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OTAN: DISTENSIÓN O GUERRA FRÍA. 1º Ciclo AEME 2022, por el Alm.(R). D. José Mª Treviño Ruiz

ANTECEDENTES

José María Treviño Ruiz. Fuente: www.realliganaval.com

El término Guerra Fría fue acuñado al acabar la SGM en 1945, tras crearse dos bloques, el Occidental-capitalista liderado por los EEUU, que culminó con la creación del Tratado del Atlántico Norte el 4 de abril de 1949 y el Oriental-comunista dirigido por la URSS, que dio lugar al Pacto de Varsovia firmado el 14 de mayo de 1955. La posesión del arma nuclear por ambos Tratados, supuso una carrera de armamentos que alcanzó su cúspide a mediados de los 80 con la estrategia de la Destrucción Mutua Asegurada o MAD, con más de 60.000 cabezas nucleares entre los dos bloques. Felizmente la elección de Mijail Gorbachov, Secretario General del Partido Comunista de la URSS y Ronald Reagan, a la sazón Presidente de los EEUU, supuso crear una relación de confianza e incluso de amistad entre ambos dirigentes, que comprendieron que una guerra nuclear con tamaño arsenal, eliminaría cualquier rastro de vida sobre la superficie terrestre. Cuando ambos acabaron sus respectivos mandatos, el número de ojivas nucleares se había reducido a la 6ª parte, 10.000, cifra que aún perdura entre los EEUU y Rusia.    

LA SITUACIÓN ACTUAL

En la cumbre de la OTAN en Riga, en noviembre de 2006, a la que no asistió el Presidente ruso Putin, pese a estar invitado, el problema entonces latente era la guerra de Afganistán, que llegó a requerir 160.000 efectivos de las Naciones Aliadas Miembro. Hay que destacar que esta fue la primera cumbre a celebrar en un estado báltico con frontera física con Rusia, y cuya seguridad  estaba a cargo de la Alianza, como bien hizo notar la entonces Presidenta de Letonia, Vaira Vike Freiberga, cuya permanencia en la cima del gobierno durante ocho años, supuso conseguir dos importantes objetivos políticos para su país, cuyo  ejemplo seguirían sus vecinos bálticos y más tarde las antiguas naciones del Pacto de Varsovia sin excepción: el ingreso en la Unión Europea, para conseguir la estabilidad y bienestar económico y la entrada en la OTAN, para obtener dentro  de la Alianza una seguridad garantizada por el artículo 5 del Tratado de Washington de 1949.. Desgraciadamente la visión política de esta gran señora, que tras la ocupación soviética de Riga, tuvo que huir a Alemania, y posteriormente a Canadá, pudiendo regresar a su país en 1991, no la tuvieron lo dirigentes de Ucrania, ya que según el punto de vista de cada presidente, se solicitaba el ingreso o no en la OTAN, así el Presidente Kravchuk, firmó la participación de su país como miembro del Partenariado para la Paz o PfP en1994, su sucesor Kuchma, estableció en 1997 una Comisión NATO-Ucrania, y posteriormente en 2002, esa Comisión inició un Plan de Acción, para entrar en la Alianza, enviando incluso tropas ucranianas a Irak en 2003 con los efectivos de la OTAN hasta 2006. Inexplicablemente en julio de 2004, Kuchma comunicó a la comisión NATO-Ucrania, que el ingreso en la Alianza no era un objetivo prioritario. En 2005 tras la Revolución Naranja, se hizo cargo de la Presidencia Yushchenko, firme partidario del ingreso en la OTAN, iniciando el programa MAP (Membership Action Plan) o Plan de Acción para ser Miembro, pero en 2006 el Parlamento eligió a Yanukovich como nuevo Presidente de Ucrania, eligiendo éste una línea contraria a la de su predecesor con el apoyo del Presidente Putin. Tras las revueltas de la Plaza de Euromaidán en 2013, Yanukovich huyó a Moscú, sucediéndole Poroshenko en 2014, que inmediatamente hizo prioritario el ingreso en la OTAN al mismo tiempo que también solicitaba la entrada en la Unión Europea, si bien esta última Organización, en boca del Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, contemplaba un plazo de 20 a 25 años para entrar en ambas Organizaciones, pese a que el Parlamento ucraniano había votado con una amplia mayoría de 334 votos sobre 385 a favor de entrar en las dos organizaciones. En mayo de 2019 ganó las elecciones el actual Presidente, Zelensky, solicitando un nuevo MAP, para entrar en la Alianza, pero con el conflicto encubierto con Rusia en la región del Donbas, ese ingreso en la OTAN no era viable, pues a la ocupación de la Península de Crimea en 2014, o su recuperación según el punto de vista ruso, siguieron  la independencia unilateral de las provincias ucranianas de Donetsk y Luhansk iniciándose el consiguiente conflicto armado en el Donbas por el incumplimiento de los acuerdos de Minsk I y II de septiembre de 2014 y febrero de 2015 respectivamente. A raíz de ese incumplimiento, el peligro de una invasión rusa de Ucrania empezó a cernirse en el horizonte, por lo que la OTAN inició prudentemente un despliegue de tropas de refuerzo en los tres estados bálticos, así como en Polonia y Rumanía, por su proximidad y frontera física de alguno de ellos, con la Federación Rusa.

