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PRÓLOGO

D. Benito Pérez Galdós, nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843 y fallece en Madrid el 4 de enero de 1920. Es decir que en 2020 se cumple el centenario de su muerte.

¿Quién no ha leído al menos algunos de sus Episodios Nacionales?, fiel reflejo de la España decimonónica, de tal manera que todos ellos han llegado a ser considerados “fuentes” de bastantes hechos históricos, incluso de aquellos en los que no fue protagonista por no haber nacido. Pero desde luego en las mentes de los españoles, la batalla de Trafalgar, los sucesos del 2 de mayo, la batalla de Bailén y tantas otras, sucedieron tal como fueron narradas por el ilustre novelista, no en balde en su casa se respiraba el ambiente castrense, al ser hijo de un coronel del ejército y su hermano Ignacio llegó a ser Capitán General de Canarias entre 1900 y 1905.

El hecho de “emparentar” a Galdós con Nicolás Estévanez y Murphy, también militar, fue debido a que en 2005 el autor, pronunció una serie de conferencias sobre la vida del último, en las cuales, algunos de los asistentes, se llevarían una desilusión, porque lo tenían como “bandera” de la independencia de Canarias y se encontraron con que era un español con ideas revolucionarias y de carácter federal.

No tiene más pretensiones esta obra, sino ser un homenaje a Don Benito Pérez Galdós, a través de pasajes de distintos episodios, en donde fue protagonista, bien que a través de sus personajes.

La situación política española de 2020, tiene similitudes con la del “Sexenio Revolucionario” de 1868-1974, por ello sería bueno extraer “lecciones aprendidas”.

Este autor podría haber narrado, extrayendo de las fuentes periodísticas, de los legajos del Servicio Histórico Militar y de los textos de los Episodios Nacionales, todos los hechos que se producen a lo largo de los años del Sexenio, pero ha preferido que hablen los que verdaderamente los vivieron, es decir periodistas, los partes telegráficos, las proclamas y por supuesto la bella prosa de Galdós.