La invasión rusa de Ucrania ha vuelto a centrar el debate transatlántico sobre seguridad, hasta hace poco marcado por la frivolidad y la introversión. Las líneas divisorias tradicionales entre europeístas y atlantistas se redibujan, emerge una nueva división del trabajo entre la OTAN y la Unión Europea, y el equilibrio de poder entre los aliados muta. La flexibilidad, el pragmatismo y la funcionalidad deberían guiar el camino.

SOPHIA BESCH Y MARTIN QUENCEZ |  6 de octubre de 2022

Texto completo en: