El informe del Banco de España sobre los efectos económicos y sociales de la pandemia ofrece unos resultados demoledores, en línea, por otra parte, con la experiencia práctica de organizaciones como Cáritas. Si bien la infección ha supuesto un grave trastorno para el conjunto de la población, son los hogares españoles con menores ingresos, es decir, aquellos con salarios inferiores a 1.250 euros mensuales, los que más capacidad adquisitiva han perdido, hasta un 24 por ciento, mientras que los hogares con mayores ingresos, con salarios superiores a 4.000 euros mensuales, han visto caer su capacidad adquisitiva en un 6 por ciento. La brecha entre ricos y pobres se ha ensanchado en tres puntos, de 36 a 39, y los efectos han sido mayores en las mujeres que entre los hombres. Detrás de estas cifras se puede adivinar la angustia de muchos compatriotas a los que, en efecto, se ha dejado atrás.