Etiqueta: Sahel

LA OTAN Y EL MEDITERRÁNEO. 1º ciclo AEME 2022

Por Rafael Vidal, coronel de Artª, DEM, Inteligencia militar Conjunta, Estados Mayores Conjuntos, Doctor en Geografía e Historia por la Universidad de Granada. Master y profesor principal de Seguridad Global y Dirección de Servicios de Emergencia. Presidente de la Real Hermandad de Veteranos de la Junta Provincial de Málaga, de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, Presidente del Consejo Asesor del Foro para la Paz en el Mediterráneo.

La frontera sur de la Alianza Atlántica abarca el mar mediterráneo (mar entre tierras) y el norte de África, siendo concebido, geopolíticamente, no como los países del Magreb, sino incluyendo el Sahel y hasta el golfo de Guinea.

En teoría, en junio de 2022, se aprobará el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN, siendo nuestra capital, Madrid, donde se realizará la cumbre. Hagamos antes un breve repaso gráfico de los conceptos anteriores [1]:

Resumen de los Conceptos Estratégicos

La guerra en Ucrania, iniciada en 2022 y la penetración de Rusia y China en África; conflictos de intereses en el Norte del continente africano; el auge del terrorismo yihadista en el Sahel; la existencia de estados fallidos; la inmigración indeseada procedente del Sur; el autoritarismo militar como forma de gobierno en estados africanos; las agresiones al medio ambiente; la pobreza, la pandemia y la hambruna en algunos países al Sur del Sahel y en el mismo Sahel; y un largo etcétera, pueden hacer inviable el Séptimo Concepto Estratégico citado en el primer párrafo, tal como está concebido, según fuentes de la Alianza.

Antes de la aprobación del 6º Concepto Estratégico, la OTAN en concurrencia con la UE habían promovido una serie de iniciativas, como el Diálogo Mediterráneo (1994), adhiriéndose varios países del Norte de África, llegando a denominarse OTAN+7, pero como decía el general Ayala: “La OTAN no es la herramienta más adecuada para aproximar ambas orillas del Mediterráneo” y posteriormente en sus conclusiones expresaba que “el verdadero problema es la falta de definición de lo que la OTAN es y quiere ser” [2].

Sin embargo, el sexto Concepto, aprobado en 2010, se encuentra, en años posteriores, con la Primavera Árabe y la intervención de la OTAN en diversos países del Magreb, Libia y Egipto, sin la unanimidad que debiera regir la seguridad de la Alianza, de tal forma que los países intervinieron de acuerdo con sus propios criterios.

Fueron años en que la Alianza aun creía y basaba su estrategia en la “seguridad cooperativa”, dado que Rusia era un socio estratégico, pero todo se rompió en mil pedazos, cuando Vladimir Putin, el autócrata ruso, decidió que ya era hora de volver a sus fronteras de antaño y que el cerco que estaba sufriendo por parte de la OTAN, ponía en peligro la propia Federación Rusa y estados afines. La invasión de Ucrania y la ocupación de Crimea, así como determinadas regiones del este del país, presentaron la nueva faz rusa, corría 2014.

Situación de fuerzas navales en el Mediterráneo en 2016

Una de las obsesiones estratégicas del imperio ruso ha sido y sigue siendo su salida libre al Mediterráneo y de hecho en 1971 el régimen de Háfez al-Ásad, de ideología del socialismo árabe, permitió un pequeño apeadero, para que los buques pudieran repostar, pero en 2017, se había convertido en una potente base naval, con cesión de soberanía territorial, permitiendo el atraque en ella, junto con todas las instalaciones convenientes, de una flota rusa para el Mediterráneo, incluyéndose la existencia en la misma de armamento nuclear, nos estamos refiriendo a la base naval de Tartus.

En los documentos previos a la concreción del Concepto Estratégico para 2022, se han identificado cinco desafíos para la OTAN:

  1. Enfrentamiento dialéctico entre grandes potencias, sin llegar a definir ¡qué se entiende con ello!
  2. La guerra híbrida, no existiendo una idea clara, por mucho que tratadistas luminosos hayan intentado interpretar el concepto.
  3. La guerra a través de terceros.
  4. El terrorismo internacional yihadista.
  5. La evolución acelerada de tecnología rupturistas y emergentes.

Estos desafíos, es lo que actualmente se definen dentro de la “zona gris” que, en realidad es un estado de crisis permanente y que hay que saber gestionar. Vivimos en un mundo en crisis que es la normalidad, parafraseando a Heráclito: “todo pasa, nada permanece, ningún momento es igual al anterior y continuamente hay que tomar decisiones para resolver la situación del momento”.

Lo importante del “mar entre tierras”, no son las propias aguas, sino las tierras que lo rodean y que todo el sur del mismo es un verdadero polvorín que en puede estallar en cualquier momento y que en la actualidad, 2022, se dan todos los ingredientes de que lo haga.

Alpha Oumar Konaré, presidente de la Comisión de la Unión Africana, en una conferencia pronunciada en el mes de abril de 2006 en la Universidad de Alcalá de Henares, dijo textualmente:

Si la situación en África sigue degradándose, ningún continente estará a salvo. Menos aún nuestros vecinos europeos, porque están al lado. Ningún visado ni muro podrá detener a 1.500 millones de pobres que no tienen un dólar al día para comer [3].

Han transcurrido 16 años de aquellas proféticas palabras y la situación en el continente africano, principalmente desde el golfo de Guinea hacia el Mediterráneo ha ido degradándose paulatinamente, sin que la OTAN ni la Unión Europea y mucho menos Francia, al ser una zona eminentemente francófona, hayan podido resolver los enormes problemas planteados.

Estado Unidos dispone del AFRICOM o cuartel general de las operaciones para África, con el fin de intervenir en algunos de los 53 países que la integran, excepto Egipto, teniendo su sede en Stuttgar, aunque es previsible su traslado a la Base Naval de Rota.

Pero es un instrumento militar, sin sentido en los tiempos de corren. Entre 2021 y lo que va de año 2022, se han dado numerosos golpes de estado en distintos países. La UE y Francia, van retrocediendo y va aumentando la influencia de China y principalmente Rusia, a través de lo que se llamada “la diplomacia armada paralela”, es decir del grupo contratista de seguridad Wagner, propiedad de Yevgeny Prigozhin, muy allegado al autócrata ruso, Vladimir Putin.

Estos contratistas ofrecen seguridad a los gobernantes de los muchos países africanos, del Sahel y al Sur del mismo, principalmente contra los opositores, el terrorismo yihadista y una aparente paz, que sirve a Rusia para extraer una gran cantidad de minerales estratégicos para el futuro.

China, de una forma más suave, pero igualmente eficaz, está penetrando en África, considerando a los africanos como “iguales”, proporcionándole tecnología a cambio de los recursos que almacena en sus entrañas.

Retomando las palabras de Oumar Konaré, el problema de África, desde el Norte al Sur, es de desarrollo, por ello, la OTAN, aunque sea una Alianza político militar, no tiene una incidencia diaria sobre ella, a no ser que los intereses útiles y/o vitales de la misma se vean amenazados, teniéndose que realizar operaciones “no artículo 5º del Tratado”. La Alianza debe proteger las aguas del Mediterráneo, dejando la cooperación con el Magreb, Sahel y África ecuatorial en manos de otras instituciones, como la Unión Europea.

Se ha producido iniciativas, como la Unión por el Mediterráneo, la 5+5, y otras, pero ninguna ha demostrado su eficacia y continuidad.

Las premisas sobre las que deben basarse la cooperación con los países africanos deben ser:

  1. Consideración de igualdad soberana, sin mirar al pasado colonialista.
  2. Cooperación económica, social y política, siempre a través de vías seguras que, no lleven a la corrupción.
  3. Exigencia a las empresas occidentales y norteamericanas, por supuesto, de la ética y moral en las inversiones.
  4. Hacer de muchos países africanos una de las “fábricas del mundo”, al igual que hoy lo es China.
  5. Apoyo incondicional a la protección del medio ambiente, revirtiendo el escándalo del lago Chad o las pestilentes aguas del golfo de Guinea.
  6. Aportación de los países europeos y de otros de la Alianza, de un 0,5 o 0,7% del PIB para cooperación con los países africanos, sin contrapartida por parte de ellos.
  7. Convocar una Conferencia de Seguridad y Cooperación del Mediterráneo y África, a modos de su homónima europea de 1975, transformada luego en organización que sirva de caja de resonancia de los problemas mediterráneos y africanos y puedan resolverse las diferencias.
  8. Potenciar las organizaciones regionales, como la Unión Africana, Comunidad Económica de los Estados de África Central, Comité Permanente Interestatal para la Lucha contra la Sequía en el Sahel, Comunidad Africana Oriental, Comunidad de Desarrollo de África Austral, Comunidad Económica Africana, Comunidad Económica y Monetaria de África Central, etc.
  9. Ayuda para resolver el fenómeno terrorista.
  10. Dar estabilidad a las instituciones para reducir los “estados fallidos” y los “vacíos del poder central” que se producen en bastantes estados africanos.

