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Geopolítica en el Mediterráneo: pasado, presente y futuro, por Rafael Vidal Delgado

Cubierta del libro

INTRODUCCIÓN
Este pequeño repaso a la geopolítica en el Mediterráneo, no pretende extraer conclusiones, sino simplemente relacionar históricamente el hecho geopolítico; hacer mención a los actores que intervienen, de los que se ha hecho una breve relación existiendo muchos más, de carácter internacional y privado; enumerar las tensiones o conflictos existentes sobre la base de zonas concretas del ámbito objeto de este estudio y por último recoger de una forma sucinta lo que el Concepto Estratégico de la OTAN 2022, aprobado en la Cumbre de Madrid de 30 de junio, lo que señala para el Mediterráneo.
Al final, como anexo, se dispone del texto completo del Concepto Estratégico.

Material histórico-pedagógico para centros de enseñanza sobre la Vuelta al Mundo de Magallanes y Elcano

A partir de dicho momento el Foro para la Paz en el Mediterráneo, presentó una serie de actividades, las cuales, todas fueron aprobadas por la Comisión Nacional y declaradas actividades «oficiales del V Centenario».

Se abarcaron temas muy complejos, aunque cabe reseñar que el que más interés fijó el Foro, presidido el por el Excmo. Sr. Alcalde de Málaga, D. Francisco de la Torre Prados, era centrar la atención en mostrar la gesta de una forma histórica pedagógica, con objeto que los estudiantes de todas las edades, a más de las personas en general, tuvieron un conocimiento amplio y comprensible de la gran gesta llevada a cabo por españoles, haciendo hincapié, además, en que Málaga tuvo bastante que ver con todo ello, no en vano la nao «Victoria» que culminó la vuelta al mundo, llevaba el nombre de la Virgen de la Victoria, Patrona de la ciudad.

Las actividades histórico pedagógicas que a continuación se recogen y que pueden descargarse libremente, algunas tardan un tiempo en hacerlo, debido a su «peso informático», no son para la actuación individual de una persona, niño, joven o adulto, sino que son actividades guiadas, al existir términos que necesitan explicaciones adicionales, siendo ese el verdadero valor de las actividades.

Los TBOs (o comics) son para leerse colectivamente, aclarando el profesor que, dispone del «Manual», bastantes términos: marinos, económicos, políticos, etc., que aparecen en el texto, y que son aclarados en dicho Manual.

Se elaboró por la entonces directora del CEI «EL príncipe E», doña Belén Vidal Denis, una unidad didáctica para educación infantil, con la experiencia obtenida con la que en 2016, realizó sobre la figura de Cervantes. La Unidad Didáctica que se adjunta sirve para que los niños de 2 a 5 años, puedan tener conocimientos sobre la Vuelta al Mundo.

La Junta de Andalucía elaboró una guía para el 2º ciclo de Secundaria y Bachillerato, se extraordinario valor, en una etapa, en donde por la gran cantidad de conocimientos que se pretende adquiera el alumno para su vida futura, se da, casi de paso, la hazaña que tratamos.

Estas Unidades, al igual que todo el resto de la documentación, se han diseñado para que los centros de enseñanza, introduzcan en los cursos, unos talleres, de más o menos duración y seguidos o cortados por intervalos temporales, pero que estamos seguros que lo que se recoge, impregnará la mente del estudiante durante toda su vida.

Por último tenemos la actividad de la «exposición itinerante histórico pedagógica, titulada del SUEÑO COLOMBINO A LA GLOBALIZACIÓN» en donde de una forma amena, dividida en 11 escenas, se van narrando, no solo el contexto histórico de la situación de la monarquía hispánica, sino también las vicisitudes que pasaron los expedicionarios, acompañando el conjunto de instrumentos de navegación de la época, la forma de calcular la posición de los barcos y su velocidad y otra serie de aspectos, que van siendo absorbidos por los alumnos, mientras que el profesor, dispone de las «escenas» que explican el contenido de los paneles.

Aquí dejamos el legado, deseando que sea aprovechado por todos.

El viaje de Magallanes y Elcano: del sueño colombino a la globalización

La Comandancia Naval ha modificado el título al incluir en la exposición material filatélico y material de navegación, aunque la base de la exposición es la del título inicial.
El Coronel Vidal explicando la exposición Histórico Pedagógica
El Comandante Naval Ignacio García de Paredes y Rodríguez de Austria entrega un libro de regalo al coronel Vidal
El Comandante Naval y el Presidente de los Veteranos

El pasado día 20 se ha inaugurado en la Comandancia Naval de Málaga una exposición sobre la Primera Vuelta al Mundo de Magallanes y Elcano.
El Comandante Naval remitía a nuestro presidente el siguiente mensaje:
Buenos días mi Coronel, Rafael,
Te adjunta saluda con motivo de la inauguración de la Exposición “ La mayor aventura marítima de la historia”, que tendrá lugar en la Comandancia Naval de Málaga el próximo día 20 de mayo a las 12,30 horas, y a la copa de vino español que se servirá a continuación.
Como puedes ver el título de la exposición ha permanecido tal y como se anunció en prensa, por diversos motivos como el de haber ampliado el contenido con maquetas y temas filatélicos relacionados, y por tener elaborados la cartelería y dípticos. Ello no quita la gran contribución del Foro para la Paz en el Mediterráneo.
Durante el acto de inauguración del viernes, tengo previsto cederte la palabra para que en pocos minutos expongas lo que consideres oportuno sobre el trabajo tan importante que habéis hecho en la elaboración de los carteles.
Esperamos contar con tu presencia.
Quedo a tus órdenes.
El Coronel Vidal, uno de los creadores de la Exposición Itinerante Histórico Pedagógica “EL VIAJE DE MAGALLANES Y ELCANO: DEL SUEÑO COLOMBINO A LA GLOBALIAZACIÓN”, hizo la presentación de la parte de la exposición que le correspondía, dirigiendo unas palabras a los asistentes, de los que se adjuntan fotos.
Esta exposición se detalla en el enlace:

Exposición Itinerante Histórico Pedagógica

El Libro “LOS VIAJES TRANSOCEÁNICOS” se puede descargar en el enlace previsto al efecto.
La exposición se puede visitar hasta mediados de junio en la sede de la Comandancia Naval de Málaga, esperando que muchos de nuestros amigos vayan a visitarla.

Libro editado para que los profesores pudieran explicar a sus alumnos la navegación d ela época y la vida a bordo



RETOS DEL AYER Y PERSPECTIVAS DE FUTURO DE LA CULTURA, EL VINO Y LAS MARCAS TERRITORIO. Encuentro de Verano de la UNIA

Se conceden 20 becas para inscribirse en el curso de la UNIA que se recoge en el siguiente enlace:

https://www.unia.es/es/oferta-academica/oferta-malaga/item/retos-del-ayer-y-perspectivas-de-futuro-de-la-cultura-el-vino-y-las-marcas-territorio

El título del curso es: RETOS DEL AYER Y PERSPECTIVAS DE FUTURO DE LA CULTURA, EL VINO Y LAS MARCAS TERRITORIOS.

Se adjunta díptico donde se recoge el programa, las clases y el lugar de las mismas.

También se adjunta el impreso-solicitud, que deberá hacerse llegar a secretaria@veteranosdemalaga.es junto con copia del DNI, anverso y reverso.

Con el importe de la matrícula, becada, de 22,50 €, como total 45, 00 €, tendrán derecho, aparte de los conocimientos que adquirirán con el curso a libros de apuntes (se adjunta foto), elaborados exprofeso para el curso; cata de vino, detalles de Quitapenas, Sabor a Málaga, etc.

Se irá informando de todo a través de la página web. Un fuerte abrazo y espero que en este curso asistimos los suficientes para consolidar uno de los pilares de nuestra cultura: la enología y potenciar el enoculturismo.

Dos de mayo de 1808, por Rafael Vidal Delgado

La más verídica narración de los sucesos de la gloriosa jornada por Rafael Arango y Núñez del Castillo, teniente de Artillería y el primero que llegó al Parque de Monteleón y uno de los últimos en marcharse, tras haber sido tomado por los franceses. Es sus brazos murieron Daoiz y Velarde.

6.5. RAFAEL ARANGO Y NÚÑEZ DEL CASTILLO

Al igual que sus hermanos, nació en la Habana, siendo seguramente el menor de la numerosa prole, ya que el año de su nacimiento es el de 1788.

Tal como vimos en la biografía de su hermano Andrés, bien recomendado por su padre y con el empleo de subteniente, fue enviado a la metrópoli ingresando en el regimiento de infantería Granada -el cual había participado en la guerra de la Convención contra Francia-, como cadete de cuerpo. Sus conocimientos le facilitaron el ingreso en la recién creada academia de Zamora, pasando en 1804 al Real Colegio de Artillería de Segovia, y tras los exámenes correspondientes y en un tiempo más reducido de lo habitual, debido a sus conocimientos científicos, fue promovido a alférez de artillería en 1805, siendo destinado a Ferrol, en plena guerra contra Gran Bretaña.

Como sus hermanos quería ir destinado a la isla de Cuba, por lo que solicitó el destino, embarcándose en agosto de 1807 para su patria chica, pero el dominio del mar lo tenían los ingleses, siendo apresado y conducido a Inglaterra a los pocos días de navegación, siendo canjeado por oficiales ingleses apresados por los españoles, desembarcando en La Coruña en septiembre del mismo año.

Sus superiores le confirmaron que en aquellos momentos era imposible tomar posesión de su destino en Cuba, por lo que viajó a Madrid, donde se encontraba su hermano José, alcanzando la Corte el primero de abril de 1808, dándose cuenta de los ánimos caldeados contra los franceses, por lo que decidió presentarse en la sede del Real Regimiento de Artillería, solicitando un destino, concediéndosele el de ayudante del propio regimiento.

Fue el primer oficial de artillería en presentarse en el Parque de Artillería de Monteleón, poniéndose posteriormente a las órdenes de los capitanes Daoiz y Velarde.

Durante muchos años se tuvo una versión tergiversada sobre lo acaecido en aquella heroica jornada del Dos de Mayo y ante ello, ya en 1854 y retirado del servicio, escribió el coronel Arango una narración de los hechos acaecidos, considerados los más fidedignos, narración que se recoge en el apéndice 2, incluyendo, no solo, las acciones que se desarrollaron en aquella heroica jornada, sino en las posteriores, en la que salió de Madrid para enrolarse en el ejército que estaba formando el general Castaños en Utrera y que dieron por el gran triunfo de las armas españolas en la batalla de Bailén, de la cual se harán algunos retazos de los acontecimientos y de la entrada triunfal en Madrid.

De forma incomprensible, la Historia, ha sido cicatera con la gesta del teniente Arango y de hecho, había pasado casi desapercibida su figura, hasta que el autor de estas líneas sacó a la luz, una pequeña columna, que con el título “Un héroe olvidado del Dos de Mayo: El teniente cubano don Rafael Arango y Núñez del Castillo”, publicado en la www.belt.es el 2 de mayo de 2008 y recogida en múltiples referencias en internet.

El olvido, bien pudiera haber sido provocado por la obra “Historia del levantamiento, guerra y revolución de España”, del conde de Toreno, testigo presencial y excepcional del 2 de mayo en Madrid y de todo el proceso militar y político de la Guerra de la Independencia. El cual obvia en la acción, no solamente a Arango, sino a otros dignos oficiales de artillería, incluso de Marina, que se batieron con valor y heroísmo [1].

Tampoco ese olvido es subsanado en la obra magna “Al pie de los cañones. La Artillería Española”, publicación auspiciada por el propio ministerio de Defensa y publicado en 1993, cuando ya era reconocida como fidedigna, la versión del coronel don Rafael Arango.


