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Guerra ruso-ucraniana. Propaganda, debates y controversias, por el coronel (Ret.) Fernando Pinto Cebrián

21. de octubre de 2022

https://www.despertaferro-ediciones.com/2022/guerra-ruso-ucraniana-debates-controversias-propaganda/

En los medios se han estado produciendo varios debates, basados en algunas certezas, especulaciones y opiniones que, en mayor medida, son desinformaciones, fruto de la propaganda y contrapropaganda de guerra. Una extensa variedad de fake news de diversos orígenes, en ocasiones derivadas de ciertos intereses políticos, buscan afirmar lo que se querría que ocurriera sobre lo que ha pasado, está pasando y pasará en la guerra ruso-ucraniana.

Estos debates han surgido y siguen surgiendo como consecuencia de lo complicado que es tratar de entender la guerra en todos sus procesos. Como guía aclaratoria veamos, sintéticamente, los debates más conocidos y difundidos en los medios de comunicación sobre la guerra ruso-ucraniana.

Toma de Bucha por las tropas ucranianas

Las primeras controversias

Con el soporte de expertos ucraniólogos y rusólogos de toda clase, tras la sorpresa inesperada de la invasión rusa hace siete meses en territorio ucraniano –fallo de los Servicios de Inteligencia occidentales que según la OTAN deberían producir información rápida en tiempo real para poder reaccionar con eficacia–, los debates apuntados se iniciaron con aquel que analizaba si tal acción era una guerra o no, ante la declaración rusa de que la invasión era solo una “operación militar especial”. Declaración que colocaba a dicha invasión, por no haber una declaración formal de guerra fuera de la concepción de una guerra convencional, aun cuando la misma fuera armada y violenta, con la realidad de que Europa estaba y está en guerra.

Concretamente, aquel debate sobre si el tipo de guerra es para unos convencional incluso acusando la acción sobre civiles, o híbrida para otros, si a la convencional se añaden procedimientos diferentes de los habituales, en apoyo a aquella confrontación bélica –proxy para los rusos ante la intervención bélica indirecta de los amigos de Ucrania–; o bien, para otros, se trata de una guerra total al estilo de la Segunda Guerra Mundial, en la que se actuó bélicamente con todo y contra todo.

Con el tiempo se debatió también sobre la duración de la guerra/conflicto. Por un lado, estaban aquellos que aseveraban que el conflicto sería de escasa duración, ya que los ucranianos recibirían a los rusos de brazos abiertos, con lo que la entrada en Ucrania sería un “paseo militar”, cosa que no ocurrió. Por el otro lado estaban los que, considerando los presuntos objetivos de Vladímir Putin –la anexión de la totalidad de Ucrania tras la caída de Kiev, o solo una parte fronteriza–, presumían que sería más larga. A la distancia de este debate, es posible anotar que ni siquiera los segundos acertaron del todo.

Como consecuencia, la aseveración de que la invasión rusa ha conseguido unir Europa y reforzar la OTAN en su contra –tal como se declaró en la Cumbre de la OTAN en Madrid–, ha sido planteada recientemente como posibilidad peligrosa por Josep Borrell, el alto representante de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la ONU, a la vista de que Hungría quiere una consulta popular sobre los efectos de las sanciones rusas y la determinación de soluciones. Esto, a pesar de que dicha aseveración no era clara para algunos pues lo que parecía tener claridad se podría romper en orden de los intereses nacionales de cada país, según avanzara el conflicto y la dureza de las sanciones rusas, las cuales ya están deteriorando y desestabilizando la economía europea y mundial.

A propósito de la mencionada unidad de los países europeos –discutida más adelante– junto a los EE. UU., se abrió el debate sobre si estábamos ya en una Tercera Guerra Mundial o no, en atención a la intervención, aunque no directamente bélica por su parte, a la existencia nominal de bloques internacionales de soporte para cada uno de los contendientes, a los apoyos logísticos bélicos de todo tipo a Ucrania –con entrega de armamento creciente en calidad y cantidad, formación de combate a sus fuerzas, etc.–; y el sufrimiento común de los rebotes de las sanciones impuestas a Rusia. Debate en el que la mayoría señaló que, aunque existiera la posibilidad de una escalada, de momento dialéctica, en dirección a la mundialización del conflicto, aún no se estaba en ella.

Líderes de la OTAN reunidos en Madrid-2022

No obstante, aún queda pendiente la amenaza rusa de comenzar la Tercera Guerra Mundial si las fuerzas de la OTAN entran en Ucrania, o si Ucrania pasa a ser miembro de tal organización. Al igual que existe la incertidumbre sobre si esta posible guerra mundial derivaría en una guerra nuclear, la cual nadie desea. Al respecto hay dos posturas, los que creen que esta amenaza no se producirá, a no ser que se rompa el efecto disuasorio que pasara de la advertencia a la realidad, o a que haya un error bélico en tal dirección –mismos que exigen a Putin que ponga fin a la guerra–; y aquellos que la ven completamente posible si, como inicio, se emplearan por parte rusa armas nucleares tácticas, en caso de que la situación bélica se torciera en demasía para los rusos, poniéndoles «entre la espada y la pared» como parece que está ocurriendo: movilización desorganizada de fuerzas con falta de recursos, avances territoriales ucranianos de reconquista, voladura en el puente de Kerch que une Rusia con Crimea,  sabotajes sobre los gaseoductos en el mar Báltico y en Polonia, etc.

