Remitido por el experto en geopolítica Carlos Guerrero.

Convertida en una trinchera humeante, la antaño próspera ciudad de medio millón de habitantes se ha convertido en símbolo de la resistencia feroz y desesperada de los ucranianos. La reorganización del ejército de Rusia ha permitido concentrar sus esfuerzos en el este, en especial los sanguinarios veteranos chechenos, pero el puñado de defensores que aún planta cara hará difícil que los invasores den por controlada Mariúpol.

Renunciando a entrar en Kiev para instalar un gobierno títere, Vladimir Putin aspira a engullir Ucrania oriental, teóricamente prorrusa, en una porción en forma de luna creciente que abarque de Jarkov a Odesa pasando por el Donbás. La superioridad numérica rusa parece darles ventaja en la guerra de desgaste, pero cada día ganado por los ucranianos acerca las sanciones más severas que terminarán agotando los recursos del Kremlin.