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Organización de la OTAN en 2016. Artículo escrito para AEME, por Rafael Vidal Delgado y publicado en diversos medios

Si comparamos la Organización de Tratado de Atlántico Norte en el momento de su fundación y su situación en 2016, es como si estuviéramos hablando de dos alianzas totalmente distintas, teniendo en la actualidad como único nexo el concepto de defensa colectiva ante el ataque a uno de sus miembros.

La Alianza se basa en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, desarrollado en el artículo 5º del Tratado de Washington de 1949 y completado con el 6º.

La OTAN ha sido una organización dinámica y se ha organizado a lo largo del tiempo a través de la estrategia fijada por los jefes de estado y de gobierno de los países miembros. A esta estrategia se le ha denominado “Concepto Estratégico”, pudiéndose definir como “la visualización de un posible escenario futuro, político-militar, en un intervalo de tiempo determinado”, siendo este intervalo, al objeto de una determinada perdurabilidad en el tiempo de diez años, sin menoscabo que a lo largo de dicho período hayan sufrido retoques, de acuerdo con la evolución de la situación mundial.

Hasta la fecha se ha decididos seis conceptos estratégicos, sobre los cuales podemos comprobar la evolución de la OTAN de una forma muy sintética:

Gráfico de evolución de los Conceptos Estratégicos de la OTAN

El concepto de 1949 preconizaba que ante un ataque de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), al no existir todavía el Pacto de Varsovia, se respondería con un despliegue masivo divisiones convencionales, es decir una estrategia con la que se había ganado la Segunda Guerra Mundial.

La URSS responde creando en 1955 el Pacto de Varsovia y desplegando 175 divisiones, frente a las 39 de la Alianza, por lo que en la cumbre de París de 1957, la OTAN modifica totalmente su concepto estratégico, basándolo en la “represalia masiva”, es decir un ataque de cualquier tipo contra la Alianza desencadenaría el holocausto nuclear.

La carrera de misiles de largo alcance, dotados de cabeza nuclear, fue imparable, sustituyendo la OTAN el Concepto en 1967, gracias al “informe Harmel”, por el de “respuesta flexible”, es decir se utilizarían los mismos medios que el adversario y al mismo tiempo se impulsaba la gestión de crisis, el desarme y la distensión.

A partir de la década de los setenta el Pacto de Varsovia comenzó a tener dificultades internas, naciendo en 1975 en Helsinki, la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE), transformada 20 años más tarde en Organización (OSCE). Pocos años después alcanzaron el poder espiritual Juan Pablo II y el poder material Ronald Reagan, ambos con la finalidad de eliminar, el primero, el ateísmo en los países comunistas, y el segundo de doblegarlos a través del programa “Iniciativa de Defensa Estratégica” (guerra de las galaxias), que obligó al nuevo secretario general de la URSS, Mijaíl Serguéyevich Gorbachov (1985) a “entenderse” con los EE.UU. y con la OTAN, ante la imposibilidad de seguir la carrera de armamento por su coste económico.

En 1989 cae el muro de Berlín y la URSS y el Pacto de Varsovia se desmoronan, decidiendo la OTAN en la cumbre de Roma de 1990, transformar la Alianza, emitiendo un nuevo Concepto, el cuarto, el cual manteniendo la “defensa colectiva de los países miembros”, daba prioridad al “diálogo político” y a la “cooperación en su más alto sentido”, dando entrada como “países amigos” en el programa “Asociación para la Paz”, más conocido como “Partner for Peace”, a los antiguos del Telón de Acero.

La OTAN en este Concepto no hablaba de amenazas y mucho menos del Este, pero sí de riesgos e incertidumbres que comenzaban a surgir en distintas partes del mundo, de tal forma que exigía que la OTAN se hiciera “planetaria”, siempre bajo los auspicios  del Consejo de Seguridad de las NN.UU. El mundo daba por terminada la “Guerra Fría”.

La realidad es que el 1991 la OTAN se encontró con el dilema de su propia existencia, propugnando su desaparición partidos políticos de los países miembros, al igual que había ocurrido con el Pacto de Varsovia, pero ya en el Concepto se contemplaban las nuevas necesidades, como la proliferación de armas de destrucción masiva, la ruptura de los aprovisionamientos de los recursos vitales y las acciones de terrorismo y sabotaje.

