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Mariúpol resiste un día más los ataques mientras Rusia sigue sufriendo pequeñas derrotas

Mariúpol resiste un día más los ataques mientras Rusia sigue sufriendo pequeñas derrotas (elespanol.com)

Hasta que Rusia no consiga el control de Azovstal y no complete la toma del puerto principal, no podrá decir que Mariúpol ha caído.

Aunque el ministro de defensa ruso, Sergei Shoigu, declaró el pasado miércoles que los 1.026 miembros de la 36ª Brigada de Marines se habían rendido al ejército invasor en la ciudad de Mariúpol, su afirmación ha resultado imposible aún de verificar. Shoigu publicó una serie de vídeos que mostraban la entrega de algunos de estos combatientes, pero sin posibilidad de fechar las imágenes y sin constancia alguna de su número exacto. De hecho, pocas horas después, fuerzas de dicha Brigada y del Batallón del Azov publicaron unas fotos en las que aparecían juntos en la planta siderúrgica de Azovstal.

Todo esto forma parte de lo que no sabemos con certeza. Lo que sí sabemos es que el ejército ruso, junto al de la autoproclamada República Popular de Donetsk, sigue avanzando por las calles de Mariúpol sin conseguir de momento su control absoluto. Van ya cincuenta días de guerra resistiendo sin apenas alimentos, agua potable ni suministros de ningún tipo. Viendo cómo Rusia bombardeaba sus maternidades y sus refugios. El fin está muy cerca y ellos lo saben, entre rendiciones ocasionales -alguien se tuvo que entregar en la planta siderúrgica Ilyich para que Shoigu consiguiera esas imágenes- y la amenaza del uso de armas químicas en cualquier momento para terminar con esto cuanto antes.

Hasta entonces, siguen resistiendo. Son algo más de un millar de unidades, la mayoría perteneciente al citado Batallón de Azov, repartidas por unas pocas áreas de la ciudad que escapan al dominio ruso: parte del puerto principal, que Rusia dio por controlado a principios de la semana, pero parece que no en su totalidad; unos terrenos en el noreste de la ciudad, alrededor de la planta siderúrgica Ilyich, y las inmediaciones de la otra planta siderúrgica, Azovstal, donde resiste el mayor contingente de tropas, entre hierros, pasadizos y la protección del propio acero.

Hasta que Rusia no consiga el control de Azovstal y no complete la toma del puerto principal, no podrá decir que Mariúpol -lo que queda de Mariúpol, más bien- ha caído. Mientras tanto, sus planes de rodear a las tropas de las JFO ucranianas en el Donbás, tiene que seguir aplazándose. La idea es bajar tropas desde Járkov y subirlas desde Mariúpol para hacer una pinza… pero las segundas siguen demasiado ocupadas como para diversificar sus tareas. A su vez, el hecho de que las JFO sigan con acceso a munición y alimentos desde el oeste hace que puedan resistir los ataques constantes de Rusia, con lo que los avances de Putin en esa zona son mínimos.

La desbandada de Kiev

Todos intuimos que Mariúpol caerá en breve y que esos mil o mil quinientos soldados ucranianos tendrán que rendirse o morir en el camino. Todos intuimos, a su vez, que entonces y solo entonces dará comienzo la temida segunda fase de la «operación militar especial» rusa. Las agotadas tropas del sur intentarán aislar a las JFO y entrará en juego el nuevo contingente que está preparando Putin en la frontera desde hace semanas. Todas las unidades destinadas en origen a los alrededores de Kiev están llamadas a participar en este nuevo ataque, así como un numeroso grupo de reservistas, voluntarios chechenos, sirios y osetios, así como unidades del Grupo Wagner dispuestos a actuar con su falta habitual de escrúpulos.

Por si esto fuera poco, Putin anunció hace poco una nueva leva de hasta ciento sesenta mil nuevos reclutas, que se supone que estarán formados para el combate en junio o julio, para cuando la guerra entre en una nueva fase de conquista al oeste del Dniéper. Mientras llega ese momento, lo cierto es que el panorama no es nada alentador para Rusia: Mariúpol es ahora mismo un problema para ellos, pero no es el único. Aparte del bloqueo que supone tener tantas tropas tomando una sola ciudad, más las que quedan bombardeando Járkov día y noche, imposibilitando la mencionada pinza sobre las JFO, los demás escenarios de la guerra muestran estos días un avance ucraniano sobre tropas desmoralizadas o directamente a la fuga.

