José Soldado

¿Hoy es un día de fiesta o de reflexión constructiva?  Supongo que si dedicamos un día a celebrar la constitución será para que ese día deparemos en ella y analizamos su estado de salud…por si hay que ayudarle. Los actos públicos de los políticos, las medallas, y demás bagatelas que nutren el ego están bien si son merecidas, pero nosotros creo que le debemos a esta democracia vigilar que no esté siendo, poco a poco, aniquilada por sus enemigos que son muchos más de lo que parece. Hemos llegado al punto de que Otegui (que no es demócrata porque es marxista leninista y eso, como es sabido, es la antítesis de la democracia liberal) lo ha tenido que decir para que algunos se enteren: El Estado necesita a los que quieren destruir el Estado. Traduzco: el gobierno (ejecutivo y consorcio legislativo que lo sostiene) necesita a quienes quieren destruir la unidad nacional para seguir gobernando y lo que quieren destruir la unidad nacional y territorial necesitan a este gobierno. Ellos usan la palabra,  en el análisis marxista, una estructura al servicio de una clase, ideología, o de otra nación invasora. Hablan de estado, que es un ente jurídico, separándolo del concepto de nación (para Bueno nación política sólo es la que tiene un Estado). Algo, pues, artificial frente al concepto de nación (prefieren «pueblo») étnica o lingüística que quiere su propio estado (es decir su propia estructura, en su mentalidad, de represión e imposición ideológica).  Las palabras de Otegui (no desmentidas por ningún miembro del gobierno) implican que el gobierno sabe que su socio quiere destruir el Estado (sacarlo de un territorio, expropiárselo a unos ciudadanos) desgajando, a su vez, la nación política. Sin embargo, la permanencia en el poder es, deducción por los hechos, prioritaria a las intenciones de Otegui y su grupo independentista, que deben tomarse como un efecto colateral admisible y sus declaraciones como «fuego amigo».  Lo que, al parecer,  no saben los colectivistas (por nacionalistas) del PNV es que a ellos les harán lo mismo los colectivistas (por nacionalistas y socialistas, mezcla fatal) lo mismo si alcanzaran la independencia.
Es un ejemplo por no reiterar el (igualmente grave corrupción) asalto ideológico al Estado mediante las redes  clientelares.
La degeneración de la democracia liberal, un sistema basado en el individualismo, mediante la penetración del colectivismo y sus técnicas a largo plazo no nos permite hoy, para evitar esa corrupción de la democracia liberal  actuar simplemente sobre la superficie de las políticas que es lo que suelen hacer los partidos. Es necesario recuperar el espíritu de la democracia, su esencia, sus orígenes culturales y filosóficos, recomponer el tejido y a ese tratamiento me referí en otra entrada como tratamiento con células madre. El velo contaminante del colectivismo (que no es moderno, sino tan antiguo como Esparta y tan moderno como las teocracias moderna  o el marxismo, tan antiguos y tan modernos) ha permitido a los Procustos hacer ingeniería social (alargando, recortando y ofreciendo seguridad mediante paguitas de subsistencia).  España tiene un potencial gigantesco pero está atenazada, come un pobre menú en el hostal de Procusto que se ha convertido en el supremo intérprete de la Constitución. Hoy está directamente en el gobierno. 
Así que vayamos directamente a los orígenes. He extraído algunas células madre, en este caso de Benjamin Constant.  De él se dijo que «amaba la libertad como otros aman el poder». Era un liberal auténtico de aquel batiburrillo de finales del XVIII (donde el indivodualismo y el colectivismo jugaron sus bazas). Pertenece al sector luminoso de la filosofía política, ese conjunto de hombres realmente buenos cuya obra los define perfectamente como puede ser también Locke, Adam Smith, Montesquieu,  Aron o el propio Hayek. Aman el hombre (no son doctrinas basadas en el odio y su consecuencia la lucha entre colectivos, sino en la colaboración respetuosa de todos los intereses en juego), en definitiva y buscan formas de intersubjetividad que parten del respeto al individuo que se constituye en un fin en sí mismo, en una sociedad a partir de esa premisa donde todos se saben necesarios y todos tienen algo que ofrecer y algo que necesitar. La doctrina implica que la colaboración (además de suponer una forma de moral colectiva más elevada) es mucho más productiva y que la libertad es un requisito imprescindible para el verdadero progreso individual y, en consecuencia, social; mientras que cierto concepto de igualdad, salvo la igualdad ante la ley que sí es imprescindible por las mismas razones, es en realidad una trampa colectivista que tiene que ver (de modo más sofisticado) con la cama de Procusto: todos iguales, todos muertos al erradicar, precisamente, el factor clave del progreso y de la división del trabajo. El primero de clase en procustianismo hoy en día es Kim Jong-un,   pero hay muchos alumnos aventajados en todo el planeta, incluso en España. Todo colectivismo tiende  a eso y va implantando semillas en todas las democracias liberales porque, en realidad, ni creen en el individuo como fin en sí mismo, ni creen en la democracia liberal, simplemente se ha adaptado para conseguir sus fines igualitaristas y su control (ellos no son iguales, como recordó Orwell, unos son más iguales que otros… hasta en las hormigas hay una reina que tiene el monopolio del poder y la explotación y también zánganos, también en las termitas y las abejas prototipos de la igualdad de resultados y, como puede, apreciarse, su vida ha cambiado poco en los últimos millones de años, de hecho hay algunas atrapadas en resina y eran igualitas que ahora hace 50.000.000 de años). 
Por eso creo que tenemos un problema de raíz, que las democracias liberales están siendo afectadas, en sus raíces. y que el único tratamiento posible es con células madre que nos hagan retornar a los orígenes y -una vez que el pensamiento liberal goce de cierta hegemonía- restablecer las democracias que, sin dejar de serlo, por supuesto, se han apartado de sus fundamentos, transitando un camino cuyo final es el mundo de Huxley, donde, como podéis recordar, los individuos sólo podían soportar tanta ignominia plana mediante la droga denominada soma. 
Ahí van esas células madre (he procurado extraer de dos de las obras influyentes de Constant, aquéllo que tiene que ver con eso dicho, con las raíces mismas del problema), como hablan de los principios son de una actualidad extraordinaria y aplicables a situaciones concretas que estamos viviendo:
La libertad de los antiguos frente a la de los modernos (Discurso en el Ateneo de Paris el 20.02.1819 (Este discurso fue luego incluido por Constant su “Curso de política constitucional”)