El debate actual ante la reciente amenaza pública rusa de ataques nucleares –importante saber si solo se trata de un farol con intencionalidad disuasoria–, a pesar de algunos desmentidos diplomáticos, ha originado una respuesta europea y estadounidense que intenta ser disuasoria –maniobras de la OTAN de carácter anual con armamento nuclear, las Steadfast Noom–. No obstante, esta amenaza ha sido tomada en serio por algunos países fronterizos con Ucrania, como Moldavia, Rumanía, Hungría, Eslovaquia y Polonia, los cuales están adquiriendo pastillas de yodo y revisando sus búnkeres antinucleares ante la idea de que la misma pudiera ser auténtica.

También está el debate comparativo de las bajas de combatientes y de armamento en ambos bandos, esto sobre todo por el lado europeo, contando con el silencio ruso tratando de dirimir quién va perdiendo la guerra. Rusia tiene en la actualidad carencias en cuanto a armas y municiones. Al respecto, algunos señalan que incluso cuando su maquinaria e industria militar están desgastadas, todavía cuentan con potencial para seguir en la guerra; asimismo otros señalan que, a pesar de que también se está llevando a cabo en Europa la producción de armas y municiones –armamento que ante los recientes ataques a Kiev y otras quince ciudades ucranianas se va a reforzar con sistemas antimisiles dando instrucción a quien han de emplearlos– para Ucrania con el fin de atender sus propias reservas, Ucrania está creciendo en cuanto a la recepción de armamento y material bélico, de la mano de financiación bélica por parte de que quienes les apoyan, lo que va a impulsar al ejército ucraniano hacia la victoria. Y este apoyo será también necesario en el invierno, ante la dificultad para el movimiento de tropas y la acentuación, con seguridad, de los ataques rusos por el aire de cualquier tipo. En este terreno también hay que mencionar la poca experiencia bélica de las fuerzas rusas presentes frente a parte de las ucranianas, que llevaban combatiendo siete años en la región de Donbás contra los separatistas prorrusos, además de los buenos resultados de su táctica de golpear por sorpresa y huir sin enfrentarse nunca directamente.

Asimismo, se abrió el debate, sin exponer la doctrina bélica rusa –diferente en su concepción a la europea y estadounidense–, sobre si Putin tenía una estrategia definida o no. Esto entre los que admitían que lo que estaba tratando era recuperar un territorio que antes era ruso; afirmando a la vez que Rusia había sido engañada por la OTAN sobre las intenciones de reforzar Ucrania frente al Este. En el debate, igualmente estaban aquellos que veían, y siguen viendo más allá, considerando que Rusia atacará para reforzar su seguridad y retomar su presencia como potencia mundial, recuperando en el proceso la idea de volver a la Gran Rusia, a otros países europeos fronterizos con Rusia; y ello a pesar de que haya quienes consideran, a la vista de los acontecimientos, que Putin ha cambiado de estrategia en varias ocasiones: abandono del intento de ocupación de Kiev, traslado al Este de las operaciones, nuevo ataque a Kiev con misiles, junto a quince ciudades más, como «venganza», «castigo» o represalia; ante la pérdida de parte de los territorios anexionados, la voladura de parte del puente de Kerch y la amenaza reiterada de un ataque nuclear. Cambios que, al margen de intentar mejorar la opinión pública rusa sobre la guerra, no suponen nada en cuanto a la idea de Putin, al parecer fija, de seguir adelante con la guerra de cualquier forma.

Lo que se discute recientemente

Otro debate, actualmente abierto, es sobre el valor de las sanciones económicas a Rusia. Este, entre aquellos que, partidarios de las mismas, consideraron que el resultado se vería a largo plazo;  y entre aquellos que consideran que las sanciones, como parte de la guerra, una «guerra económica» que acompaña a la bélica, no resolverán el conflicto, anunciando al tiempo que el daño causado rebotaría contra Europa. Lo que abriría la puerta a una escalada de las mismas, pensando además que el efecto de las sanciones, que afectan al continente europeo y más allá, continuará en el tiempo aun cuando se alcanzara la paz. Y este debate viene acompañado del subsecuente respecto a cómo paliar, cara al presente y al futuro, las dependencias económicas.

Existe igualmente un debate referente al apoyo armamentístico y logístico, amén de otros –entre ellos, el entrenamiento de fuerzas ucranianas, tropas y mandos, la atención sanitaria, la acogida de desplazados, etc.–, a Ucrania. Este, entre aquellos que lo consideran esencial –factor decisivo para la OTAN, para evitar que Rusia gane la guerra– y los que hablan de no dar tal apoyo, dirigiendo los esfuerzos a abrir una negociación ante la idea de que la guerra terminaría pronto frente una Ucrania derrotada.

Respecto a la salud de Putin, siguiendo la creencia generalizada de que «muerto el perro se acabó la rabia», también se ha originado un debate entre los que decían tener información concreta al respecto, información que daba como seguro, ampliada con la observación de algunos de sus gestos de que Putin estaba enfermo, gravemente enfermo; y entre aquellos que, dudando, no la consideraron como hecho en ningún momento.

