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NOTAS SOBRE EL PRESUPUESTO ACTUAL DE LA OTAN (AEME 1ª ciclo 2022)

1.- Introducción

La referencia al presupuesto de la OTAN, con carácter general, incluye y representa el gasto de defensa total de los países que integran la Alianza, y conlleva la cuantificación de todo el gasto de defensa o gasto militar que realizan cada uno de ellos. El origen de dichos gastos tiene como referencia sus respectivos presupuestos Generales del Estado, y en cada país puede abarcar no solo a su propio departamento de defensa, sino también a otros departamentos ministeriales. La OTAN tiene establecida una definición de gasto militar, que da homogeneidad a las cifras presentadas, con el fin de poder realizar las debidas comparaciones entre todos los países que la integran. Ello permite analizar el grado de contribución que realiza cada miembro de la Alianza, en cuanto reparto de la carga o aportación a la defensa común que supone participar en la Alianza Atlántica. No obstante lo anterior, existe un presupuesto específico para atender a los gastos de funcionamiento de la estructura de Organizativa de la OTAN, que conviene recordar, para evitar posible confusión en los términos. Ambos conceptos son los que se pretende explicar en estas notas. La fuente de los datos es obtenida de las Estadísticas OTAN (Communique /PR/CP (2021)094) y de elaboración propia.

2.- Presupuesto de la estructura organizativa OTAN

De una forma simplificada, se pueden decir que anualmente se elabora un presupuesto para atender a los gastos de funcionamiento de la estructura de Organizativa de la OTAN como tal, principalmente en Bruselas, y posibilitan el poder llevar a cabo sus actividades diarias, y contribuir a la consecución de sus planes y objetivos. Este presupuesto se elabora por la OTAN, y la cuantía a la que asciende anualmente es relativamente reducida. El importe de este presupuesto de financiación común, equivale, aproximadamente, a solo un 0,3 % del total del gasto de defensa de la OTAN. Mediante este presupuesto se estiman los gastos que se pueden incurrir en un año, y los países aliados proceden a la financiación de los mismos en base a una fórmula de reparto porcentual pactada entre ellos. A modo de ejemplo, en la actualidad, España contribuye con un 5,99% de lo que ascienda anualmente ese presupuesto, el Reino Unido con un 11,28%, Estados Unidos con un 16,33%, Alemania con un 16,34%, y Francia con un 10,49%, por citar solo a unos pocos. Las contribuciones se suelen descomponer en las llamadas contribuciones indirectas o nacionales, y las contribuciones directas que están divididas en el denominado  “presupuesto civil”, que sirve para atender  los gastos defuncionamiento del cuartel general de la OTAN, el llamado “presupuesto militar”, orientado para atender los gastos de la Estructura de Mando integrada de la OTAN y por último, el “presupuesto de Infraestructuras”, llamado “Programa de Inversión en Seguridad de la OTAN”, NSIP, que centra las inversiones para infraestructura militar y adquisiciones para sistemas y capacidades específicas de la OTAN.

3.-Gasto Militar de la OTAN

Como resultado de lo acordado por los jefes de gobierno en la Cumbre de la OTAN de 2014, (Gales) los países deben contribuir anualmente con al menos el 2% de su PIB a sus gastos de defensa, y en cualquier caso para no mas tarde del año 2024.

En 2021 el total del gasto en defensa de los 30 países que integran la OTAN ha ascendido a 1.048.511 millones de dólares constantes de 2015, y representa un incremento del 2,11 % respecto a 2020.  El 30,8 % corresponden a EE.UU. (322.803 millones). Este presupuesto financia a más de tres millones de hombres y mujeres 3.317.000 que integran los ejércitos de los países OTAN (120.000 son los efectivos que corresponden a España).

Las estadísticas elaboradas por SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) en su último informe de 2021, muestran que el gasto militar en el mundo en 2020 se elevó a 1.981.000 millones de dólares de 2019 lo que supone un crecimiento del 2,6% con respecto al año precedente. El gasto militar de China en 2020, fue de 252.304 millones, con un crecimiento sostenido consecutivo en los últimos 26 años. El de Rusia solo llego a los 61.713 millones, en dicho año.  