En el norte, ya hemos dicho que todas las unidades que llegaron a quedarse a quince kilómetros de Kiev tienen la orden de retirarse a la frontera del Donbás para prepararse para una nueva ofensiva en esa zona. Teniendo en cuenta el inmenso despliegue que Putin preparó para tomar la capital, hablamos de decenas de miles de tropas y tanques a la fuga, vía Bielorrusia en su mayor parte. Otra de las prioridades del ejército ruso es precisamente garantizar esa huida -o ese traslado, según se quiera ver-, sin perder aún más unidades por el camino. Toda la operación en el norte ha sido un desastre de enormes proporciones: no solo no se consiguió el objetivo de tomar Kiev, deponer a Zelenski y acabar con la guerra en un solo movimiento, sino que se ha tenido que devolver todo el terreno ganado y el nombre de Rusia y su ejército quedará siempre ligado a las atrocidades que han quedado expuestas en las distintas ciudades ocupadas: Bucha, Buzova, Shevchenkova, Borodianka…

El Moskva, hundido

Al estancamiento en el Donbás y la desbandada en Kiev, hay que añadir la insólita situación en el sur del país. Pese a que Jersón fue una de las primeras capitales regionales tomadas por los rusos -la única fuera de Donetsk y Lugansk, de hecho-, el soñado avance hacia Mykoklaiv para desde ahí rodear Odesa no ha llegado a producirse nunca. Las cosas van cada vez peor para las tropas rusas desplazadas desde Crimea a la zona. Las contraofensivas ucranianas siguen ganando terreno y recuperando ciudades, quedando ya a pocos kilómetros de una capital que ha sido emblema para los invasores durante un mes y medio… pero que puede cambiar de manos si no llegan pronto los refuerzos del este.

No queda ahí la cosa: este miércoles llegaban las noticias de un enorme fuego en el acorazado Moskva, uno de los estandartes de la marina rusa en el Mar Negro, desplegado justo frente a las costas de la ciudad portuaria de Odesa como recordatorio constante a sus ciudadanos de lo que está por venir en cualquier momento. Este mismo jueves, Rusia anunció su hundimiento mientras intentaba llegar a tierra para ser reparado. Las noticias alrededor del Moskva son algo confusas, siguiendo la línea de lo que uno puede esperar en una guerra. Al principio, la propaganda ucraniana -que también existe y es potente- habló de su hundimiento antes de tiempo. Horas después, Kiev anunció un ataque con misiles Neptuno que habría dañado gravemente al barco hasta el punto de dejarlo inservible.

Nadie ha podido confirmar aún esta versión, pero lo que es obvio por numerosas fotos y varios vídeos emitidos en redes sociales es que del Moskva salía una intensa columna de humo y ha acabado bajo el agua. En el Kremlin hablan de un incendio, sin más. Un fuego que habría empezado por un problema en el interior del barco y que se habría complicado. Nada que ver con Ucrania, nada que ver con su ejército. No es fácil saber qué versión deja peor a los rusos: malo es que el enemigo hunda uno de tus barcos insignia, pero probablemente sea peor que tú mismo te lo cargues desde dentro. 

Todo el mundo habla estos días de la segunda ofensiva y da por hecho que no será como la primera. Centrarse en el Donbás tiene la ventaja de afrontar un terreno más abierto, más claro y más reducido. Nada que ver con el frondoso norte, lugar ideal para emboscadas. La presencia del general Alexander Dvornikov, el héroe de Rusia en Siria y Chechenia, parece haber revitalizado los ánimos de las tropas desplegadas en el este de Ucrania. Ahora bien, el desastre del que viene el ejército ruso, tan solo capaz en cincuenta días de ampliar sus fronteras unos kilómetros en el Donbás y avanzar

mínimamente hacia el norte y el este de Crimea, incapaz aún de completar el corredor del Mar del Azov, debería servirnos de aviso: la fuerza y el número no lo son todo.