Además de la polémica que refería a una posible enfermedad que pudiera eliminar naturalmente a Putin, ha surgido otra discusión. En esta, por un lado están los que consideran la posibilidad de un golpe interno en Rusia que haga caer a Putin, idea que refuerzan con habilidad en su contra ante las presuntas quejas de soldados rusos en Ucrania, de sus familias, de la sociedad ante la actual movilización; ante los resultados de las sanciones, de las supuestas críticas de algunos generales y poderosos; todos, bajo la idea de que Putin ha perdido el control y que es ya incapaz de imponer su autoridad, que la invasión de Ucrania se ha vuelto contra él, que su régimen está desnortado. Y, por el otro lado, ante el tema están aquellos que consideran que el poder establecido por Putin y la presencia de una mayoría rusa nacionalista, aún no visualizada completamente al sentirse agredida por occidente, se pone a su lado, no se ha debilitado tanto, a pesar de algunos miedos a su poder,  como para ser derrocado. Y más, teniendo en cuenta la existencia de un círculo de poder próximo a Putin –el «partido de la guerra»– que exige más dureza sobre Ucrania, con acciones contra las infraestructuras vitales –energía, comunicaciones, transportes, etc.– y contra las vías de recepción de armas y medios europeos y estadounidenses para la guerra. Esto, con el objeto de colocar a Ucrania y, por ende a Europa, al borde de la supervivencia. Asimismo, hay que considerar la especulación de algunos analistas que refiere a que la ausencia de Putin no supondría ni el fin de la guerra ni que Rusia no continuara «defendiéndose» de Occidente.

Embajada de Rusia en Londres

Sobre quién está ganando o perdiendo la guerra ruso-ucraniana existe de igual forma cierta controversia. En tal caso, están los que consideran que Ucrania la ganará en un futuro más o menos lejano –que son los que manifestaban y manifiestan que la guerra no la han de ganar nunca los rusos–, sobre todo ante las ultimas reconquistas territoriales; de la mano de aquellos que afirman que la guerra está ya dada por perdida para Rusia, a la vista de lo que consideran señales de desesperación y debilidad en el ejército ruso: cambios frecuentes de generales y mandos militares, faltas de armas y de municiones. Igualmente, en el tema están los que no ven tan clara esa debilidad, dada la potencialidad rusa, de cara al futuro en su posible esfuerzo de guerra.

Un debate más responde a lo que algunos afirman sobre una posible ralentización de la guerra durante el invierno, por dificultar los movimientos de fuerzas; frente a la creencia de otros que, sin olvidar el peso de la artillería, de los misiles, de los drones y de la fuerza aérea, ven posible la continuidad bélica.

Y mientras, frente a tanto debate que ha surgido, como se puede cotejar, al compás de la evolución de la guerra bajo la mirada de los expertos antes aludidos, además de los que posiblemente se sigan planteando –ahora, por ejemplo, sobre el significado de la aplicación de la Ley Marcial por parte Rusia a los territorios irregularmente anexionados, respecto a la evacuación de civiles de la región de Jersón o sobre los nuevos aliados de Rusia, etc.–, todos ellos interrelacionados, nos vamos distanciando para aclarar el «aquí y ahora» que interesa, dejando igualmente de lado una cuestión que pudiera ser clave: ¿Qué se ha hecho en el terreno de la diplomacia para atajar la guerra?

Finalmente hay también un debate, aún inconcluso, que refiere que las partes que debieran negociar –al margen de las incitaciones a ello por parte occidental, y de lo que no hay mucho de cierto  todavía, sobre una posible reunión entre Biden y Putin en la Cumbre del G20 en Indonesia a mediados de noviembre–, no quieren hacerlo. Esto, ya que cada lado plantea exigencias encontradas. Al respecto, por un lado se encuentran los ucranianos calificando la guerra de «existencial», mostrando una elevada moral y gran voluntad de vencer, considerando la posibilidad real de derrotar a Rusia–incluso cuando Rusia llegase a emplear armamento nuclear–; empeñados, a su vez, en que se respete por parte rusa la integridad territorial de Ucrania, devolviendo todo el territorio ocupado, incluso Crimea –ello, al margen de que Volodímir Zelenski​ rechace hablar con un dirigente ruso, «criminal de guerra» y terrorista, mostrando así una falta de voluntad para negociar–. Por su parte Rusia, empeñada en continuar la guerra en Ucrania para ganarla, a pesar de los constantes apoyos de la UE y de la OTAN a Ucrania –lo que exacerba su belicismo–, no ve condiciones para la negociación –negociación que no quiere–. No obstante, algunos analistas intuyen que, en caso de producirse, Rusia exigiría el reconocimiento definitivo de Crimea como territorio ruso, que Ucrania admitiera que se repitieran los referéndums sobre las cuatro regiones anexionadas recientemente –Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia– bajo los auspicios de la ONU, y que, de cara al futuro, Ucrania sea neutral, sin formar parte de la OTAN.

En suma, ambas posiciones generan una situación de bloqueo sobre la que habría que haber considerado ya soluciones, con el fin de abrirla.