Estados Unidos muestran una tendencia a la baja, destacándose que en el año 2014 su gasto militar era el 3,73% de su PIB, y en 2021 solo alcanza el 3,52%.  Los porcentajes de gasto de la OTAN Europa y Canadá, muestran una tendencia creciente respecto al nivel del 1,43%, de 2014, especialmente en los años 2020, y 2021, donde se alcanza, un 1,71% y un 1, 70% respectivamente. En ese periodo, su nivel de gasto en defensa permanece por debajo del 2% del PIB, comprometido en 2014.

En general, el nivel del Gasto en Defensa de los países OTAN como porcentaje del PIB real (%) en el año 2021, solo ha sido alcanzado por 10 países, a pesar de ser una recomendación que se acordaba ya en el año 2009, y que como se ha dicho, cobra carta de compromiso tras la Cumbre de Gales de 2014, teniendo como objetivo el ser alcanzado por todos los países miembros, en el año 2024.

El gasto militar de España en 2021 se cifra en 12.749 millones de dólares, y en euros, unos 11.490 millones (1,02% PIB 2021) lo que suponen un incremento del 7,72 % respecto a 2010, e indica una voluntad política de iniciar una convergencia a la consecución de los compromisos asumidos y contribuir al reparto de la carga más en la línea con las responsabilidades de España actuales.

Es en los años 2020 y en el 2021, cuando se aprecia un cambio de tendencia que queda todavía lejos del objetivo comprometido del 2%.

En el periodo de 2014 a 2021 España ha incrementado su gasto en defensa en un 20, 19%. Italia, ha realizado un incremento del 23,12% y Alemania, en el mismo periodo ha experimentado un incremento en su gasto militar del 36,82 %.

La Figura siguiente muestra la evolución del PIB de España en términos reales durante 2014 a 2021 (miles de millones de dólares de 2015)

En la siguiente Figura se muestra la evolución de las cuantías que en teoría deberían haber alcanzado los Gastos de Defensa en España en el periodo 2014-2021 si se hubiera consignado el 2% de su PIB (millones de dólares 2015), en el año 2021, el nivel del gasto en defensa, de haberse realizado en base a la consecución del 2% de su PIB, habría tenido que ser de 25.007,28 millones de dólares.

De igual modo, en el siguiente grafico se indica la evolución de la diferencia o déficit anual respecto a las cuantías que en teoría deberían haber alcanzado los Gasto de Defensa en España (2014-2021) si se hubieran consignado conforme a un 2% de su PIB (millones de dólares 2015)

La estructura de los gastos de defensa se descompone en cuatro grandes grupos: Personal, Equipo (inversiones en grandes sistemas de armas), Infraestructura, y Operaciones, Mantenimiento e I&D; este último grupo, se suele referir por la OTAN, como “Otros”. Según lo acordado, los gastos relativos a Equipos, y como se ha dicho, los relacionado con la adquisición anual de equipamiento, deberían alcanzar anualmente, al menos el 20 % del total del gasto de defensa. España si cumple este objetivo.

4.Equilibrios en la distribución de los gastos de defensa

Estados Unidos, Reino Unido, y Francia, donde sus gastos en defensa alcanzan el objetivo del 2% de su PIB, y Alemania, coinciden en distribuir los gastos de defensa de forma equilibrada. España, por el contrario, muestra perfiles de distribución diferentes.

Francia en promedio 2014-2021, muestra que Personal son el 46,47% del total, las de inversiones en nuevos equipos y sistemas de armas el 25,09 %, las consignaciones para “otros” o cuantías dedicadas a operaciones, preparación de la fuerza, y R&D, el 25,53%.

Reino Unido en promedio del periodo 2014-2021, las cuantías a Personal 34,79% del total, las de inversiones en nuevos equipos y sistemas de armas el 22,46 %, y las consignaciones para “Otros” (las cuantías dedicadas a operaciones, preparación de la fuerza, adiestramiento, y R&D), ronda el 40,76%.