Desde el Kremlin se irradia una sensación de complacencia que choca con la realidad sobre el terreno. Ucrania está poniendo los muertos y las ciudades arrasadas, sí. Como decía el propio Zelenski la semana pasada: «Es difícil decir que estamos ganando la guerra cuando nuestros civiles son asesinados y violados cada día». Sin embargo, lo que parece claro es que no la está perdiendo. No solo ha conservado Kiev, sino que mantiene Járkov bajo su poder, Dnipro aún está lejos de la primera línea de defensa, el temido desembarco en Odesa no se ha producido y el oeste del país -Lviv incluida- apenas ha tenido que sufrir algún ataque suelto desde posiciones en Bielorrusia. Pensar que esto puede dar un giro de ciento ochenta grados en apenas cuatro semanas (el 9 de mayo, Día de la Victoria, se acerca) parece ahora mismo un acto de fe.

El sistemático ataque a las ciudades

Por el general del Ejército de Tierra Jesús Argumosa Pila, para Diario Sur, del día 18 de marzo de 2022, página 38.

En esta guerra se están utilizando operaciones militares similares a las efectuadas por las Fuerzas Armadas rusas, colaborando con las fuerzas militares de Bashar al-Asad en la guerra de Siria.·Me refiero al brutal y sangriento ataque, con los combates correspondientes, que sufrió la ciudad de Alepo, quedando al final totalmente destrozada.

Pero si en Siria el ataque a las ciudades fue más bien puntual, en Ucrania constituye una de las operaciones más comunes. En este vigésimo tercer día de la guerra, al menos hay cinco ciudades sufriendo un embolsamiento militar, pero sin ser conquistadas todavía. En el nordeste se encuentran rodeadas Járkov, Chernígov, Konotop y Sumy mientras que en el sur se halla sitiada Mariúpol. Es verdad que Jersón al noroeste de Crimea ya ha sido tomada, pero Kiev, la capital y objetivo principal de la guerra, aún no ha sido rodeada como paso previo a la conquista.

Lo que sí es cierto es que las fuerzas militares rusas están sufriendo un gran desgaste acompañado además de una frustración en su empeño de tomar estas ciudades, por cierto, operaciones con una elevada tasa de mortandad, originada por las numerosas bajas que se producen en el combate urbano. No olvidemos que esta guerra reúne un alto componente emocional. Sin duda, las unidades utilizadas en estas operaciones están afectando negativamente a la masa de maniobra necesaria para conquistar otros objetivos del territorio ucraniano.

Como una derivada de este planteamiento estratégico se halla la lentitud en él avance de la campaña rusa por el teatro de operaciones de Crimea. Los numerosos días y la gran cantidad de unidades empeñadas en la toma de ciudades resta agilidad, velocidad de progresión y capacidad de maniobra a la totalidad de fuerzas rusas empleadas en este conflicto.

Posiblemente, mucho más eficiente hubiera sido rodear las ciudades y progresar rápidamente para ocupar los objetivos estratégicos más importantes del teatro de la guerra. Entre ellos se hallan los existentes a lo largo del río Dnieper desde Kiev hasta Dnipro y Zaporiyia, pasando por Poltava como maniobra más decisiva en el propósito de embolsar a las fuerzas ucranianas situadas al este de dicho río, asegurando de esta forma el control del Dombás por parte rusa.

De fecha 17 de marzo de 2022

La estrategia y la táctica de Putin, por Josep Piqué en Política Exterior

Con su decisión de invadir Ucrania, Putin ha echado por tierra una estrategia de décadas, cometiendo además errores tácticos de primera magnitud. Al final, está mostrando ser un mal estratega y un peor táctico.JOSEP PIQUÉ |  10 de marzo de 2022

Hace pocos días, mi admirada colega Ana Palacio decía en una entrevista que Vladímir Putin era un buen estratega y un mejor táctico. Probablemente, eso es lo que pensábamos muchos hasta hace poco.