[1] La obra del conde de Toreno consultada, es una edición publicada en Genéve en 1974 de Ediciones Ferni.

APÉNDICE 1

Primera Secretaria de Estado. Ultramar.

Excmo. Sr.

El Sr. Ministro de Estado y Ultramar dijo en 1º de septiembre de 1856 al Gobernador Capitán General de la Isla de Cuba lo siguiente:

Enterada la Reina (q.D.g.) de lo manifestado por V.E. en carta número 628 de 8 de Abril del corriente año en la que y en cumplimiento de la Real Orden de 28 de Noviembre de 1854 informa sobre la colocación del retrato del difunto Coronel D. Rafael Arango en la Casas Consistoriales de esa Ciudad, como recuerdo y remuneración de los servicios prestados por el mismo el 2 de Mayo de 1808, S.M. se ha servido disponer que en frontis de la casa donde nació el espresado (sic) Coronel D. Rafael Arango se coloque una lápida con una inscripción que recuerde a la posteridad el hecho de armas a que con tanta gloria contribuyó y del que se ha hecho mención.

Lo que de Real Orden se traslada a V.E. para su conocimiento y satisfacción.

Dios guarde a V.E. muchos años.

Madrid, 8 de Abril de 1858

Isturiz

Sr. D. Andrés Arango

La memorable defensa del parque de artillería de Madrid el día 2 de mayo de 1808, la defensa de un parque de su nombre, pues que, solo era una casa particular, descubierta y presentada a tres calles por donde fue vigorosamente acometida, la defensa obstinadísima que sustentaron no más de 22 artilleros entre oficiales, sargentos, cabos y soldados, y unos 80 paisanos, contra numerosos cuerpos franceses aguerridos que atacaban sucesivamente; la defensa en que después de agotados todos los recursos del valor, no se rindieron sino a la muerte los dos hombres extraordinarios que allí fueron a buscarla reflexivamente, para no sobrevivir al cautiverio de su rey, esta defensa es lo principal que me propongo manifestar ahora.

Pero antes de empezar mi relación, es oportuno decir brevemente cuáles son mis títulos para escribir sobre esto; por qué no lo hice en otros tiempos, y qué motivos me han estimado hoy, para hacerme prescindir del embarazo de hablar de mí mismo.

En agosto de 1807, me había embarcado para la Habana, mi destino, en clase de teniente del real cuerpo de artillería; en su travesía me hicieron prisionero los ingleses; me canjearon para la Coruña en septiembre, y a principios de 1808, llegó a Madrid, mi hermano mayor, el intendente honorario del ejército don José de Arango, que obtuvo licencia para llevarme a su lado para regresar a mi referido destino y nuestra patria. Llegué a la capital el día 1º de abril, y aunque pude como transeúnte excusarme de ser empleado allí, no lo hice, porque barruntábamos la ocasión de acreditarnos los españoles, y a la primera insinuación que me hizo el comandante de artillería don José Navarro Falcón [1], admití el encargo de ayudante. Estos fueron los pasos que me condujeron al honor  de haber sido testigo de uno de los heroicos hechos de Madrid el 2 de mayo, cual fue la defensa del parque; relación que puede hacerla circunstanciada, porque fui el primero que entró en él, y el último que salí; y porque no he podido olvidar mi día más interesante; así por la noble, la justa causa en que me empeñé, como porque en él recibí las lecciones de DAOIZ y VELARDE, impresas con su ejemplo en mi corazón, esmaltadas en mi ropa con la sangre del primero. Será imparcial también mi relación, lo que no se dudará en vista de mi desinterés probado con mi silencio, puesto que no lo hice en tiempo, ni pude dar el parte debido a mi jefe, porque apenas pude hacer algunos apuntes en la forzosa sucesión de mis emigraciones, tampoco lo intenté después, porque temí que se me atribuyera anhelo para adquirir méritos en lo que hice por deber como soldados de Fernando VII, y por voluntad como español; y ni siquiera cedí a las sugestiones de mi amor propio, aunque fuera muy disculpable la ambición de ensalzarme presentándome como compañero de aquellos ilustres varones, Y todavía continuará el sacrificio de mi interés a mi delicadeza; pero no debo sepultar en ella el mismo noble propósito del capitán de artillería don Ramón Salas, autor del Memorial histórico de la artillería española, que supongo ser el de manifestar con hechos la importancia y la excelencia del cuerpo, y como he visto que olvidó a los oficiales que estuvimos en el cuartel, cuando nombra a los dos de un cuerpo extraño, podrá decirse que si la artillería pudo ostentar la peregrinidad de dos héroes en una acción parcial, debe lamentarse del imperdonable olvido de otros oficiales. Además, hay en el capítulo décimo del Memorial inexactitudes y faltas de circunstancias que hasta ponen trocada la primacía entre los dos campeones, lo que prueba que el autor no tuvo datos seguros, porque el expediente oficial a que se refiere en su página 259, no se compuso de partes oficiales que no pudo haberlos, supuesto que mis compañeros tuvieron que escapar como yo, y sobre seguro falta mi parte que hube de dar como ayudante. Y con estos fundamentos me ha parecido preciso detallar todo lo que sucedió a mi vista en aquel teatro de gloria y desventura, protestando, que muy lejos de proponerme hace la crítica del Memorial histórico, me ceñiré a la sencilla relación de los sucesos, sin analizar los suyos, ni cotejarlos con los míos, y sin otra mira que la que el autor enriquezca de verdades su libro interesante, si acaso volviera a escribir conforme a estas palabras en su prólogo. “Trabajando yo después del año 1828 en corregir y mejorar lo mucho que necesita el prontuario de artillería que publiqué aquel año con el fin de dar una segunda edición más completa de él, se me fueron viniendo a la mano una porción de noticias históricas que, no teniendo allí su oportuna colocación, eran sin embargo dignas de conservarse, y esto me sugirió la idea del Memorial histórico”. Yo me tendría muy dichoso y útil si lograra que excitada nuevamente la pluma de don Ramón de Salas hermosease los hechos que voy a referir

Habían trascurrido muchos días del mes de abril, en los cuales, con más o menos accidentes la lealtad española fue como aquilatándose, y más indignándose a medida que intentaban minarla con. pérfidas maniobras los agentes de Napoleón. Así apareció el muy borrascoso día 1º de mayo, que fue el preludio del Dos eterno. Al amanecer de esa víspera los franceses habían repartido un folleto impreso en la casa misma de Murat, con. el título de “Carta de un oficial retirado en Toledo”, que trataba de persuadir a los españoles, “la conveniencia nacional de cambiar la rancia dinastía de los ya gastados Borbones, por la nueva de los Napoleones muy enérgicos”. Este paso dado para preparar la opinión del pueblo a que recibiera con menos convulsiones la salida de las Personas Reales, fraguada para el día siguiente, les produjo un “Carta de un oficial retirado en Toledo” les produjo un efecto del todo contrario; pues la caída del rayo en un almacén de pólvora, no causara inflamación más rápida que la que encendió en los pechos españoles la sacrílega proposición del cambio de la dinastía. No es mi designio contar las ocurrencias de aquel día, mayores o menores comparadas entre sí, pero todas grandes si se las viera aisladas.

Propóngame solamente dar alguna reseña de la disposición· de los ánimos; y para esto bastará añadir a lo dicho el desafío que en la ronda. de Genieys hubo de tres. oficiales españoles, de los que uno fue don Luis DAOIZ, contra igual número de oficiales· franceses; desafío que no se efectuó en el acto, porque personas prudentes llamadas para padrinos, lo aplazaron, persuadiendo a unos y otros que no debían con una riña particular añadir leña a la hoguera que estaba ardiendo: y diríase que por. esta mediación discretísima lo. que se aplazó. fue la inmortalidad de DAOIZ en más legítimo, más duradero y más reproducido combate. Se pasó el resto de aquella tarde haciendo nuestro deslumbrado gobierno los mayores esfuerzos, no solo para calmar la efervescencia de la población, sino para inspirar la mayor confianza en sus huéspedes, que todavía se daba este nombre a las víboras que en nuestro seno pasaron toda la noche preparando la sorpresa más infame con que empieza, ese día DOS DE MAYO.

Las siete eran de la mañana cuando mi hermano, qué me· trataba como a un hijo, pues yo tenía entonces veinte años de edad, viéndome salir apresurado quiso detenerme para almorzar; y le advertí que iba temprano a tomar la orden, porqué me prometía un día terrible, según las prevenciones que en el anterior me habían hecho los jefes; “Adiós, me dijo con la voz anudada, y acuérdate siempre de que hemos nacido españoles”. – Fui a casa del gobernador, cuya: orden general se redujo a “hacer retirar las tropas de los cuarteles, y no permitirlas juntarse con el paisanaje. De seguida fui a ver a mi comandante, y lo, encontré en la- calle ancha de San Bernardo, donde me dio escrita una orden semejante a la del gobernador” y de palabra “la de que inmediatamente me fuese al cuartel porque ya estaban en la puerta de él muchos paisanos con la pretensión de que se les armase; a los cuales debía disuadir de su arrojo  por cuantos medios suaves me dictara la prudencia “es de advertir que desde  algunos días antes una compañía de tren de artillería de los franceses estaba allí acuartelada”.

Partí con la presteza que exigían las circunstancias, y llegué al parque antes de las ocho y media. Efectivamente hallé una pequeña reunión de paisanos, que al reconocerme oficial de artillería me vitorearon, como para estimularme al auxilio del despechado enojo con que venía de ver, sin haber podido estorbar la salida de S.M. la Reina de Etruria viuda, y de S.A. el Infante don Francisco de Paula. ¡Qué denuedo el de aquellos hombres! Mejor dicho. ¡Qué fiereza! … Porque la rabia de una Leona a quien arrebataran sus cachorros, es la cooperación única del furor de los madrileños, cuando sobre el cautiverio de su Fernando VII recién aclamado vieron comenzar en aquella salida la infanda permuta de su dinastía. Mi posición en este punto era tanto más difícil, cuando que hallé a los franceses, que eran de sesenta a setenta con las armas presentadas y preparadas, que solo esperaban la voz del oficial para descargarla sobre sobre el grupo inerme de algunos sesenta paisanos [2], y con todo eso, aquellos valientes enfurecidos no cesaban de repetirme vítores alternados con insultos y amenazas a los gabachos, como los llamaban. En tal aprieto me acerqué al que hacía de comandante francés, le hice ver la mengua de atacar a unos miserables desarmados, y la responsabilidad en que él se pondría con su gobierno, si no se revestía de la discreción necesaria para calmar los ánimos, que era la instrucción que yo sabía habérsele dado. También le supuse que la tranquilidad se había restablecido en el centro de la población, y en tal caso no debía inquietarse por las vociferaciones de aquellos pocos. Logré con esto inspirarle alguna confianza y salvar por el momento aquellos preciosos españoles.

Algo sosegado yo por esta parte, me fui al interior a pasar lista a mi tropa, que solo constaban de diez y seis entre sargentos, cabos y artilleros, número que me desconsoló mucho. Les previne la moderación que habían de guardar conforme a las instrucciones que yo había recibido y más conforme a nuestra debilidad.

Esto efectuado, volví a la puerta principal, y la hallé cerrada por disposición del capitán francés, que no se quietaba con toda la superioridad en que estaba situado, y aquí fue donde parecieron desencadenadas todas las furias, intentando romper la puerta de afuera con piedras y palos al son de furibundos gritos de sangre y muerte.