A modo de conclusión:

La OTAN poco puede hacer para resolver los problemas del “mar entre tierras”, aunque debe ser el pilar defensivo de todas las iniciativas sociales, económicas, políticas y de cualquier índole que se lleven a cabo.

Coronel E.T. (Ret.) Rafael Vidal Delgado

Asociación Española de Militares Escritores (AEME)


[1] VIDAL DELGADO, Rafael. La OTAN ante el terrorismo. Foro para la Paz en el Mediterráneo. Málaga, 2016. Pág. 50.

[2] AYALA, José Enrique de. La OTAN en el Mediterráneo. Afkar/Ideas, de otoño de 2009. Páginas 25-27.

[3] MUNDO NEGRO, junio de 2006.

El yihadismo se adueña de las zonas rurales del Sahel

Células terroristas y grupos armados campan en territorios cada vez más extensos de Burkina Faso, Malí y Níger mientras las fuerzas de seguridad de los Estados se repliegan a los centros urbanos.

El pasado 26 de abril, el mismo día en el que eran asesinados en Burkina Faso los periodistas españoles David Beriain y Roberto Fraile, y el conservacionista irlandés Rory Young, unos 30 civiles morían también a manos de grupos armados en este país del Sahel. La violencia yihadista se ha extendido de tal manera en el norte y este del país que las fuerzas de seguridad del Estado, incapaz de hacerle frente, se han replegado sobre las grandes ciudades, dejando vastas extensiones de terreno desprotegidas, al albur de grupos de radicales, bandidos y traficantes que imponen su ley, asaltan, extorsionan y secuestran con escasa oposición. No es solo Burkina Faso, ocurre en todo el Sahel. Unos 5,4 millones de personas huidas de sus hogares, según datos de Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), así lo atestiguan.

SAHEL, 19/06/2020.- El coordinador para la región de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Xavier Creach, asegura en una entrevista con Efe que el Sahel, una de las zonas más empobrecidas y olvidadas del mundo, sufre una falta de visibilidad porque esta crisis no afecta a "centros económicos y de producción que tienen un impacto global". EFE/ Sylvain Cherkaoui/UNHCR **SOLO USO EDITORIAL / NO VENTAS / NO ARCHIVO**

“La población del Sahel ahora huye tanto de los grupos armados como de los ejércitos”

“La población civil está en fuga. Solo en Burkina Faso hay 1,1 millones de desplazados internos. Antes se iban al pueblo de al lado, a 10 o 20 kilómetros, y desde allí regresaban para controlar sus tierras o sus animales. Pero en 2020 empezamos a ver un cambio de tendencia. A medida que el Gobierno abandonaba sus puestos militares y se limitaba a hacer patrullas móviles, los civiles amenazados por la violencia empezaron a huir a las ciudades, el único lugar donde se sienten seguros”, explica Xavier Creach, responsable de ACNUR en África occidental. Razones tienen. Desde 2015, unas 5.000 personas han muerto en Burkina Faso víctimas de la violencia, según la ONG Acled.

Parques nacionales

ARGELIA

LIBIA

EGIPTO

El Sahel

MALÍ

MAURITANIA

Gao

Tombuctú

NÍGER

CHAD

SUDÁN

SENEGAL

W

Arly

Pendjari

ETIOPÍA

Comoé

NIGERIA

SUDÁN

DEL S

BENÍN

COSTA

DE MARFIL

BURKINA

FASO

1.000 km

EL PAÍS

“En Malí, Níger o Burkina, el Estado no estuvo nunca realmente muy presente en todo su territorio y ese es el centro del problema”, opina por su parte Gilles Yabi, coordinador del think tank africano Wathi. Y añade: “Las infraestructuras no se desarrollaron más allá de las capitales y algunas ciudades secundarias. No se puede entender la situación en materia de seguridad del Sahel sin comprender la evolución económica, política y social de estos países”. Los tres se encuentran entre los 10 más pobres del mundo, según su Índice de Desarrollo Humano, pese a contar con grandes reservas de recursos naturales como oro y uranio que son explotados por empresas extranjeras.

Pero no es solo el Ejército quien se repliega. Maestros, personal sanitario, funcionarios, agencias humanitarias y ONG han sido víctimas de amenazas y ataques. Estas solo operan en lo que llaman “burbujas de seguridad”, que normalmente están en los centros urbanos. Un dato preocupante que muestra la amplitud del problema es que la violencia ha obligado al cierre de unos 10.000 colegios en África occidental y central, según Save the Children. Todos en zonas rurales.