En 1999 se actualiza el Concepto anterior y se decide uno nuevo, en cierto modo de transición al vigente actualmente. En este Concepto se tiende a las relaciones transatlánticas, a las iniciativas de defensa propiamente europeas y otras que relacionadas con la OTAN, dispuesieran de medios de defensa en todo el globo, se inicia, tímidamente la llamada “defensa cooperativa”.

El Concepto estratégico actual de 2010, se basa en tres pilares: la “prevención y gestión de crisis” y el uso intensivo de la “seguridad cooperativa”. La aparición de nuevos escenarios, como el virtual y espacial, obligan a la atención al ciberespacio y al espacio atmosférico, y aunque no se citan explícitamente a los líderes mesiánicos que podían desestabilizar distintas zonas, como Corea del Norte, Venezuela, Eritrea, etc.

La acción del presidente ruso sobre Ucrania, ha obligado a la OTAN, en palabras de su Secretario General Jens Stoltenberg, a declarar en la cumbre de Varsovia de 2016 que la Alianza y Rusia ya no son socios estratégicos, lo cual da pie a la iniciación de una nueva “Guerra Fría”

Orgánicamente la estructura de la OTAN no ha variado sustancialmente, al menos políticamente, manteniéndose las Autoridades Nacionales, como máximo órgano de decisión; las Representaciones Permanentes a nivel de embajador; la disminución de los numerosos comités, por tres bloques: Planeamiento de Defensa (DPC), que en la actualidad se encuentra un diplomático español como Secretario General Adjunto; Consejo del Atlántico Norte (NAC) y el Grupo de Planeamiento Nuclear (NPG), de los que dependen otros comités. Todo el conjunto está coordinado y presidido por el Secretario General de la OTAN, que dispone de un Estado Mayor Internacional (IS).

Aunque la OTAN se ha “civilizado”, es decir se da más énfasis al diálogo y la cooperación, siendo paradigmáticos los planes civiles de emergencia, que han dado un resultado extraordinario en catástrofes europeas y mundiales, también cuenta con la “parte militar”, formada por el Comité Militar, constituido por los Jefes de Estado Mayor de los países miembros; por unos Representantes Militares de carácter Permanente y que cuentan, al igual que el IS de una Estado Mayor Militar Internacional (IMS).

Las decisiones militares de la OTAN parten de las Autoridades Nacionales y/o del Consejo del Atlántico Norte, así como del DPC, NPG y Secretario General, los cuales comunican las directrices a los comités civiles especializados y al Militar, apoyándose en los estados mayores IS e ISM, así como en caso necesario, por la dificultad del problema, se crea un grupo de trabajo “ad hoc”.

Con todos estos estudios y análisis se proponen a la cúpula de la Alianza unas Líneas de Acción, la cual elige una o toma una decisión mezcla de varias, designando al Mando Militar Estratégico que debe desarrollarla.

CUARTELES GENERALES DE LA OTAN

Mandos Estratégicos de la OTAN

Hay dos Mandos Estratégicos: el Mando Aliado de Operaciones (ACO), que se encuentra en Mons (Bélgica) y el Mando Aliado de Transformación (ACT), en Norfolk (Virginia-EE-UU).

Las funciones atribuidas al ACT son: definir las características de los conflictos futuros y las necesidades de medios, crear doctrina de los nuevos conceptos operacionales e implementar esta doctrina en los miembros de la Alianza. Para ello la OTAN ha dotado al ACT de cuatro centros subordinados y 22 centros de excelencia, dedicados a dirigir ejercicios que ayuden a implementar la nueva doctrina operacional a través de la experiencia adquirida por los componentes de la OTAN (Boletín de Información del CESEDEN, nº 320 de 2011).