Al mismo tiempo y como por encanto, descubrí a un alférez de navío en el patio [3], que no sé por dónde entró. Era un entusiasta de rancio españolismo, me saludó excitándome que armara al paisanaje, porque habiendo (fueron sus palabras), “tocado los franceses a degüello. Era preciso decidirse a morir matando”. Todavía me parece sentir las espinas de mi corazón en este paso. Solo y aislado en aquel recinto de honor, contrastado mi juicio con unas órdenes contrarias a mis sentimientos, observado por una fuerza enemiga dentro de casa, oprimido por mi responsabilidad, que me la abultaba no solo mi juventud inexperta, sino lo complicado y nuevo del lance, y sin haber recibido más noticias que las de aquel marino tan exaltado. ¿Qué partido había yo de tomar? No me ocurrió otro que el de meterme cautelosamente en la sala de armas con un cabo y tres artilleros, para poner piedra a los fusiles, ocuparme de otros preparativos, y encargar al animoso alférez de navío que, saliendo por una puerta falsa, fuera de mi parte decir a mi comandante, que no vivía lejos, el estado en que nos hallábamos. Él admitió la comisión prometiéndose volver sin demora con instrucciones favorables, con su tema de morir matando; y así hubo de sucederle en el tránsito, pues no volvió, y nunca pude averiguar su paradero, ni su nombre digno de lugar en la lista de los próceres del valor y del patriotismo.

Su tardanza me causó ansiedad mayor de que los franceses recelaran mi clandestino manejo, sin embargo de que yo había prevenido a los otros artilleros que estuviesen siempre a la vista de los enemigos, y no pudiendo sujetar más mi expectación, recomendé a mi gente que continuase la faena, y bajé al patio sin más fin que el de desahogar mi inquietud creciente por más de una prolija hora, en que estuve haciendo de cabeza, no teniéndola yo proporcionable con aquel cuerpo engrosado de las más altas indicaciones militares y políticas, y en que siempre contando mi poca gente pulsaba la debilidad de fuerzas para entregarme a los ímpetus nacionales que bullían en mi pecho. No; yo no podré bosquejar siquiera el bálsamo consolador en que se bañó mi corazón, viendo a los pocos minutos entrar un capitán de artillería solo, pero era el gran DAOIZ, que me saludó preguntándome ¿qué tenemos por aquí? No había yo acabado de instruirle, y nos interrumpió la llegada sucesiva de dos capitanes VELARDE y Cónsul, y dos subtenientes Carpeña, y otro que era de compañía fija, cuyo nombre no recuerdo, pero si tengo muy presente por el modo de abocarse estos oficiales de artillería, particularmente DAOIZ y VELARDE, me pareció no haber sido esta su primera entrevista del día. Entró también un capitán de granaderos del estado con tres subalternos, (de lo que es debido nombrar a don Jacinto Ruiz) y unos 40 soldados; sin que yo pudiera fijarme ahora en los que llegaron antes o después. Baste decir que entraron sucesivamente con cortas intermisiones por un postigo de la puerta principal, que por su mano entreabría un oficial francés para reconocer a las personas, y volvía a cerrar con las precauciones de los temores que se les aumentaban por momentos. Bien sabía yo que DAOIZ en aquel acto era el Jefe del puesto porque me era conocida su clase y antigüedad; pero, aun si las ignorase, él me habría hecho· sentir aquella superioridad que se pinta en la posesión del ánimo, en el fuego de los ojos, en el tono de una: voz varonil, y en el porte de su persona que, aunque de pequeña estatura, se paseaba allí con tan gallardía, que representaba un gigante. Me acerqué a él para acabar. de participarle todos los acontecimientos; y sin responderme nada y con semblante pensativo se dirigió a la escalera de la sala de armas. Mientras subíamos le noticié la operación en que dejé al cabo y los tres artilleros, a lo que me respondió sonriéndose “Ello es un contrabando, pero al fin hay eso adelantado”. Sacó entonces de su bolsillo la misma orden escrita, que yo había recibido de nuestro comandante y me preguntó: “¿Qué quiere usted que hagamos?” Me dio golpe esta perplejidad, a la que respondí “que yo estaba a sus órdenes: pero después que oí a VELARDE y a los otros oficiales del cuerpo explicarse en el mismo sentido, reflexioné que la pregunta de DAOIZ a mí había sido la expresión de la batalla de su espíritu acosado por la gran responsabilidad que pesaba sobre sí, y como encogido por los pocos medios para empeñar una resolución extremada, que en lucha tan desigual aventurase a un pueblo noble a sufrir las horrorosas venganzas de un enemigo tan fuerte como implacable. No debía ser menos las sensatas fluctuaciones en que él mismo se embargaba>; y era tanto más admirable su reposada cordura, cuanto que el día anterior había procedido como joven acalorado precipitándose a un desafío; pero en que arriesgaba su persona sola. Así fue que no suspendió sus reflexiones la llegada de un jefe de los de la plaza, diciéndole «que el gobierno había dispuesto armar al pueblo»; pues volviéndose a nosotros nos dijo «Este hombre es cuando menos un aturdido, bullicioso y nada valiente, a quien no se debe creer», lo que vimos. comprobado en el suceso, porque se mantuvo siempre agazapado, y posteriormente recibimos, como notaré en su lugar, otra embajada del gobierno, que desmentía la de este jefe.

Y DAOIZ, cuya voluntad no más era obedecida en el parque de. artillería: DAOIZ, que en aquella hora ya no rindiera su obediencia sino, a Fernando VII tan solo; DAOIZ, que. habría sido menos grande sino hubiera con su meditación sublimado su valor, se quedó todavía como irresoluto, paseándose por el patio en recogimiento absorto, en que parecía tantear los destinos de la España encerrados en el primer cañón que se disparara contra el coloso que tenía sojuzgada toda la Europa. Entretanto, los oficiales. pendientes de sus labios, le contemplábamos y. admirábamos; el pueblo desde afuera, no cesaba de repetir vítores al rey y a la artillería, pidiendo armas con estruendo: y he aquí, decirse puede, que se nos apareció en acción el héroe: pues: si como de aquel nubarrón de vivas desprendida una chispa eléctrica abrasase el corazón de DAOIZ, desenvainó el sable , mandó franquear la sala de armas, y abrir la puerta del cuartel, dirigiéndose él mismo a ella, .de donde jamás se babia separado la tropa francesa en la antedicha amenazante actitud. Entró el pueblo como un turbión y sin causar ni leve daño a los franceses, porque no se defendieron, les arrebató los: sables y fusiles. Los que no alcanzaron parte del despojo, fueron a proveerse en la sala de armas, siendo de notar que el mayor número de. ellas, no sabiendo usar las de fuego preferían las blancas, y a falta de sables tomaban las bayonetas de los fusiles, arrojando estos al suelo como inútiles. En el mismo tropel en que entraron los paisanos, volvieron a salir sin que bastaran los mayores esfuerzos y aun ruegos de VELARDE para detenerlos, con la mira de ordenarlos y dirigirlos del mejor modo posible. ¡Perdido afán! Consiguió solamente la detención de unos; ochenta más o menos, y eso cerrando la puerta. No obstante, ese cortísimo número, era de ver al capitán·VELARDE como los organizaba distribuía con tal actividad que, a manera de relámpago, parecía presente en todos

Los puntos. El destacamento francés, desarmado se colocó en un rincón del patio en que se creyó seguro, bajo la protección de la compañía del Estado, que se mantuvo inmóvil sin disparar un tiro en todo el día, muy a pesar de sus oficiales y soldados: pero debo decir en justicia que, si el capitán cumplió cabalmente la orden de “no unirse a los paisanos”, tampoco los contrarió de ningún modo.

Durante la entrada del paisanaje, DAOIZ me había dado la orden de colocar cuatro piezas abocadas a la puerta y ya listas, avisaron unos paisanos que estaba en los balcones que, por la calle de Fuencarral venía un batallón hacía el cuartel. La primera voz de DAOIZ fue la de guardar silencio: VELARDE acompañado de un subalterno subió a observar los movimientos de aquella tropa: avisó que eran tan hostiles que ya sobre la puerta se disponían los gastadores a forzarla; y DAOIZ mandó hacer fuego, que produjo tres tiros de cañón, y algunos de fusil que desde los balcones hizo disparar VELARDE. Ya se ve el profundo silencio transformado en trueno repentino, la puerta cerrada, por cuyas horadaciones les llegaba la muerte, los balcones guarnecidos de fusiles que parecía más por una buena distribución, todo esto causó tal sorpresa al batallón que no fue necesario más para ponerse en fuga desordenada … “Victoria por nosotros”, gritaron los paisanos, “que ya van de huida”; y DAOIZ en el momento hizo abrir la puerta y colocar fuera un cañón, mirando a la calle enfrente a la puerta del cuartel [4], y otros dos en direcciones opuestas, avistando el uno a la calle San Bernardo y el otro a la de Fuencarral [5].

A poco rato se observó por la calle de San Bernardo que se reunían los enemigos, y se trabó la pelea como por una hora con más o menos tesón, según que el grueso de los franceses se distraía, queriendo hacernos diversión con varios destacamentos por las otras calles; y por último se retiraron escarmentados. En estos tiroteos reconocimos el perdido uso que los paisanos hacían de las bocas de fuego por no saber manejarlas, pues entre otras cosas sucedió que un desgraciado, para dar más alcance a su pistola hubo de cargarla, según nos dijeron, hasta la boca, la apoyó en su mejilla derecha para hacer mejor puntería, y en su retroceso la misma pistola le voló la tapa de los sesos. En esta ocasión fue también que el muy valeroso Ruiz, teniente de granaderos del Estado, se separó de su tropa inmóvil, se presentó gallardamente fuera de la puerta; y allí, después de haber dado muestra de un oficial valiente, resultó herido en el brazo de una bala de fusil; cuyo fatal accidente hizo resplandecer su bizarría, porque no cesó de dar las voces de fuego artilleros, hasta que ya desmayado, porque el propio encendimiento de su sangre más copioso el derrame, lo cargaron unos paisanos y lo llevaron adentro. Igualmente quedaron fuera de combate un cabo y cinco artilleros, todos heridos de bala de fusil o de metralla, de cuya munición carecíamos enteramente, porque no estaba allí el guarda-almacén. Tal fue la pérdida que tuvimos en esta refriega, la primera en que resistimos a pecho descubierto. Los paisanos no tuvieron ni un solo herido, porque no tenía necesidad de exponerse, pudiendo disparar sus tiros perfectamente cubiertos de los del enemigo. Pero notamos alguna baja de ellos; y quiero atribuirla a la novelería con que iban por las calles a pregonar proezas, porque ninguno había dado ni leve señal de miedo.

No duró mucho la suspensión de hostilidades, porque a los pocos minutos marchaban ya los enemigos hacía nosotros; [6] y DAOIZ mandó romper el fuego contra un batallón que, con su comandante a la cabeza avanzaba a paso redoblado, y aunque los estragos que le causaba nuestra artillería eran proporcionados al orden de columna cerrada en que atacaban, seguía en su impetuosa marcha, sin hacer caso de sus pérdidas; se le abrían boquetes en aquella masa compacta, y como por aluvión se rellenaba y consolidaba. Sin oírseles otra palabra que su pertinaz en avant, ya el intrépido comandante alargaba, por decirlo así la mano para coger el fruto de su valentía, y se escondió, convirtiéndose en ruina, por una ocurrencia que parecía dispuesta en su favor. ¡Prodigiosos suelen ser los resultados de la audacia y de la temeridad! Así voy a presentar el cuadro de unos setenta defensores que éramos entre militares y paisanos, en la calle, a pie firme, sin parapeto, sin una zanja y atacados por un batallón tan osado como aguerrido; que llegó como era forzoso, casi apoderarse de nuestro puesto, y que de repente se le cambia el triunfo en una total derrota, en que sufrió pérdidas increíbles de muertos, heridos y prisioneros.