Además, los yihadistas utilizan las reservas naturales y parques nacionales como zonas de refugio transfronterizas y embrión de su expansión hacia el golfo de Guinea. Los parques de Comoé, en Costa de Marfil, y Pendjari, en Benín, ya han sido escenario de ataques terroristas, mientras que los de W, en Níger, y Arly, en Burkina Faso, cerca de donde se produjo el asesinato de los dos periodistas españoles que hacían un reportaje sobre la caza furtiva, están infestados de grupos armados. De hecho, el Centro Nacional de Inteligencia ha confirmado que los autores del ataque pertenecían a un grupo yihadista. De estos espacios naturales también obtienen recursos adicionales gracias al tráfico ilegal de animales, marfil o madera.

El proceso ha sido rápido, menos de una década desde que en enero de 2012 tres grupos radicales se aliaran con los independentistas tuaregs y lanzaran una ofensiva con la que lograron hacerse con el control de todo el norte de Malí. La Operación Serval francesa retomó las ciudades de Gao y Tombuctú un año más tarde y comenzó a hostigar a los yihadistas en fuga, como sigue haciendo hoy con la Operación Barkhane, pero estos se refugiaron en pueblos y zonas alejadas de los grandes centros urbanos y prepararon la contraofensiva. Se reorganizaron, mutaron, consolidaron alianzas con una parte de la población rural, sobre todo las comunidades de pastoreo que se sienten discriminadas frente a los agricultores sedentarios. La seguridad del Estado ya empezaba a desvanecerse y surgían grupos de autodefensa.

Insurgencia

Es en este contexto que el terrorismo yihadista, ya vestido con los ropajes de una insurgencia más comunitaria y política que religiosa, llegó a Burkina Faso desde la vecina Malí. Los primeros ataques ocurrieron en el norte del país en 2015, pero pronto surgió un grupo local, Ansarul Islam, encabezado por el hábil predicador radiofónico Ibrahim Malam Dicko. Su bautismo de fuego tuvo lugar en diciembre de 2016 con el asesinato de 12 soldados burkineses en un puesto militar cercano a la frontera. Desde entonces hasta hoy, el conflicto se ha extendido desde el norte hasta las regiones de centro-norte y este de Burkina Faso de la mano de otros grupos que han tomado el testigo, sobre todo el Estado Islámico del Gran Sáhara (EIGS) que lidera Abu Walid Al Saharaui.

Este grupo afiliado al Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) tiene su centro de operaciones entre las comunidades asentadas en el oeste de Níger, en la región de Tillabéri, pero su capacidad de golpear alcanza a los tres países. Tienen fama de implacables. Fuentes de seguridad burkinesas aseguran que, además de atacar a las Fuerzas Armadas, a sus miembros les está permitido el pillaje y la violación y obligan a la población civil a tomar partido: o colaboran con ellos o sufrirán las represalias.

Mientras tanto, la sensación de desprotección se extiende entre los civiles. “Esto plantea un serio problema de legitimidad de los gobiernos, que no procede de las elecciones, sino de la capacidad de un Estado de estar presente para garantizar la seguridad”, añade Yabi. En el centro de Malí, las comunidades aseguran estar cansadas del conflicto y han iniciado un proceso de negociación entre ellas y el grupo yihadista Frente de Liberación de Macina, del predicador Amadou Kouffa, a quien permiten la aplicación de la sharía en zonas bajo su control. El Estado quedó al margen de dichos acuerdos, lo que plantea también una cuestión de soberanía.

“El 65% de la población de Burkina Faso tiene menos de 25 años”, comenta Creach, “es una proporción enorme. Tienen pocas oportunidades en su educación, medios de vida, supervivencia. En las zonas rurales muchos de ellos se enfrentan a una difícil decisión: integrarse en estos grupos armados, sufrir la violencia o emigrar”. En ocasiones, las amenazas y los asesinatos proceden de las propias fuerzas de seguridad o de paramilitares. Entre febrero y abril de 2020, soldados en Malí, Níger y Burkina Faso arrasaron pueblos y mataron a unos 200 civiles, según denunció Amnistía Internacional en un informe de junio pasado. Soldados chadianos del G5 del Sahel desplazados en Níger violaron al menos a tres mujeres, entre ellas a una niña de 11 años, el pasado marzo.