Desde un punto de vista estratégico, Putin explicó con claridad su planteamiento en la Conferencia de Seguridad de Múnich en 2007, hace casi 15 años. Quien suscribe tuvo ocasión de escuchárselo personalmente en el lejano 2002. Su objetivo era la recuperación de la autoestima del pueblo ruso después de la derrota en la guerra fría y el colapso por implosión de la Unión Soviética, expresión del secular sueño imperial que la emperatriz Catalina resumió en su famosa frase, según la cual la mejor manera de defender las fronteras de Rusia era expandiéndolas.

Para ello, resultaba fundamental recuperar su área de influencia para garantizar un perímetro de seguridad que alejara cualquier riesgo para Moscú o San Petersburgo. Los instrumentos a utilizar serían la energía y, si fuera necesario, la fuerza militar.

Obviamente, ello presuponía la no aceptación del orden mundial implantado por Occidente después de la caída del muro de Berlín. Rusia no lo asumía como propio porque consideraba que le perjudicaba y, en consecuencia, a partir de entonces solo seguiría los requerimientos derivados del interés nacional de Rusia, interpretado desde una perspectiva historicista y nacionalista.

Churchill ya advirtió de que, si Rusia era un acertijo rodeado de un enigma y envuelto en un misterio, la clave para interpretarla era exclusivamente su interés nacional. Y la estrategia seguida por Putin ha sido enormemente coherente en ese sentido.

Primero, se centró en aplastar movimientos secesionistas internos después del fiasco en la primera guerra de Chechenia. En la segunda, Putin utilizó masiva y cruelmente la fuerza militar, arrasando Grozni y aplastando toda resistencia. Luego, en paralelo al afianzamiento de su poder cada vez más absoluto y autocrático, ha impedido el acercamiento de antiguas repúblicas soviéticas a Occidente con la fuerza de las armas. El apoyo a los secesionistas de Transnistria en Moldavia fue un precoz y primer ejemplo. Lo hizo también en Georgia en 2008, ocupando Osetia del Sur y Abjasia, y apoyando a Armenia en su conflicto con Azerbaiyán por el Nagorko Karabaj, ampliando su influencia sobre el Cáucaso exsoviético. Le siguió Ucrania en 2014 con la anexión ilegal de Crimea y la integración de facto de las zonas secesionistas de Donetsk y Lugansk, en el Donbás. En 2020, apoyó a Aleksandr Lukashenko en Bielorrusia a cambio de su supeditación a los intereses rusos. Moscú ha intervenido también en Asia central; el episodio más reciente, a principios de este año, ha sido la intervención militar para sostener al régimen kazajo. Finalmente, ha llegado la invasión criminal de Ucrania.

Si consiguiera el objetivo de someter Ucrania, Putin habría recuperado el espacio europeo soviético, con la única excepción de las repúblicas bálticas.

«Churchill ya advirtió de que, si Rusia era un acertijo rodeado de un enigma y envuelto en un misterio, la clave para interpretarla era exclusivamente su interés nacional»

La táctica ha sido doble: el uso desacomplejado de la fuerza militar –también en otros ámbitos como Siria o Libia y ahora el Sahel, directamente o a través de los “mercenarios” de Wagner– y la búsqueda de la vulnerabilidad de Europa y de la Alianza Atlántica, agudizando sus diferentes intereses –en particular en el campo energético– y debilitando internamente a sus Estados miembros, mediante actuaciones desestabilizadoras y el uso creciente de la desinformación.

Hasta ahora, le ha salido relativamente bien. La respuesta occidental a sus acciones ha sido escasa, timorata y no siempre resultado del consenso entre aliados. Y eso le ha animado a dar pasos adicionales, a medida que comprobaba que no se trazaban nítidamente y de forma convincente “líneas rojas”.

Pero todos los grandes estrategas, sobre todo si no están sometidos al control democrático, acaban sobrevalorando su capacidad de acierto y son víctimas de su propia ambición. Como Napoleón cuando decidió invadir Rusia y cavó su propia tumba. Los que se creen infalibles es porque pierden el sentido de la realidad y caen en el primer pecado capital: la soberbia.

Con la agresión a Ucrania, Putin ha echado a perder sus objetivos estratégicos y le ha llevado a cometer errores tácticos clamorosos.