Fue el caso que en aquellos críticos momentos se divisó por la calle del frente de la puerta [7], un capitán de granaderos del Estado, que a toda carrera venía flameando un pañuelo blanco. Se suspendió el fuego a la voz de DAOIZ, y corrió VELARDE a la calle del ataque para proponer al comandante francés que se detuviera, y si no volvería a romper el fuego. Este mandó hacer alto a su batallón, y para dar una señal de seguridad y confianza, mandó poner los fusiles culatas arriba; y él con tres o cuatro oficiales se adelantaron como para entrar en explicaciones. Jadeando y casi sin poder hablar, llegó por fin el capitán y dijo a DAOIZ: “que era enviado por nuestro gobierno para hacerle sentir la indignación con que había sabido la locura con que estaba precipitando al pueblo, y exponiéndole a las consecuencias más desastrosas …” No sé si tendría más que decir el plenipotenciario, de un gobierno cautivo, ni cuál hubiera sido la respuesta de DAOIZ; porque nadie pudo hablar, más interrumpiendo y pasmando a todo, uno de los valentísimos que nos acompañaban en traje de chisperos [8] que dio tal empellón a uno de los oficiales franceses que se adelantaron más para oír la embajada, que lo derribó de espaldas y gritó al mismo tiempo, viva Fernando VII, añadiendo por interjección cierta palabra condenada a no ser escrita. Estaba en aquel instante mismo con la mecha en la mano un artillero, y sin que nadie se lo mandase y quizá sin saber él mismo lo que hacía en el arrobamiento en que hubo de ponerle aquella invocación, dio fuego a la pieza que, aunque cargada con bala rasa tuvo donde cebarse en aquel enjambre de franceses tan a quema ropa, que sobrecogidos se abandonaron al espanto de tal estrago, de modo que los de retaguardia se dispersaron y huyeron precipitadamente, y los de cabeza que no cayeron imploraron clemencia, rindiendo o arrojando las armas. Estos, que fueron muchos, quedaron como prisioneros que se juntaron con los otros. También retuvimos en nuestro poder al comandante y algunos oficiales, a quienes por disposición de DAOIZ, que estaba en todo, se trató con el posible decoro. Entre nosotros hubo algunos heridos.

Esta inesperada victoria, que parecía arrebatada por la virtud solo del-nombre de Fernando VII, bien pudiera persuadirnos que habíamos no solamente llegado a la cima de la gloria, sino que en ella deseáramos ya de nuestras fatigas incesantes. Y no parecía descabellada esta., esperanza que se fundaba en el destacamento desarmado, en los dos batallones derrotados, y en los franceses dispersos que ya se presentaban a tomar nuestro partido, entre los cuales un sargento de. artillería que se entendió conmigo. Pero estas mismas. prodigiosas circunstancias que se habían acumulado sobre aquella. casa. indefendible; que repito, no era tal parque, y los nombres de DAOIZ y de VELARDE, que ya hermanados como por presagio. de su próximo vuelo a la inmortalidad, resonaban por todas partes, fueron la causa de que Murat mirase aquel punto como el de más entidad. de la villa heroicamente levantada, y dispuso atacarlo con una columna de unos dos mil hombres a las órdenes de un general.

Los paisanos que a todo riesgo correteaban para llevarnos noticias, anticiparon las de tan excesivo apresto: y en esta coyuntura .se deseaba saber; ¿cuántos y cuáles eran ya los sitiados? ¿Qué pensaban? ¿Qué se prometían? – Eran DAOIZ y VELARDE, que entonces se dijeron algunas palabras de las cuales no percibí más que los ademanes de ardimiento, con que después no parecieron graduados más que de bravos combatientes; que por lo mismo que palpaban la insuficiencia de sus recursos, se mostraban más poseídos del heroísmo con que se precipitaban, ya fuese para recabar de la fortuna los portentos con que ha soñado coronar a la audacia: ya fuese para no ser testigos de la dependencia: de su nación. Eran mis otros tres compañeros; que estaban en la expedición del nuevo tremendo ataque, los ·mismos que estuvieron siempre firmes y elevados a la altura, no fácil de cumplidos subalternos de aquellos capitanes, era yo haciendo mi papel de ayudante. Eran diez entre sargentos, cabos y soldados de artillería que se portaban como por honor y patriotismo. Eran los poquísimos paisanos restantes harto acreditados de buenos españoles. Tales eran los elementos de que se componían unos cincuenta o sesenta pechos descubiertos y fatigados, que esperábamos el asalto de mil y quinientos veteranos, frescos y provistos de todas armas y municiones. Preciso es ser españoles para ser tan tenaces en no torcerse cuando marchan a la gloria.

Entraba ya la columna por la calle ancha de S. Bernardo, y tan luego como la avistó DAOIZ, ·mandó romper el fuego, que se repitió con toda la actividad del coraje que se renueva en el mayor peligro. El enemigo sin disparar un tiro, marchaba con celeridad tan sostenida que no daba muestras de sentir el encuentro de nuestras balas; bien que graneadas escasamente por la disminución de nuestros tiradores. Se reproducía así el ardor y el tesón de una y otra parte, y así la columna ·se lanzó hasta diez o doce pasos de nosotros, sin dejarnos más resuello que para pocas descargas, de las cuales la última destrozó el caballo del general. No habíamos quedado ileso al pie de los ·cañones más que unos treinta entre oficiales, sargentos, cabos, y soldados de artillería y paisanos: no podíamos hacer ya nada, y nos arrollaron hacía dentro los enemigos, tan encima de nosotros que no bien estábamos en la puerta, vimos que la primera subdivisión de la columna se babia echado los fusiles a la cara. Tal vez nos hubieran barrido a todos, hasta a los prisioneros franceses, si no se hubiera aparecido el marqués de San Simón que, revestido de todas sus insignias militares, se metió por debajo de los fusiles y los hizo levantar con su voz y su bastón. Más no pudo evitar que saliesen algunos tiros, de los que -uno hirió … ¡a VELARDE! … en el centro de su gran corazón … Cayó súbitamente: pero fue aún más súbita la feroz rapiña de la soldadesca triunfante, pues por pronto que acudimos, ¡oh dolor!  hallamos despojado y desnudo aquel cuerpo que había sido feliz y precioso depósito de valor heroico y de mucho saber, y que vino a parar … ¡en ser envuelto en el lienzo de una tienda de campaña para llevarlo a su casa! …

Al mismo tiempo de este lamentable suceso, porque todo pasaba con la rápida, la instantánea movilidad del encarnizamiento, el general francés reconvino ásperamente a DAOIZ, que fue lo mismo que excitar y provocar la cólera del León. Tal pareció el ceñudo español, que aun tenia empuñado su sable, sin duda con el propósito de que victorioso o muerto, no más volviese a la vaina: y respondió acometiendo al general, que nada caballero y magnánimo no se contentó con parar el golpe, sino que, permitió que cinco o seis de sus oficiales y soldados acribillaran a estocadas y bayonetazos a su nobilísimo adversario. De este modo villano fue como lograron los franceses teñir sus aceros con la sangre del más valiente de los valientes que pelearon en aquel día por la más justa de las causas, por fortuna su cuerpo no fue profanado; todavía respiraba cuando llegamos a socorrerle; lo cargamos y conducimos a un cuarto inmediato a la puerta, y teniéndolo yo recostado sobre mi pecho corrió su sangre espirituosa por mi vestido. Su aspecto allí era el de un héroe moribundo, a quien no solamente rodeaban nuestros suspiros, nuestra admiración, nuestro respeto, sino que algunos. de los franceses con recogimiento sentimental se acercaron. á contemplarle y ofrecer sus servicios; con tal solicitud que uno de los cirujanos, posponiendo sus propios heridos se ocupó en curar a DAOIZ y hasta mandó a la botica por una bebida que le hizo tomar á cucharadas. Todo fue infructuoso. El alma del hombre del DOS.DE MAYO se desenredaba ya de su envoltura terrenal: la amarillez sombría de la efusión de sangre babia reemplazado al color de su brío, nunca amortiguado en los peligros, movía poquísimo y sin muestra de congoja aquellos miembros muy ágiles en el combate: de cuando en cuando abría enteros los ojos … ¡únicos enjutos en aquella luctuosa escena! … En tal extremidad lo llevaron a. su casa, donde exhaló el último aliento de su perseverancia en la lealtad española.

No con todo esto cesaron nuestros sufrimientos, porque en el punto mismo de hallarnos los oficiales de artillería con los pechos llagados de las heridas de nuestro inimitable caudillo, comenzaron los. franceses a insultarnos con amenazas, a las que el capitán Cónsul [9], como el más caracterizado, les respondió señalándoles en el suelo la sangre de DAOIZ – «Esa era del jefe que nos ha guiado» – Esta salida que debiera desarmar a todo hombre de razón no pareció producir buen efecto en unos vencedores que enconados por los :sacrificios inmensos que les había costado la victoria, ha principiado el más ruin abuso que se hace de ella, el de acibarar más la suerte de los vencidos: Pero tuvimos la fortuna que aquel jefe de batallón que quedó en nuestro poder, aquel francés singular; tan generoso como valiente, no solo calmó la ;ira de sus compañeros, sino que nos consoló diciéndoles : «que él había· sentido la desgracia de DAOIZ como la de un hermano porque en cuantas acciones se babia hallado no vio mayor denuedo.

En esta sazón los lamentos de los artilleros heridos me llamaban. Fui socorrerlos, y un cabo fue et primero que vi. Hallábase tendido en el suelo en medio de un lodoso reguero de su sangre, que aun manaba de la herida cruel que le atravesó una ingle: y cubierto de la palidez precursora de su muerte muy cercana, con voz entera me dijo: «acuda V. mi teniente a quien pueda tener remedio; pues no soy el que me he quejado ni llamado; yo no llamo más que a la muerte que esperó conforme porque muero por mi rey y porque muero en mi oficio». Muy poco sobrevivió a estas palabras; que, oyó mi corazón en una de aquellas conmociones que se reproducen con todo efecto cada vez que se hace memoria de ellas: como ahora me sucede estar oyendo a ese impertérrito cabo de artillería; doliéndome de no poder consagrar su nombre, no menos interesante que el de cualquiera de los trescientos espartanos; pues no es dudable que si la puerta de aquella casa la defendieran trescientos como este cabo, los franceses no hubieran pasado en el día aquellas Termópilas que les representó la constancia de los españoles.

Varios generales, el comandante de artillería y algunos jefes y oficiales. de la plaza llegaron al cuartel, y sucesivamente fueron desapareciendo. La compañía de granaderos de Estado, se retiró lisa y llanamente. Mi comandante se fue también con todos sus oficiales sin dar otra disposición, si no la de «que me quedara allí para la conducción de heridos y cuanto más pudiera ofrecerse». No me quejaré de la imprevisión de mi comandante en dejarme entregado a la muy encendida venganza de unos enemigos que me habían visto con mi espada desnuda contra ellos; porque tal vez se propondría hacerme honor con esta comisión; o en el estupor que hubo de causarle la catástrofe que vio consumada sin pasar por las graduaciones que nos familiarizan con los desastres, no previó cuánto más prudente hubiera sido comisionar a uno de los oficiales que le acompañaban, sin haberse hallado en la acción. Y nada, empero, representé; porque permítaseme el desahogo; no era capaz; de eludir la subordinación militar más arriesgada, sino cuando me llamara la voz exigente de ciega obediencia la imperiosa voz de la independencia y del honor; harto comprometido en el cautiverio del rey, en la salida de las personas reales, y en la traidora ocupación de nuestras plazas fronterizas y de nuestra capital.