Por su parte el ACO ha sufrido una drástica disminución en sus cuarteles generales, de tal forma que han quedado, a nivel operacional, como Cuarteles Generales Conjuntos el de Brunssum en Holanda y el de Nápoles en Italia; un solo Cuartel General Aéreo, el de Ramsteim en Alemania; un Mando Terrestre (Landcom) en Izmir en Turquía y un Mando Marítimo (MARCOM) en Northwood en Gran Bretaña.

Por su parte, en nivel táctico, prácticamente han desaparecido los cuarteles generales, llegándose a alcanzar la cifra de más de treinta, manteniéndose tres Centros de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC), situados en Uedem  en Alemania, Poggio en Italia y Torrejón en España, siendo este último el único Cuartel General existente en nuestro país, de hecho el Cuartel General Aliado de Retamares (Madrid), sus responsabilidades y zona de acción han sido transferidas al de Turquía.

De los Cuarteles Generales conjuntos de Nápoles o de Brunssum se encuentra la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRC), de la cual a su vez depende la Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad o Very High Readiness Joint Task Force Land (VJTF), cuyo Componente Terrestre es asumido por España, en principio (puede que sea rotatorio), disponiendo para ellos de un Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad (CGTAD), con base en Bétera y en Valencia. Existen otros CG,s de división y brigada desplegados en los países bálticos en Polonia y Rumania, así los llamados CGs, de NATO Forces Integration Units (NFIU), siendo similar la estructura en los componentes aéreos y marítimos

La realidad es que la OTAN desea apoyarse cada vez más en los cuarteles generales de los países miembros y en caso necesario lo implementan, bien de forma permanente o durante un intervalo temporal de oficiales de otros ejércitos.

ESPAÑA EN LOS CUARTELES GENERALES

Cuarteles Generales de la OTAN

Todos los Cuarteles Generales de la OTAN son de carácter combinado, existiendo en todos ellos oficiales de mayor o menor rango.

El CAOC de Torrejón, cuyo mando es un general de división del Aire, en la actualidad García Servert, dispone de un 2º jefe griego, de director de operaciones portugués y las divisiones del Estado Mayor están mandadas por oficiales superiores de distintas naciones miembros, al igual que las secciones y negociados. La responsabilidad de este Mando es enorme, dado que tiene bajo su coordinación a todos los aviones de alerta que existen en las bases aéreas de los países de la Alianza de todo el sur de Europa, excepto Francia, y del Este y Turquía, pudiendo ordenar la interceptación de cualquier aeronave que sobrevuele el espacio aéreo y no se encuentre perfectamente identificado.

Por su parte el CGTAD está mandada por el teniente general español, con un adjunto portugués, un Jefe de Estado Mayor, general español de dos estrellas y las divisiones se encuentran al frente de generales de una estrella de distintas nacionalidades, predominando los españoles.

CONCLUSIÓN

La OTAN ha demostrado su utilidad a lo largo de cerca de setenta años de su historia, gracias a que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, a la situación del momento y a los nuevos riesgos e incertidumbres.

Ha sabido optimizar sus recursos, flexibilizando el uso de la fuerza, siendo España con las llamadas brigadas polivalentes, un ejemplo de ello. La respuesta rápida, la alta disponibilidad de fuerzas y las capacidades estratégicas de transporte y vigilancia aérea, hacen de la OTAN la única gran alianza mundial capaz de responder a retos en cualquier parte del mundo, siempre bajo mandato de la ONU.

España se encuentra en un lugar privilegiado, siendo el sexto contribuyente de la Alianza, manteniendo en su territorio dos cuarteles generales, uno de tercer nivel y el otro de cuarto/quinto.

España, al igual que la OTAN se enfrenta a la escasez de recursos económicos, pudiendo afectar en un futuro próximo a su operatividad y más si tenemos en cuenta la traslación del esfuerzo norteamericano al área del Pacífico y la salida de la Unión Europea del Reino Unido.

Pero algo es seguro, que la OTAN sabrá adaptarse al futuro.

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artª (Ret.) DEM

Doctor en Historia Director del Foro para la Paz en el Mediterráneo

ESTRATEGIAS NUCLEARES EN LA OTAN, por el general Martínez Isidoro (1º Ciclo AEME 2022)

El General de división (Ret.) D. Ricardo Martínez Isidoro en una entrevista en televisión

La Disuasión Nuclear está concebida, no tanto por acuerdo sino por reflexión mutua, para que no se produzca un conflicto de este tipo que aniquilaría a los contendientes e incluso la vida misma en el Planeta.