Para Estados Unidos, en promedio periodo 2014-2021, las cuantías a personal están al 39,02% del total, las de inversiones en nuevos equipos y sistemas de armas el 26,92 %, consignaciones para “otros gastos” o cuantías dedicadas a operaciones, preparación de la fuerza, adiestramiento, disponibilidad, y R&D el 36,69%.

Para Alemania, en promedio periodo 2014-2021, las cuantías a Personal 46,85% del total, inversiones en nuevos equipos y sistemas de armas el 13,92 %, y consignaciones para las cuantías dedicadas a operaciones, preparación de la fuerza, adiestramiento, disponibilidad, R&D el 35,44%.

España en promedio para el periodo 2014 al 2021, las cuantías de Personal son el 63,87% del total, las de inversiones en nuevos equipos y sistemas de armas rondan el 17,55 %, y las consignaciones para “Otros gastos” o cuantías para operaciones, preparación de la fuerza, adiestramiento, disponibilidad, y R&D, están al 17,75%.

La distribución del gasto militar de España, como se ha podido observar, no está tan equilibrada como la de Reino Unido y Estados Unidos. Una explicación de esos desequilibrios comparativos, puede ser que, cuando los recursos necesarios están tan por debajo del 2% del PIB, el nivel de dotación de personal es un elemento, cuya reducción es difícil en el corto plazo, y más si se está ya en entornos de niveles críticos.  Además, los condicionantes para su variación numérica, nivel de formación académica y preparación requiere de dilatados periodos de tiempo, y su dotación actual es posible que esté ya en limites inferiores mínimamente aceptables, respecto a lo que se pueda requerir para tener el tamaño adecuado de unas Fuerzas Armadas modernas y preparadas para que España afronte su actual realidad geopolítica. Los incrementos de gasto esperados del 2% del PIB, serían suficientes para realizar más inversiones en sistemas, R&D y aumentar los gastos dedicados al adiestramiento de la fuerza, lo que por sí mismos, ya introduciría equilibrios en la distribución del gasto, similares a mostrados por los países anteriormente señalados.

5. Conclusión

España, durante la última década ha gastado en defensa por debajo del 2% de su PIB, siendo de los que menos ha contribuido al reparto del esfuerzo en la defensa común de la Alianza, aunque en los últimos dos años se aprecia un decidido cambio de tendencia. Los compromisos de España con sus Aliados en los planes de seguridad y defensa deben ser realistas y coherentes con la realidad geoeconómica y geopolítica actual por lo que es imprescindible un acuerdo en el ámbito nacional mediante el diálogo y el entendimiento político en lo relativo al incremento de gasto en políticas de defensa nacional, europea y mundial.

                                    General de División del Cuerpo de Intendencia del Ejército del Aire (R)

                                                                                                                  José Lorenzo Jiménez Bastida

                                                                                   Asociación Española de Militares Escritores

El trilema de Israel y la causa palestina

09.07.2021 Josep Piqué

Oriente Próximo sigue siendo uno de los focos de atención geopolítica, a pesar de (y a causa de) la progresiva retirada de Estados Unidos de la región y el muy escaso papel de la Unión Europea en sus conflictos.JOSEP PIQUÉ |  9 de julio de 2021

Estados Unidos está consumando su retirada de Afganistán (como ya ha hecho en Irak o en el conflicto sirio, mediante el cese del apoyo a las milicias kurdas). Una retirada muy controvertida porque todo apunta a que el retorno del régimen talibán es inevitable en un plazo relativamente corto de tiempo. Veinte años después del inicio de la guerra, volvemos al punto de partida y la incógnita es si eso va a propiciar también un refuerzo del yihadismo, que fue el origen y la justificación de la intervención militar, al tener Al Qaeda sus principales bases y dirigentes en el país. Parece más bien una asunción realista de la derrota y los paralelismos con la retirada de Vietnam son cada vez más evidentes.

Ese repliegue incluye la aceptación de un papel relevante a otras potencias no occidentales, como RusiaTurquíaIrán o las monarquías del golfo Pérsico que, en un nuevo “Great Game”, están pugnando por la influencia en una vasta región, incluyendo la parte oriental del norte de África que fue en su día parte sustancial del Imperio Otomano.