En lo estratégico, veamos los resultados. Su voluntad de construir la “gran Rusia eslava” ha devenido en la consolidación de la identidad nacional ucraniana y, al margen del resultado de la confrontación estrictamente militar, ha enajenado a los ucranianos para siempre. A la menor oportunidad, renovarán su clara apuesta europea y occidental.

En cuanto al objetivo de debilitar a la OTAN y el vínculo atlántico, el efecto ha sido justo el contrario. La Alianza Atlántica ha “recuperado su objeto social”, diluido y cuestionado después del fin de la guerra fría y el colapso de la URSS. En apenas unos días, hemos pasado de su “muerte cerebral” a una vitalidad y una vigencia extraordinarias y que veremos confirmada en la Cumbre de Madrid del próximo junio. Y Estados Unidos, que iba concentrando su atención al Indo-Pacífico, alejándose de su compromiso atlántico, ha reaccionado con contundencia –entre otros motivos, por su temor al expansionismo chino, cuyo primer paso para expulsarles del continente asiático sería Taiwán si ahora Washington mandara señales equívocas–.

«Al margen del resultado militar, Putin se ha enajenado a los ucranianos para siempre. A la menor oportunidad, renovarán su clara apuesta europea y occidental»

Si hablamos de la Unión Europea, claramente “ninguneada” por Putin durante la crisis, la consecuencia es también la opuesta a lo deseado: en lugar de agudizar sus divisiones internas, ha conseguido que Europa entienda que, para subsistir como proyecto político, debe profundizar en una política común exterior, de seguridad y de defensa y, no menos importante, en una política energética común que reduzca sustancialmente la dependencia de Moscú –lo que deja a Rusia en situación de máxima debilidad económica–.

Putin ha conseguido, además, cosas impensables hasta hace muy poco. El cambio histórico de Alemania no es el menor, aceptando el suministro de armas ofensivas a Ucrania, el incremento sustancial del presupuesto de defensa en este año, el compromiso de dedicar el 2% del PIB a dichos presupuestos de cara al futuro, así como un cambio drástico de su política energética para dejar de depender del gas ruso. Pero también ha abierto la posibilidad real de una integración en la Alianza de Suecia y Finlandia. Al mismo tiempo, el sustancial fortalecimiento del despliegue de la OTAN en sus fronteras –con especial atención a Polonia, las repúblicas bálticas y, por ende, el corredor de Suwalki– es justo lo contrario que Putin venía reclamando; es decir, la retirada de facto de la Alianza a sus fronteras previas a la primera ampliación al Este en la década de los noventa. Por si ello fuera poco, Turquía ha abandonado sus “veleidades” –con la adquisición del sistema antiaéreo ruso S-400– y se ha alineado claramente con la OTAN, incluyendo la posibilidad de bloquear el Bósforo, impidiendo la salida al Mediterráneo de la flota rusa del mar Negro.

Finalmente, además de incrementar la dependencia de China, Putin ha perdido totalmente la batalla de la propaganda –el relato– y ha conseguido ser, en palabras del presidente de EEUU, Joe Biden, un auténtico “paria internacional”, concitando un amplísimo rechazo de prácticamente toda la comunidad internacional y tan solo un tímido apoyo sin compromiso de los países que consideraba bajo su influencia. Ni tan siquiera China ha endosado la invasión, mostrando su incomodidad y ambigüedad y ofreciéndose incluso como mediador entre las partes. Es tal el rechazo que, cuando sea posible, el destino de Putin y su entorno inmediato es enfrentarse –si siguen vivos– a la justicia internacional para responder por crímenes de guerra.

Pero más allá del desmoronamiento de su estrategia, los errores tácticos han sido también clamorosos. Baste como ejemplo la infravaloración de la capacidad de resistencia de Ucrania, liderada por el presidente, Volodomir Zelenski, quien ha sabido interpretar a su pueblo incluso a riesgo de su propia vida. El ejército ucraniano está respondiendo de una manera mucho más eficaz que la prevista, tanto por la preparación llevaba a cabo desde 2014 como por el aprovisionamiento de armamento ofensivo que se está produciendo, incluidos aviones de combate, misiles tierra-aire o sistemas anti-tanque. Y con la moral propia de quien sabe que está combatiendo por su país, por su libertad y por su vida. La preparación de Ucrania ha incluido una minuciosa estrategia contra los ciberataques y una capacidad de recepción de información sustancial para conocer de forma anticipada los movimientos del invasor.