Los recientes y graves acontecimientos producidos por la Operación Especial ordenada por el Presidente ruso Putin, que enmascaraba una invasión por vía terrestre de Ucrania, ha encendido todas las luces de alarma de la Alianza, que ha comprobado que tanto sus directrices políticas como militares, se han mostrado insuficientes a la hora de impedir la invasión militar por parte de una potencia nuclear a un país libre que no pertenezca a la OTAN, contrariamente a la posibilidad por parte de la Alianza, de llevar a cabo operaciones militares en terceros países con efectivos de las Naciones Miembro bajo Mando Aliado, como las realizadas en Yugoslavia, Irak, Afganistán y Libia. Paradójicamente, esta supuesta imposibilidad ha servido para aumentar el peso y valor especifico de la Alianza, al mostrar a las naciones europeas el grave riesgo que supone estar fuera del paraguas protector de la mayor Alianza Militar de la Historia, venciendo las reticencias de naciones tradicionalmente neutrales, como Finlandia y Suecia, moviéndolas  a abandonar su política de observadores internacionales imparciales a los que en teoría nada les puede afectar en el ámbito de los conflictos y guerras de terceros países.

CONCLUSIONES

La situación actual entre la OTAN y Rusia, dista mucho de la distensión creada en 1985 entre Ronald Regan y Mijail Gorbachov, que consiguieron crear una atmósfera de confianza en plena Guerra Fría que culminaría con la caída del Muro de Berlín, permitida por Gorbachov y cuyas consecuencias fueron la desaparición de la URSS y del Pacto de Varsovia en 1991, quedando la OTAN como única alianza supranacional político-militar a la que algunas naciones le atribuyeron el papel de gendarme mundial. El anterior Presidente de EEUU, Donald Trump, del partido republicano al igual que Reagan, intentó establecer una relación de confianza con su homólogo Putin, que posiblemente, de haber conseguido un segundo mandato habría llegado a buen término. La llegada del demócrata  Biden interrumpió esa política de entendimiento rompiéndose los puentes de entendimiento entre la Casa Blanca y el Kremlin, antes de la invasión de Ucrania, provocando esta invasión la rotura de cualquier diálogo entre Biden y Putin para parar esa guerra injusta y demencial. Con un fin sine die, qué duda cabe que si alguna vez se logra el alto el fuego y un tratado de paz entre Rusia y Ucrania, las relaciones con la OTAN ya no serán las mismas de antes del 24 de febrero de 2022, habiéndose dado el pistoletazo de salida a una costosísima carrera de armamentos entre las naciones europeas y Rusia, que en el caso de la Unión Europea no garantiza la seguridad física de sus 27 miembros, excepto de aquellos que pertenezcan a la OTAN, hecho que ha provocado que tanto Finlandia, con 1.300 km de frontera con Rusia, como Suecia, país ribereño del Báltico, hayan solicitado su ingreso urgente en la Alianza, como un seguro de vida para su integridad física. La pregunta pertinente que nos queda en el aire es la siguiente: si el Gobierno y Parlamento ucraniano hubiesen solicitado por el mismo procedimiento de Finlandia y Suecia, un MAP corto y en 2014, Ucrania ya hubiese sido un miembro efectivo de la OTAN, ¿se habría Putin atrevido a invadir a su vecino occidental? La respuesta se la dejo al avezado lector.