El interés geoestratégico de EEUU se ha basado en el control y en la estabilidad de los suministros energéticos, hoy menos relevantes dada la creciente autosuficiencia energética del país y la progresiva disminución del peso de las energías fósiles en el mix de generación. Pero ha habido otro “anclaje” esencial, derivado del apoyo a Israel (un asunto de política interna en EEUU) y la búsqueda de una eventual solución a la cuestión palestina. En cualquier caso, el paradigma ha cambiado, más allá de la reorientación de Washington hacia el Indo-Pacífico y su confrontación sistémica con China.

El apoyo norteamericano a las llamadas “primaveras árabes” de hace una década ha derivado, en general, hacia una mayor inestabilidad en Oriente Próximo (incluidas sangrientas guerras civiles e injerencias de otras potencias, antes impensables) o un retorno al autoritarismo represivo en el marco de la competencia por la influencia y la hegemonía en el mundo árabe, que disputan potencias árabes, pero también potencias musulmanas no árabes, particularmente Turquía e Irán.

Acuerdos del Siglo

Por otra parte, el apoyo árabe a la causa palestina –condicionando la relación con Israel a la solución del conflicto– que ya se resquebrajó con la paz entre Israel y Egipto, en 1979, o entre Israel y Jordania, en 1997, ahora se ha visto golpeado por los llamados Acuerdos de Abraham (auténticos Acuerdos del Siglo y no el inefable planteamiento realizado por Donald Trump y su yerno, Jared Kushner), que suponen la normalización de las relaciones con Israel de países árabes importantes, sin condicionarla en la práctica a la resolución del conflicto palestino-israelí. Este auténtico cambio cualitativo ha sido rubricado por Emiratos Árabes UnidosBahrein (impensable sin el visto bueno implícito de Arabia Saudí), Sudán y Marruecos.

Ciertamente, tales movimientos telúricos están propiciando una ofensiva de Irán y Turquía (con el apoyo catarí) para convertirse en los adalides de la causa palestina, ante la “traición” del mundo árabe, y aprovecharlo para reforzar su influencia frente a Arabia Saudí y su ahora incondicional aliado, Egipto.

Se ha visto con meridiana claridad en la llamada “nueva intifada” (nada que ver con las anteriores) que se inicia a mediados de mayo pasado con las protestas por las resoluciones judiciales sobre propiedades en un barrio mayoritariamente palestino en Jerusalén Este, desata enfrentamientos entre jóvenes arabo-israelíes, ultraortodoxos judíos y las fuerzas del orden de Israel –rompiendo una conllevancia más o menos habitual– y, muy especialmente, se materializa en la confrontación bélica entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza. Durante este último enfrentamiento ha habido lanzamientos masivos de misiles hacia territorio israelí, interceptados en su mayoría por el sistema antimisiles Cúpula de Hierro, la destrucción de importantes edificios en Gaza y la amenaza de una intervención terrestre.

Finalmente, se ha impuesto un frágil alto el fuego, con la mediación de Egipto, pero ha quedado de nuevo de manifiesto un conflicto profundo y no superado que, pese a los éxitos diplomáticos de Israel y su política de hechos consumados en la Cisjordania ocupada, está muy lejos de resolverse. La seguridad y la estabilidad sostenibles de Israel siguen dependiendo de ello, máxime con la involucración de otras potencias que siguen pretendiendo la destrucción de Israel.

«Se ha impuesto un frágil alto el fuego, pero ha quedado de nuevo de manifiesto un conflicto profundo y no superado que está muy lejos de resolverse»

En primer lugar, es cierto que hay un problema de interlocución. Pero también un problema conceptual.

La interlocución por parte palestina está afectada por la división entre Hamás, que controla la Franja de Gaza, y Al Fatah, partido que controla la Autoridad Nacional Palestina. Por un lado, una fuerza que utiliza métodos terroristas y que está muy ligada a Irán. Por otro, una institución desprestigiada por la corrupción, la gerontocracia y su incapacidad congénita para ofrecer soluciones reales a las necesidades de unos ciudadanos palestinos sin horizonte, que ven aplazadas las elecciones por enésima vez en los últimos 15 años.