“… hemos vivido bajo gobiernos abusivos, que sin ser fuertes eran vejatorios, absurdos en sus principios, miserables en sus acciones, gobiernos que tenían como resorte la arbitrariedad y como objetivo el empequeñecimiento de la especie humana.”

“…la libertad individual es la primera necesidad de los modernos. Por lo tanto, jamás se debe pedir su sacrificio para establecer la libertad política”

“… la libertad individual, repito, es la verdadera libertad moderna. Y la libertad política es su garantía.”

“… nadie tiene el derecho de arrancar al ciudadano de su patria, al marido de su mujer, al padre de sus hijos, al escritor de sus meditaciones, al anciano de sus costumbres. Todo destierro político es un atentado político.”

“. .. el peligro de la libertad moderna radica en que, absortos en el disfrute de nuestra independencia privada y en la búsqueda de nuestros intereses particulares, renunciemos con demasiada facilidad a nuestro derecho a participar en el poder político.”

“Los depositarios de la autoridad no dejan de exhortarnos a ello. ¡Están completamente dispuestos a ahorrarnos todo tipo de preocupaciones excepto la de obedecer y la de pagar! nos dirán:”¿ Cuál es el en el fondo la finalidad de vuestros esfuerzos el motivo de vuestros trabajos el objetivo de vuestras esperanzas?¿ no es acaso a la felicidad? Pues bien dejadnos hacer y os la daremos”. No, señores, no les dejemos hacer. Por muy conmovedor que sea ese interés tan entrañable, pidámosle a la autoridad que permanezca dentro de sus límites; se limita a ser justa. Nosotros nos encargaremos de ser felices.”

………

 “Libertad de pensamiento” (libro VIII su obra “Principios de Política”, escrita en 1806 y publicada en 1815). “La libertad política sería algo carente de valor si los derechos de los individuos no estuvieran protegidos contra toda violación. Cualquier país en el que no se respeten esos derechos es un país sometido al despotismo, con independencia de cuál sea la organización nominal del Gobierno.”

 “los gobiernos ignoran el daño que se hacen a sí mismos al reservarse el privilegio exclusivo de hablar y de escribir sobre sus propios actos. No es creíble nada de lo que afirma una autoridad que no permite que se leresponda.es creíble todo lo que se afirme contra una autoridad que no tolera el examen”

“Colatino pudo exponer en la plaza pública de Roma el cuerpo de Lucrecia, y todo el pueblo estaba informado del ultraje que había tenido lugar… si los gobiernos efímeros que tiranizaron Francia atrajeron sobre ellos el odio público,  no fue tanto por lo que habían hecho como por lo que confesaron. Se vanagloriaban de sus injusticias. Las publicaban en sus diarios.”