José Mª Treviño Ruiz, Almirante         

                                                                Asociación Española de Militares Escritores

COMO REFORZAR LA DISUASIÓN Y LA DEFENSA EN LA OTAN. 1º CICLO de AEME 2022

Introducción.

En su reunión en Londres en diciembre de 2019 los líderes de la OTAN solicitaron al secretario general Jens Stoltenberg, una reflexión para fortalecer a la OTAN y prepararla para el futuro. Nace así la agenda OTAN 2030 con la intención de garantizar que la alianza permanezca preparada, fuerte y unida para una nueva era de mayor competencia global. La Propuesta 2 de esta agenda: reforzar la disuasión y la defensa, coincide con el fundamento y el título de este artículo.

Con los principios definidos en ella se está preparando el nuevo Concepto Estratégico 2022 que el Consejo Atlántico pretende aprobar en su reunión en Madrid en julio del presenta año, si bien es muy posible que este concepto sufra cambios inevitables ante la agresiva invasión de Ucrania ordenada por el presidente ruso Putin y que aún se está llevando a cabo.

Consideraciones.

Desde la desaparición de la Unión Soviética en el año 1991 la OTAN ha pasado por varias fases que han tenido una indudable influencia en el concepto que la Alianza tiene de sí misma. A saber,

-Desconcierto inicial.

– Búsqueda de misiones que justificaran su existencia.

-Incertidumbre de la política a mantener respecto a Rusia.

– Aparición de China como potencia económica y militar.

– Cambio en la percepción de los EEUU sobre la Unión Europea (UE).

-Salida del Reino Unido (RU) de la UE (Brexit).

– Cambio galopante de la situación internacional.

-Globalización de la inseguridad mundial.

– Aparición de nuevas tecnologías al alcance de cualquier grupo desestabilizador.

– Ineficacia demostrada por las Naciones Unidas (ONU) y su Consejo de Seguridad para hacer frente a graves crisis internacionales.

-Invasión de Ucrania.

Es indudable que bajo el liderazgo de los EEUU la alianza atlántica cumplió perfectamente su función desde el momento de su creación en el año 1949 hasta la caída de la Unión Soviética en el 1991. Bajo la presidencia de Ronald Reagan los EEUU lograron, con la simple decisión de dotarse de un escudo antimisiles, y la inestimable colaboración del presidente ruso Gorbachov, que la URSS se desmoronase para dar lugar al nacimiento de una nueva Rusia y por tanto de una nueva Europa.

Como es bien conocido el actual presidente ruso Putin, antiguo miembro de la KGB, pronto se hizo con el poder y se dedicó a la reconstrucción de su nación, Rusia o Federación de Rusia, hasta convertirla en la potencia mundial, aunque no tanto, que es hoy en día. Una de las características más notables de Putin es saber mantenerse en el poder a toda costa y por todos los procedimientos a su alcance que incluyen la persecución de los disidentes políticos, coartar le libertad de los ciudadanos rusos y apoyarse en mafias que se adueñaron de la economía rusa por procedimientos por lo menos dudosos. Solo este selecto grupo de ciudadanos rusos puede vivir y disfrutar   de las libertades que son habituales en el mundo occidental y que todo el pueblo ruso tendría derecho a disfrutar.

La OTAN, fue siempre una organización muy efectiva, tanto desde el punto de vista militar como político. Aún así, llegó a cometer graves errores siguiendo la estela de unos EEUU que perdieron el control de sí mismos después del que parecía un imposible derribo de las llamadas torres gemelas de Nueva York por la acción de terroristas islámicos. En busca de la justa represalia, los EEUU invadieron Afganistán, hoy ya abandonado a su suerte, desencadenaron sin verdadera justificación la guerra de Irak, y consiguiente derribo de Saddan Hussein, lo que a su vez dio lugar al nacimiento del radicalismo islámico. Otro error de consideración fue derribar al presidente libio Gadafi en un momento poco oportuno siguiendo el falso concepto de promover la “primavera árabe” lo que dio lugar a una Libia absolutamente dividida, inestable y permisiva de una emigración ilegal hacia Europa que aún hoy continua de forma difícil de evitar.