Últimamente se retiró el grueso de la tropa francesa; dejando allí unos quinientos hombres. Y volví a quedar solo como al principio, con la grave diferencia de que este segundo aislamiento en día tan desproporcionado a mis alcances juveniles, fue un verdadero desamparo sobre un terreno ya cubierto de destrozos y de sangre, sin oír las vivificantes voces de DAOIZ y de VELARDE, y sin más libertad que la de un vencido. Un accidente solo hubo para no colmar mi desventura, y fue que encargaron el mando de los quinientos hombres, a aquel mismo noble comandante de batallón que hicimos prisionero, quien no obstante su descalabro, conservó tal reputación, que el general le confió aquel puesto de tanta mayor entidad, cuanto que en él estaba el depósito de armas y todos nuestros pertrechos. Su primera disposición fue la de requerir a un corto número de paisanos que se habían refugiado en una de las habitaciones interiores, para que entregaran las. navajas así otras armas que tuvieran ocultas; pero ya aquellos desdichados se habían desprendido basta de la esperanza de conservar una vida de mucho precio, como escapada, entre los peligros a que se arrojaron por su rey. Después me pidió municiones para dos piezas, de las que sirvieron en su daño, y le respondí que yo no tenía conocimiento, de los repuestos ni de cosa alguna que no estuviese a la vista. porque eran muy pocos los días que había residido en Madrid con licencia. Por fin pude mandar los heridos al hospital, y volvieron los conductores dándome la triste noticia de que en el tránsito babia expirado un artillero y los que eran seis, quedaban desmayados, los más de ellos sin esperanzas de vida.

A todo esto, eran ya pasadas las seis de la tarde; y faltándome el alimento de la acción, pude sentir que estaba en ayunas después de una lucha física y moral de más de nueve bocas y como las órdenes mi comandante estaba cumplida en lo esencial, y no era de permanencia, hube ya de pensar en mí para salir de un sitio, que se me había hecho muy ominoso de un sacrificio estéril en el patíbulo. Dirígeme entonces al comandante francés, que me trataba como subordinado suyo, y le dije que me permitiera dar una vuelta a mi casa, a lo que me contestó con absoluta negativa; pero tuve la felicidad de no alterarme; y le repliqué dulcemente, representando a su sensibilidad «la cruel incertidumbre en que estaría mi hermano mayor, que era el sustituto de nuestro padre ausente»; y accedió, pero con la condición de que volviera a su lado sin demora. Así le prometí de palabra, que en mi intención estaba resuelto a no cumplirla; aunque asomaba a mi corazón cierto escrúpulo, aún de la necesidad de engañar a un hombre que, por ser enemigo, no era menos apreciable por sus excelentes cualidades, y muy digno de mi reconocimiento por el candor con que se abrió la puerta de la salvación.

Así acabó en el parque el día de revista doctrinal para toda la Europa, que según predijo un habanero [10], en aquellos momentos «debía estimular el instinto del honor de· las potencias amortiguadas por el terror pánico, o por la admiración estúpida que Bonaparte les inspirara» así acabó el día en que la historia justiciera descubrirá el primer eslabón de la cadena que remachó en una roca el genio de las batallas: así acabó el día en que las naciones penetradas de asombro, del asombro pasando· á los aplausos, de los aplausos a la envidia y de la envidia a la imitación, tomaron por modelo el porfiadísimo combate que un puñado de artilleros y paisanos, sin municiones competentes, sin una zanja y sin estar cubiertos, ni con frágiles bardas, sostuvo a pie firme y pecho descubierto arrostrándose. con todo un formidable ejército, que destacaba y engrosaba columnas de refresco, a medida que eran derrotadas las que les precedían con asombrosas pérdidas en muertos, heridos prisioneros y extraviados. Maravilla que no se podrá militarmente explicar, ni de otra manera, concebir, sino por la mágica influencia de dos capitanes de artillería encumbrados a toda la elevación de españoles indomables, y que además tuvieron la virtud no solo de infundir su energía defensiva a los que estuvieron a sus órdenes sino la de producir tal pavor a los franceses, que los prisioneros siendo tres veces más que sus vencedores, ni pensaron fugarse, porque estaban más atónitos que vencidos. Acabó así el día DOS DE MAYO, lo repito, no hubo capitulación, no hubo formas de rendición, no hubo más que haber caído una masa enorme de asaltantes-sobre los poquísimos que no fuimos inutilizados en las varias contiendas, se deshizo ·aquel conjunto de héroes, como se deshace y desmorona el muro, que después de haber represado muchas avenidas, no pudo contener el desborde de un rio caudaloso; pero cuyos escombros desparramados por la península, sirvieron de advertencia, y de materia para robustecer los malecones con que en Menjibar , Bailén, Zaragoza, Gerona y en todo el ámbito de la España refrenaron la irrupción de las huestes acostumbradas a triunfar de los imperios más poderosos y de las más indómitas naciones.

Estos han sido los hechos que presencié, cuya relación he concluido sin que mi conciencia pueda inquietarse por leve alteración de la verdad, ni que se me tache de prolijo que debe ser muy grata al interés nacional. Solo tengo la pena de conocer la insuficiencia de mi pluma, porque no puede convertir la escasa animación marcial de que fue susceptible a las inspiraciones de DAOIX y de VELARDE, en la animación oratoria, que me hiciera capaz de presentar tan grandes como fueron esos dos capitanes de la artillería española. Pero me consuelo observando ahora, que su elogio está ya cifrado en sus nombres, nombres que tan acendrados como si hubieran corrido una larga posteridad, hasta pronunciarlos, para que en ellos parezcan producidas con bella simonía todas las palabras que expresen, y las ideas, y las acciones y los efectos del heroísmo.

NOTA

Por la narración hasta mi salida del cuartel, queda probado; que el día Dos no pude escribir el parte a mi jefe. Y tampoco fue posible el día tres; porque serían las ocho de la mañana cuando llegó a mi casa un amigo mío, con la horrible noticia de que en casi toda aquella pavorosa noche, habían los franceses fusilado en el Prado a todos los españoles cogidos con armas o sin ellas durante la acción y después que cesó: añadiendo,: que los oficiales de artillería del parque, debían ser juzgados esto es, fusilados, por una comisión militar francesa; lo que no dudaba él porque en su traviesa encontró una partida de dragones franceses que llevaba atados tres soldados artilleros. Mi hermano absorto con la idea de que, si yo no hubiera salido del cuartel, habría sido víctima en el Prado, resolvió sin demora, que saliésemos disfrazados de paisanos a cerciorarnos del hecho. Fuimos a preguntarlo al ministro de la Guerra don Gonzalo O’Farrill [11], nuestro paisano, cuya respuesta fue decirnos con profunda tristeza. «Esos hombres son capaces de todo» Seguimos a la casa de mi comandante, para darle noticia de los tres artilleros, y profundizar más mi negocio; y con aquella su honradez característica me dijo «que lo ignoraba todo; pero que, si él hubiera sido ayer el ayudante del parque, ya estaría fuera de Madrid». Con estos datos, mi hermano me dejó depositado en una casa de su confianza. A las tres horas volvió, llevándome. para disfraz el completo

uniforme de alférez de guardias españolas; y así vestido yo, fuimos a su cuartel, donde estaban reunidos muchos oficiales, entre quienes se hallaba de prevención el actual brigadier don Gonzalo de Aróstegui [12] que fue el trazador del plan de mi evasiva. Salí a pie con un compañero de uniforme primer teniente, del batallón acantonado en Vicálvaro. ¡Cuántas circunstancias interesantísimas voy omitiendo para ceñirme al objeto de esta nota! Pero me es imposible no pregonar, que el batallón pasó la noche como sobre la brecha, con la resolución de morir todos en ella, si me persiguiesen los franceses. Yo sería el más insensible de los hombres, si ahora y en todos los días de mi vida no recordara con reconocimiento afectuoso la protección que debí al cuerpo, que siempre bizarro, sustentador del distintivo de Guardias españolas, ha dado tantas glorias a la nación.

Al siguiente día, mi hermano temeroso de los pasos resbaladizos de mi inexperiencia, llegó temprano á Vicálvaro, y después de pasar el mal trago de ser tratado, aunque momentáneamente, como espía, porque preguntó por don Rafael Arango; me llevó a Guadalajara, desde donde habilitándome competentemente, me despachó a efectuar el concierto de nuestra patriótica venganza que era buscar por la línea más corta, algún puesto bloqueado por los ingleses, a quienes contase mi historia, y ofreciese mi espada contra el ya declarado común enemigo. Pero en mi primera jornada, me alcanzó aquel mismo Aróstegui, que iba en posta a Aragón, y de acuerdo con mi hermano me hizo retroceder a Guadalajara, con la seguridad de · que por intercesión· de O’Farrill, se había suspendido el decreto contra los cuatro oficiales de artillería. Mi hermano escribió a este ministro de la Guerra, que tuvo la animosa generosidad de mandar un pasaporte, para que por Cádiz viniese a la Habana a mi destino, como dije en la introducción de este papel.

Partí por fin; y después de mil trabajos y rodeos para evitar el ejército de Dupont, que marchaba para Andalucía, llegué donde me recibió el frenesí de muchos sevillanos, que sospechaban traidores a cuantos no habían recibido el bautismo político de. manos del padre Gil; y me hallé tan mal parado con una columna de matones, que me llevaban y traían al retortero, que hube de consolarme cuando me encerraron en una prisión. Omito mis riesgos y aflicciones posteriores, para decir cortando ya esta larga nota, que pasados algunos días me pusieron en libertad, y el primer uso que hice de ella, fue sin pensar en la Habana presentarme al Excmo. señor don Francisco Javier Castaños en Utrera, que me admitió en su ejército; allí meditaba los acertados dos planes que coronó la victoria de Bailen, y desde entonces seguí continuamente en campaña como oficial de artillería hasta la terminación de la guerra.


[1] Ingresó en 1770 en el Real Colegio de Artillería, egresando como subteniente del cuerpo en 1774, siendo destinado en 1776 a la expedición de Pedro Cevallos al Río de la Plata. Posteriormente estuvo en el Sitio de Gibraltar entre 1779 y 1783, siendo ascendido a capitán en 1787. Participó en la guerra del Rosellón contra Francia, así como en las defensas de Irún y Pamplona. Destinado a Badajoz en 1797, fue ascendido a teniente coronel del Cuerpo en 1799 y a coronel en 1804. Vocal de la Junta de Artillería entre 1803 y 1808) y desde 1805 hasta 1808 comandante de artillería de Madrid, siendo una de sus dependencias el parque de Monteleón, remitiendo parte de lo sucedido el 2 de mayo al capitán general de Madrid (Apéndice 3).

Luchó contra los imperiales durante toda la guerra de la Independencia, ascendiendo 1809 a mariscal de campo, asumiendo el mando de toda la artillería del ejército de Extremadura. Pasó posteriormente al ejército de Aragón y Valencia, defendiendo esta plaza hasta diciembre de 1811, en donde por falta de salud, tuvo que retirarse a Cartagena.

El 7 de diciembre de 1812 fue nombrado subinspector del departamento de Artillería de Andalucía, falleciendo poco después.

[2] Nótese que siempre es a ojo más o menos exacto el número que daré de hombres, pues no era de contarse en aquellos apuros, y lo mismo será de las horas.

[3] Los alféreces de fragata o navío, Juan van Halen y José de Hezeta combatieron en el parque de artillería de Monteleón, por lo que uno de ellos pudo ser el que se encontró Rafael Arango.

https://dbe.rah.es/biografias/125360/manuel-esquivel-y-castaneda También son citados por Juan y Farragut, Mariano en “Tres alféreces de fragata y otras conexiones en el dos de mayo de 1808”. RGM, Tomo 255, págs. 303-328.

[4] CITA TEXTUAL. De San Pedro, hoy del Dos de Mayo.

[5] CITA TEXTUAL. En la calle entonces de San José, hoy Daoiz y Velarde.

[6] CITA TEXTUAL. Por la calle de Daoiz y Velarde.

[7] CITA TEXTUAL: Del Dos de Mayo.

[8] Varias versiones existen para los “chisperos” del Madrid de principios del siglo XIX, una que la palabra proviene de los hombres de las fraguas que echaban “chispas”. Otra se refiere chisperos a los hombres del Madrid alto. https://bauldechity.wordpress.com/2017/05/14/los-tipos-del-madrid-castizo/ Visualizado el 09.02.2022.

[9] Juan Nepomuceno Cónsul y González del Villar, capitán de artillería. Defendió el parque de Monteleón. Se unió al ejército de Palafox y defendió Zaragoza, falleciendo durante el sitio.

[10] CITA TEXTUAL: Manifiesto imparcial de los acontecimientos del DOS DE MAYO, escrito por mi hermano don José de Arango

[11] Gonzalo O’Farrill y Herrera, militar y político español. Nació en Cuba (1754), trasladándose a Europa, donde estudió en un colegio francés. Pasó de cadete al ejército español, pero en 1780 se alistó de voluntario en el francés para la invasión de Gran Bretaña que nunca llegó a producirse y en 1782 lo tenemos de vuelta a España colaborando en la toma de Menorca. Combatió en la Guerra de la Convención y cuando se firmó la paz, volvió a colaborar con los franceses para una expedición desde Galicia contra Irlanda. Vivió diversas vicisitudes militares, sociales y políticas, todas con una cierta afinidad a los intereses franceses. Apoyo a Fernando VII en el motín de Aranjuez y fue designado ministro de la Guerra. Tras la salida de monarca español de España, ordenada por Napoleón, se mantuvo al frente del ministerio ya como afrancesado. Al ser derrotado Napoleón tuvo de exilarse de España y sus bienes de Cuba fueron confiscados por el Estado. Pasados unos años, Fernando VII le rehabilitó, le devolvió sus dignidades y su patrimonio, pero no regresó a su patria, falleciendo en París en 1831.

[12] Gonzalo de Aróstegui y Herrera. Nació en la isla de Cuba en 1778 y murió en la misma en 1839. Ingresó como cadete en el cuerpo de Guardias Españolas, las cuales tenía la particularidad, que sus empleos en el mismo eran diferentes a los del ejército real, es decir que un teniente de Guardias, tenía la graduación de teniente coronel o coronel. Participó en toda la guerra de la Independencia y al terminar, al ser de ideas liberales, pidió destino Cuba, llegando durante el trienio liberal a ser capitán general de Puerto Rico. Al volver la década absolutista, pidió el retiro y se dedicó a sus negocios en la isla.

7.- FUENTES CONSULTADAS

7.1. LIBROS

ALVARADO PLANAS, Javier (Coordinador y Director). La Administración de Cuba en los siglos XVIII y XIX. Boletín Oficial del Estado. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Madrid, 2017.

ARANGO Y NÚÑEZ DEL CASTILLO, José. Manifiesto imparcial y exacto de lo más importante ocurrido en Aranjuez, Madrid y Bayona, desde 17. de Marzo hasta 15. de Mayo de 1808. Cádiz, 1808. Esta edición no aparece documentalmente, sin embargo, en el Diccionario Biográfico Cubano, figura como fuente atribuida a José Arango. En Madrid se publicó otro libreto con el mismo título, atribuido a Juan de Arias. http://www.cervantesvirtual.com/obra/manifiesto-imparcial-y-exacto-de-lo-mas-importante-ocurrido-en-aranjuez-madrid-y-bayona-desde-17-de-marzo-hasta-15-de-mayo-de-1808-sobre-la-caida-del-principe-de-la-paz-y-sobre-el-fin-de-la-amistad-y-alianza-de-los-franceses-con-los-espanoles-escrito-en-m/

ARTOLA, Miguel. Partidos y programa políticos. 1808-1936. Tomo I: Los partidos políticos. Tomo II: Manifiestos y programas políticos. Editorial Aguilar. Madrid, 1974.

CAMPS Y FELIÚ, Francisco de. Españoles e insurrectos. Recuerdos de la guerra de Cuba. Habana. 1890.

CALCAGNO, Francisco. Diccionario biográfico cubano. Comprende hasta 1878. New York, 1879.

CARRILLO DE ALBORNOZ GALBEÑO, Juan. Diccionario biográfico de ingenieros militares. Manuscrito del coronel Carrillo de Albornoz, para enviarlo a la comisión de ingenieros militares para su edición. Málaga, 2014.

DÍEZ DE BALDEÓN, Clementina: Arquitectura y clases sociales en el Madrid del siglo XIX. Madrid, Siglo XXI, 1986.

GÓMEZ DE ARTECHE Y MORO, José. Guerra de la Independencia. Historia Militar de España de 1808 a 1814. Madrid. 1876.

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PÉREZ DE GUZMÁN Y GALLO, Juan. Memorias del Dos de Mayo. La confabulación de los artilleros. (Serie III-Tomo XIX) Memorial de Artillería 1889.

PÉREZ DE GUZMÁN Y GALLO, Juan. El Dos de Mayo de 1808 en Madrid. Madrid, 1908.

VIDAL DELGADO, Rafael. Historia de la guerra de la Independencia en el Campo de Gibraltar. Edita Caja Postal. Cádiz, 1995.

VIDAL DELGADO, Rafael. La batalla de Bailén. Ponencia recogida en las Actas de las Primera Jornadas sobre la batalla de Bailén y la España contemporánea, organizadas por la Universidad y Ayuntamiento de Jaén. Jaén, 1999.

VIDAL DELGADO, Rafael. La guerra de la Independencia en torno al estrecho de Gibraltar. Editorial Sarriá. Málaga, 2008.

VIDAL DELGADO, Rafael. Operaciones en torno a Bailén. La caída de los mitos. Edita Foro para la Paz en el Mediterráneo. Málaga, 2015.

SAN JUAN DE JARUCO, Conde de. Historia de Familias Cubanas. Tomo II. Editorial Hércules. La Habana, 1940.

7.2. ARTÍCULOS

https://dbe.rah/biografias/7592/rafael-arango-y-nunez-del-castillo https://fotosdlahabana/rafael-arango-un-heroe-habanero-en-el-2-de-mayo-espanol/

CERVERA PERY, José. En tierra como en el mar. Los marinos en la guerra de la Independencia. Revista General de Marina. Agosto-septiembre de 2008. Págs. 293-302.

ARANGO Y NÚÑEZ DEL CASTILLO, José. Exhortación de un español americano a sus compatriotas europeos. El Aviso. Papel periódico de la Havana (sic), núm. 555, de 15.12.1808. Págs. 1-3.

JUAN Y FARRAGUT, Mariano. Tres alféreces de fragata y otras conexiones marineras en el dos de mayo de 1808. Revista General de Marina. Agosto-septiembre de 2008, tomo 255. Págs.303-327.

MURO MORALES, José Ignacio. Ingenieros militares en España en el siglo XIX. Del arte de la guerra en general a la profesión del ingeniero en particular. Scripta Nova REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES Universidad de Barcelona. ISSN: 1138-9788. Depósito Legal: B. 21.741-98 Vol. VI, núm. 119 (93), 1 de agosto de 2002

7.3. HEMEROTECAS

Diario de las sesiones del Senado. Sesión del jueves 28 de diciembre de 1865. Fallecimiento del senador D. Andrés Arango.

Gazeta de Madrid.

7.4. FUENTES DOCUMENTALES

Estado Militar de España. Tomos publicados anualmente. Biblioteca Nacional de España.

Estado Militar de España e Indias. Tomos publicados anualmente. Internet.

Servicio Geográfico del Ejército. Cartoteca histórica. Madrid, 1974.

Archivo Histórico Nacional.

Reflexiones sobre la situación actual entre la OTAN y Rusia.

Autor: Rafael Vidal Delgado, Coronel de Artª, DEM y Doctor en Geografía e Historia por la Universidad de Granada.

NOTA DEL AUTOR: Este trabajo está elaborado en 2016, siendo uno de los capítulos del libro «La OTAN ante el terrorismo», editado por el Foro para la Paz en el Mediterráneo.

Ivan III es titulado por la Historia como el “unificador de todas las rusias”, en definitiva el creador del poder de Rusia. Casó en segundas nupcias con María Paleóloga, princesa bizantina, pocos años después de que los turcos conquistaran Constantinopla. Este casamiento y el engrandecimiento rápido de Rusia, animado además por el Papa de Roma Pablo II, le hizo considerarse como descendiente del imperio Bizantino, siendo denominada Moscú como la “tercera Roma”.

Su nieto, Iván IV el Terrible, tomó el título de César (Zar), aseverando con este significativo gesto la permanencia del imperio romano de Oriente, aunque con nueva capital.

Siglos más tarde, en 1721, Pedro I, se tituló emperador, tal vez pensando que en la famosa tetrarquía del imperio romano, con Dioclesiano, se división el imperio en dos “augustos” (emperadores) y dos “césares” (sucesores), manteniéndose como heredero de la grandeza del imperio romano de Oriente.

De hecho, a lo largo de los siglos, existieron estados, gobernados por “zares”, que siendo independientes, mantenían unos determinados lazos de vasallaje con el emperador de Rusia, nos referimos a los zares de Georgia, Serbia o Bulgaria, existiendo en épocas puntuales otros zares como el de Siberia.

Puede parecer una disquisición histórica estos hechos, pero la realidad es que Rusia, desde su fundación, ha querido, como descendiente de ese gran imperio, imponer su autoridad en el área mediterránea oriental.

Esa obsesión de su política exterior de disponer acceso seguro al Mediterráneo, se acrecentó al impulsarse la idea de “imperio universal” por parte de los autócratas rusos, de tal manera que querían disponer de salidas hacia los tres océanos: Atlántico a través del Báltico; Pacífico en su expansión hacia el este y la base naval de Port Artur; y por último el Índico, en donde mantuvo una confrontación, llamada “Gran Juego”, con el Reino Unido por el control de Afganistán y al actual Pakistán, antaño parte del imperio angloindio.

Lo que puede decirse es que el imperio zarista, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y en la actual la República Federativa Rusa, mantienen los mismos ejes políticos estratégicos.

A finales de 2015 se aprobó la nueva estrategia de seguridad nacional rusa, analizada, como no podía ser menos por el Instituto Español de Estudios Estratégicos [1], entresacando del trabajo algunos párrafos que nos pueden dar luz sobre el comportamiento actual de la política exterior rusa, aparentemente ofensiva, por parte de cualquier occidental:

Idea imperial de gran potencia:

La cultura estratégica de Rusia se caracterizaría, por un lado, por una percepción de amenaza hacia su soberanía e integridad territorial, y por otra, y como respuesta a la anterior, por sus aspiraciones de gran potencia, por lo que la voluntad de usar la fuerza militar en caso necesario se antoja inevitable.

Globalización del imperio ruso:

Para el gobierno de Moscú, los principios de la seguridad “igual e indivisible”, no se observan en las regiones de Asia-Pacífico, Euroatlántica y Eurasia; al mismo tiempo que se advierten procesos de militarización y de carrera de armamentos que se desarrollan en el vecindario de Rusia.