Por parte israelí, hay un gobierno muy inestable, de composición contradictoria (desde ultraortodoxos a partidos árabes) y cuya única cohesión deriva de su voluntad de retirar a Benjamin Netanyahu del poder después de 12 años ininterrumpidos como primer ministro, a pesar de las acusaciones de corrupción que pesan sobre él.

Difícil, pues, esperar gran cosa.

El ‘trilema de Israel’

Pero quizá lo más relevante sea el problema conceptual, que podemos resumir en el llamado “trilema de Israel”. Se trata de decidir si Israel quiere ser un Estado democrático, judío y controlar de facto los territorios ocupados. Si quiere ser judío y controlar el territorio, no puede ser democrático, al condenar a los palestinos a ser ciudadanos “de segunda” en su propia tierra. Si quiere ser judío y democrático, no cabe seguir con la ocupación. Y si quiere ser democrático y controlar los territorios, no puede ser judío y debe abrirse a un Estado plurinacional en el que todos sus ciudadanos tengan los mismos derechos.

Esto nos lleva al debate sobre la solución de los dos Estados, defendida por la comunidad internacional, y si hoy puede ser viable. No lo parece. Hablaríamos de un Estado palestino, fragmentado entre una “isla” (Gaza) y un “archipiélago” (Cisjordania), sin capacidad de autonomía real ni en lo económico, ni en su seguridad y defensa, muy vulnerable además a la subordinación de facto a potencias exteriores como Irán. Algo inadmisible para Israel pero también para el mundo árabe.

Por ello, avanzan cada vez más las posiciones que defienden la posibilidad de un solo Estado binacional y democrático, que garantice los derechos y las oportunidades para todos los ciudadanos, sean judíos, árabes o palestinos, con el apoyo explícito de la comunidad internacional y, en particular, de Naciones Unidas. Se trata de poner el énfasis en los intereses reales de la gente y no en unas aspiraciones históricas incompatibles entre sí.

En este punto vuelve la responsabilidad de EEUU. Este país ya no tiene, ni quiere tener, la capacidad para imponer acuerdos de paz, como en los tiempos de Bill Clinton, pero sí puede influir para que las posiciones se vayan decantando en el tiempo. Puede parecer un objetivo utópico y naif, especialmente hoy. Y, desde luego, nada fácil. Pero hay que explorar alternativas a una solución que ya se ha mostrado inviable. Y Europa debe acompañar en ese empeño.

¿Qué fracasó en la estrategia de vacunación europea y cómo pueden rectificarse los errores?

La cumbre de jefes de Estado y gobierno europeos que se celebra este jueves y viernes aborda una cuestión en la que han pasado del optimismo a la frustración en lo poco que va de 2021. Se trata del plan de vacunación lanzado por la Comisión Europea el año pasado, que se ha encontrado con importantes retrasos e incumplimientos en el suministro de vacunas. A día de hoy, los Estados miembros no logran mantener un ritmo de vacunación comparable al de países como Reino Unido o Estados Unidos, debido sobre todo a la lentitud de la distribución. Preguntamos a diferentes expertos por qué se atascó la estrategia europea y cómo puede enderezarse.

Opinan: Laura Ballarín, Enrique Feás, Raquel González, Jeffrey V. Lazarus, Stefan Lehne, Javier Padilla, Niclas Frederic Poitiers y Adrián Alonso Ruiz.

La UE gastará más en defensa para apuntalar su autonomía pese al reencuentro con EE UU

Considera compatible su objetivo de mayor independencia, con la «colaboración reforzada» que prevé con Biden y la OTAN.

Por Salvador Arroyo, corresponsal en Bruselas

Cooperación más fluida con la OTAN y «estrecho diálogo» con la nueva Administración estadounidense. Pero todo sin repetir viejos errores. Sin renunciar, en definitiva, a esa agenda estratégica 2019-2024 que la UE se ha autoimpuesto para ser un ente con plena autonomía que aspira a tener capacidades militares creíbles. El reto, dejar de ser el ‘pin pan pun’ de su primo del otro lado del Atlántico. Así que pese a ese reencuentro con Estados Unidos tras una insufrible etapa de reproches desde la Casa Blanca, los líderes de la UE no bajan la guardia.