«Los ciudadanos rusos van a pasarlo muy mal, y en algún momento reaccionarán contra el responsable de la catástrofe»

Esa subestimación por parte de Putin de la capacidad de resistencia ucraniana ha venido acompañada de una sobrevaloración de sus propias fuerzas armadas. El mediocre balance de la superioridad aérea rusa, los errores logísticos y los déficit de intendencia, así como la deficiente preparación de los planes de invasión, el uso de armamento obsoleto, la intercepción de sus comunicaciones y una moral baja de unas tropas que son de leva y que no saben por qué están luchando son algunas muestras evidentes.

last but not least, Putin ha despreciado la efectividad real de las sanciones, perfectamente coordinadas hasta ahora, aplicadas por Occidente –incluyendo a Suiza, cuya neutralidad se había mantenido incluso con Hitler– para castigar la capacidad de la débil y atrasada economía rusa y su financiación a corto y medio plazo, incluyendo el coste de la guerra y de una eventual ocupación que puede derivar en una auténtica pesadilla. Los ciudadanos rusos van a pasarlo muy mal, y en algún momento reaccionarán contra el responsable de la catástrofe.

Putín está en un auténtico callejón sin salida del que muy difícilmente podrá escapar. Por ello, utiliza la amenaza nuclear. Esperemos que su entorno y los militares se lo impidan y que se suicide solo. Pero eso debe ser objeto de otro análisis y de otros Apuntes.

En definitiva, con su decisión de invadir criminal e ilegalmente Ucrania, Putin ha echado a perder completamente su estrategia desarrollada en dos décadas, cometiendo errores tácticos de primera magnitud.

Al final, ha mostrado ser un mal estratega y un peor táctico.

La estrategia y la táctica de Putin | Política Exterior (politicaexterior.com)

Tensión entre Rusia y Ucrania y su repercusión en EE.UU., la OTAN y la UE

Altos funcionarios de seguridad nacional de EE. UU. Llaman a sus homólogos a medida que aumentan las tensiones entre Rusia y Ucrania.

Por Oren Liebermann y Barbara Starr , CNN

Actualizado a las 0054 GMT (0854 HKT) 1 de abril de 2021

Los principales funcionarios de seguridad nacional de EE. UU. Han hablado con sus homólogos ucranianos, y el principal general de EE. UU. Realizó una llamada el miércoles con su homólogo ruso en medio de la preocupación por la actividad militar rusa en Crimea y el este de Ucrania, incluido lo que EE. UU. Consideró una violación de un alto el fuego. por Moscú que provocó la muerte de cuatro soldados ucranianos la semana pasada.»Las acciones desestabilizadoras de Rusia socavan las intenciones de desescalada que se habían logrado mediante [el acuerdo del año pasado]», dijo el miércoles el portavoz principal del Pentágono, John Kirby. 

«Además, estamos al tanto de los informes militares ucranianos sobre los movimientos de tropas rusas en las fronteras de Ucrania».El secretario de Estado Tony Blinken reafirmó el «apoyo inquebrantable» de Estados Unidos a la integridad territorial de Ucrania frente a «la agresión en curso de Rusia en Donbás y Crimea», según una lectura de su llamada con el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, el miércoles. El presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, también habló con el principal general ucraniano el miércoles, mientras que el asesor de seguridad nacional Jake Sullivan habló con su homólogo ucraniano a principios de la semana.

El Pentágono se había preocupado cada vez más después de que informes de inteligencia militar evaluaran que se había observado a unas 4.000 fuerzas rusas fuertemente armadas moviéndose en Crimea, según un funcionario de defensa de Estados Unidos. «No estaba del todo claro lo que estaban haciendo», dijo el funcionario, y agregó que Estados Unidos ahora cree, en una evaluación más profunda, que pudo haber sido parte de un ejercicio militar ruso. Parte de esa evaluación se basó en llamadas con funcionarios ucranianos que también vieron la actividad rusa como un ejercicio.