“todas las barreras civiles, políticas y judiciales se vuelven ilusorias si no hay libertad de prensa. La independencia de los tribunales puede ser violada con desprecio por la Constitución mejor redactada. Y si la divulgación pública no está garantizada, eso delito no será sancionado,  pues quedará cubierto por un velo. Los propios tribunales pueden prevaricar en sus juicios o alterar el proceso. La única salvaguardia al debido proceso sigue siendo la publicidad. La inocencia puede ser puesta entre rejas. Si la publicidad no advierte a los ciudadanos del peligro que se cierne sobre sus cabezas, los calabozos retendrán indefinidamente a sus víctimas gracias al silencio universal.” …” Además, el juicio por jurados representaría una garantía contra esos abusos en la interpretación.”

“Restringir hoy la libertad de prensa es restringir toda la libertad intelectual de la especie humana.”

“Hace 400 años, España era más poderosa y estaba más poblada que Francia. Ese imperio antes de la abolición de las Cortes comer tenía 30 millones de habitantes; hoy tiene 9. Sus naves cubrían todos los mares y dominaban todas las colonias. Su armada que soy inferior a la de Inglaterra, a la de Francia y a la de Holanda. Sin embargo, el carácter españoles enérgico, valiente, emprendedor. ¿A qué se debe entonces esa sorprendente diferencia entre el destino de España y el de Francia? A que en el momento en que la libertad política ha desaparecido de España, nada ofreció ya un nuevo medio de desarrollo a la actividad intelectual y moral de sus habitantes. Se atribuirá sin duda la decadencia de España a los defectos de su administración, a la Inquisición que la gobierna, a otras 1000 causas inmediatas. Pero todas estas causas tienen el mismo origen. Si en España hubiera existido libertad para el pensamiento, a la administración habría sido mejor, porque se habría visto iluminada por las luces de los individuos.”

“El mayor servicio que la autoridad puede hacer a la ilustración es no ocuparse de ella. Dejar hacer es todo lo que se necesita para llevar al comercio al más alto grado de prosperidad; dejar escribir es todo cuanto se necesita para que el espíritu humano alcance el más alto grado de actividad, penetración y exactitud.”

“La naturaleza, al crear al hombre, no consultó a la autoridad”

“”Los líderes de los pueblos ignorantes”, dice Bentham, “siempre han terminado por ser víctimas de su política estrecha y pusilánime. Esas naciones envejecidas en la infancia, bajo tutores que prolongan su imbecilidad para gobernar las más cómodamente, siempre han sido presa fácil para el primer agresor.”” (la cita es a la obra de Bentham, “Tratados de legislación civil y penal”)

“La verdadera causa de esas vicisitudes de la historia de los pueblos radica en que la inteligencia del hombre no puede permanecer estacionaria. Si no se la detiene, avanza. Sí se ve detenida, retrocede, puesto que no puede permanecer en el mismo punto. El pensamiento es el principio de todo. Si se desalienta el que se ha ejercido sobre sí mismo, dejará de ejercerse sobre cualquier otro objeto, salvo con languidez. Se diría que, al verse apartado de la esfera que la expropia, quiere vengarse, mediante un noble suicidio, por la humillación que se le infringe. Ningún esfuerzo de la autoridad servirá para devolverle la vida. El movimiento artificial e ininterrumpido que recibe se parece a esas convulsiones que un arte más terrorífico que útil imprime a los cadáveres sin conseguir reanimarlos.”(…) ” todo sigue en marcha, pero por las órdenes y las amenazas. Todo es más caro, porque los hombres se hacen pagar para descender al rango de simples máquinas. El dinero ha de cumplir la función de la opinión la emulación y la gloria. Todo es menos fácil, porque nada es voluntario. El gobierno es obedecido en lugar de secundado.” (…)” Así pues, todo cae en silencio, todo degenera, se hunde, todo se degrada en una nación que ya no tiene el derecho de expresar su pensamiento y, tarde o temprano, semejante imperio ofrece un espectáculo similar al de las planicies de Egipto, en las que vemos cómo una inmensa pirámide descansa sobre el polvo árido y reina sobre desiertos silenciosos.”

 “Al limitar la manifestación del pensamiento, se le cierra el talento su más bello camino. Pero no se evita que la naturaleza dé a luz a hombres con talento. Y su actividad necesita ejercerse. ¿Qué ocurrirá? Que los hombres se dividirán en dos clases. Unos, fieles a su destino original, atacarán a la autoridad. Los otros se precipitarán en el egoísmo y emplearán sus facultades superiores para acumular todos los medios de goce, única compensación que les queda. Así, la autoridad, con su extraordinaria actividad, habrá repartido a los hombres de espíritu en dos grupos: unos serán sediciosos, los otros, bribones. Y sin duda los castigará, pero por el crimen que ella misma ha cometido.”

Saludos 
José Soldado Gutiérrez.