Coronel D. Fernando Pinto Cebrián

Coronel de Infantería y diplomado de Estado Mayor retirado. Exmiembro del CNI. Técnico de Inteligencia. Licenciado en Geografía e Historia por la UNED. Doctor en Historia por el Instituto Universitario de Historia «Simancas» (Universidad de Valladolid). Miembro correspondiente de la Sociedad de Geografía de Brasil. Socio fundador de la Asociación Española de Historia Militar (ASEHISMI). Miembro de la Asociación Española de Escritores Militares (AEME). Miembro de la Asociación de Exmiembros del Servicio de Inteligencia Español (AMSIE). Agregado a las embajadas de España en Brasil, Mauritania, Senegal, Mali y Angola. Autor de diversas publicaciones dedicadas a la historia, geografía, antropología y al terrorismo contemporáneo. Entre ellas: Las razones de la sinrazón de los terrorismos contemporáneos (Finvespol, 2017), Terrorismo yihadista e Inteligencia (Ediciones Áltera, 2019), Terrorismo y Contraterrorismo en España. La experiencia (Ediciones Áltera, 2021).

Rusia, entre la mantequilla y las armas

JOSEP BORRELL / ALTO REPRESENTANTE DE LA UE PARA ASUNTOS EXTERIORES Y POLÍTICA DE SEGURIDAD

https://www.diariosur.es/opinion/rusia-mantequilla-armas-20220712000126-ntvo.html

Desde que Rusia violó deliberadamente el derecho internacional al invadir Ucrania, la UE ha adoptado seis paquetes de sanciones contra Moscú. Nuestras medidas se dirigen ahora a casi 1.200 personas y 98 entidades en Rusia, así como a un número importante de sectores de la economía del país. Estas sanciones se adoptaron en coordinación con los miembros del G7. Su eficacia se ve reforzada por el hecho de que más de 40 países (incluidos algunos tradicionalmente neutrales) han optado por ellas o han tomado medidas similares. A finales de 2022, habremos reducido nuestras importaciones de petróleo ruso en un 90% y estamos reduciendo rápidamente nuestras importaciones de gas.

Estas decisiones nos están liberando gradualmente de una dependencia que durante mucho tiempo ha inhibido nuestras opciones políticas frente a la agresividad de Vladímir Putin. Probablemente creía que Europa no se atrevería a aplicar sanciones debido a su dependencia energética. Este no es el menor de los muchos errores de apreciación del régimen ruso en este conflicto. Por supuesto, esta rápida desintoxicación de la energía rusa también crea serias dificultades para muchos países de la UE y para varios sectores de actividad. Pero este es el precio que tenemos que pagar por defender nuestras democracias y el derecho internacional, y estamos tomando las medidas necesarias para hacer frente a estos problemas de forma solidaria.

Algunos dirán, ¿pero estas sanciones afectan realmente a la economía rusa? La respuesta es sí. Porque si bien Rusia exporta muchas materias primas, también se ve obligada a importar muchos productos de alto valor añadido que no produce. En materia de tecnologías avanzadas, depende en un 45% de Europa y en un 21% de Estados Unidos, frente a solo un 11% de China. En el ámbito militar, crucial en el contexto de la guerra en Ucrania, las sanciones limitan la capacidad de Rusia para producir misiles de precisión como el Iskander o el KH 101. Casi todos los fabricantes de automóviles extranjeros también han decidido retirarse de Rusia y los pocos coches producidos por los fabricantes rusos se venderán sin airbags ni transmisiones automáticas.

La industria petrolera no solo sufre por la marcha de los operadores extranjeros, sino también por la dificultad de acceder a tecnologías avanzadas como la perforación horizontal. Es probable que la capacidad de la industria rusa para poner en marcha nuevos pozos sea limitada. Por último, para mantener el tráfico aéreo, Rusia tendrá que retirar de la circulación la mayoría de sus aviones para recuperar las piezas de recambio necesarias para que los demás puedan volar. A esto hay que añadir la pérdida de acceso a los mercados financieros, la desconexión de las grandes redes de investigación mundiales y la fuga masiva de cerebros.

En cuanto a la alternativa que China ofrecería a la economía rusa, sigue siendo limitada en la realidad, especialmente para los productos de alta tecnología. Hasta ahora, el Gobierno de Pekín, muy dependiente de sus exportaciones a los países desarrollados, no ha permitido a Rusia eludir las sanciones occidentales. Las exportaciones chinas a Rusia han disminuido en proporciones comparables a las de los países occidentales.

¿Estos impactos significativos y crecientes llevarán a Vladímir Putin a modificar sus cálculos estratégicos? Probablemente no en el futuro inmediato: sus acciones no se guían principalmente por la lógica económica. Sin embargo, al obligarle a elegir entre la mantequilla y los cañones, las sanciones le encierran en un círculo que se va estrechando poco a poco.

Queda el impacto de estas sanciones en terceros países, especialmente africanos, que dependen del trigo y los fertilizantes rusos y ucranianos. Las responsabilidades en la crisis alimentaria son claras: nuestras sanciones no se dirigen a las exportaciones rusas de trigo o fertilizantes, mientras que a Ucrania se le impide exportar su trigo por el bloqueo del Mar Negro y la destrucción causada por la agresión rusa. Si se materializan algunas dificultades potenciales relacionadas con nuestras sanciones, estamos preparados para poner en marcha los mecanismos adecuados para responder. He informado de ello a mis homólogos africanos y les he pedido que no se dejen engañar por las falsedades de las autoridades rusas sobre nuestras sanciones.

