Por José Soldado, abogado y presidente de DEMOS78

Si el PSOE quiere sobrevivir tiene que acabar con la etapa Sánchez. La modificación de la sedición y de la malversación es muy grave. Sin embargo, más grave si cabe es el espectáculo de realizar afirmaciones contundentes sobre que no harán y hacerlo con igual contundencia la semana siguiente. Lo niegan con argumentos «razonables» y lo afirman con argumentos «razonables». Cuando eso ocurre sabemos que la persona que lo hace no es de fiar. A los que no son de fiar sólo los votan aquéllos que a su vez no son de fiar o aquéllos que no se enteran de lo que está pasando. ¿Juega con esas dos palancas el gobierno actual? Personalmente creo que si es así se equivoca. Cada vez hay más personas informadas y el número de personas que no son de fiar y esperan algo (tienen que confluir ambos elementos para conseguir su voto) se viene reduciendo drásticamente. Es más, en el difícil equilibrio  de la conjunción este es de los míos, este me dará algo el sujeto de sufragio pasivo en cuestión (el de no fiar que concurre a elecciones) tiene que mantener la apariencia doble. A su vez el elemento «me dará algo» tiene que ver con querer hacerlo (no siendo de fiar el dador, hay que fiarse de que lo hará por razones puramente egoístas pues en otro caso no lo hará) pero también tiene que ver con poder hacerlo. 
Sabemos que Sánchez no es de fiar (las pruebas son abrumadoras y todos sus socios lo saben y, además, lo dicen), sabemos que, como le interesa sobre todas las cosas mantenerse en el poder, «querrá» hacerlo (por ejemplo convocar un referéndum, aunque ahora diga que no, cfr. la declaración de Alfonso Guerra en la entrevista de ayer con Alsina).  Lo único que el electorado de ese tipo de personajes ha de tener claro es que     podrá hacerlo, es decir que (a estas alturas es claro)Frankenstein (la metáfora es de Rubalcaba) sacará  mayoría absoluta. Para eso es imprescindible que el PSOE no caiga por fuga de votos al PP y los demás no bajen (Podemos) o, al menos, se mantengan.
Ha habido manifestaciones de tres presidentes (los tres que tienen el PSOE) de CCAA que vienen manifestando su incomodidad con las políticas de Sánchez que suponen contradecir al Sánchez de las promesas electorales y, ultima mente, al Sánchez de antes de ayer. 
Yo les voy a ofrecer, desde la distancia de la sociedad civil, una estrategia para reponer la cosas a su estado democrático y reubicar la política en el marco constitucional. 
Sres. Emiliano García-Page, Guillermo Fernández Vara y Javier Lamban, háganse fuertes (aunque parecen no creerlo lo son), convoquen una rueda de prensa conjunta y pidan expresamente, por sus nombres uno a uno, a los diputados de los distritos de su territorio autonómico que voten en contra de las reformas de la sedición y la malversación.  Si es posible acompáñense de cuantos alcaldes del PSOE quieran unirse. 
Sánchez se apoya en algunos partidos antisistema (aunque estén en el sistema para demolerlo desde dentro) y partidos anti unidad territorial, que consideran España algo ajeno, partidos que le niegan la soberanía al pueblo español sobre la indemnidad de su territorio, arrogándose una soberanía propia (inexistente) y  supuestamente aplastada por la fuerza.  Pero Sánchez sólo con esos apoyos no es nada. Además, no suma, sino que resta. Sin el apoyo,  no ya mayoritario, sino total de su partido (basta que una decena de diputados vote en contra) Sánchez cae. Si no cae y se presenta una moción de censura, máxime con persona independiente propuesta, pídanles a esos mismos diputados que la apoyen o se abstengan y caerá.  Y con él caerá toda esperanza de esa minoría totalitaria que es el independentismo.
La operación democracia les saldrá bien, señores, tomarán el control del partido, restablecerán su democracia interna, evitarán la fuga de votos a otras formaciones políticas (como ocurrió en Andalucía) y restablecerán la cordura. No les hablo ya de la ética de la convicción (que es la que exhiben verbalmente), sino de la responsabilidad, que exige actuar para producir, desde dentro, una inflexión para  librar al PSOE de parásitos externos.
Si no hay acción habrá omisión connivente y el pueblo sabrá detectarlo. Perderán ustedes sus presidencias, lo mejor para ustedes será que caigan en el olvido, porque no hicieron en su momento lo que tenían que hacer.  Por último,  no se confíen en las redes clientelares, como suelo, si éstas sospechan su más que posible pérdida de poder, si notan debilidad (como la acreditan al haber con la boca pequeña y no actuar)  acudirán a otros para proteger sus intereses.