Sentimiento de que se le intenta cercar:

A principios del pasado mes de diciembre, la OTAN ofreció a Montenegro que se uniera a la Alianza Atlántica como nuevo país miembro. Esta oferta fue calificada por los medios de comunicación rusos como una «amenaza» para Rusia. Por ello, no es de extrañar que la ESNR afirme que la expansión de la OTAN y su aproximación a las fronteras de Rusia suponen precisamente una amenaza a la seguridad nacional de la Federación Rusa. Así, «la ejecución de una política exterior e interior independiente […] está dando lugar a la oposición de Estados Unidos y sus aliados, que están tratando de conservar su posición dominante en los asuntos mundiales. La contención que están aplicando sobre Rusia prevé el ejercicio de presión política, económica, militar e informativa”.

Acepta la existencia de otros imperios, pero la relación debe ser de igualdad:

«la Federación Rusa está dispuesta a desarrollar su relación con la OTAN sobre la base de la igualdad con el fin de reforzar la seguridad general de la región Euroatlántica”.

El Mediterráneo juega un papel claro en la geopolítica rusa:

Un interés geopolítico clave de Rusia en el Mediterráneo es conservar el acceso por mar, a través de los estrechos turcos, para que sus buques militares y comerciales puedan transitar con facilidad entre el mar Muerto (que baña las costas rusas), por un lado, y el Mediterráneo y otras regiones por otro. La consecución de este propósito requiere una Turquía estable, que pueda garantizar un paso ordenado por esos estrechos, así como un gobierno turco no hostil (y, preferentemente, amistoso) con el Kremlin. [2]

A finales de octubre de 2016, la flota rusa con su buque insignia el portaaviones “Kuznetsov”, junto con un crucero de batalla de propulsión nuclear, una fragata antisubmarina y cinco unidades más de la flota del Norte, atravesaron el estrecho de Gibraltar, rumbo a Oriente Medio. En 2014 se produjo una situación similar, aunque no llegó a hacerlo el portaaviones.

Esta situación ha creado un estado de intranquilidad y más desde el momento que las autoridades rusas solicitaron el suministro de combustible en la ciudad autónoma de Ceuta, denegado posteriormente por la Alianza Atlántica.

Rusia dispone en la actualidad de la base naval de Tartus en la costa Siria, montada en principio como base de apoyo logístico y que parece que se transformará en base aeronaval para hacer sentir la influencia rusa en el zona.

Rusia se siente amenazada

Para un occidental el hecho que la propaganda rusa, exprese a su población que se siente amenaza, nos parece casi una obviedad. Además las sucesivas cumbres y reuniones de la OTAN aseveran que desean lazos de buena vecindad, amistad e incluso alianza con la Federación Rusa, pero las situaciones en países limítrofes hacen parecer otra cosa.

Ucrania

En la actualidad Ucrania vive en plena guerra civil. En el mapa puede observarse la parte este que quiere unirse a Rusia, junto con la franja de Trasnitria en Moldavia. A esa zona la denominan “Nueva Rusia”, disponiendo de dos amplios territorios, siendo uno de ellos la península de Crimea, que se han declarado repúblicas federadas a la Federación Rusa

Los acuerdos de Helsinki de 1975 declaraban la inviolabilidad de las fronteras, pero este hecho ha sido vulnerado a lo largo de los años, con los nuevos países de Chequia, Eslovenia, Eslovaquia, Georgia, etc.

La historia de Ucrania, desde 1917 hasta nuestros días, es preciso recordarla para darnos cuenta del porqué se ha llegado a la situación actual.

Tras la revolución de 1917, Ucrania se declaró independiente y solicitó el apoyo a las potencias centrales, encontrándose al mismo tiempo en guerra civil, de la cual salieron vencedores los bolcheviques, siendo uno de los países fundadores de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, junto con Bielorrusia y la propia Rusia.

La fidelidad de Ucrania a la URSS fue recompensada con ampliaciones territoriales, especialmente tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, incluso para preservar el equilibrio entre los estados fundadores de las Naciones Unidas, Ucrania fue considerada como independiente de la URSS y por tanto con representante en la Asamblea General y en el Consejo de Seguridad, siendo miembro electo del mismo en las décadas de los cuarenta y ochenta del siglo pasado.

En 1954, para conmemorar el 300 aniversario del tratado que reunificó a los eslavos orientales, Rusia, en aquel momento siendo jefe del gobierno Nikita Serguéievich Jruschov, ucraniano étnico, le cedió la península de Crimea y la ciudad cerrada de Sebastopol. En la década de los sesenta, se incrementó el poder ucraniano en la URSS, con la llegada al poder de Leonid Brézhnev.

Ucrania fue una de las repúblicas soviéticas “más rusificadas”, por lo que el referéndum de 1991 sobre la independencia resultó una sorpresa para numerosos analistas internacionales, 9 de cada 10 ciudadanos votaron independencia, incluso en Crimea el 52% votó por la independencia.

La realidad era que la Rusia de la década de los noventa parecía un hervidero de descomposiciones, considerándose que en pocos años, las distintas etnias y pueblos de la Rusia Federativa se declararían independientes. Pero no fue así, en gran parte gracias a las fuerzas armadas que se sentían verdaderamente patrióticas de las grandezas de antaño y de hecho la mayoría de los oficiales de los distintos ejércitos de los países que se habían independizados, se consideraban rusos de alma y de espíritu.

Han transcurridos los años y las aguas han vuelto a su cauce y los ciudadanos han modificado su intención de “voto”, deseando una buena parte de ellos querer seguir perteneciendo a una de las mayores potencias del mundo y no a un estado sin presencia en el contexto internacional.

Ucrania ha sufrido este efecto y su gobierno se ha echado en manos de occidente para protegerlo de la voracidad rusa, pero en realidad para hacerlo de una buena parte de sus ciudadanos, que desean volver a la madre Rusia.

La OTAN ha establecido lazos de amistad con los antiguos países de la URSS, incluso algunos de ellos, como Lituania, Estonia y Letonia han entrado en la OTAN. También ha solicitado la adhesión Ucrania y determinados estados de la Alianza, entre ellos Estados Unidos, desean que esta entrada se haga efectiva, pero nos encontramos con un problema de imposible solución. Por citar Crimea, ocupada por el ejército ruso, en caso de adhesión de Ucrania a la OTAN, podría ejercer su derecho al artículo 5º, alegando que ha sufrido una agresión y obligando a todos los miembros de la Alianza a apoyar su derecho con los medios que estimen oportunos.

¿Es difícil que suceda esto?, probablemente, pero en este mundo actual lo que no puede suceder sucede y ya existen demasiadas amenazas latentes y patentes para crearnos otras nuevas.

Crimea es de gran importancia estratégica para Rusia, siendo su salida natural al mar Negro y sede de su mayor base naval: son dos bazas a tener muy en cuenta, aparte de considerarse rusos más del 80% de la población.

En la figura pueden observarse los distritos militares rusos, teniéndose noticias en los últimos meses de 2016 de encontrarse en estado de alerta el “Meridional”, el que tiene que atender a la crisis ucraniana.

El Cáucaso

El Cáucaso es otra de las zonas conflictivas de las relaciones OTAN-Rusia. Si Ucrania dispone de frontera terrestre con la OTAN Europea, el Cáucaso solamente lo es con Turquía, país aceptado como miembro de la Alianza sin cumplir los requisitos mínimos para acceder a ella, sino simplemente por oponerse a la URSS, lo que acarreó una vulnerabilidad en el flanco sur, al ser enemigos irreconciliables Turquía y Grecia.

El Cáucaso es un avispero de difícil solución. Es una “falla” geopolítica de carácter religioso-étnico, en donde conviven y se han enfrentado durante centurias musulmanes y cristianos, no solamente entre ellos, sino en sus diferentes creencias.

Georgia y Armenia son predominantes cristianos, pero de Iglesias llamadas “apostólicas”, siendo las primeras naciones en adoptar el cristianismo como religión oficial. El hecho de que sean naciones cristianas no quiere indicar que sean afines, sino que han tenido múltiples confrontaciones. Por otra parte tienen minorías importantes de ortodoxos (Iglesias griega y rusa), católicos y protestantes. Son en definitiva dos países cristianos rodeados por el “magma islámico”.

En el mapa, se ven claramente las zonas de conflictos. En Georgia, tal como se ha indicado con anterioridad se encuentran las regiones Abjasia y Osetia del Sur, independientes de facto y consideradas como integrantes de Rusia. En la zona sur se encuentra la región/república autónoma de Adjaria. Es decir que Georgia tiene cuatro frentes abiertos, a los que se une su interés por adherirse a la OTAN, abriendo una herida importante con el “oso ruso” al efectuar maniobras con el ejército norteamericano:

“Para nosotros, la constante exploración del territorio georgiano por los militares de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) supone una medida provocativa que busca desestabilizar deliberadamente la situación político-militar en el sur del Cáucaso” [3]

Por su parte Armenia ha tenido varias confrontaciones bélicas con Azerbaiyán, la última de hace escasos años, aunque los medios occidentales, absorbidos por otras noticias, no se hayan hecho eco de ellos.

Los dos países tienen como zona de litigio la región Nagorno Karabaj, de mayoría azerí [4], pero perteneciente a Armenia. Por su parte Azerbaiyán tiene enclavada en el sur de Armenia una república autónoma, la de Najichevan.

Azerbaiyán es una república musulmana, pero predominantemente chiíes, siendo junto con Irán, los dos países que profesan mayoritariamente esta creencia.

Turquía, uno de los actores importantes de la zona, es de religión sunní, al igual que Kazajistán, aunque ésta última tiene una importante minoría cristiano de alrededor del 20% de la población.

La situación en el Cáucaso es muy similar a la de la antigua Yugoslavia, en donde la religión es la “causante” de los enfrentamientos: católicos croatas y eslovenos, ortodoxos serbios, montenegrinos y macedonios y los musulmanes albaneses y kosovares. En Bosnia-Herzegovina hay un 50% de cristianos y otro 50% de musulmanes [5].

Como en el caso de Ucrania, Rusia no puede permitir la adhesión de Georgia, el único país como posibilidades de hacerlo, a la OTAN, y desde luego sería una locura que fuera aceptada su integración en la Alianza, dado que de forma inmediata reclamaría la activación del artículo 5º, al sentirse amenazada por Rusia en sus territorios de Abjasia y Osetia del Sur.

El flanco Este de la OTAN y Oeste de Rusia

Con anterioridad a la Cumbre de Varsovia, la OTAN había decidido el despliegue de cuatro batallones reforzados, de intervención inmediata, en los países bálticos, declarando el Secretario General de la Alianza, Stoltenberg “que la Alianza Atlántica no busca la confrontación con Moscú”, lo cual no deja de sorprender, porque la decisión se toma para calmar las inquietudes de los países del Este ante la invasión de Crimea y del este de Ucrania por Rusia.

Aparentemente no son nada unos batallones reforzados, aunque su “letalidad” podría ser bastante grande, pero son una advertencia al amigo/enemigo ruso de que la OTAN mantiene su primigenia finalidad de “defensa colectiva”, pudiendo estos batallones, dar tiempo a la entrada en el terreno, en pocas horas, a la Fuerza de Alta Disponibilidad, cuyo cuartel general se encuentra actualmente en Bétera (Valencia), con mando español.