O lo que es lo mismo piensan seriamente en «incrementar las inversiones en defensa para mejorar la capacidad operativa, además de reforzar la ciberseguridad», subrayaba el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, al término de la última jornada de la cumbre telemática de jefes de Estado y Gobierno europeos.

La aceleración del proceso de vacunación, el futuro certificado digital que pemitiría restablecer la movilidad en verano, y el apoyo a los países de rentas bajas y medias (especialmente de África y América Latina) habían capitalizado sus discusiones del jueves. Este viernes el coronavirus se relegó por unas horas, para apuntalar una posición que en el tramo final de la ‘era prepandémica’ fue motivo de sonoros enfrentamientos entre Donald Trump y Emmanuel Macron o Angela Merkel. Sin llegar a ese «sueño» de un ‘ejercito europeo’ -vinculado a una visión federal que no todos los socios comparten plenamente-, la UE aspira a levantar la voz cuando lo crea necesario sin tener que mirar con inquietud a Estados Unidos.

LA CIFRA:

51.000millones prevé destinar para el periodo 2021-2027 el Fondo Europeo de Defensa.Charles Michel.«El incremento de las inversiones deben mejorar la capacidad operativa y la ciberseguridad»

Y la declaración aprobada incide en ello. «Queremos promover los intereses y valores de la UE, así como su resistencia y preparación para hacer frente de manera eficaz a todas las amenazas y desafíos a la seguridad». Porque «ante el aumento de la inestabilidad mundial, la UE tiene que asumir una mayor responsabilidad por su seguridad». Europa quiere ser Europa también en lo militar y esa idea es «totalmente compatible» con los nuevos vientos que llegan desde Washington; «con la colaboración reforzada que queremos con Estados Unidos», subrayó Michel.

Los desafíos

Y todo sin sacar los pies del tiesto. Sin dejar de lado a una OTAN con la que se buscará «una cooperación más estrecha». Su secretario general, Jens Stoltenberg, participó en el encuentro con los líderes. Y les trasladó que «las acciones agresivas de Rusia, el terrorismo, los ciberataques, el auge de China y los problemas de seguridad vinculados al cambio climático» ya eran desafíos para antes de la pandemia y continuarán siéndolo cuando ésta amaine.

Toda la nueva estrategia defensiva de la UE debería concretarse no más allá de marzo de 2022, cuando debería presentarse lo que se denomina como «ambiciosa brújula estratégica». El Alto Representante de Exteriores, Josep Borrell, es el que tiene encomendado el grueso del trabajo en este proyecto, con participación de otros comisarios, en el que se dará un papel destacado a la apuesta por la integración industrial (civil, militar y aeroespacial) y la innovación tecnológica.

El nuevo escenario internacional que se abre con el aparente ‘borrón y cuenta nueva’ de Biden en política exterior llevaba este viernes a Borrell a lanzar un mensaje de optimismo sobre el acuerdo nuclear iraní. «Tenemos que usar esta oportunidad y enfocarnos en soluciones para conseguir encauzar el acuerdo y que todas las partes cumplan sus compromisos. Es una ocasión que no podemos perder», reforzó.

Apuesta por una relación renovada con los vecinos del sur

Una importancia estratégica clave en materia económica, pero también social, muy ligada a los flujos migratorios. Los jefes de Estado y Gobierno decidieron dar este viernes un impulso renovado a su relación con los vecinos del sur «para hacer frente a los desafíos comunes, empezando por la pandemia», destacaba la presidenta de la Comisión Europea. Ursula von der Leyen concretó que esa «asociación renovada» incluye un Plan Económico y de Inversiones para la Vecindad Meridional que «tiene como objetivo apoyar la recuperación socioeconómica a largo plazo y acompañar el desarrollo sostenible y digital en la región». De acuerdo con este plan, Bruselas propone movilizar una inversión de hasta 7.000 millones de euros.

https://www.elcomercio.es/internacional/union-europea/ue-gastara-defensa-apuntalar-autonomia-20210226192342-ntrc.html

https://www.hoy.es/internacional/union-europea/ue-gastara-defensa-apuntalar-autonomia-20210226192342-ntrc.html