   A partir de este axioma básico las potencias con capacidad nuclear se han centrado en esbozar e implementar teorías de empleo para desbordar este supuesto, con la finalidad de concebir estrategias que disuadan espacios geopolíticos concretos, como por ejemplo Europa, o limiten alguno de los efectos devastadores de la fisión no controlada del átomo, este sería el caso de la bomba de neutrones, célebre en los ochenta y noventa del siglo pasado.

   También se han superpuesto, sin combinarse en el origen de la decisión, diversas estrategias de empleo de las armas nucleares que “aliadas” suponen al candidato agresor la realización de una reflexión más complicada; este sería el caso de las estrategias nucleares de la OTAN que se “combinan”, en Europa, con la francesa, británica, y naturalmente con la de la Federación Rusa, aunque esta es del candidato opuesto.

   Desde el principio de su existencia, la OTAN ha desarrollado sucesivas estrategias nucleares reactivas que han tenido como referencia su enemigo tradicional, antes la URSS y ahora la Federación Rusa, siendo el escenario fundamental Europa.

   En la Guerra Fría, o la Guerra de Europa, como la llaman analistas de prestigio (Robert Kaplan, Universidad de Harvard), la tutela nuclear la ha llevado a cabo Estados Unidos y la ha ejercido de una manera firme, muy rígida, sobre Gran Bretaña, y prácticamente inexistente sobre Francia, potencias ambas nucleares con posibilidades de influir en el razonamiento disuasivo en Europa.

La primera estrategia común a los Dos Bloques,” la Destrucción Mutua Asegurada” siguió a una superioridad nuclear americana, consecuencia de la detención única del arma nuclear por EEUU, que duró relativamente poco. La posibilidad de aniquilación mutua paró los impulsos del Este, pero su superioridad convencional, bacteriológica y química, demostrada con grandes alardes de fuerza, en la Guerra Fría, puso de manifiesto la posibilidad de desbordar la disuasión mutua, mediante acciones clásicas de gran envergadura.

La Alianza Atlántica tuvo que reaccionar, en esa fase, a la renovación de los riesgos y amenazas que le planteaba el Este adecuando su estrategia, ahora de la Respuesta Flexible, mediante la cual se disuadía a la Unión Soviética por una gradual posibilidad de empleo de la Triada, es decir, las armas convencionales, las nucleares tácticas y las nucleares estratégicas; en esta estrategia occidental no estaba prevista la utilización inicial del armamento nuclear (No First Use), aspecto que sucedía al contrario en el bando oriental, que esgrimía su teoría nuclear militar indicando “que se reservaba el primer uso de aquellas”, aspecto que continua en la actualidad.

   Dada la escasa profundidad del Teatro Europeo, por la ocupación del Pacto de Varsovia de los países satélites, la OTAN disponía de un reducido espacio para detener un posible ataque del Este, y por tanto muy poco tiempo para la reflexión nuclear de empleo dentro de la Respuesta Graduada.

   Por ello, la OTAN dio un paso más, creando una estrategia complementaria, convencional y anti fuerzas, basada en la localización y la consiguiente destrucción, empleando unos medios y un armamento muy modernos, de gran precisión y efectividad, que se implicarían contra los segundos escalones de las fuerzas del Pacto de Varsovia, esta opción se llamó FOFA (FOLLOW-ON FORCES ATTACK).

    Es necesario apuntar que las nuevas tecnologías, que han facilitado el aumento de la velocidad de los vectores portantes de las armas nucleares, al parecer disponibles por la Federación Rusa (Misiles hipersónicos), harían también disminuir considerablemente los tiempos de recorrido de los mismos, y con ello la posibilidad de detección, e incluso de reflexión del agredido sobre las dimensiones del ataque del agresor, su identificación y la reacción alternativa. Lo que en tiempo de la Guerra Fría era escasez de espacio en la actualidad se tornaría en escasez de tiempo.