Si es así, el movimiento de tanto personal militar ruso fue un gran ejercicio y puede ser un mensaje deliberado del Kremlin a la administración Biden sobre la fuerza de Rusia en la región y su capacidad para desafiar a los aliados de Estados Unidos, dijo el funcionario.

Esto se produce cuando los países de la OTAN lanzaron aviones el lunes 10 veces para rastrear un nivel inusualmente alto de vuelos militares rusos sobre una gran área de Europa, incluidos el Mar del Norte, el Mar Negro y el Mar Báltico. Los aviones de la OTAN terminaron realizando seis intercepciones en un período de seis horas.

La administración Biden está adoptando un enfoque más duro hacia Rusia, y Ucrania es solo la última fuente de tensión entre los dos adversarios. La Casa Blanca dio a conocer una serie de sanciones contra funcionarios y entidades rusos a principios de mes por el envenenamiento del líder de la oposición Alexey Navalny. El presidente Joe Biden advirtió luego que el presidente ruso Vladimir Putin «pagaría un precio» por sus esfuerzos para socavar las elecciones estadounidenses de 2020 y luego llamó a Putin un «asesino «. Mientras tanto, se espera que la administración imponga más sanciones a Rusia por la interferencia electoral y el ciberataque SolarWinds.

El miércoles, Milley habló con su homólogo ruso, el general Valery Gerasimov. Si bien los temas que discutieron los dos generales no se han hecho públicos, entre bastidores, el Departamento de Defensa ha estado preocupado durante los últimos días por la acumulación de tropas y equipos rusos a lo largo de la frontera con Ucrania. El Departamento de Defensa elevó recientemente el llamado «nivel de condición de vigilancia» en esa región para recopilar evaluaciones de inteligencia actualizadas sobre la actividad e intenciones rusas, mientras monitorea cualquier amenaza potencial. El New York Times fue el primero en informar sobre ese desarrollo.

Rusia culpó a Ucrania de reanudar los combates en el este de Ucrania. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo esta semana que Rusia estaba preocupada por las «provocaciones de Ucrania», pero dijo que esperaba que no se intensificara a combates.

Pero Ucrania advirtió sobre una serie de violaciones rusas del alto el fuego, incluidos dos incidentes de fuego de mortero y fuego de ametralladora de gran calibre que provocaron la muerte de los cuatro soldados ucranianos el viernes pasado. El martes, Ucrania acusó a Rusia de violar el alto el fuego siete veces, lo que llevó al parlamento del país a pedir un aumento de la presión política y económica sobre Moscú.

https://edition.cnn.com/2021/03/31/politics/us-russia-ukraine-calls/index.html

Estados Unidos declara su apoyo ‘implacable’ a Ucrania mientras Rusia inunda Crimea con tanques llenos de trenes en medio de crecientes tensiones

  • El secretario de Estado Antony Blinken reafirmó el ‘apoyo continuo’ de Estados Unidos a Ucrania mientras Rusia trasladaba trenes con vehículos militares a la frontera
  • Varios funcionarios estadounidenses se comunicaron con sus homólogos ucranianos esta semana con respecto a las acciones del ejército ruso.
  • Blinken habló con el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, el miércoles a la luz de la « agresión en curso de Rusia en Donbas y Crimea ».
  • El Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, habló con sus homólogos ucranianos y rusos.
  • Según informes de inteligencia militar, alrededor de 4.000 soldados rusos fuertemente armados estaban en movimiento en Crimea, lo que los funcionarios dijeron que era un ejercicio.
  • Aún así, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, dijo el jueves que cree que los movimientos eran una «amenaza».
  • El ejercicio militar podría enviar un mensaje al presidente Joe Biden que ha sido más estricto contra Rusia, sancionó a algunas entidades y calificó a Vladimir Putin de ‘asesino’.

Por Nikki Schwab, reportera política senior de Estados Unidos para Dailymail.com

https://whatsnew2day.com/the-us-declares-continued-support-for-ukraine-amid-russian-escalations/amp/