Tras el repentino giro unipersonal de Pedro Sánchez acerca del plan de Marruecos para el Sáhara de sumarlo a su soberanía nacional con un estatuto de autonomía, ha entrado en escena un nuevo frente político de notable importancia. La visita de Sánchez a Marruecos –expresamente rechazado por el Congreso de los Diputados el respaldo a su iniciativa- da para mucho. Anunciado en su día el viaje del Ministro Albares, el mismo fue anulado por el Rey de Marruecos a la vez que invitaba en su lugar al jefe del ejecutivo español.

Cena del Ramadán

Si bien en ningún documento ha figurado el debido respeto de Marruecos a la integridad territorial de España, portavoces del Gobierno –entre ellos el mismo Sánchez- hicieron mención concreta de este asunto a modo de contrapartida. O sea, la renuncia del país vecino a seguir reivindicando la soberanía de las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, las ansias expansivas en las aguas territoriales de Canarias y el resto de posesiones –mínimas en cuanto a superficie, pero importantes e irrenunciables lógicamente-, Chafarinas, Alhucemas, Peñón de Vélez de la Gomera y Perejil. Romper con la doctrina de Naciones Unidas en todo este asunto tiene para España poco que ganar, si bien, mantener el Status Quo, aunque no sea precisamente un botín, es lo menos que se despacha en un reposicionamiento internacional como éste. Pues bien, no hay nada de esto, ni en la extraña y mal redactada carta de Sánchez a Mohamed VI explicando su cambio de postura, ni en el documento de acuerdo de 16 puntos suscrito por ambas partes como conclusión de la visita. Si leemos el acuerdo en cuestión, veremos que parece haber sido redactado íntegramente por Marruecos –igual que la carta-. No hay un solo párrafo que parezca propuesto en base a intereses españoles importantes y genuinos, ni uno sólo:

-Reconocimiento y apoyo acciones de Marruecos en el Sáhara. Y alusión al “espíritu de confianza” en evitación de actos unilaterales, normalización de la circulación de personas y mercancías y restablecimiento gradual conexiones marítimas y recuperación “Operación Paso del Estrecho”.

– Reactivación grupo trabajo espacios marítimos atlánticos e inicio conversaciones gestión espacios aéreos.

 -Refuerzo cooperación en el ámbito de la migración y Coordinación “proceso de Rabat” 22-23 cooperación ejemplar enfoque fenómeno migratorio.

-Cooperación ámbitos económicos, energético, industrial y cultural y facilitación intercambios económicos y prioridad educación, FP y grupo trabajo al efecto y Cooperación cultural y deportiva. Grupo de trabajo.

-Informes de actividad en reuniones alto nivel e inicio conversaciones actualización “Tratado de buena vecindad, amistad y cooperación”. Y…

-El Rey de Marruecos y Pedro Sánchez designarán un comité para poner en práctica esta declaración en tres meses.

Si añadimos los modos de Pedro Sánchez, de presidente de una república que no existe -con esta ausencia tan notable del Rey-, las imágenes de la reunión central con la bandera invertida de España (imperdonable y no creíble error de protocolo) y las dudas de a quien representa la figurita del conquistador árabe detrás…

¿Qué ha sido esto, a qué ha ido Pedro Sánchez a Marruecos? ¿En qué, cómo y para qué representa a España?