La verdadera respuesta a las dificultades de los mercados mundiales de energía y alimentos es el fin de la guerra. Esto no puede lograrse aceptando el ‘diktat’ ruso, sino con la retirada del ejército ruso de Ucrania. El respeto a la integridad territorial de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza no son principios occidentales ni europeos. Son el fundamento de todo el Derecho Internacional. Rusia los pisotea alegremente. Aceptar tal violación abriría la puerta a la ley de la selva a escala mundial.

En contra de lo que pensábamos con cierta ingenuidad hace unos años, la interdependencia económica no implica automáticamente una pacificación de las relaciones internacionales. Por eso es imperativo la transición hacia una Europa como potencia, que vengo reclamando desde el inicio de mi mandato. Ante la invasión de Ucrania, hemos empezado a pasar de la intención a la acción demostrando que, cuando se le provoca, Europa puede responder. Como no queremos entrar en guerra con Rusia, las sanciones económicas son ahora el núcleo de esta respuesta. Ya están empezando a surtir efecto y lo harán aún más en los próximos meses.

Discurso del presidente de Ucrania a su pueblo y al mundo

Hoy las fuerzas rusas atacaron despiadadamente Kharkiv con artillería autopropulsada. Eso es, sin duda alguna, un crimen de guerra. ¡Una ciudad pacífica!, ¡las zonas residenciales!, ¡ninguna infraestructura militar! Decenas de grabaciones de los testigos confirman que no es un caso aislado de disparos erróneos, sino una destrucción consciente de la población. Los rusos sabían adonde apuntaban. Este crimen debe ser llevado al tribunal internacional. Es una violación de todos los convenios. Nadie en el mundo no perdonará tal asesinato de personas pacíficas. Aquí Ucrania, aquí Europa, aquí el año 2022. Hay que parar de inmediato al monstruo armado con misiles, bombas y artillería, destruir económicamente, enseñar que la humanidad sabe protegerse. Considero que es necesario encarar el cierre definitivo del cielo para los misiles, aviones y helicópteros rusos. Durante los cinco días de la invasión han efectuado ya 56 ataques aéreos, fueron lanzados 113 misiles. Así es su amistad de hermanos. El mundo sabe qué hay que hacer, hoy hablé sobre eso con nuestros socios. El país que comete crímenes contra la población civil no puede ser miembro del Consejo de Seguridad de ONU. Para un país como ese tienen que ser inaccesibles todos los puertos, canales y aeropuertos del mundo. Un país como ese no puede recibir cientos de millardos por exportación energética: comprar productos rusos es financiar muertes humanas. Pacífico, orgulloso, fuerte Kharkiv, siempre fuiste así y así serás. ¡Hemos aguantado ya tanto, aguantaremos y esto! Defenderemos a Ucrania, ayudaremos a cada uno que haya sufrido de esta invasión inhumana. Cherniguiv, Ojtyrka, Sumy, Gostomyl, Vasylkiv, Khersón, Mariupol, Donetsk y todas las ciudades y pueblos de nuestro amado país tendrán una vida segura y pacífica. Mi más sentido pésame a todos aquellos que han perdido a familiares y cercanos en esta guerra. Memoria eterna a los fallecidos, gloría a todos y cada uno que defiende nuestra libertad.

Antes de dirigirme a ustedes he firmado el decreto sobre la otorgación del título de Héroe de Ucrania a 12 nuestros defensores:

Vicealmirante E. Vagorovsky, post mortem. Falleció, salvando a nuestra aviación de un ataque aéreo y permitiendo a los demás despegar.

Capitán D. Colomiets, post mortem. Salvó a sus camaradas convirtiéndose en diana para el fuego de la aviación enemiga que causó su destrucción.

Vicealmirante G. Makulak, post mortem. Gostomyl. Destruyó la concentración de técnica del enemigo.

Teniente V. Movchán, post mortem. En una lucha aérea aniquiló dos aviones del enemigo.

Vicealmirante, O. Oksanchenko, post mortem. Sucumbió en un combate aéreo, desviando la aviación del adversario.

Teniente V. Radionov, post mortem. Gracias a sus heróicas acciones, la integridad de su brigada pudo despegar lo que salvó a los militares de un ataque aéreo.

Teniente A. Gerus. Ciudad de Kropyvnytsky. Abatió el avión enemigo Il-76, lo que impidió el aterrizaje de paracaidistas rusos con armamento.

Contralmirante, D. Krasylnikov, el comandante de la agrupación táctica Norte. Dos días repelía el constante asalto. Socorrió a las personas y maquinaria y retuvo al enemigo que venía desde Lugansk.

Vicealmirante, A. Kruglov. Apartó la subdivisión ZRK Buk del fuego enemigo y personalmente destruyó dos helicópteros rusos y un avión.

Almirante, O. Mosovyi, Vasylkiv, abatió un Il-76 ruso e igualmente dos helicópteros Mi-24 cuya consecuencia ha sido la interrupción de la salida de los paracaidistas rusos con armas.

Capitán Y. Sodol. Combate por Volnovaja. Socorrió a nuestros soldados de un posible rodeo. Organizó un contra avance exitoso, apartó a los combatientes del ataque del enemigo, excepcionalmente eficaz defiende Mariupol.

Almirante del servicio médico E. Khoroshon. Personalmente estableció un centro médico en el asedio y efectuaba evacuación de los heridos.

Ahora sobre Kyiv, nuestra maravillosa capital en la que se sostiene nuestro extraordinario país y nuestra seguridad. Para el enemigo Kyiv es el primer objetivo. Ellos quieren romper nuestro estado. Es por ello que la capital se encuentra en constante peligro. Solamente hoy han sido efectuados ya tres ataques aéreos. Bajo el objetivo, la Planta de cogeneración-6, ellos quieren dañar a la central para dejar a nuestra ciudad sin luz. No les permitimos romper la defensa de la capital y ellos nos mandan a sus intrusos, constantemente, a centenas. A todos ellos los neutralizamos.

A parte de la frente pensamos también sobre el interior. Hemos creado la base de coordinación permanente que reúne todas las demandas de las administraciones regionales acerca de carencias de lo esencial: productos, medicamentos, combustible y equipamiento. La base contacta directamente con los proveedores que tienen capacidad de satisfacer rápida y eficazmente tales necesidades. Es una especie de restauración de la cadena de abastecimiento perjudicada por la guerra.

Hoy, tuvo lugar la primera serie de negociaciones iniciada por parte de Rusia. Esa negociación acontecía mientras caían bombas y explotaban misiles sobre nuestro territorio. Se manifestaba la sincronización de los ataques con el proceso de negociación. Sostengo que esa es la torpe manera de Rusia de presionar a Ucrania. ¡No pierdan tiempo! Tal táctica no nos impresiona. Una negociación justa puede ser solamente cuando una parte deja de atacar a la otra con artillería precisamente en el momento de negociar. Mientras no tengamos tales condiciones nos contentamos con las declaraciones de las posiciones de ambas partes donde la nuestra es el explícito deseo de terminar la guerra. Algunas señales hemos recibido. Cuando nuestra delegación vuelva a Kyiv, estudiaremos lo escuchado y determinaremos el paso a la segunda fase de la negociación.

Y una cosa más que es importante escuchar. Lo hemos esperado 30 años. Hoy he firmado la solicitud para la membresía de Ucrania en la UE. Hemos ganado nuestro derecho a estar juntos en Europa, de igual a igual. La solicitud ya está en Bruselas, registrada oficialmente, ha llegado el momento.

¡Slava Ukrayni!/¡Salve Ucrania!

Es una cuestión de vida o muerte. Así que la UE proporcionará armas para las fuerzas armadas de Ucrania, por Josep Borrell

Lo que Putin está haciendo es una violación de los principios básicos de la convivencia humana. Este es el momento de ponerse de pie y hablar.

Josep Borrell, alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Fotografía: Agencia Anadolu/Getty Images

En esta hora oscura, cuando vemos la invasión no provocada e injustificada de Ucrania por parte de Rusia y las campañas masivas de desinformación y manipulación de la información, es esencial separar las mentiras, inventadas para justificar lo que no se puede justificar, de los hechos.

Los hechos son que Rusia, una gran potencia nuclear, ha atacado e invadido un país vecino pacífico y democrático, que no representaba ninguna amenaza para él, ni lo había provocado. Además, el presidente Putin está amenazando con represalias contra cualquier otro estado que pueda venir al rescate del pueblo de Ucrania. Tal uso de la fuerza y la coerción no tiene lugar en el siglo 21.

Lo que Putin está haciendo no es sólo una grave violación del derecho internacional, es una violación de los principios básicos de la convivencia humana. Con su decisión de traer la guerra de vuelta a Europa, vemos el regreso de la «ley de la selva» donde el poder hace lo correcto. El objetivo no es solo Ucrania, sino la seguridad de Europa y todo el orden internacional basado en normas, basado en el sistema de las Naciones Unidas y el derecho internacional.

Su agresión está cobrando vidas inocentes, aplastando el deseo de la gente de vivir en paz. Se están atacando objetivos civiles, violando claramente el derecho internacional humanitario y obligando a la gente a huir. Vemos que se está desarrollando una catástrofe humanitaria. Durante meses, hemos llevado a cabo esfuerzos sin precedentes para lograr una solución diplomática. Pero Putin mintió a los rostros de todos los que lo conocieron, fingiendo estar interesado en una solución pacífica. En cambio, optó por una invasión a gran escala, una guerra en toda regla.

Rusia debe cesar sus operaciones militares de inmediato y retirarse incondicionalmente de todo el territorio de Ucrania. Lo mismo ocurre con Belarús, que tiene que poner fin de inmediato a su participación en esta agresión y respetar sus obligaciones internacionales. La Unión Europea está unida para ofrecer su firme apoyo a Ucrania y a su pueblo. Esto es una cuestión de vida o muerte. Estoy preparando un paquete de emergencia para apoyar a las fuerzas armadas ucranianas en su lucha.

La comunidad internacional ahora, en respuesta, optará por un aislamiento a gran escala de Rusia, para responsabilizar a Putin por esta agresión. Estamos sancionando a quienes financian la guerra, paralizando el sistema bancario ruso y su acceso a las reservas internacionales.