La  efectividad de la OTAN se apoyó siempre en  sus mecanismos internos de consultas y planeamiento, pero, en los últimos años,  una visión individual norteamericana, y también británica, de los problemas internacionales, unido a un pensamiento militar y político, disperso, de muchos países de la UE, son el origen de una falta de cohesión interna imprescindible para el funcionamiento coherente de una alianza que ya tiene 30 miembros muchos de los cuales, solicitaron el ingreso en la Alianza con el oculto deseo de conseguir que fuesen otros los que se responsabilizasen  de su propia defensa, deseo que aún perdura a tenor de los insignificantes presupuestos que a ella dedican sin reconocer que las relaciones con la alianza deben de ser de mutua lealtad.

La aparición de China como un activo competidor internacional fue llevando a los EEUU a tener una visión más indo-asiática que europea. Solo una Rusia extremadamente asertiva desde su anexión de Crimea, y camino de anexionarse Ucrania entera, bajo el gobierno de un  Putin, ambicioso y provocador,  ha sido el detonante para que los EEUU abandonaran temporalmente su visión centrípeta de la política norteamericana inspirada,  en primer lugar, en el  “AMÉRICA FIRST” de Trump y en segundo lugar en el  “américa first” de Biden. Los EEUU  parecen estar integrando sus preocupaciones indo-asiáticas con sus preocupaciones europeas al estimular   una actualización urgente del Concepto Estratégico de la OTAN y llamar a la abierta colaboración de toda la OTAN, pero principalmente de las potencias militares y económicas más importantes dentro de la UE de hoy: Francia y Alemania. Dando por descontado al RU.

 En estos momentos de grave crisis en Europa parece indudable que  tan importante como la redacción de un nuevo Concepto Estratégico de la OTAN es  que su pilar europeo pueda actuar internacionalmente con personalidad propia para intercambiar con los gobernantes rusos ideas sobre pacífica convivencia y colaboración. Rusia es europea porque está en Europa. Y parece absolutamente absurdo que las relaciones entre países europeos se materialicen en pleno siglo XXI en una permanente confrontación propia de una “guerra fría” que ya no puede justificarse. Y porque Putin, además de osado, es un político contingente, como tantos otros.

 Los EEUU desean que toda la UE actúe bajo su completa dirección en todo lo relacionado con la defensa. Pero no siempre es posible esta unidad de acción cuando son los propios EEUU los que parecen actuar por su cuenta cuando les conviene. El caso de la repentina firma del Tratado AUKUS entre los EEUU, RU y Australia en virtud del cual este país canceló la construcción de 12 submarinos previamente contratados con Francia, el único país nuclear dentro de la UE, fue una demostración de que en esta decisión primaron más los intereses de los EEUU y del RU que los intereses del bloque europeo de la alianza representado por Francia.

Pues bien, en línea con la voluntad y el deseo de los redactores de la agenda OTAN  2030 debe de reforzarse la disuasión y la defensa de la alianza para poder hacer frente a los problemas que plantea un mundo progresivamente globalizado y cambiante, pero, al mismo tiempo, parece evidente que deberá propiciarse en primer lugar que la mutua lealtad sea la norma entre todos los miembros de la alianza.

 De acuerdo con las previsiones incluidas en el Punto 2 de la agenda OTAN 2030, para fortalecer la disuasión y la defensa los lideres europeos:

– “Reafirmaron su compromiso de mantener una combinación adecuada de capacidades de defensa nuclear, convencional y antimisiles.

– Reiteraron la importancia del compromiso de inversión en defensa de 2014 y de continuar con el objetivo de cumplir con la directriz acordada por la OTAN de gastar el 2 % del Producto Interno Bruto en defensa y el 20 % del gasto anual de defensa en nuevos equipos importantes para 2024.

– Se comprometieron a la implementación completa y rápida de planes militares para fortalecer la postura de disuasión y defensa de la alianza que debe ser reforzada tanto en el Báltico como en el Mar Negro”.

Conclusión.

Ante cualquier problema estratégico que la OTAN deba resolver en el futuro todo parece indicar que para fortalecer su disuasión y su defensa deberá fortalecerse previamente la mutua lealtad de sus 30 miembros y de un modo especial la unidad política y militar de todos los pertenecientes a su pilar europeo (UE).

                                                                                     CN (R) Aurelio Fernández Diz

                                                    Asociación Española de Escritores Militares (AEME)