzgados por tribunales internacionales, aunque dudo mucho, que algún día, el máximo responsable, Putin se siente en un banquillo para responder por dichos cargos.

Guerra de Ucrania

La destrucción casi total de varias ciudades enteras ha provocado la emigración masiva de sus ciudadanos, quienes pueden cambiar de pensamiento, con respecto a su deseo inicial de regresar cuanto antes, lo que producirá una gran pérdida de la mejor y más preparada sociedad ucrania.

Reconstruir el país no será tarea fácil; al contrario, será muy costosa y Ucrania no podrá afrontar los costes que ello supone. Pensar que será Rusia la obligada por la CI, es de momento, algo falaz o utópico. Sin duda, tanto EEUU como la UE deberán sufragar diversos planes de recuperación y reconstrucción casi total del país, porque su industria y comunicaciones también han resultado extremadamente afectadas.

Los reiterados y elocuentes discursos -apoyados en masivas videoconferencias- de Zelenski a los parlamentarios de los países más importantes de occidente no han servido para mover ninguna conciencia individual o colectiva; a lo sumo, para propiciar más, cautelosos y mejores apoyos de material de combate; pero en nada para avanzar en las pretensiones políticas y de alianzas de Ucrania.

El efecto CNN a modo de un seguimiento en directo de los combates, actuaciones y decisiones adoptadas durante esta guerra, ha sido aprovechado por ambos bandos para realizar una buena inteligencia sobre las redes abiertas (OSINT); tanto que, en algunos momentos, ha habido que parar los pies a la mucha información, veraz o no, lanzada por todos los medios, noticiarios y redes del mundo.

La CI sigue adoleciendo de una gran falta de planificación previa, sincronización, despliegue de medios rápidos, capaces y efectivos, así como de normas y procedimientos adecuados para la extracción, el acompañamiento, el trato, manejo, la transferencia de responsabilidades y la acomodación final de los refugiados que este tipo de conflictos bélicos producen de forma masiva y sin solución de continuidad.

Una vez más el tema de los refugiados ha recaído en la decisión política, en los propios medios y las pocas o muchas capacidades de apoyo de los países fronterizos para llevar a cabo la aceptación de incontroladas avalanchas de personas, muy jóvenes y mayores. Agravado en este caso, por llegar masivamente sin apenas acompañamiento masculino realmente servible, por la movilización general de los varones ucranios. Situaciones desbordadas desde el principio, que han propiciado, a pesar de las advertencias, la trata de blancas y el fomento de la prostitución hasta en países muy lejanos al conflicto.

La primaria y natural tendencia a recoger y enviar por cualquier medio, sin orden ni concierto, ropa usada y todo tipo de enseres, víveres, y productos útiles para los refugiados; una vez más, ha inundado, los campos o centros de acogida; ha llegado mínimamente a quien la pueda utilizar y, finalmente supone un engorro o, lo que es peor un negocio futuro para la segunda mano de quienes no han sufrido las consecuencias de la guerra.  

El resultado final del conflicto dependerá de la capacidad, voluntad de presión y de sincronización de las grandes potencias que apoyan a uno u otro bando con especial atención a China y la India, así como del porcentaje y el valor de los objetivos alcanzados cuando se sienten realmente a negociar.

Es de destacar, de nuevo, el papel intermediario de Turquía en este conflicto; papel, que ya arrancó hace años de la mano rusa en el conflicto sirio. Con ello, parece pretenderse, aumentar la consideración internacional de Erdogan y, en parte, desplazar a EEUU, tradicionalmente hegemónico en estas lides. Sorprenden bastante la ambigüedad de Israel desde el comienzo del conflicto y la negativa de los ‘amigos árabes’ a secundar los intentos de Biden para paliar los efectos de la carestía de los carburantes.  

Increíblemente, las tropas rusas, sin ser forzados a ello, han caído en el grave riesgo sanitario que producen las zonas contaminadas con alta radiación nuclear, cuando se entra y permanece en ellas durante largos periodos de tiempo y sin los apropiados equipos de protección individual y colectiva.

Es muy vergonzoso que, mientras todo esto ocurre, y particularmente por parte de la UE, salvo honrosas y anecdóticas excepciones, se sigan comprando a Rusia materias primas como crudo, gas e incluso minerales como el aluminio, propiciado fundamentalmente por la codicia y necesidad de Alemania para no parar sus producciones.    

Con independencia del grado de participación e intervención militar de la OTAN y la UE, esta guerra ha valido para volver a levantar las orejas y elevar el grado de atención porque el lobo, sigue ahí fuera, llamando a nuestras puertas ansiando comerse débiles e indefensas presas.

Por ello, una Alianza, que estaba a punto de ser casi desmantelada o quedar en algo residual, vuelve a coger brío tal y como se verá en la próxima Cumbre de Madrid, donde se reflejará que obligatoriamente deberá cambiar de tono, intensidad y timbre su discurso y recuperar su radicalidad. Son ya muchos los países que han declarado su firme propósito de aumentar, en mucho, sus gastos en defensa.

Igualmente, sucede en el seno de la UE; una vez más, ha vuelto a ponerse de manifiesto, que la capacidad de influencia e intervención militar de la Unión fuera de sus fronteras y en defensa de sus miembros es casi nula y, que los esfuerzos e iniciativas hasta el momento en dicho aspecto, han sido tan solo unos parches para tenernos entretenidos e incluso engañados con algo, que nunca ha servido para nada.  

Quede como quede o finalice esta guerra, Rusia saldrá muy mermada en su capacidad de relación, intercambio y reconocimiento internacional en todas las esferas imaginables: políticas, económicas, industriales y de tipo social. Internamente, las protestas, inicialmente minoritarias, por mucho que las pretendan ocultar y acallar, pueden llevar a provocar un cambio importante en la sociedad rusa y por consiguiente, en su liderazgo político.

« Entradas anteriores