El Acta Fundacional OTAN-Rusia de 1997, recogía que de ninguna manera se desplegarían, de forma permanente, unidades militares en ambas fronteras, sorteado en este caso por la primera alegando que no son batallones permanentes, sino “rotatorios”. El Cuartel General de Alta Disponibilidad, iba a ser en principio rotatorio, pero parece que se quedará durante años en Bétera, igual puede ocurrir con estos batallones.

No solamente se han desplegado estas unidades sino que en distintos países de la Alianza, con fronteras con Rusia, se han instalado baterías antimisiles. España tiene desplegada una batería “Patriot” en Turquía desde hace más de un año, habiéndose prorrogado en julio de 2016, hasta finales de año, pero con toda certeza se mantendrá en dicho lugar. Su misión es defender a Turquía de un ataque sirio, de las fuerzas de Bashar el Asad, pero si tenemos en cuenta la alianza de éste con Putin, en realidad se está amenazando a Rusia.

En Rumania, con participación de Bulgaria, se ha desplegado un cuartel general multinacional tipo brigada (5.000 hombres con todo su material). En principio se empleará para tareas de adiestramiento de unidades y maniobras militares de unidades de los países de la Alianza que se desplazan a la zona para realizar los ejercicios.

En el último año se han desplegado y realizado maniobras militares en Polonia y Bulgaria, proyectándose en el primer caso un número muy importante de unidades, entre ellas varias de la Brigada Aerotransportable Española (BRILAT), con más de 1.300 efectivos [6]. En Bulgaria, el 11 de julio de 2016, es decir casi de forma simultánea a la Cumbre de Varsovia, se inició el ejercicio conjunto «Thracian Star 2016» de la fuerza aérea que involucró a unidades de Bulgaria, Estados Unidos, Grecia y Rumania [7].

También casi en las mismas fechas, en junio de 2016: “La (Organización del Tratado del Atlántico Norte) OTAN inicia los entrenamientos conjuntos de cinco países de Europa y EE.UU. en el polígono Gaiziunai, situado en Lituania, a medio camino entre la frontera con Bielorrusia y la provincia rusa de Kaliningrado” [8].

Rusia está contestando a este cúmulo de maniobras con otras, aunque de menor extensión e intensidad. En noviembre de 2016 comenzarán los ejercicios combinado «Hermandad Eslava 2016», con participación de Serbia, Rusia y Bielorrusia [9].

Rusia ostenta su poder de disuasión, no con maniobras sino con la realidad, con la ocupación de Crimea y con el apoyo a los separatistas ucranianos y moldavos.

Desde el acuerdo OTAN-Rusia de 1997, la primera consideró a la segunda como gran potencia, cuando todavía no lo era, debido a su debilidad tras la descomposición de la URSS. Veinte años más tarde, la Rusia de Putin tiene una enorme vulnerabilidad económica, pero el presidente ruso ha sabido atraerse a su pueblo, exaltando su patriotismo y sus glorias de antaño.

Conclusiones a las relaciones OTAN-Rusia

El Acta Fundacional OTAN-Rusia de 1997 fue un hito importante en crear expectativas de paz. Las declaraciones de Javier Solana, entonces Secretario General y las de Boris Yeltsin y Bill Clinton, así, por ejemplo, decía el primero:

La tarea que tenemos por delante está clara: dar vida a este documento aprovechando al máximo las oportunidades recién creadas. Por su parte, la Alianza está decidida a embarcarse en una ambiciosa asociación que nos ayudará a dejar atrás de una vez por todas las divisiones de Europa. No se trata de un sueño; este documento constituirá una guía práctica que nos permitirá cruzar el umbral del siglo XXI.

El profesor Pavón Pérez [10] analiza de forma pormenorizada el Acta, encontrando una serie de consideraciones, aparentemente lingüísticas pero que en realidad fueron insertadas conscientemente en el texto, dándole una cierta ambigüedad en su planteamiento global, como por ejemplo que no restringen la capacidad de acción y de decisión de cada una de las partes. Como expresa Javier Solana es una “guía” y como tal, no es un documento que pueda esgrimirse ante el derecho. El profesor Pavón indica que no está destinada de antemano a producir efectos de derecho, incluso el empleo de los verbos no es el de un tratado, sino de las intenciones para un tratado futuro.

Tras la firma, la permanencia del Acta, quedó en entredicho por la intervención de la OTAN en Kosovo, en 1999, sin una resolución de las Naciones Unidas.

El bombardeo de Kosovo, ordenado directamente por el Secretario General de la OTAN, con más de mil aeronaves, atacando a las fuerzas serbias, fue condenado por Rusia, de tal manera que supuso la suspensión de la reuniones del Consejo Conjunto Permanente (CCP) -organismos creado en el Acta, para aumentar la confianza entre las partes-, durante unos meses.

El Acta Fundacional debe actualizarse, no en su contenido, sino en los contactos y en las reuniones permanentes del Consejo Conjunto. Rusia, nos guste o no, es una gran potencia. Negociar con ellas no es un síntoma de debilidad, sino de “igualdad política”, única forma de alejar una confrontación, en donde además llevarían las de perder los países europeos, alejados desde hace muchos de lo que es la amenaza militar procedente del Este y con sus gastos de defensa por debajo del mínimo.

Rusia aceptó el hecho consumado de Kosovo, ¿deberá aceptar la OTAN los hechos consumados de Ucrania, incluida Crimea y las mutilaciones territoriales en el Cáucaso?

No es válida la situación actual, en donde un movimiento de una de las partes, la otra responde con otra acción de fuerza. Nos acercamos a otra “Paz Armada”, pero en un momento muy débil para Occidente, vista la generación de dudas que se plantean con la nueva Administración republicana de Estados Unidos a partir de enero de 2017.

La OTAN Europea tiene que asumir un papel más activo en sus relaciones con Rusia, estableciendo, por ejemplo, áreas de influencia, de forma similar a como se efectuó tras la Segunda Guerra Mundial.


[1] LABORIE IGLESIAS, Mario. Documento de Opinión 25/2016. La estrategia de seguridad nacional de la Federación Rusa (diciembre 2015). IEEE, 11.03.2016

[2] KATZ, Mark N. Estrategia geopolítica rusa en el Mediterráneo. Afkar/Ideas nº 48, invierno 2015-2016.

[3] HispanTV de 7 de mayo de 2016.

[4] Oriundo de Azerbaiyán.

[5] En todos estos países hay importantes minorías religiosas que son las que han propiciado las distintas guerras civiles.

[6] http://www.infodefensa.com/es/2016/06/02/noticia-militares-espanoles-participan-nuevas-maniobras-polonia.html

[7] http://spanish.xinhuanet.com/2016-07/11/c_135505407.htm

[8] HispanTV de 12 de junio de 2016

[9] https://mundo.sputniknews.com/defensa/201611011064531286-serbia-rusia-bielorrusia-ejercicios/

[10] PAVÓN PÉREZ, Juan Antonio. Profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Extremadura. El Acta fundacional OTAN-Rusia ¿Un nuevo desafío para la seguridad europea en el siglo XXI? https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/119401.pdf

El mundo que nos viene. Autor Rafael Vidal Delgado

D. José Ortega y Gasset, en su Prólogo para franceses de su gran libro de reflexiones «La Rebelión de las masas», decía a principios del siglo XX:

Por esto recomiendo al lector que ahorre la malignidad de una sonrisa al encontrar que en los últimos capítulos de este volumen se hace con cierto denuedo, frente al cariz opuesto de las apariencias actuales, la afirmación de una pasión, de una probable unidad estatal de Europa. No niego que los Estados Unidos de Europa son una de las fantasías más módicas que existen, y no me hago solidario de lo que otros han pensado bajo estos signos verbales. Mas, por otra parte, es sumamente improbable que una sociedad, una colectividad tan madura como la que ya forman los pueblos europeos, no ande cerca de crearse su artefacto estatal mediante el cual formalice el ejercicio del poder público europeo ya existente. No es, pues, debilidad ante las solicitaciones de la fantasía ni propensión a un «idealismo» que detesto, y contra el cual he combatido toda mi vida, lo que me lleva a pensar así. Ha sido el realismo histórico el que me ha enseñado a ver que la unidad de Europa como sociedad no es un «ideal», sino un hecho y de muy vieja cotidianidad. Ahora bien: una vez que se ha visto esto, la probabilidad de un Estado general europeo se impone necesariamente. La ocasión que lleve súbitamente a término el proceso puede ser cualquiera: por ejemplo, la coleta de un chino que asome por los Urales o bien una sacudida del gran magma islámico.

Hemos repintado la sacudida del gran magma islámico, porque en los últimos años estamos viviendo profundos cambios en el mundo musulmán, que no solo cambiarán sus propios estatus, sino que también producirán modificaciones estructurales profundas en las demás civilizaciones, principalmente la Occidental o Cristiana, la más afectada.

Los trabajos de investigación que se sucederán en esta página, formarán los capítulos de un libro, en el cual se analizarán los cambios producidos en cada uno de los países islámicos y su repercusión en Occidente y más concretamente en el ámbito territorial que nos atañe: Europa y el Mediterráneo.

Debemos aclarar que el año de referencia es 1970, asombrándonos que en la mayoría de los países musulmanes eran monarquías o republicas parlamentarias, con todos los «peros» que se puedan poner, pero en los que la mujer era libre para vestir, para estudiar, opinar, trabajar, etc. ¡Cuánto ha cambiado todo desde entonces! Por otra parte la sociedad occidental de 1970 era más tolerante que la actual y lo expresa una persona, el autor de esta obra, que terminó su carrera militar en dicho año, luego pasó por varias universidades, según los destinos castrenses, doctorándose en la Universidad de Granada en Geografía e Historia en el años 2002.

Los capítulos que vayan colgándose en esta página, no llevan un orden, sino que se publicarán la situación de los países conforme se vayan terminando las investigaciones, advirtiendo al lector que todas las fuentes son de carácter periodístico, bien que con contrastadas, y trabajos de instituciones que se dedican al mundo geopolítico.

Primer Shah de Persia
Irán en 1970. Jóvenes estudiantes con su minifalda
Celebraciones de Persépolis. El intento de obtener la legitimidad histórica del shah Reza Palheví y el principio del fin.
Llegada de Jomeine a Irán, tras el derrocamiento de la monarquía.
El rey Zahir. derrocado en 1973, pero en 2002, el presidente designado por EE.UU., solicitó la restauración de la monarquía, como única forma de mantener la unidad del país. Promulgó la Constitución de 1964, y los actuales gobernantes talibanes, pretenden resucitarla, bien que modificando determinados artículos relacionados con la Fe islámica
Etnias afganas. Importancia de Loya Yirga o reunión de todos los jefes de tribus. Los talibanes la han convocado
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División del Yemen del Norte y Sur, que dieron lugar a la República del Yemen
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Omán fue el primer país árabe del mundo que se independizó del califato Abassi, en 751. Su frontera con Yemen del Sur, en su etapa comunista, se propagó a la región de Dhofar, enfrentándose el país a una cruenta guerra a finales de la década de los sesenta del pasado siglo
No existe democracia en Omán. Es una monarquía absoluta. Se han constituido dos cámaras, al alta con dignatarios designados por el Sultán y la baja, elegidos por los wilayatos, pero con carácter censitario, es decir con pocos cientos de miles de personas que pueden votar. Existe el voto femenino y se puede votar a una mujer,
El actual Sultán reforma las instituciones del país. Aquí le vemos junto con su esposa en un acto en el Día Internacional de la Mujer, aunque sigue siendo baja su representación, mucho más alta que en otros países árabes, ocupando puesto en la administración pública y en las empresas, existiendo, por ejemplo un buen número de ingenieras. El Sultán quiere impulsar la economía del país para no depender del petróleo o del gas.