    El enfrentamiento disuasivo OTAN-PACTO DE VARSOVIA (PAV), en la Guerra Fría, produjo la escalada de este tipo de armas con la Ex Unión Soviética, y con ella la acumulación de cabezas nucleares y vectores, incluyendo los bombarderos estratégicos, objeto de los sucesivos tratados ABM, SALT I y II, START y NEW START, que culminando su validez al borde de la Epidemia del COVID 19, fue prorrogado con cierta rapidez sin que se produjeran efectos de reducción, objeto fundamental de estos tratados.

   La estrategia de la Respuesta Flexible, descontada la componente nuclear estratégica que aseguraba fundamentalmente el aliado norteamericano desde su territorio, se desarrollaba  sobre el teatro europeo, donde la superioridad convencional del PAV era notoria; la aparición de los misiles nucleares soviéticos SS-20, sobre todo, móviles, muy precisos y capaces de batir todos los objetivos de los países europeos de la OTAN y los norteamericanos estacionados en el Continente, desequilibraron la relación de fuerzas, dando lugar a la posibilidad desestabilizar el vínculo transatlántico, promoviendo que Estados Unidos pudiera “desentenderse” de Europa. Estas acciones produjeron la Crisis de los Euromisiles en los años ochenta y la necesidad de desplegar los de alcance intermedio por Estados Unidos, en especial los Pershing II y los Misiles Crucero.

   En el teatro europeo propiamente dicho, siempre objetivo de la estrategia militar soviética en su día, existían, y existen, dos aliados con capacidad nuclear, Gran Bretaña y Francia. Los británicos, con una componente estratégica submarina (SLBM), basada en los famosos Polaris, que fueron reemplazados por los Trident, siempre estuvieron” bajo doble llave”, precisando para su disparo un ulterior “permiso” del aliado norteamericano.

   Sin embargo los franceses, en su día con tres componentes, hoy solo permanecen, la aérea y la submarina (los S-3 de la Meseta de Albión, en la Provenza fueron suprimidos), mantuvieron y mantienen la autonomía de su empleo, de carácter estratégico, pues el alcance de sus SLBM y componente aérea sobre aviones Rafale así se lo permiten.

   Cabe decir que tanto la capacidad nuclear británica como la gala son consideradas, y así lo manifestaron los soviéticos en su día, como armas nucleares con acción sobre su territorio y por lo tanto, bajo el principio de “seguridad igual”, deberían ser contabilizadas en cualquier proceso de desarme; el caso del despliegue de los SS-20 constituyó, para los rusos, una de las razones que lo justificaban.

   Ni que decir tiene que este principio, dado el número exagerado de cabezas y vectores de los “Dos Grandes”, incluyendo bombarderos estratégicos, no fue aceptado por Francia que siempre fue intransigente en el concepto de la autonomía de su” Force de Frappe”; incluso existió un profundo debate en torno a la necesidad de que las armas nucleares de la OTAN que operaran en Europa se pusieran a disposición de los países europeos en los que se desplegaran, en lo que respecta a la decisión de su empleo, convergiendo los deseos de una Defensa Europea con la gravedad del momento de la crisis de los Euromisiles.(Michel Manel, L’Europe Face aux SS-20.Stratégies. 1982).

   Es necesario reconocer que a Estados Unidos le interesaba la ambigüedad de las opciones de respuesta citadas, pues ello perturbaba el cálculo soviético; hasta tal punto que existen teorías de un posible “impulso norteamericano” al desarrollo nuclear francés.

   Pasados los años, y más desarrollada la opción de “una Defensa Europea”, se ha visto como Francia podría ofrecer sus dispositivos nucleares (aviones y submarinos) para que fuera la columna central de una disuasión autóctona puramente europea, aunque es necesario admitir que ese “préstamo” no lo sería en términos de decisión ya que la doctrina gala es muy estricta al respecto; “una sola mano para el botón nuclear”.