El noroeste de Nigeria, fronterizo con Níger, también sufre desde hace años una forma creciente de violencia, protagonizada en este caso por grupos de delincuentes armados que roban y secuestran y que ha provocado el desplazamiento forzoso de sus hogares de unas 600.000 personas, según Acnur. El temor de las autoridades es que estas bandas puedan caer bajo la influencia de los yihadistas y se cree un corredor que conecte a Boko Haram y el Estado Islámico de África Occidental (ISWAP, por sus siglas en inglés), presentes en el noreste de Nigeria y el Lago Chad, con los radicales del Sahel central a través de Níger. “Ya existe una clara amenaza a la estabilidad regional”, concluye Yabi, “la expansión ha sido muy rápida y está llegando a zonas densamente pobladas. Es un verdadero motivo de inquietud”.

https://elpais.com/internacional/2021-05-02/el-yihadismo-se-aduena-de-las-zonas-rurales-del-sahel.html

Terrorismo en el Sahel. Dos periodistas españoles asesinados en Burkina Faso

Vivimos en un mundo que es una «aldea global». Todos queremos estar enterados de lo que ocurre en el otro confín de la tierra. Si nos lo cuentan los medios de dicho lugar, donde han acaecido los hechos, dudamos, no tanto de su realidad, pero sí de su veracidad total y de su alcance. Estos se manifiesta especialmente en áreas donde la libertad se encuentra cercenada, bien por los propios poderes públicos o por la imposibilidad de los mismos de mantener el control en su territorio.

No existen una estadísticas bien definidas, pero podría decirse que en más de la mitad de los estados de la tierra, sus gobiernos no controlan la totalidad de su territorio, campeando a sus anchas otros poderes superpuestos a los estatales: terroristas, narcotráfico, crimen organizado, oponentes políticos, guerras civiles, etc.

Para el conocimiento de la realidad hay que basarse en los «notarios de la verdad»: los periodistas, los cuales se juegan la vida para contarla. En ocasiones caen heridos o muertos, por fuego amigo o en el fragor de la contienda o del desastre natural o antrópico, y el hecho, triste por supuesto, se produce de la misma forma que lo hace un sanitario, un bombero, un policía o un militar en ayuda humanitaria o en mantenimiento de la paz. Pero en otras los periodistas caen, no en combate, sino asesinados por uno de los contendientes o ante una catástrofe, por no haber tenido la protección de las autoridades gubernamentales ante la tragedia.

Dos periodistas españoles y un conservacionista irlandés han muerto abatidos por una de las filiales del terrorismos yihadista internacional que se asienta sobre los millones de kilómetros cuadrados del Sahel, en este caso en Burkina Faso, antiguo Alto Volta.

https://elpais.com/espana/2021-04-30/recibidos-en-torrejon-los-cuerpos-de-los-dos-periodistas-asesinados-en-burkina-faso.html

https://www.lavanguardia.com/internacional/20210430/7418549/llegan-espana-feretros-periodistas-asesinados-burkina-faso-roberto-fraile-david-beriain-directo-video-seo-lv.html

https://www.publico.es/internacional/periodistas-asesinados-fiscalia-abren-diligencias-asesinato-periodistas-espanoles-burkina-faso.html

https://www.elconfidencial.com/mundo/2021-04-27/dos-espanoles-desaparecidos-ataque-sureste-burkina-faso_3051919/

https://www.rtve.es/noticias/20210428/desaparecen-dos-espanoles-burkina-faso/2087771.shtml

https://es.wikipedia.org/wiki/Burkina_Faso

El futuro de Chad puede ser el futuro del Sahel y salpicará a Europa

Es preocupante la muerte del dictador Idriss Déby. La dictadura es la peor de las formas de gobierno y si además si se encapsula en la familia, alcanza el grado de tiranía.

Pero la realidad, es que ha sido un muro de contención de la descomposición del Sahel. Es como la caída del dictador Sadam Hussein. Todo el mundo quería su eliminación y el legado que dejó el mundo en el Oriente Medio es mucho peor que el que había.

¿Qué implica la muerte ‘en batalla’ del presidente de Chad?

https://www.elconfidencial.com/mundo/2021-04-22/coordenadas-que-implica-la-muerte-en-batalla-del-presidente-de-chad_3043651/

La rebelión que mató al presidente Déby cobra fuerza en Chad
La toma del poder por el hijo del mandatario fallecido en combate abre fisuras en un Ejército enfrentado a un grupo insurgente con bases en Libia y que está a solo 300 kilómetros de la capital (El País. 25.04.2021)

https://elpais.com/internacional/2021-04-25/la-rebelion-que-mato-al-presidente-deby-cobra-fuerza-en-chad.html

Francia no dejará caer a Chad (La Vanguardia. 24.04.2021)

https://www.lavanguardia.com/internacional/20210424/7128981/francia-dejara-caer-chad.html