La UE y sus socios ya han impuesto sanciones masivas a Rusia que apuntan a sus líderes y élites y sectores estratégicos de la economía dirigida por el Kremlin. El objetivo no es dañar al pueblo ruso, sino debilitar la capacidad del Kremlin para financiar esta guerra injusta. Al hacer esto, estamos estrechamente alineados con nuestros socios y aliados: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Japón, Corea del Sur y Australia. También vemos a muchos países de todo el mundo uniéndose para proteger la integridad territorial y la soberanía de Ucrania, incluido el Reino Unido. Estamos juntos en el lado correcto de la historia frente al horrible ataque de Rusia contra un país libre y soberano.

Para justificar sus crímenes, el Kremlin y sus partidarios se han involucrado en una campaña masiva de desinformación, que comenzó hace ya semanas. Hemos visto a los medios estatales rusos y su ecosistema vendiendo falsedades en las redes sociales con el objetivo de engañar y manipular.

Los propagandistas del Kremlin llaman a la invasión «una operación especial», pero este eufemismo cínico no puede ocultar el hecho de que somos testigos de una invasión de Ucrania en toda regla, con el objetivo de aplastar su libertad, gobierno legítimo y estructuras democráticas. Llamar al gobierno de Kiev «neonazi» y «rusófobo» es una tontería: todas las manifestaciones del nazismo están prohibidas en Ucrania. En la Ucrania moderna, los candidatos de extrema derecha son un fenómeno marginal con un apoyo mínimo, sin pasar la barrera para entrar en el parlamento. El gobierno ucraniano no cortó el Donbás y no ha prohibido el uso de la lengua y la cultura rusas. Donetsk y Lugansk no son repúblicas, son regiones ucranianas controladas por grupos separatistas armados y respaldados por Rusia.

Lo sabemos, y muchos rusos lo saben. Ha habido valientes protestas en ciudades de toda Rusia desde que comenzó la invasión, exigiendo el fin de la agresión contra una nación vecina pacífica. Escuchamos sus voces y reconocemos su coraje al hablar, y también vemos a muchas figuras públicas prominentes en Rusia protestando por esta invasión sin sentido.

Sigo trabajando con nuestros socios en todo el mundo para garantizar la acción conjunta de la comunidad internacional contra el comportamiento del Kremlin. El 25 de febrero, solo Rusia vetó una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la agresión de Rusia contra Ucrania, con la abstención de China, India y los Emiratos Árabes Unidos. De todo el mundo, los países condenan los ataques de Rusia, y en la Asamblea General toda la comunidad internacional debe unir fuerzas y ayudar a poner fin a la agresión militar de Rusia mediante la adopción de la resolución relacionada de la ONU.

Con esta guerra contra Ucrania, el mundo nunca volverá a ser el mismo. Es ahora, más que nunca, el momento de que las sociedades y las alianzas se unan para construir nuestro futuro sobre la confianza, la justicia y la libertad. Es el momento de ponerse de pie y hablar. El poder no hace lo correcto. Nunca lo hice. Nunca lo hará.

  • Josep Borrell es el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad

Es una cuestión de vida o muerte. Por lo tanto, la UE proporcionará armas para las fuerzas armadas de Ucrania | Josep Borrell | El Guardián (theguardian.com)

La Orientación Estratégica de la defensa de la Unión Europea. Entendimiento común y negociación estratégica

Por Ángel Satué de Córdova Minguet
Abogado del sector público empresarial

Resumen:
El presente documento versa sobre el proceso denominado en inglés Strategic Compass («orientación o brújula estratégica») de la Unión Europea.
Este está concebido para refinar la Estrategia Global de la UE, de junio de 2016, y su Plan de Ejecución, de finales de 2016, así como orientar la Política Común de Seguridad y Defensa y las culturas estratégicas de los 27 Estados miembros. Del proceso nacerá un documento final, que se presentará al Consejo Europeo en 2022 por el alto representante para la Política Exterior y vicepresidente de la Comisión, Josep Borrell.
Merced a este entendimiento estratégico de la UE, separado en dos fases, veremos como ésta, en última instancia, busca dotar de coherencia estratégica al conjunto de iniciativas lanzadas en los últimos años, en materia de defensa.
Para ello, los Estados miembros y la Comisión se adentrarán en un diálogo y negociación internacional, que presenta una serie de características. Esta negociación internacional, además, es estratégica. Veremos los diferentes planteamientos y estrategias de negociación que pueden aplicar los Estados miembros.

http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2021/DIEEEO47_2021_ANGSAT_Orientacion.pdf

La UE gastará más en defensa para apuntalar su autonomía pese al reencuentro con EE UU

Considera compatible su objetivo de mayor independencia, con la «colaboración reforzada» que prevé con Biden y la OTAN.

Por Salvador Arroyo, corresponsal en Bruselas

Cooperación más fluida con la OTAN y «estrecho diálogo» con la nueva Administración estadounidense. Pero todo sin repetir viejos errores. Sin renunciar, en definitiva, a esa agenda estratégica 2019-2024 que la UE se ha autoimpuesto para ser un ente con plena autonomía que aspira a tener capacidades militares creíbles. El reto, dejar de ser el ‘pin pan pun’ de su primo del otro lado del Atlántico. Así que pese a ese reencuentro con Estados Unidos tras una insufrible etapa de reproches desde la Casa Blanca, los líderes de la UE no bajan la guardia.

O lo que es lo mismo piensan seriamente en «incrementar las inversiones en defensa para mejorar la capacidad operativa, además de reforzar la ciberseguridad», subrayaba el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, al término de la última jornada de la cumbre telemática de jefes de Estado y Gobierno europeos.

La aceleración del proceso de vacunación, el futuro certificado digital que pemitiría restablecer la movilidad en verano, y el apoyo a los países de rentas bajas y medias (especialmente de África y América Latina) habían capitalizado sus discusiones del jueves. Este viernes el coronavirus se relegó por unas horas, para apuntalar una posición que en el tramo final de la ‘era prepandémica’ fue motivo de sonoros enfrentamientos entre Donald Trump y Emmanuel Macron o Angela Merkel. Sin llegar a ese «sueño» de un ‘ejercito europeo’ -vinculado a una visión federal que no todos los socios comparten plenamente-, la UE aspira a levantar la voz cuando lo crea necesario sin tener que mirar con inquietud a Estados Unidos.

LA CIFRA:

51.000millones prevé destinar para el periodo 2021-2027 el Fondo Europeo de Defensa.Charles Michel.«El incremento de las inversiones deben mejorar la capacidad operativa y la ciberseguridad»

Y la declaración aprobada incide en ello. «Queremos promover los intereses y valores de la UE, así como su resistencia y preparación para hacer frente de manera eficaz a todas las amenazas y desafíos a la seguridad». Porque «ante el aumento de la inestabilidad mundial, la UE tiene que asumir una mayor responsabilidad por su seguridad». Europa quiere ser Europa también en lo militar y esa idea es «totalmente compatible» con los nuevos vientos que llegan desde Washington; «con la colaboración reforzada que queremos con Estados Unidos», subrayó Michel.

Los desafíos

Y todo sin sacar los pies del tiesto. Sin dejar de lado a una OTAN con la que se buscará «una cooperación más estrecha». Su secretario general, Jens Stoltenberg, participó en el encuentro con los líderes. Y les trasladó que «las acciones agresivas de Rusia, el terrorismo, los ciberataques, el auge de China y los problemas de seguridad vinculados al cambio climático» ya eran desafíos para antes de la pandemia y continuarán siéndolo cuando ésta amaine.

Toda la nueva estrategia defensiva de la UE debería concretarse no más allá de marzo de 2022, cuando debería presentarse lo que se denomina como «ambiciosa brújula estratégica». El Alto Representante de Exteriores, Josep Borrell, es el que tiene encomendado el grueso del trabajo en este proyecto, con participación de otros comisarios, en el que se dará un papel destacado a la apuesta por la integración industrial (civil, militar y aeroespacial) y la innovación tecnológica.

El nuevo escenario internacional que se abre con el aparente ‘borrón y cuenta nueva’ de Biden en política exterior llevaba este viernes a Borrell a lanzar un mensaje de optimismo sobre el acuerdo nuclear iraní. «Tenemos que usar esta oportunidad y enfocarnos en soluciones para conseguir encauzar el acuerdo y que todas las partes cumplan sus compromisos. Es una ocasión que no podemos perder», reforzó.

Apuesta por una relación renovada con los vecinos del sur

Una importancia estratégica clave en materia económica, pero también social, muy ligada a los flujos migratorios. Los jefes de Estado y Gobierno decidieron dar este viernes un impulso renovado a su relación con los vecinos del sur «para hacer frente a los desafíos comunes, empezando por la pandemia», destacaba la presidenta de la Comisión Europea. Ursula von der Leyen concretó que esa «asociación renovada» incluye un Plan Económico y de Inversiones para la Vecindad Meridional que «tiene como objetivo apoyar la recuperación socioeconómica a largo plazo y acompañar el desarrollo sostenible y digital en la región». De acuerdo con este plan, Bruselas propone movilizar una inversión de hasta 7.000 millones de euros.

https://www.elcomercio.es/internacional/union-europea/ue-gastara-defensa-apuntalar-autonomia-20210226192342-ntrc.html

https://www.hoy.es/internacional/union-europea/ue-gastara-defensa-apuntalar-autonomia-20210226192342-ntrc.html

¿Tiene espacio la UE para desarrollar una política exterior propia con Rusia?

La relación entre Bruselas y Moscú atraviesa horas bajas después de la aprobación, el 22 de febrero, de una nueva ronda de sanciones europeas, resultado, a su vez, de la tensa visita del alto representante, Josep Borrell, a principios de mes a Moscú. Aunque Ursula von der Leyen prometió presidir sobre una Comisión Europea “geopolítica”, parece constantemente presionada por la divergencia entre sus Estados miembros: Polonia y los bálticos, partidarios de una línea más intransigente frente a Rusia; y Alemania, Francia o Italia, más inclinados a contemporizar. Preguntamos a los expertos sobre las posibilidades de que la Unión Europea desarrolle una línea de acción propia en este contexto. Opinan: Alena Epifanova, Ruth Ferrero-Turrión, Andrei Kolesnikov, Andrey MakarychevMira Milosevich-Juaristi, Nicolás de PedroSoraya Rodríguez, Rubén Ruiz Ramas, Susan Stewart, José Ignacio Torreblanca