   En cualquier caso, todas estas cuestiones sirvieron a la Federación Rusa para, en su momento, enrarecer las negociaciones START y las de un hipotético nuevo tratado INF, ahora en suspenso, dado que lo que es evidente es que los dispositivos europeos son estratégicos, por los orígenes de los posibles lanzamientos, y que los destinos son evidentemente objetivos situados en la “Gran Rusia”.

   El tercer elemento de la Triada nuclear, las armas nucleares tácticas, no se puede desvincular de lo analizado hasta ahora, pues forma parte de la estrategia de respuesta flexible; están desplegadas, y de algún modo vinculan a los países que las detentan, y lo hacen por su situación con respecto a la Federación Rusa y por la voluntad de recibirlas en su suelo, aspectos que la política, y el fomento del pacifismo y la presión, podrían hacer variar las decisiones iniciales tomadas (Nuclear Sharing) por los europeos.

   Recientemente se ha cuestionado en Alemania su actitud en torno a abandonar la decisión de que su territorio albergue armas nucleares tácticas de la OTAN, esencialmente la posibilidad de que aviones germanos asignados a la Organización Atlántica, los denominados DCA (Dual Capable Aircraft), puedan ser suprimidos; la reciente decisión del Gobierno alemán de renovar sus aviones de combate con la disponibilidad de dicha doble capacidad, en el marco de la Guerra Ruso-Ucraniana, aleja por el momento esas sensaciones.  

   Los analistas de los países afectados, principalmente, Francia, Holanda, Italia, Bélgica, Polonia y los Bálticos, no tardaron en reaccionar, emitiendo juicios claros sobre el significado de dicha posible renuncia:

   Se debilitaría el flanco norte de la Alianza; se renunciaría a una opción importante sin contrapartidas de la Federación Rusa; se fomentaría que Polonia pudiera relevar a Alemania en ese cometido, aspecto que provocaría a los rusos (Tratado NATO-Rusia de 1997); se favorecerían los movimientos antinucleares; se perjudicaría la posición de Francia en el Grupo de Planeamiento Nuclear de la OTAN; no se sería coherente con la doctrina militar rusa, que propugna un ataque nuclear, incluso ante una agresión convencional; se produciría un fomento de la proliferación, al buscar cada Estado su solución nuclear; se podría fomentar la defección de otros Aliados, como Italia;  etc.

   La Federación Rusa ha modernizado su arsenal nuclear, en todos los órdenes (ICBM RS-28, Misil Hipersónico Avanguard), y ha desplegado misiles nucleares con capacidad de alcanzar territorio europeo (Iskander, en Kaliningrado y, al parecer, en Crimea y San Petersburgo, además del Pacífico), también lo ha hecho con misiles crucero de alcance próximo a los contemplados en el tratado INF, aspecto considerado por la OTAN como la clave de la renuncia de EEUU a la continuidad del Tratado.

   La irrupción de China en el “gran juego nuclear”, con capacidades intercontinentales que pueden afectar a la OTAN en términos de disuasión, y la posesión por este país de dispositivos incluibles en un futuro e hipotético tratado INF, complican no solo el futuro del NEW START, sino cualquier solución global de desarme, al estar este pujante país en pleno desarrollo de sus posibilidades armamentísticas, en apoyo de sus pretensiones económicas y sociales.

   Es evidente que el objetivo, y el escenario de la Federación Rusa, es Europa, y que las estrategias de respuesta se juegan sobre nuestro Continente, muy afectado por la reciente renuncia a continuar con el Tratado INF; la reciente prolongación de la vigencia del Tratado START, sin apenas discusiones, la renuncia rusa al de Cielos Abiertos, y de Estados Unidos al ABM, junto con la banalización del FACE, completan un escenario de ausencia de medidas de confianza y de inseguridad en Europa.

    La invasión rusa de Ucrania, y en general, la presión sobre la libertad de pertenecer a la OTAN de los países de su “extranjero próximo”, completan este panorama con la amenaza, de la Federación Rusa, de una hipotética reacción nuclear ante una posible intervención occidental directa en el conflicto; se puede admitir que la OTAN y la Federación Rusa están ya en una guerra disuasiva.

                                                       General de División (R) Ricardo Martínez Isidoro

                                                                                       Miembro de AEME